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Xavier Bayle

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Xavi Bayle, ARTivista por los Derechos Animales nos presenta esta charla que ofreció en diciembre de 2015 en Can Batlló de Barcelona.

Consideraciones sobre la Imbécil Ética, o el por qué de las discriminaciones”, es una charla inspirada en el ensayo El Idiota Moral de Norbert Bilbeny, acerca de la banalidad del mal en nuestra historia. Banalidad que encuentra refugio en nuestra relación con las no humanas, pero que procede de la misma fuente que la cometida en discriminación contra nuestra propia especie.

Patología, sintomatología y visualización de la Imbécil Ética así como los motivos que la empujan a hacer y ser.

Foto: Blanca Hernández Jiménez

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Lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida
Silvio Rodriguez

El periquito Flipper, la cernícala Karolina, el perro Pysio, el estornino Federico, la paloma Josefina y las otras, la grajilla Karlota, la zorrita Michalinka, las docenas de gatas y gatos que han pasado temporal o indefinidamente bajo nuestra custodia: Tola, Filutek, Gadulka, Kasia, Filutka, Grzegorz, Bambo, Lola, Groszek, Kassandra, Laura, Felek, Garfield, Pioruń, Blanco, las hermanas Tofu, Tempeh, Seitan y Miso, Bolsita, Bicho, Bimba, Chmurka, Kleopatra, Cuprynka, Curro, Pixie y Dixie, Chinchorrina, Basztet, Chorrito, Dolores, Doska, Tosiek, Ewa, Maja, Marysia, Pajęczyca, … son algunas de las personas no humanas con las cuales he podido aprender el sencillo arte de vivir, un arte tan sencillo que a la mayoria de humanas les transcurre la vida sin aprenderlo. Personas con las cuales he podido establecer una comunicación a diversas profundidades, íntimos diálogos, observaciones, aprendizajes y un impagable enriquecimiento personal. Desechadas de casas sin escrúpulos, heridas, caidas de nidos, indefensas, víctimas de accidentes, rescatadas para la vida, salvadas de la absolutidad de la muerte, pudieron tener esa segunda oportunidad que le debemos a las personas.

Ningún estudio en Harvard, ningún seguimiento etológico, ninguna tesis en neurobiologia conductiva, ningún parámetro sobre reacción de neuroreceptores, ningún análisis exhaustivo sobre reacción psicológica puede convencerme ni siquiera atestiguar tan fielmente como mi propia experiencia personal con ellas, que cada animal tenemos propia idiosincrasia, propio carácter, propia interpretación del mundo -interior y exterior-, personalidad única, identidad irrepetible, inteligencia y concepción abstracta del espacio y del tiempo, asi como una sensibilidad a niveles extraordinarios, diversificados no por gradientes sino por idiosincrasias. Si las no humanas se limítan como sugirió tradicionalmente la “ciencia”, a errar, copiar y repetir, entonces nosotras también, si las no humanas aplican la regla del acierto error para sus aprendizajes, entonces nosotras también, si las no humanas intuyen y saben y comprenden, entonces nosotras también.

Quienes conviven con personas no humanas saben sabiendo (diferente de saber estudiando) que estas se comportan de modo MUY diferente en un estado de sosiego con sensación de seguridad y libertad, que en situaciones de estrés o presión por la obtención de respuestas, de experimentación o de tensión. No hace falta más ciencia que la del respeto -la acostumbrada gran ausente en los estudios con personas no humanas- para contemplar el espectáculo fascinante de la unicidad de cada animal. Del mismo modo una pareja de humanas no se acaban de conocer bien hasta que comparten un mismo espacio durante 24 horas al día, cada día. Y aún así tampoco garantiza conocimiento total, sencillamente porque todas las personas de cualquier especie cambiamos con el tiempo.

Las humanas somos animales tontos en lo esencial, aunque nuestra habilidad con pulgares oponibles y capacidad de curiosidad haga que alguna de las individuas de nuestra especie (no todas, ni mucho menos) creen, transformen, ingenien y aporten cosas positivas al medio ambiente y a la propia civilización. Lamentablemente el grueso de acciones neutras cuando no nocivas, tóxicas e incluso fatales, es bastante mayor al de las útiles, desde la contaminación ambiental o los residuos nucleares, o regímenes totalitarios, hasta la tecnocracia, la irresponsabilidad, la avaricia, la falsa democracia, pasando por el horror de todas las discriminaciones… Entre estas últimas cabe destacar la del especismo, el fascismo más aniquilador de entre todos los habidos en la historia, por su aceptación en la historia, en las clases, siendo igual de purulento entre las humanas oprimidas como entre las opresoras, tanto cuantitativa como cualitativamente.

El especismo está regulado por la ley, apoyado por todas las politicas, financiado por todas las economías, presente en cada país, cada ciudad, cada calle, cada persona con una ubicuidad similar a la de la Europa dominada por las nazis, de donde no era posible escapar más que por las chimeneas del crematorio.

Contra el especismo tenemos a la ética, eterno escudo, paria e hija no deseada de la evolución humana, y responsable paradójicamente de TODOS los bienes de nuestra especie. Gracias a la ética esta prohibido por ejemplo violar sexualmente a alguien… humano. Por supuesto se hace, pero a escondidas, con verguenza, con temor de las represalias jurídicas y sociales, en las sombras, sin apoyo colectivo ni legal. Si esa misma violación sexual se comete contra una cerda para producción de carne, o contra una vaca para producción de leche, entonces es legal, tradicional, financiada, bien vista y digna de ser enseñada a las niñas. ¿Paradojas? ¿Doble moral? ¿Hipocresia? ¿Alienación? ¿Todo junto?. Sin embargo las violaciones son actos de violencia cometidos en contra de la voluntad de la víctima y entendiendo en ella capacidad de sentir, de doler, de disfrutar o de morirse de tristeza y soledad. Por todo ello estan condenadas.

Los derechos para las humanas se basan en un cierto reconocimiento universal incondicional de personalidad a quienes la disfrutan, independientemente de si se hallan en formación, sujetas a enajenación mental o en coma incluso. Por ello los derechos a las no humanas deben basarse también en ello, no sólamente en el no sufrimiento (gente tetrapléjica insensible), sino en la presunción de personalidad, de identidad y consciencia.

El gobierno hindú hace poco tiempo reconoció a los delfines como personas no humanas. Un juzgado argentino otorgó hace poco más de un año el habeas corpus a una orangutana encerrada en un zoo, asumiendo que podía razonar, comunicarse, sentir afecto, penas y pérdidas, y que poseía concepción abstracta del tiempo y el espacio o transmitir enseñanzas, cualidades más que mínimas para ser considerada persona, y como tal, liberada.

Las patriarcales oscurantistas que ayer invocaban a Dios y hoy se parapetan en la ciencia excluyente, van desinflando su prepotencia para poco a poco, informe a informe, publicación a publicación, rendirse a la evidencia entorno a la personalidad individual de un gran grupo de animales no humanos. No todos, hasta lo que sabemos, pero sí aquellos que representan la inmensa mayoría de los utilizados por el ser humanos para el capricho de la gastronomía, la experimentación pseudocientífica, los espectáculos o las pieles, por citar algunos ejemplos. Si la personalidad, la individualidad y la conciencia de sí mismo y de su entorno son considerados finalmente ante la ley, de igual modo que lo están ante la ética, no nos va a quedar más remedio que ser coherentes con el proceso civilizatorio en el cual estamos, y legislar en su favor, otorgándole derechos fundamentales de vida, libertad e integridad, como vecinas de planeta que son, como seres conscientes y sintientes que son, como personas que son.

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Xavier Bayle, artista plástico autodidacta en las disciplinas de poesía y prosa, dibujo y pintura, fotografía, escultura, instalación, video y performance. Artivista por la liberación animal y alérgica a cualquier tipo de discriminación social. Aburrida del sistema pedagógico decido ir por mi cuenta como lectora convulsa. Ahora vivo en Polonia, practico permacultura por respeto a la tierra y a la Tierra, ofreco productos veganos orgánicos y pinto bolsas en esa linea de acción. Hago cualquier cosa que pueda ayudar a los animales. Entiendo la lucha animalista como autodefensa, una extensión lógica de los derechos humanos, donde todas las individuas precisamos derechos fundamentales a vida, libertad e integridad, incluyendo en ellas prioritariamente el medio ambiente donde ejercerlas. ¿El sentido de mi vida?: contemplar la migración de las aves, contar todas las hojas de hierba y las olas del mar, vigilar que llueva hacia abajo y recoger nueces y setas.

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El cuidado de las niñas más pequeñas no es, lógicamente, una pedagogía como otras. La preescolaridad se transmite en otros códigos, precisa de más paciencia y más sensibilidad porque es -o debería- direccional y más cultural que la educación acumulativa, la cual trabaja menos en las raíces de las personalidades. Con objeto de no vulnerar la dúctil fragilidad de las más pequeñas, se trata de deshilvanar el arte de sugerirlas sin empujarlas, animarlas sin poseer su ánimo, y sostenerlas si acaso en su exploración del mundo cometen ciertos errores, y al tiempo, para que dichos errores no comporten riesgos peligrosos para su integridad psico-física, en forma de traumas, temores e inseguridades. Sobretodo exageramos ese mimo porque son momentos cruciales de su vida, donde la calidad de su trato hacia ellas por nuestra parte calará profundamente en su comportamiento ulterior y en su cosmovisión de sí mismas, de quienes las rodean y de su interacción social. Es por eso que una sociedad dedicada al cuidado de las niñas es una sociedad condenada a la ternura y al respeto.

No es trivial la tarea: si lo hacemos bien, ofrecemos buenas personas a la sociedad, lo cual es un buen objetivo inicial de toda preescolarización. Si lo hacemos mal, las arrojamos a la rutina, a la banalidad, a la pérdida de perspectivas e indefectiblemente a la infelicidad, cuando no al crimen o
a la indiferencia. De la primera educación surgen por ejemplo a menudo mujeres sumisas y machos dominantes, la regla básica de la desigualdad injusta. Resumiendo y dicho de modo que parece un tanto exagerado: las niñas son sagradas, frágiles, y la sociedad debe tener excesiva cuenta de ellas, sin llegar por supuesto a malcriarlas, ni a que generen egolatría y egocentrismos propios de la superabundancia material y emocional. No es fácil, insisto, por eso las personas que se encargan de esas tareas (además de la parte proporcional que nos corresponde a cada ciudadana, como parte de la tribu y su tejido social), deben tener unas características especiales, una intuición desarrollada, una especie de devoción y predisposición para ello. No, no vale cualquiera. Por todo ello formamos a las educadoras, al personal de apoyo en esta delicada misión, con unos requisitos especiales, unas titulaciones especiales, una psique adecuada; porque en definitiva, buscamos para las más pequeñas al personal más cualificado posible.

Las últimas cuatro décadas de neurobiología no humana y etología comparada alumbran un dato sobre que la emointeligencia animal no humana, que revela que en especies como los cerdos, las vacas, los primates, los simios, los perros, los gatos, los delfines, los córvidos, las gallinas y muchísimas otras especies, su potencia y su potencialidad corresponden a un nivel similar al de las niñas humanas. Dicha inteligencia se manifiesta en capacidad de aprendizaje, en resolución de problemas y conflictos, en comportamiento, altruismo, expresiones y reacciones idénticas a las de nuestra especie y otros aspectos. El descifrado de las ecuaciones planteadas al respecto deriva siempre en el mismo resultado: las no humanas poseen valores y virtudes comparables a los de niñas humanas de entre dos a 4 años de edad. Es un hecho científico.

Sin embargo, los animales no humanos están a nuestro servicio, hemos decidido fabricarlos, esclavizarlos y ejecutarlos a nuestro placer y capricho, sin más argumentos que los bienes económicos o las satisfacciones personales. Su peso, la densidad de su pelaje, su habilidad gimnástica, su aspecto, sus flujos,… les convierten en mercancía circunstancial y provisionalmente viva. Siguen siendo las niñas que confirma la ciencia, pero son tratados como cosas. En armonía a esa cosificación preprogramada, los cuidados que dirigimos hacia esos animales no humanos, hacia esas “niñas perceptivas” (llenas de posibilidades como las nuestras, miedos e inseguridades como las nuestras, fragilidad y temblores como los de nuestras niñas), y en concreto los cuidados derivados de su cría en estabulación NO es llevada a cabo por personal cualificado.

La preparación psicológica para tratar con no humanas es ridícula o inexistente, reduciéndose en el más generoso de los casos a advertir de modo vago sobre malas prácticas, confiando que la criadora-productora sea buena persona, todo antes de darles un palo para gestionar el tema. Demasiado a menudo, el trabajo de cuidar de las no humanas es llevado a cabo por expresidiarias, exasesinas, exvioladoras, o potencialmente todo ello, lo cual equivaldría a poner a trabajar en una guardería a una condenada por pedofilia… Es un trabajo sucio, de limpiar y acarrear excrementos, donde la irritabilidad, los malos modos, los pésimos salarios, la violencia y la crueldad campan sin vigilancia y sin consecuencias, porque las no humanas (niñas según la ciencia, recordémoslo en todo momento), al no poseer voz ni derechos son tratadas de modo cosificado, como montones de carne viva. Los golpes, las violaciones, las torturas inimaginables, el confinamiento, la asocialidad obligatoria, el pánico, el (ab)uso y todas las crueldades posibles e imposibles, son llevadas a cabo con impunidad por personal no cualificado, al cual le otorgamos un voto de confianza que de ningún modo toleraríamos otorgar si cuidaran de nuestras propias niñas. La sociedad confía porque en el fondo a la sociedad no le importan las niñas no humanas. Los traumas infantiles los cura el gancho de la cadena de despiece del matadero.

Las grabaciones mediante cámaras ocultas en granjas, mataderos, ferias, criaderos, etc, sobre el trato a las no humanas, la documentación presencial sobre prácticas nauseabundas de la cría industrial, y la normalidad con que en las sociedades se masacra a las niñas no humanas es demencial, degradante para nuestro nivel de humanismo, indignante y repulsiva. No por ello faltan las voces de las mismas cuidadoras que alegan amor por dichas no humanas de su “propiedad”. Los orfanatos chinos son paraísos en comparación con la mejor granja del mundo, pero también el torero dice amar al toro que asesina, también el productor de leche dice respetar a la madre que viola para después ejecutar a su bebé (al cual también ama), también la pescadora o la cazadora posan con su víctima a la que respetan y aman… En este ultimo caso la niña no humana se asfixia y se desangra mientras las verdugas se toman las fotos pertinentes de confirmación del trofeo.

Independientemente de los pretextos y mentiras sobre el trato contra las no humanas, independientemente de la corrupción descarada y profunda de la inspección veterinaria mundial (la cual mayormente interviene en casos de riesgo para la salud pública humana y en caso de pandemia, para ordenar exterminar millones de niñas no humanas), independientemente de cualquier excusa ofrecida para justificar nuestro trato a las otras especies animales, lo cierto es que el ser humano comete pedofilia cuando actúa especistamente, porque vulnera, degrada, usa, arrebata, explota y sacrifica a personas de edad infantil que cometieron el error de nacer en otros cuerpos no antropomórficos.

Especismo es pedofilia, cuando pedofilia es comerse cabritos, lechones, terneros destetados, pollos (el consumo de aviar es el más numeroso del mundo, y ejecuta a no humanas de una edad comparativa a las niñas humanas de seis años). Pedofilia es romper la infancia de niñas no humanas para doblegarlas a la irritabilidad del látigo y que actúen en el circo durante sus vidas “útiles”. Pedofilia es matar cientos de millones de bebes de pollo de un día de vida, asfixiándolos en bolsas de basura. Pedofilia es secuestrar y separar a los bebes de sus madres en parques zoológicos para suministrar con “material vivo” a otros zoológicos. Pedofilia es dejar morir a unas niñas no humanas de hambre cuando la escopeta mata a una madre lactante que iba a buscar comida para su camada. Pedofilia es el sometimiento a una voluntad perversamente adulta contra seres inocentes de maravillosa ingenuidad, que pagan con su confianza y su falta absoluta de maldad el precio de compartir planeta con una especie tan inteligentemente sucia como la nuestra.

No se trata entonces de formar mejor al personal que administra los centros de explotación de no humanas, para dirigirse hacia un imposible ideal bienestarista de sufrimiento minimo, sino empezar a convencernos de una vez por todas que las no humanas son personas, con individualidad, gustos irrepetibles, modos diferentes de enfocar asuntos. En fin con otras inteligencias, otras culturas (en ocasiones más desarrolladas que la nuestra), más empatia, otras cosmovisiones y un mismo deseo profundo profundo profundo de existir.

 

Xavier Bayle, artista plástico autodidacta en las disciplinas de poesía y prosa, dibujo y pintura, fotografía, escultura, instalación, video y performance. Artivista por la liberación animal y alérgica a cualquier tipo de discriminación social. Aburrida del sistema pedagógico decido ir por mi cuenta como lectora convulsa. Ahora vivo en Polonia, practico permacultura por respeto a la tierra y a la Tierra, ofreco productos veganos orgánicos y pinto bolsas en esa linea de acción. Hago cualquier cosa que pueda ayudar a los animales. Entiendo la lucha animalista como autodefensa, una extensión lógica de los derechos humanos, donde todas las individuas precisamos derechos fundamentales a vida, libertad e integridad, incluyendo en ellas prioritariamente el medio ambiente donde ejercerlas. ¿El sentido de mi vida?: contemplar la migración de las aves, contar todas las hojas de hierba y las olas del mar, vigilar que llueva hacia abajo y recoger nueces y setas.

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Durante la masacre de niñas oficialmente llamada Guerra de Irak, una marine estadounidense que conducía un tanque durante las operaciones, testimonió en una red social que la visión a través de la ventanilla del acorazado le recordaba literalmente a la de los videojuegos, a los cuales era muy aficionada. Jugando jugando, mataba árabes. De este modo desprendemos que para las soldadas fácilmente la guerra es un juego. Supongo que exceptuando cuando les toca morir, entonces se le llama Game Over.

Los videojuegos son importantes, son patriarcales y mantienen a la sociedad adulta consumidora de ellos infantilizada, anonanada, incapaz de hacerse responsable de sus acciones, así como de tomar decisiones minimamente útiles, más allá de escoger arma, nivel de pantalla o personalidad de la jugadora virtual. Claro, para qué pensar pudiendo obedecer…, dado que no podemos cambiar la realidad, siempre es bueno tener alguna distracción donde evadirnos de nuestros deberes sociales y necesidad de educarnos.

Sin embargo una buena parte de la educación que recibimos es social, basada en repetición de comportamientos, parámetros, juicios y valores; y dado que somos animales sociales, deducimos de ello que eso que vemos, podemos tender a reproducirlo. Libros interesantes de crítica constructiva, refuerzan la idea de un mundo en constante cuestionamiento, en evolución, resumidamente hablando. Libros destructivos de odio, discriminación, violencia y desprecio, refuerzan ideas de destrucción e involución. Pan comido.

La empresa Microsoft España pretende lanzar al mercado un nuevo e innecesario videojuego para la gente estupida adicta a ellos, creado a su vez por la empresa Reco Technologies, basado en la tortura y asesinato de toros. La consumidora felíz obtendrá la eterna gloria de las toreras, ejecutar a algunos toros malos malísimos. Los cuales, imagino, no se cagarán de terror y laxantes, no se mearan de pánico escénico, no llorarán de desesperación y náusea, no hundirán sus rodillas en la arena digital vomitando su vida como los reales, no mugirán desesperados implorando el fín de tanta tortura y en definitiva no mancharán de suciedad la alfombra de las videojugadoras. Los videojuegos tienen sus ventajas…

La empresa por su parte -toda paternalismo y arrogancia-, apela a la tolerancia, al respeto y a la libertad de expresión en defensa de su intención de hacerlo, frente a las lógicas críticas recibidas a la realización del negocio. Por otro lado no es ninguna novedad, otras empresas desarrollan juegos basados en matar moscas, ordeñar vacas en floridas granjas, aplastar cucarachas, balear monstruos del espacio, reventar zombies, eviscerar trolles, descuajaringar guerreras ninja… y un ampuloso surtido de vulneraciones digitales con abundante profusión de cacúmenes disgregados, sistemas intestinales saltarines y salpicaduras de plasma.

Muchas de las consumidoras de videojuegos (pero ni mucho menos todas) no slo son machos, también son menores de edad, de modo que ya de paso heredamos a las niñas una sociedad injusta basada en soluciones fáciles de gatillo suave, en lugar de heredarles la crítica a ella y las alternativas. En lugar de protestar por la sociedad fascista en la que nos obligan a aosbrevivir, esperamos que las niñas nos saquen algún día las castañas del fuego, rezando para que lo hagan mejor que nosotras. Para tal fín, les ofrecemos videojuegos y sistemas de valores ególatras y depredadores, mientras crecen al arrorro de nuestra máxima sabiduria: encogernos de hombros mientras decimos con sonrisa boba “la vida es así”. Y como la vida es así, las heredamos el egoismo y la egolatria indiferente en lugar de ofrecerles la solidaridad, el diálogo, la esperanza constructiva y el sentido de la objetividad crítica. No creo en el sistema educacional, empezando por las madres, pero cuando hoy día cientos de millones de niñas con tenso rictus de odio frente a la pantalla le pueden hacer una manoletina o una verónica a un herbívoro virtual esperando ser lo suficientemente hábiles para hincarle las banderillas y la espada hasta el fondo de la tráquea, es señal de que la sociedad va a seguir siendo injusta, las mercaderes van a seguir careciendo de escrúpulos, y muchas madres, santas señoras, van a seguir siendo poco menos que subnormales. Porque la vida es así.

Llegará algún día en que todas nos declaremos incondicional y ferozmente la paz? Desde luego eso no sera leyendo el futuro en los posos del café o del te, cargando nuestras armas y reventando enemigas digitales, acuchillando toros, invocando a absurdas diosas, rezando en miserables templos, cometiendo voto en caricaturas de democracias que ya no engañan, creyendo a políticas farloperas y asesinas, confiando en uniformadas o cualquier disciplina de similar caracteristica. Así no. Nos sorprende cuando una presidenta no intenta matarnos a todas de hambre, de intoxicación, de asco, de injusticia o de guerra, pero ¿no debería ser la vida un asunto superlativo? ¿No debemos nuestro bienestar básicamente al precio de la vida?. En lugar de eso nos ofrecen videojuegos que enseñan el arte y la estrategia de matar, relevos generacionales de las peliculas fascistas de Gibson, Stallone y otras basurillas, sustitutos de Manolete (dios bendiga a Islero), Tomás, Jezulín y otras horteras, de doctas profesoras a la altura de las neonazis, Merkeles o Rajoyes -por citar idiotas inmediatas-, … y en general un sistema lúdico/educacional basado en opiacear al pueblo con el tufillo de las patatas fritas y el pegajoso kechup.

No, no son sólo videojuegos, es el esquema dislocado de un mundo histérico que agoniza entre billones de inútiles “me gusta” en el feisbuc, porque los cambios reales suceden más allá de las pantallas, los cambios reales suceden en la disidencia, en la desobediencia civil, en el cuestionamiento al todo, porque el sistema se alimenta de compras, de indiferencia, de parasitismo, de ausencia de participación, de delegación de voluntades, de billones de gentes encogiéndose de hombros con sonrisa boba. La vida no es así.

Lo único permanente en el Universo son los cambios. Quien no participa activamente en los procesos de cambio obligatorio de las sociedades, existe entonces como parásita  de los logros que otras personas predecesoras consiguieron para ella misma. Por ello estamos forzadas a mejorar, por altruismo y por deuda contraida con las generaciones que vendrán, deudoras desde el instante de nacer de nuestro pretérito y venidero camino evolutivo. Va más allá de los videojuegos, va al modelo de sociedad, va a empezar a plantearnos si queremos escoger extinguirnos al son de la canción del verano o queremos empezar a demostrar que ya toca la revolución del corazón y el cerebro, de la empatía y la justícia, de la igualdad, de la vida, en resumen, en el lado interesante de la pantalla, el nuestro.

 

Xavier Bayle, artista plástico autodidacta en las disciplinas de poesía y prosa, dibujo y pintura, fotografía, escultura, instalación, video y performance. Artivista por la liberación animal y alérgica a cualquier tipo de discriminación social. Aburrida del sistema pedagógico decido ir por mi cuenta como lectora convulsa. Ahora vivo en Polonia, practico permacultura por respeto a la tierra y a la Tierra, ofreco productos veganos orgánicos y pinto bolsas en esa linea de acción. Hago cualquier cosa que pueda ayudar a los animales. Entiendo la lucha animalista como autodefensa, una extensión lógica de los derechos humanos, donde todas las individuas precisamos derechos fundamentales a vida, libertad e integridad, incluyendo en ellas prioritariamente el medio ambiente donde ejercerlas. ¿El sentido de mi vida?: contemplar la migración de las aves, contar todas las hojas de hierba y las olas del mar, vigilar que llueva hacia abajo y recoger nueces y setas.

LA PLUMA

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En la charla de las II Jornades veganes de Benissa, tuve que pasar demasiado rápidamente por encima de esa patética masculinidad que se esconde...

NUTRICION

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Ingredientes (para 8-10 uds aprox): 240 ml de leche de arroz o soja 220 gr azúcar moreno 80 ml de aceite girasol 1 cucharada de azúcar de vainilla 250...