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¿Qué tienen en común Marie Curie, científica polaca pionera en el campo de la radiactividad y el Rey emérito de España, Juan Carlos I de Borbón? No rendirse ante algo aunque el cuerpo se niegue a responder y seguir haciendo aquello que es su pasión más allá de las propias limitaciones por salud.

¿Qué los diferencia? Que la Premio Nobel de Física y Química invirtió esa superación en descubrir avances que servirían a la Medicina, o sea, para salvar vidas, y que el Monarca que designó Franco lo hace en acabar con ellas, esto es, en matar animales por diversión.

Cuando a consecuencia de una inoportuna caída se destapó que el papá de Felipe VI estaba matando elefantes en Botsuana, con España en medio de una grave crisis que aún no ha remitido, pidió perdón, dijo que se había equivocado y aseguró que no volvería a ocurrir. Ahora ya no se sabe si lo que no pasaría de nuevo es lo de ir a cazar o que le pillasen, pero parece que ambas cosas se han repetido, aunque esta vez no haya críticas, acaso porque no hay fotos, quizás porque acabar con la vida de inocentes en Espaňa no lleva la carga onerosa de hacerlo en África, puede que porque ya no es Rey, ¿quién sabe?, la cuestión es que sigue matando animales porque eso le pone y que el asunto se conoce pero ya no merece un titular. Ni indignación.

Su edad, sus accidentes, su lo que sea, que a mí me da lo mismo lo que cada uno se meta en el cuerpo y en qué cantidad mientras con ello no haga daño a nadie, le han pasado factura a este hombre, que la sangre podrá ser azul pero los músculos, huesos y corazón no se fabrican unos para nobles y otros para plebeyos, aunque luego la vida que se lleve implique estados de conservación muy desiguales, el caso es que todo eso le ha conducido a no poder moverse con la agilidad de antaño. Ya no posee El Campechano aquella sonrisa fresca para saludar junto al Caudillo desde el balcón en la Plaza de Oriente, ni aquel verbo fluido para hacer apología del dictador en declaraciones a una televisión extranjera, tampoco el brazo fuerte para sostener el arma con la que reventar de un disparo a un jaguar, a una osa (dicen que hasta las trancas de vodka, la osa) o a un elefante, pero eso al Rey que prometió defender las corridas de toros le da igual. La naturaleza puede dotar de la misma falta de empatía ahora a un Soberano que a Fernando VII hace más de doscientos aňos, sin embargo la tecnología puede regalarle más en estos tiempos para que se canse menos.

Juan_Carlos_I_of_Spain_2007

En varios medios afines a este seňor, con tono de noticia diría que casi entraňable, nos cuentan que Juan Carlos I ha vuelto a cazar, y como al parecer su hombro se resiente y -pobrecito, ¿no?-, le resulta dificultoso sostener el rifle, han diseňado exclusivo para él un artilugio metálico que se despliega desde su cadera, en el que se apoya y ya sin fatiga ni temblores apunta, dispara y mata. Cuentan que por eso le llaman cariňosamente “El cazador robocop” entre sus colegas de carnicería. Y aquí vendría el “plas plas plas” de todos cuantos siervos lameaforamientos dignos de “La Escopeta Nacional” aún son, o vienen las arcadas de los que, por separado aunque en este caso se junten, rechazamos una Monarquía impuesta pero sobre todo abominamos de la Violencia, por más que sea deporte Real y legal, que los muertos de la caza ni tan siquiera pudieron elegir una Constitución que no dejaba escoger, donde la Corona entraba tan de matute como el dinero de todos los espaňoles, aunque a la mayoría les repugne, lo hace en el mantenimiento de la Tauromaquia.

El Rey emérito no se parece en nada a Marie Curie, tal vez por eso ella será siempre recordada con admiración y el cazador de sangre azul que disfruta derramando sangre roja ya es despreciado en vida por varios de sus actos.

Aquella científica dijo una vez que “La mejor vida no es la más larga, sino la más rica en buenas acciones”. Juan Carlos I de Borbón y Borbón, si eso es así la tuya tiene que ser un verdadero desecho. En todo caso es letal para esos animales que matas con el codo sobre metal o cuya muerte aplaudes con el culo sobre una grada en una plaza de toros.

Tu hija también caza y asiste a corridas, como algunos de tus nietos, incluso menores, al igual que tu hijo, al que vemos de vez en cuando disfrutando en corridas, eso sí, en el tiempo que le deja libre negociar con regímenes de dictadores.

Iba a hablar de caza, lamento haberme ido también a otras formas de violencia legal, pero fue inevitable con este hilo conductor.

 


Julio Ortega Fraile, activista por los Derechos de los Animales, escritor, coordinador de la Plataforma “Manos Rojas”, colaborador en El Caballo de Nietzsche y presentador del Programa PUNTO DE LECTURA en la TVAnimalista. Fui Delegado para Pontevedra de la Asociación Animalista LIBERA! y Secretario de Organización y Delegado para Galicia del PACMA. Mi libro: Servidumbre Humana, mi película: Los Lunes al Sol, mi canción (a veces cambia, pero no el cantante): Una Noche de Verano de Andrés Suárez. No me gustan las banderas pero me quedo con la republicana y me encanta ver rastas en el Congreso de los Diputados. Y sí, le tengo mucho asquito al rey, al de antes y al de ahora.

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Leo este mensaje sobre el “reportaje” de una revista que se llama Bous al Carrer, y que estoy seguro que será para conservar y enmarcar. Amenazan con que el título es “Los menores en los toros”, en castellano, porque es la lengua dominante. Han recortado lo que debe ser la idea central de este texto, que nos dice que hay que decir la verdad a los niños en masculino genérico, porque es el género dominante.

Estaría muy bien que contaran la verdad a las niñas y a los niños. Que contaran la verdad de la carne que comen, de su jersey de lana o de la medicina que toman cuando les duele la garganta. La verdad de los animales que ven en el circo, el zoo o el acuario, de los que acarician en la granja escuela, de la vaca que ríe y del caballo que tira de la calesa. La verdad de ese precioso toro que les impresiona desde la primera vez que lo ven. La verdad de los cuernos con los que les hacen jugar a bous al carrer.

Si contaran esas verdades no “desmontarían el mensaje animalista”, que sencillamente consiste en contar, una y otra vez y hasta la extenuación, esas verdades que tanto les incomodan. El mensaje animalista es levantar la alfombra para enseñar la mierda de verdad que se esconde debajo, con crudas imágenes de granjas y mataderos, de toros atormentados, perros maltratados y abandonados, ovejas degolladas, lobos colgando de árboles o delfines que se suicidan. La verdad del mensaje animalista es, también, la de las alternativas: protectoras, rescates, refugios, veganismo… Respeto.

Claro, de lo que hablan es de “su verdad”. Esa donde se come ternera o merluza “para sobrevivir”, donde se montan a los caballos y se torean a los toros… porque si, porque lo ha decidido Dios o porque somos la especie dominante, la raza dominante, el continente dominante, la nación dominante, la clase dominante, el género dominante, el sexo dominante o la identidad sexual dominante. Hablan de un viejo concepto de verdad que les viene dada, que no se contesta ni discute porque siempre ha sido así, porque es tradición y orden. Esa verdad de siempre sin empatía, sin solidaridad, sin justicia. Esa verdad que les es necesaria para contestar un cambio que puede acabar con su dominio, con su privilegio.

Necesitan de esa verdad que no es verdad, que los justifica. Es su puerto seguro, desde donde parten sus reflexiones y sobre las que se construyen sus argumentos. Si queréis ver un ejemplo, creo que uno de los mejores es el del alegato final de Marta Trenzano, alcaldesa de Algemesí, para justificar la abstención del PSPV-PSOE ante una moción para que no se volvieran a autorizar toros embolados en el municipio y que, por supuesto, no prosperó. Toda esa construcción, hecha sobre el dogma de que la tortura taurina y los linchamientos de bous al carrer son prácticas legales, normales e incuestionables, incluye la frase “ser progresista es tener capacidad de empatizar con los demás”.

Si, los dogmas son sus cartas de navegación y, sin ellos, naufragan rápidamente. El dogma especista es el que permite a la alcaldesa hablar de empatía con otros seres humanos que no saben lo que es la empatía con los demás animales, toros en este caso, y que sólo tienen el dogma especista para justificar sus linchamientos. De este lado, estos discursos suenan tan marcianos como los discursos racistas, xenófobos, supremacistas blancos, como los machistas, misóginos, como los antielección, como los LGTBfóbicos…

No puedo entender qué manía les ha cogido con Disney. ¿Se creerán de verdad que ver Bambi inhibe la normalización de la violencia con los otros animales, y te permite ver que no son objetos con los que hacer lo que sea? ¿Se creerán de verdad que el estado normal de conciencia consiste en ir a mirar la tortura pública de un toro, oír sus gritos, ver brotar su sangre, sin sufrir ningún rechazo? ¿Se creeran de verdad que “la fantasía que muestra la tele”, con animales que hablan y van a la oficina, es la causante única de la ruptura de su “normalidad”?

Un gran problema que tienen es que piensan que los niños y niñas deben ser esponjas dóciles a sus normalidades, a su adoctrinamiento y sólo al suyo. Piensan que tienen que tragar su forma de entender la vida sin cuestionarla, y llega el día en que se dan cuenta de que los niños y niñas tienen ojos en la cara, capacidad reflexiva y crítica, deseo de justicia, compromiso. Tienen una vida que va sumando años, y encuentran caminos y herramientas para acceder a mejores referentes que los de la normalización del privilegio, de la injusticia, del abuso.

Los adoctrinadores topan con un pensamiento crítico que no entienden ni soportan, que siempre han querido erradicar. Chocan de frente con las personas que fueron niños, que no se tragaron o que han vomitado ese adoctrinamiento suyo. El problema es que, a veces, ese pensamiento crítico es el de un niño o niña bajo la tutela de uno de estos adoctrinadores que, llegado el caso, estará dispuesto a aplicar la terrible máxima de “la letra, con sangre entra”.

Recuerdo la historia de una persona que admiro mucho y que, todavía adolescente, tuvo que huir de un padre falangista que la amenazó de muerte con su pistola, después de haber encontrado las publicaciones clandestinas comunistas que leía a escondidas. También recuerdo la pesadilla del niño paloma, que es como la de todos los niños que “salen maricones” a cualquiera de estos adoctrinadores. Y es la historia de todos esos niños y, sobre todo, todas esas niñas vincianas, personas que empatizan de forma natural con los otros animales y rechazan desde el primer momento todas las formas de abuso contra ellos. Esos niños y niñas están entre quienes obligan a presenciar la tortura más salvaje, a comer la explotación de la que no quieren participar.

Adoctrinadores, contad a los niños y a las niñas todas las verdades que manipuláis y que les escodéis por conveniencia. Contadnos la verdad, y tendréis que ver que el único mensaje desmontado será vuestro.

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La parte de mi biografía de la que estoy más orgulloso es que soy vegano, que hace de la justicia un ejercicio cotidiano. También me gusta mucho haber aprendido Historia en la Universidad de Valencia. Soy militante antiespecista, feminista, LGTBI , ecologista, socialista e independentista. En definitiva, no quiero privilegios y, aún menos, los que se supone que me han de privilegiar mí.
Soy militante de Iniciativa Animalista

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Un grupo de personas investigadoras han creado el primer “Think tank” en Derechos Animales.

Procedentes de los ámbitos de comunicación, filosofía, derecho, literatura y sociología de la Universidad Pompeu Fabra, Universidad Autónoma de Barcelona y Universidad de Girona, el Centro de Estudios de Ética Animal pretende ser un laboratorio de ideas para todo lo relacionado con el trato que los seres humanos dirigimos a las otras especies del planeta.

También pretende divulgar y promulgar todo tipo investigación y conocimiento que promueva el antiespecismo. Nuria Almirón nos cuenta en esta entrevista que el objetivo final es reducir la crueldad y la violencia existente en la sociedad a partir de la actitud especista que domina en muchísimas áreas.

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En una acción internacional activistas por la liberación animal bloquearon la entrada de camiones que transportaban animales no humanos vivos en los mataderos.

En la organización de la acción se coordinaron activistas independientes locales y el colectivo Pirañas Veganas con grupos por la liberación animal de Canadá, Inglaterra y Estados Unidos. En el estado español se llevo a cabo en mataderos Barcelona y Madrid, donde se consiguieron rescatar a un pollo y a un cerdo respectivamente.

En Barcelona se organizaron tres grupos que actuaron en Rubí, Castellbisbal y L’Hospitalet de Llobregat.

En todas las poblaciones se siguió la misma estrategia. Ante la llegada de los camiones, las activistas bloqueaban de forma pacífica el paso de los camiones llenos de bebés de vacas, ovejas y gallinas. Algunas activistas se encadenaban a los camiones, otras portaban pancartas, otras daban de beber e intentaban consolar a los pequeños condenados a muerte y algunas negociaban la liberación de alguno de los bebés consiguiendo sólo el rescate de un pollo en L’Hospitalet.

En Getafe, tras recibir amenzadas e insultos por parte de los camioneros, el dueño del matadero accedió a entregar un cerdito que los activistas tuvieron que ir a buscar a una granja.

Con estas acciones se pretende mostrar la realidad de los animales considerados de granja e intentar conscienciar a la sociedad de la crueldad y la violencia que conllevan determinados hábitos de consumo.

Los y las participantes esperan que estas acciones estimulen la formación de grupos independientes y la creación de una red internacional para aumentar la actividad por la liberacion animal.

Ahora los dos bebés rescatados tendrán una vida plena en diferentes santuarios.

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Exacto, y es que empiezo a estar harto ya de los que defienden los derechos de los negros por encima de los blancos… No somos iguales, no son de nuestra raza superior y, por tanto, no les hemos de conceder derecho significativo alguno a menos que sólo se quiera velar por un mínimo bienestar -para que rindan después en el trabajo, por ejemplo-. ¿A qué viene lo de haber abolido la esclavitud? Los negros nacieron para ello y, de hecho, les gustaba el látigo, así se les recordaba quién mandaba. No me gusta ver a los negros cobrando por faenar. Suerte tenemos actualmente que, allí donde queda cordura, se hace trabajar a los desgraciados del tercer mundo como dios manda. Han nacido para laborar gratis o por cuatro duros, esto es así. No son inteligentes, no están civilizados, huelen mal, no los podemos dejar convivir más con nosotros.

Dios es hombre y es blanco, y su hijo también era blanco, y hombre, por tanto, las mujeres y las otras razas están para servir a los hombres blancos como castigo divino por el pecado original. Basta de que si «derecho al propio cuerpo» por aquí, que si «igualdad en todo» por allí … No, no somos lo mismo, las mujeres blancas nacen para obedecer, servir y darnos placer y descendencia, pues vienen al mundo «programadas» para ello. Y está claro que las mujeres negras nacen para dar más esclavos al hombre blanco, es así de evidente y simple, porque estas bestias lo tienen todo y son lo peor; lástima que las necesitábamos para fabricarnos más mano de obra esclava. El lugar de la mujer está en casa cuidando de nuestra progenie; en esto coincido con aquella otra mala raza de los moros.

¿O es que nos creemos más inteligentes que dios y Aristóteles? Todo tiene que seguir su curso natural, tenemos que volver a lo que era norma y, por tanto, normal. Porque primero siempre serán los nuestros, los de casa; esto es así y nos lo quieren cambiar los cuatro comunistas mugrientos que quedan. Esto es la ley del más fuerte y listo; si eres pobre, tú te lo has buscado, por débil y por tonto. Los poderosos siempre tienen razón. El dueño dice que, quien paga, manda.

Después vienen los sodomitas … Los maricones y las bolleras son una plaga que nos quiere invadir, se les ha de exterminar a tiros, como un control de regulación natural. ¿Me diréis que los enfermos de los invertidos son algo normal en nuestra sociedad? Pues decidme osado, pero encuentro que el nazismo se quedó corto; si lo hubiera hecho bien, si no se hubieran dispersado en tantos frentes, ahora ya los habríamos aniquilado a todos y las actuales generaciones no saldrían del armario tan felizmente.

Y por último los desgraciados de los discapacitados, signo innato del demonio y las tendencias criminales, anormales incapaces de tener sentimientos y conductas humanas, «cáscaras vacías» que les han reconocido el derecho a vivir que sólo debería corresponder a los fuertes. Esto es de locos, son un gasto, una carga inadmisible que la sociedad debería eliminar de la cadena hereditaria. El disgusto que se llevarían Goering o Hess si levantaran la cabeza y vieran la derrota de la eugenesia…

Analogiando:

Exacto, y es que empiezo a estar harto ya de los que defienden los derechos de los animales por encima de las personas humanas… No somos iguales, no son de nuestra especie superior y, por tanto, no les hemos de conceder derecho significativo alguno a menos que sólo se quiera velar por un mínimo bienestar -para que no enfermen tan temprano en las explotaciones, por ejemplo-. ¿A qué viene eso de querer abolir su esclavitud? Los animales han nacido para ello y, de hecho, les gusta el látigo, así saben quién manda. No me gustan los animales en libertad debiéndose de espabilar para sobrevivir. Suerte tenemos que donde queda cordura, se les asesina en cautiverio como dios manda. Han nacido para ser propiedad de los humanos, esto es así. No son inteligentes, no están civilizados, huelen mal, debemos cosificarlos lejos de donde nosotros vivimos.

Dios es hombre y es blanco, y su hijo también era blanco, y hombre; en ningún caso animales. Los animales están para servir a la humanidad, se lee en las sagradas escrituras, es palabra de dios. Basta de que si «derecho al bienestar y la vida» por aquí, que si «principio de igualdad» por allí… No, no somos lo mismo, los animales nacen para dar placer a las papilas gustativas, diversión, vestido e hijos para la industria cárnica, farmacéutica, tabacalera, de armas, etc … pues vienen al mundo «programados» para ello. Y está claro que las hembras nacen para dar más esclavos a la humanidad, es así de simple y evidente, porque estas bestias lo tienen todo y son lo peor; lástima que las necesitamos para fabricarnos más mercancía y productos. El lugar de los animales está en la granja industrial e intensiva, en los laboratorios y en los mataderos, sufriendo tormento para nuestra tradición cultural y económica; en esto coincido con los responsables de los departamentos de agricultura, ganadería y pesca de turno.

¿O es que acaso dios y Aristóteles no nos hicieron dueños y señores de la Tierra? Todo tiene que seguir su curso natural, debemos proseguir con lo que es norma y, por tanto, normal; porque primero siempre serán los humanos, nuestra especie, esto es así y nos lo quieren cambiar los cuatro animalistas mugrientos que proliferan. Esto es la ley del más fuerte y listo; si eres un animal no humano, tú te lo has buscado por haber adoptado una forma diferente a la nuestra. Los humanos siempre tienen razón. El dueño decidirá el tipo de tormento de tu existencia y las mil y una inimaginables muertes del suplicio.

Después vienen los animales salvajes… Los animales indómitos que intentan vivir en el bosque son una plaga que nos quiere invadir, es por eso que se les extermina a tiros y lo llamamos control de regulación natural. Me diréis que los jabalíes, las codornices, los ciervos, los osos, las águilas, los lobos, los conejos, etc, son algo natural en el monte? Pues decidme osado, pero encuentro que los humanos nos estamos quedando cortos, si nos esforzáramos un poco más y no nos dispersáramos tanto en cimentar el medio natural, ahora ya los habríamos aniquilado a todos y no cruzarían nuestras carreteras tan felizmente.

Y por último los desgraciados de los animales domesticados, signo innato de las máquinas cartesianas imperfectas, incapaces de tener sentimientos y conductas humanas, «cáscaras vacías» que los animalistas se empeñan en otorgarles derechos básicos que sólo nos corresponderían a los humanos blancos. Esto es de locos, son bestias que sobran en este mundo, y la sociedad los debería eliminar de la faz de la Tierra menos para nuestra cadena alimentaria y económica. Domingo López y el capitalismo antropocéntrico se morirían -el humano del disgusto, y el sistema del todo-, si la holística biocentrista se acabara imponiendo.

Fascista es quien sólo se ha indignado habiendo leído los cinco primeros párrafos. Quien acusa una sensación de poder hacia los animales humanos y no humanos más indefensos y vulnerables, proyecta una absolutista auto-percepción de razón discriminatoria, conductas subjetivas que conducen siempre a la violación del principio de igualdad y el derecho a la vida.
El especismo, -al igual que el clasismo, el sexismo y el racismo-, es fascismo. Si tu intelecto ético o tus regulaciones morales no acaban de localizar las opresiones explícitas de los cinco últimos párrafos -por no saber distinguir las discriminaciones totalitarias que contienen-, busca ayuda y cámbialo, las revoluciones personales y socio-políticas empiezan por uno/a mismo/a.


Toni Teixidó. Cosecha tarraconense del 80 y maestro vocacional. Comunista, porque sólo podrá ser la clase explotada la que acabe liberando a sus esclavos no humanos. Persisto con la idea de combatir las opresiones de forma íntegra y hacerlas converger, bajo la lente de la liberación total, en el marco de la reunificación y la independencia de los Països Catalans; es por ello que actualmente y, a fin de poder compaginar estas luchas, milito en d’ARREL, colaboro con Libera! y soy coportavoz de la Coordinadora per l’Abolició dels Correbous de Catalunya.

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Desde el punto de vista de optimización energética, la paloma invierte mucha en alzar su vuelo. Cortas alas en cuerpo pesado, un fastidio de aerodinámica. Pero una vez en el aire la cosa cambia. Cuando las palomas regresan a su casa de aire, éste se vuelve mejor respirable. Tanto, que llamamos paz a un manojo de palomas en el cielo.

La paloma ha conquistado casi todos los continentes, muchas especies y la triste gloria de la extinción del dodo (una paloma de 20 kilos) por culpa del carnismo. En las palomas y las ratas depositamos la infamia de nuestra suciedad, del mismo modo que en las cárceles disimulamos la desigualdad del sistema. La paloma florece para subrayar la hedionda evidencia de una especie sucia que descubió el concepto de basura inexistente en la naturaleza, una especie tremendamente despilfarradora que llama crisis a comer carne una vez al día en lugar de tres. Las palomas no obstante reciclan lo que nosotras deleznamos, y en lugar de alimentarse de semillas, les damos pan sin nutrientes. Aún así, con un 80 % de palomas enfermas en las ciudades, con dedos mutilados por materiales sinteticos en sus nidos, los accidentes de sobrevivir a nuestro tren de vida, sufriendo enfermedades gástricas y respiratorias,… Aún con todo ello, la paloma, heroína anónima, florece.

Una persona tan eminentemente aérea como la paloma, sufre la falta de aire. Eso lo saben las instituciones y ayuntamientos molestos con la floración de columbiformes, que toman la vía expeditiva de las soluciones rápidas (Hiroshima, Treblinka, gulags…), para gasearlas cuando las cifras se les disparan. Entonces las disparan. Redes de expansión para cazarlas humanitariamente y humanitariamente asfixiarlas. Es una barbaridad. Es una crueldad. Es una realidad. Miles de palomas son matadas por su éxito reproductivo para que sus excrementos no le manchen su apestoso coche al señor González, hijo de González, poseedor de otro apestoso coche.

Una siempre debe ponerse del lado de la víctima. Siempre. No significa justificar el exterminio palestino por las sionistas debido al precedente exterminio nazi. No significa apoyar el hembrismo androfóbico sólo porque la mujer sufra el insufrible heteropatriarcado (como muchos hombres). No significa encogerse de hombros cuando el gato trae el enésimo pajarito cazado como recompensa a nuestra fidelidad. La víctima siempre tiene la razón en primera instancia. Pero la paloma…¿cuál demonias es el pecado de la paloma?, ¿debe la paloma ahogarse en el mar abrupto de los contingentes no deseados, como migrantes desesperadas en la tumba del Mediterráneo?. ¿Debe la paloma saber contar para aprender cuándo son demasiadas?. ¿Enseñaremos por fin matemáticas a las palomas?

Llegadas a este punto me encantaría ofreceros información reservada, datos de casación objetivamente contrastados, manipuladas estadísticas de crecimiento exponencial, dudosos mapas de conflicto entre intereses públicos y población de palomas… Querría epataros con turbias financiaciones secretas sobre lo corrupto del sistema de gestión de palomas en los municipios, pero no dispongo de nada de ello, sólo tengo razón en las manos, no argumentos ni escándalos de portada. Sólo manejo empatía, justícia e igualdad, poco rentables escudos con los cuales defender a las palomas de la ley de la menos escrupulosa, plenipotenciaria desde que el totalitarismo descubre cómo fascistizar la democracia. Me encantaría que bastara escribir, proteger a las palomas con barricadas de palabras, pero los primeros 35 ejemplares de la Biblia de Guttenberg (el primer libro impreso), fueron hechos con las pieles de seis mil corderos lechales, degollados para la gloria de la escritura, la religión y el especismo. Entonces me dan ganas de dejar de escribir.

Escribimos sobre la muerte, la queremos comprender, incluso matamos para comprenderla… La estrategia de las palomas ( y en general las otras especies), es más sencilla y eficaz: se centran en la vida. Su estrategia es paladear todos los vientos como si fuera uno, mascar cada madrugada como si fuera la última, beber de la lluvia y disfrutar de la felicidad que les envidiamos. La belleza no es culpable de generar en unas adoración y en otras codicia.

Por nuestra parte, somos las mamíferas más frágiles sobre la biosfera. Desnudas, flojas, lentas, torpes, es un milagro que hayamos sobrevivido, pero no lo hemos hecho gracias a nuestra inteligencia, sino a la falta de escrúpulos, ahí sí superamos a los demás animales. No hay especie -incluso aquellas totalmente carnivoras- que sepa tanto de la indiferencia y la mezquindad como la nuestra. Construimos sociedades con ladrillos de complejos y frustraciones, cagamos con sentimiento de culpa, edificamos templos a nuestro miedo, inventamos las modas adecuadas a nuestra verguenza, adaptamos todas nuestras biografias a la cobardia. Vendemos todo lo vendible y explotamos a cambio de unas monedas todo lo que consideramos útil.

Construímos culturas que premian la falta de escrúpulos y gasean a quien estorba. Cuanta más adolece de remilgos una sociedad, más floreciente es la civilización resultante, inversamente proporcional al mimo, a la bondad y a la honestidad. La verdad y la justicia no arrojan beneficios, por eso el desarrollo económico y el carnismo son tan absolutos, ubicuos e incuestionables, porque jamás la civilización había alcanzado cotas tan altas de depredación contra la naturaleza y sus criaturas. Nuestra especie incluida. No sólo estoy hablando de cifras, sinó de refinamiento y mecanización del método. El problema del especismo y de la destrucción de las condiciones naturales que nos permiten la supervivencia a nuestra especie son, por tanto, más que una opción: son un imponderable.

El cerebro es una inflamación anormal sucedida a raiz de la perdida de la cresta sagital y la disminución de los maxilares. Una deformación especifica con efectos secundarios nocivos. Se ha destapado el pastel, se acabó el vivir de las rentas del antropocentrismo, basta de apropiarnos de las glorias de otras, lo que es cada una depende de cada una, no de la vecina, de la ciudad, la nación o la raza. Convencidas de ser las herederas de Da Vinci, descubrimos en nuestros genes quizas Hitler. Somos responsables de cuanto sucede por nuestras acciones e inacciones. Lo hagan una, diez personas o un billón de ellas. Auschwitz no lo construyeron las nazis, sino la indiferencia.

Hay gente que se queja de que los árboles de la ciudad ensucian con sus hojas otoñales las limpias calles, talémoslos. Hay gente que se queja de la suciedad de las palomas, no hay problema, gaseémoslas. Hay gente quejándose de la gente, que comience la barbarie… No cabían los perros vagabundos durante el Mundial de Fútbol en Ucrania, su destino fue el de las palomas de Barcelona y tantas otras ciudades. Matarlas sin hacerlas daño, degollarlas dulcemente, destruírlas con respeto, extinguirlas con dignidad, y delicadeza, asesinarlas sin sufrimiento, aniquilarlas humanitariamente, reventarlas con dulzura, incinerarlas con rito, sacrificarlas con profesionalidad, liquidarlas con legitimidad, eutanasiarlas con reparos, desaparecerlas con asepción,… tratarlas como si no hubiese muerto, como si no hubiera vivido, como mobiliario urbano.

Qué daría yo por saber qué se explican los leones recluidos en el parque zoológico de Barcelona, cuando por la noche se rugen y se llaman con dulces roncas voces de convocatoria. A pleno día, en estos momentos, las palomas en la misma ciudad siguen siendo exterminadas, pagando el precio de pertenecer de otra especie, a pesar de que se informa a la población de que dichos “métodos de control” estan en detrimento. Cada día que pasa deja un rastro de víctimas silenciosas tras el siseo del gas, de heroínas abatidas por el fascismo, de dulces palomas agonizando en cámaras de muerte. Detened YA la matanza.

 

Xavier Bayle, artista plástico autodidacta en las disciplinas de poesía y prosa, dibujo y pintura, fotografía, escultura, instalación, video y performance. Artivista por la liberación animal y alérgica a cualquier tipo de discriminación social. Aburrida del sistema pedagógico decido ir por mi cuenta como lectora convulsa. Ahora vivo en Polonia, practico permacultura por respeto a la tierra y a la Tierra, ofreco productos veganos orgánicos y pinto bolsas en esa linea de acción. Hago cualquier cosa que pueda ayudar a los animales. Entiendo la lucha animalista como autodefensa, una extensión lógica de los derechos humanos, donde todas las individuas precisamos derechos fundamentales a vida, libertad e integridad, incluyendo en ellas prioritariamente el medio ambiente donde ejercerlas. ¿El sentido de mi vida?: contemplar la migración de las aves, contar todas las hojas de hierba y las olas del mar, vigilar que llueva hacia abajo y recoger nueces y setas.

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Ayer, el pueblo de Cazalilla, Jaén volvió a festejar la “fiesta de la pava”. Un festejo que se realizó tras la procesión de San Blas, irónicamente uno de los 14 santos auxiliadores. Esta fiesta cruel ha sido sancionada económicamente desde hace 11 años, sin embargo ello no frustra a los 850 habitantes andaluces que reúnen anualmente los 2.001 euros de sanción para seguir festejando el sufrimiento animal.

La pava fue lanzada a las 6 y 10 de la tarde desde la iglesia de Santa María Magdalena. Cayó a plomo al suelo, sin prácticamente poder planear. Abajo fue recogida por una animalista que allí se había trasladado para salvar su vida. Sin embargo, hubo un forcejeo con los y las vecinas de Cazalilla, que finalmente se llevaron a la pava corriendo. No se conoce el estado de salud de la pava, a la que se la agarró por las patas y arrancaron multitud de plumas.
 

 

Año tras año los y las cazalilleras afirman que no se mata a la pava y sí se la guarda en un lugar seguro. No existen imágenes que corroboren esto. Desde la página web del Ayuntamiento se afirma que “quien consigue hacerse con ella la enarbolará en alto como un signo de triunfo y de suerte. La tradición requiere también que las mozas solteras que consiguen arrancarle una pluma serán pretendidas ese año por un mozo casadero”.

El origen de este festejo, actualmente denunciado por asociaciones animalistas como la Asociación Contra la Tortura y el Maltrato Animal (Actyma) y la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (Anpba), data de finales del siglo XIX cuando dos familias del pueblo estaban enfrentadas y el casamiento de sus familiares supuso la paz en la villa. La pava, entonces símbolo de riqueza y prosperidad, fue lanzada desde el campanario para festejar la armonía adquirida.

Tras el frustrado intento de liberación, las personas activistas fueron agredidas por el pueblo cazalillero. Además, diferentes periodistas fueron amenazados, entre ellos TVAnimalista, a quien se le arrebató y estalló la cámara contra el suelo.

Foto: Tras los Muros

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Aún está caliente la sangre en la redacción del semanario satírico Charlie Hedbo: una docena de humanos asesinados y otros tantos heridos de bala. Los asesinos, que eran musulmanes y clasificados como terroristas islámicos, se tomaron la justicia por su mano: consideraron que dicha matanza era el justo castigo que sus víctimas debían pagar por haberles ofendido con unos dibujos. Ni falta hace que diga que condeno tan horrible suceso, tanto como condeno otros actos de violencia que se producen diariamente y a los que no se les da la importancia que debiera.

Algunos siempre están a la espera de sucesos como el de Charlie Hedbo, los ven como oportunidades para promover la islamofobia, lo cual de entrada les cataloga como absurdos, pues la mayoría de las víctimas del terrorismo islámico son de religión musulmana. Es normal, la irracionalidad y la discriminación arbitraria van siempre dadas de la mano. Pero en esta ocasión no voy a reflexionar sobre discriminaciones arbitrarias, sino sobre el llamado “derecho a la libertad de expresión”.

El derecho a la salud/vida es el derecho más importante que tienen las personas, sean humanas o no humanas, pues estar vivo es condición necesaria para satisfacer cualquier interés; además, la salud física y psíquica es necesaria para disfrutar plenamente cuando se está satisfaciendo un interés. La violencia es una interacción entre sujetos donde uno quiere o parece que quiere que sea violado el derecho a la salud/vida del otro.

Debemos aceptar la premisa de que la violencia, llámese ésta “terrorista” o “no-terrorista”, siempre es éticamente incorrecta porque causa sufrimiento e impide disfrutar a quien la padece: viola su derecho a la salud/vida. Incluso la violencia en defensa propia es éticamente incorrecta, pero solemos estimar que permitir que un violento cometa su agresión es una opción aún peor. Mientras que los sensocentristas practicamos el veganismo[1] para intentar minimizar las consecuencias que produce la violencia sobre otras personas, muchos otros aún parece que no logran comprender esta idea ética tan básica.

Mientras que las consecuencias de la violencia física son agresiones (golpes, cortes, muerte, etc.), las consecuencias de la violencia no física (verbal, gesticular y simbólica) son menos evidentes a simple vista, nos ofenden. Cuando decimos que “alguien nos ha ofendido” queremos decir que “alguien nos produjo un malestar psíquico” que en algunos casos puede convertirse en sufrimiento. La ofensa no siempre es por violencia no física, también puede ser una ofensa no violenta, como cuando no son satisfechos los intereses que esperábamos que nos satisficiera otra persona. En cambio, la ofensa violenta se “lanza” hacia una persona o hacia un grupo de personas con la intención de producir sufrimiento, y se sabe que cuanto más pública se hace dicha ofensa más posibilidades de éxito tendrá de conseguir su objetivo.

La dificultad para detectar una ofensa es que es un estado subjetivo y lo subjetivo es irracional porque puede ser cualquier cosa. Alguien puede ofenderse porque llevas un determinado tipo de ropa, porque le miraste a los ojos, porque dibujaste a Alá o al mago Gandalf, o ¡por cualquier cosa! Si no sabemos qué ofende a una persona entonces no la podemos evitar ofender, pero quien intenta ofender suele saberlo. Cuando alguien te dice que le ofende X eso quiere decir que, según dicha persona, no debes hacer X, es decir, la ofensa es una reacción ante algo que el sujeto no considera ético. Dejar las normas éticas en manos de la subjetividad tiene como consecuencia que se creen éticas arbitrarias que siempre van a generar todo tipo de ofensas y conflictos; éste es el problema que tienen las religiones y el problema de la sociedad no practicante en general. Si, por el contrario, basamos la Ética en la objetividad, como lo son la materia y la Lógica, entonces podremos separar las ofensas que tienen una base racional, es decir, que realmente son ofensivas, de aquellas que son problemas personales que deben ser tenidos en cuenta, pero no convertirlos en normas. Por ejemplo, razonando de manera ética, la homosexualidad es éticamente aceptable porque los intereses de una persona son satisfechos por otra y viceversa, por lo tanto no tiene sentido que alguien se ofenda porque dos hombres se besan o porque le llamen homosexual o maricón: fue una ética irracional la que previamente convirtió la homosexualidad en algo ofensivo. En tal caso podemos intentar evitar ofender a dicha persona, pero el problema a solucionar está dentro de su cabeza, no en los homosexuales.

Como ya expliqué en mi artículo “Sobre la libertad”[2], las personas siempre tenemos libertad, desde que existimos hasta que morimos. La Ética, mediante el uso de la razón, marca unas normas que ponen límites a la libertad, por ejemplo, calificando como éticamente incorrecto el asesinato y otros actos violentos. Posteriormente el Derecho reflejará dicha ética en leyes.

De la misma manera que no debe permitirse la “libertad de acción”, sino sólo un actuar ético, tampoco debe permitirse la “libertad de expresión”, sino sólo una expresión ética. El derecho a la salud/vida de las personas no sólo debe estar protegido de aquellas acciones que intentan violarlo, sino también de expresiones que promuevan la violación de dicho derecho esencial. Las expresiones que hacen apología al maltrato y al asesinato de personas vivas son realmente ofensivas y deben ser censuradas y castigadas legalmente, excepto cuando exista el consentimiento de la persona afectada. Tenemos ejemplos de apología a la violencia en páginas de Facebook que promueven el maltrato y matanza de quienes no son humanos, en películas que matan a jefes de Estado en vigencia (The Interview), etc.

También deberían censurarse y castigarse legalmente, aunque en menor medida, el humor sobre violencia consumada. Un ejemplo de intentar hacer humor sobre violencia consumada es la portada nº 1099 de Charlie Hebdo[3] en la que, tras la matanza de mil egipcios a manos del gobierno de Egipto, apoyado por Francia y EEUU, podía leerse: “Matanza en Egipto. El Corán es una mierda: no detiene las balas”, acompañando dichas palabras junto al dibujo de un egipcio acribillado a balazos que intenta parar las balas con el Corán. Sería igual de repugnante que alguien pretendiera hacer un “chiste” similar con los asesinatos cometidos en la sede de Charlie Hebdo[4] . Tenemos que comenzar a condenar la violencia en TODOS los casos porque la consecuencia de la violencia es el sufrimiento y la muerte de personas, humanas y no humanas, lo cual no es ni éticamente correcto, ni gracioso.

La libertad de expresión no es un derecho, es un hecho: podemos expresarnos de muchas maneras y expresar infinidad de ideas, pero no todo vale. La trampa que nos cuelan continuamente consiste en llamar “libertad de expresión” a “exprésate respetando mis normas éticas”, que muchas veces ni siquiera son normas, sino arbitrariedad que favorece intereses particulares. Esta trampa permite que a quien propone unas normas éticas diferentes se le acuse de atentar contra la libertad de expresión, o directamente de dictador. Por lo tanto, la cuestión no es ¿hay libertad de expresión? pues de una u otra manera siempre la hay, sino ¿qué normas deben censurar la libertad de expresión? El debate sobre dichas normas nos lleva a debatir sobre Ética, un debate que a algunos no les interesa que forme parte de la opinión pública, pues les interesa que todo siga tal cual está, bajo sus normas.

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[1] http://www.tvanimalista.com/es/2014/09/29/el-sensocentrisme-es-la-rao-que-ens-porta-a-practicar-el-veganisme/
[2] http://www.tvanimalista.com/es/2014/06/02/sobre-la-llibertat/
[3] Portada nº 1099 de Charlie Hebdo: http://media.biobiochile.cl/wp-content/uploads/2015/01/portada_charlie_hebdo.jpg
[4] http://www.pulzo.com/mundo/277556-doble-estandar-por-parodiar-charlie-hebdo-arrestan-estudiante-en-francia

 

David Díaz es Técnico Superior en el desarrollo de productos electrónicos, pero comenzó a estudiar programación informática a los 12 años hasta que en la universidad fue perdiendo la motivación según la iba ganando hacia Filosofía. En el verano de 2007 decidió ser vegano y comenzó a hacer activismo en defensa de los animales. El 10 de agosto de 2008 creó el blog www.RespuestasVeganas.Org en el cual da respuestas a los argumentos que se suelen presentar contra el veganismo. Es socio de varias organizaciones veganas y afiliado al Partido Animalista PACMA.

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En la noche del lunes 22 de diciembre llegaba el aviso a Santuario Gaia sobre una cabra que estaba siendo asfixiada con un alambre por unos niños al tiempo que la pateaban y pegaban con palos.

Al intervenir unas personas de la localidad para detenerlos, los niños abandonaron a la cabra delante de un comercio, que se puso en contacto con el santuario.

Rápidamente activistas de Gaia se desplazaron al lugar de los hechos para trasladar a la cabra al Santuario. En un principio se pensaba que era una hembra embarazada al tener el abdomen muy hinchado, pero resultó ser un macho con una importante dilatación abdominal.

Una vez en el Santuario Gaia se le práctico un reconocimiento veterinario para comprobar su estado de salud general pautandole un tratamiento para la distensión abdominal. Asimismo, su cuerpo presenta múltiples heridas, un cuerno roto y grandes cicatrices, lo que hace pensar que ha recibido malos tratos continuados. Su estado emocional es muy frágil en estos momentos debido al miedo que siente hacia los seres humanos.

Ahora estará unas semanas en cuarentena apartado del resto de habitantes del refugio, pero pronto podrá disfrutar de una vida en libertad y respeto. Es increíble que en pleno siglo XXI pasen estos acontecimientos y que queden impunes. Nos queda mucho trabajo por realizar, así que no pararemos nunca hasta cambiar las conciencias. Le hemos bautizado como Juan Carlos.” Explica Ismael López, co-fundador de Santuario Gaia.

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