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En la charla de las II Jornades veganes de Benissa, tuve que pasar demasiado rápidamente por encima de esa patética masculinidad que se esconde detrás del uso de animales por diversión y, muy especialmente, de lo que llaman “deportes tradicionales”. Fue mientras hablaba del tiro y arrastre y de la colombicultura, dos prácticas que gozan de una “buena imagen” que se han ganado escondiendo lo que realmente son. Como dice Raquel Aguilar, se han valido de la figura del agricultor en el imaginario colectivo, un hombre bueno que trabaja y suda junto a su caballo, hace volar palomas y festeja la cosecha corriedo toros.

Lejos de ello, el tiro y arrastre es un espectáculo lamentable hecho con caballos que evidencian una indefensión aprendida perfectamente resumida en la frase de un famoso carretero: “¡el miedo guarda la viña!”. Los golpes “reglamentarios” con las varas van acompañados de fuertes palmadas con la mano abierta que dejan paso a los puñetazos e, incluso, a las patadas. Los animales las reciben en la cabeza, el cuello, el lomo, en la barriga, los testículos, en las patas…

Todo, en medio de esa letanía de gritos en la oreja del animales, de todas las clases de insultos y amenazas que ponen a los animales en estado de alerta, desesperados por encontrar la forma de escapar de lo que temen. Ese es el espectáculo que ven niños y niñas, lo que hay más allá de las fotos artísticas que quieren representar la falsa unión de animal y carretero en el esfuerzo. Escribo hombres, porque son hombres los que lo hacen.

Y, en cuanto a la colombicultura, lo que esconden es esa violación en grupo por delegación, representada una y otra vez en las sueltas y las competiciones. En estas últimas, una hembra que no debe ser “reconocida o enseñada”, si no es estrictamente necesario (Reglamento de competición de la Federación de Colombicultura de la Comunidad Valenciana (FCCV). Art. 35), es perseguida por una piña o “pilot” de machos que difícilmente será inferior a 25 individuos y que puede superar los 75, todos ellos adiestrados y para hacer lo que, según el reglamento, es una “muestra de cielo, constancia y habilidad en los métodos de seducción” (art. 1.a).

Todos ellos han sido reprogramados para manipular los rituales de cortejo de la especie y convertirlos en una persecución permanente. Como es prácticamente imposible que se inicie un apareamiento con una hembra sitiada y, sencillamente, enterrada bajo un gran número de machos, todo consiste en conseguir que estos superen a los otros competidores pasando “todo el tiempo que sea posible” junto a la hembra, acumulando puntos según un sistema que valora los gestos de imposición sobre ella, entre los que están picar la cabeza.

No existen imágenes de las hembras utilizadas en estas prácticas. Los propios practicantes han elaborado un “sistema de protección” que consiste en pegar en la cabeza de la hembra un capuchón hecho de cartulina. Con este invento, que pegan con pegamento y, teóricamente, arrancan después de la competición, pretenden mejorar la imagen de la externa de la colombicultura.

Estando entre esta gente mientras hacen lo que hacen, te sumerges en su realidad patriarcal, machista y tan unívocamente heteronormativa como homoafectiva, como explica Marilyn Frye. Si no fuera por lo que están haciendo, incluso haría gracia ver cómo son de felices en medio de esa especie de forocoches presencial, buscando permanentemente la atención, la aprobación, el consentimiento y el contacto con los demás hombres. Y haría más gracia aún en medio de un concurso de tiro y arrastre, con esa extraña obsesión por saltarse la normativa de indumentaria que los obliga a llevar la “blusa de competición” para ir lo más desnudos mejor, exhibiendo su cuerpo sudoroso y ennegrecido por el sol.

Eso si, como machos patriarcales y heteronormativos que son, muestran descarnadamente esta identidad. Y, lo que es más desconcertante, parece que los animales tengan un papel ritual o simbólico, ya que proyectan esta masculinidad sobre los animales machos que hacen de machos y que utilizan como proyecciones tanto a las hembras como a los machos que hacen el papel femenino.

Queda muy clara con los palomos machos, a los que convierten en “sólitos”, expertos, seguros y convencidos, que llevan la voz cantante por encima de una hembra desconocedora de todo lo que ellos saben… Y que lo hacen en “manada”, en grandes grupos y contra una sola hembra, mientras los hombres propietarios, “los deportistas”, miran complacidos y dicen que todo se trata de “habilidad, constancia, seducción y galantería”.

En el caso de los caballos, lo que vemos más claramente es como el animal puede servir para proyectar la masculinidad y la feminidad normativa al mismo tiempo. Por un lado, son los grandes caballos de tiro, machos de una virilidad gigante y que se llega a desbordar mientras caminan o les hacen calentar por los alrededores de la pista de competición, con todos los músculos del cuerpo marcados, competitivos y con una fuerza que los hace hacer grandes proezas. Por otra, son los seres miedosos, silenciosos, prudentes, con la cabeza baja, los que tienen que obedecer de manera diligente e inmediata al macho que sabe lo que debe hacer si no quieren sufrir las consecuencias, porque el macho nunca equivoca y nunca tiene la culpa de nada. Son a los que los machos tratan e insultan en femenino.

Pasa igual con las palomas y los toros, que deben tener todo lo que esperan de un macho y someterse como esperan que lo haga una hembra. Los “bous al carrer”, por ejemplo, combinan el linchamiento de hembras, los más numerosos porque las vaquillas son la modalidad más barata, con el de los machos, que tienen como máxima expresión el toro cerril. Es un gran animal de planta impresionante que exhiben con orgullo en los carteles con los cuernos, el cuello, el morrillo, la musculatura … Y, después, lo encierran, la impiden huir que es lo que quisiera, lao persiguen y lo acosan en grupo, lo derrotan, lo sometan a su masculinidad en una lucha que tenían ganada desde el principio. Lo “feminizan” y, cuando han terminado, lo envían al matadero.

No llevan nada bien que la proyección no funcione. No soportan que el caballo no tire del carro y que no obedezca, que el toro se quede parado y no envestisca, o que el palomo no sea “hábil, seductor, galante y constante”. En el reglamento de colombicultura, tienen un artículo descalificador de machos en competición que persiguen machos en lugar de ir a por la hembra, o que son perseguidos por machos que se distraen de la hembra. El artículo habla de “inequívoca desviación sexual”, diferenciada entre activa y pasiva, que es peor “en caso de observar la actitud reincidente”[1]. Es el palomo maricón, protagonista de la pesadilla del niño paloma.

Con los animales, las cosas son como ellos quieren que sean, sin un feminismo que los cuestione ni unas leyes que se lo pongan difícil. Los animales son los hombres superiores y las mujeres sumisas de su imaginario, como ocurre cuando cuentan sus batallitas y chistes de barra de bar o de vestuario de gimnasio. Después, ante el mundo real, pueden negar categóricamente estas relaciones, y mostrarse como las personas más civilizadas del mundo, que nunca han roto un plato. Lo evidencian, por ejemplo, cuando se prestan a hacer debates o cuando s’autovictimizan ante los medios de comunicación.

Estas competiciones son una ventana con vistas a esa patética masculinidad expresada con y a través de los animales. Como hombre con todas las características propias del género normativo, como si fuera uno de ellos y con un abismo entre nosotros, he pasado horas y horas viviendo esas realidades de cerca, viendo cosas que me resultan insoportables e incrementando mi “vergüenza de género “.

[1] Reglamento de competición… Art. 18. Funciones del equipo arbitral. e) Mandar cerrar los palomos que por lesión, enfermedad entorpezcan el desarrollo de la competición. En el supuesto de que algún palomo participante demuestre a juicio de los árbitros una actitud inequívoca de desviación sexual, persiguiendo insistentemente a otros palomos participantes o siendo perseguido por ellos, el árbitro procederá a descalificar dicho(-s) palomo(-s), realizando un primer aviso el primer día queadvierta dicha desviación sexual, retirando el palomo de la prueba y dejando de puntuar el mismo a partir de dicho momento. Dicho palomo podrá participar o ser soltado en la siguiente prueba, pero el árbitro ordenará su retirada definitiva en caso observar la actitud reincidente en dicha prueba.

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La parte de mi biografía de la que estoy más orgulloso es que soy vegano, que hace de la justicia un ejercicio cotidiano. También me gusta mucho haber aprendido Historia en la Universidad de Valencia. Soy militante antiespecista, feminista, LGTBI , ecologista, socialista e independentista. En definitiva, no quiero privilegios y, aún menos, los que se supone que me han de privilegiar mí.
Soy militante de Iniciativa Animalista

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Parece que no hay nada peor para el ser humano que aquello que se considera normal(1) porque, debido a la normalización, se asumen como necesarias unas creencias y prácticas concretas, anulando a través de ese proceso normalizador el pensamiento crítico que podría cuestionar esos mismos contenidos normalizadores. El proceso de normalización obtiene una parte importante de su legitimidad en el lenguaje, que es una herramienta excelente de control porque, dicho de forma quizá reduccionista y un tanto simplista, somos como pensamos. Y ese ser está íntimamente vinculado con la terminología que alberga nuestro intelecto, con las formas de las que nos servimos para significar el mundo a través de las palabras.

El estructuralismo, con Claude Levi-Strauss al frente, señala que en las estructuras mentales de los individuos lo que tiene nombre existe en la mente pero, lo que no lo tiene, no está en el pensamiento humano aunque ello no signifique que no haya otras realidades culturales que tienen palabras propias para definir otros mundos. Para mejor comprender la cuestión, basta pensar que los inuit tienen una terminología amplísima para hablar y definir el blanco mientras en las culturas occidentales, esa misma cuestión, el blanco, dispone de una serie terminológica muy reducida. ¿Qué significa entonces esta diferencia? Pues que existen términos en un idioma que no están en otro pero, el no estar, no significa que una determinada realidad no exista. La cuestión es que a través de la palabra definimos el mundo, establecemos diferencias, apreciaciones, etc.

El lenguaje, pues, se convierte en aval de una moral sesgada presentando la idea de que sirve para explicar objetivamente los hechos cuando, en la realidad compartida, eso no es así dado que decir es tomar partido, decidir por una u otra perspectiva y con ello afirmar o negar valores sociales. Incluso pueden establecerse valores que resulten peligrosos. Este modo de comprender la realidad es especialmente manifiesto cuando se trata de hablar de los otros animales, de los animales no humanos, que son objeto de la más acentuada y cruel discriminación tanto en el ámbito físico como en el lingüístico e ideológico, porque esos tipos de segregación están interconectados. Si bien el primero, el físico, resulta muy evidente, los otros dos, lingüístico e ideológico, son muy sutiles y útiles para representar una posición jerárquica, que desprecia o menosprecia a la mayor parte de los seres vivos que no se encuentran catalogados en determinados contextos y categorías normalizadas por los animales humanos.

Occidente, en general, ha bebido de las fuentes ilustradas y las creencias católicas han impregnado el pensamiento de buena parte de ese mundo de modo especialmente incisivo y durante siglos. No es extraño pues que, aún queriendo desembarazarse de esos predicados, todavía se encuentren muchos de ellos enraizados en el pensamiento social occidental con respecto a cuestiones que señalan el cómo ha de ser el ser humano que va recto, alejado de instintos y pasiones que generan un cuerpo débil que se ha de controlar constantemente para que no se aleje de la rectitud y de la virtud. Cuerpo que alberga la moral, la razón, el intelecto y una serie de valores que se le suponen propios y que le distingue, también supuestamente, de los otros animales. La transgresión de esos atributos humanos conlleva la pérdida ocasional de la presumida elevada condición humana, que establece una frontera infranqueable con respecto a la animalidad o bestialidad que se les atribuye a los otros animales.

Cuando un ser humano lleva a cabo un comportamiento violento, con premeditación o sin ella, automáticamente y para muchos nace el imperativo de calificarlo y compararlo con un animal no humano. Haciéndolo hieren, o intentan herir, al animal humano porque significa degradarlo al compararlo con aquellos a los que muchos suponen inferiores. Se expresa, en general, de formas varias como por ejemplo: “¡Qué animal!, ¡qué bestia!”. O se utilizan expresiones que denostan al humano al medirlo explícitamente con un animal concreto como: “¡Eres una zorra!(2) ¡Eres un cerdo! ¡Eres un burro! ¡Eres una víbora!” etc.

Fue Plauto en Asinaria (Comedia de los asnos) quien escribió: “Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit” (Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro). Siglos más tarde el filósofo inglés Thomas Hobbes, intentando una descripción de las relaciones humanas en estado “salvaje”(3) o no social, recuperaría esa expresión en el Leviatan y con ella expondría que el egoísmo es un aspecto básico del comportamiento humano, así como la extrema violencia y crueldad con la que actúa el animal humano contra los demás seres. El hecho de que la negatividad de esa definición sea simbolizada con la imagen de un animal no humano, el lobo (figuradamente agresivo, feroz, irracional, etc.), habla ya de la viciada consideración que se tiene de este. O, por el contrario, el menosprecio evidente con respecto a un animal que se considera domesticado, sin individualidades propias, que es la oveja. En esta ocasión, la representación pone de manifiesto el carácter obediente e impersonal del animal humano al que se le tilde con ese nombre.

La idea moral que, implícita o explícitamente, defienden las expresiones anteriores cuando se lanzan a los animales humanos es, sin lugar a dudas, perjudicial y significativa porque sutilmente imputa una perspectiva que quebranta la dignidad de los animales no humanos al no condenar de forma taxativa el trato hacia (que es contra) ellos, manteniéndolos acorde a su naturalizada inferioridad, esto es, al maltrato. Al tomar conciencia sobre este hecho, se observa el largo camino que todavía queda por transitar, incluso cuando algunas voces animalistas pretenden que se ha avanzado mucho en la consideración hacia los otros animales. Sí, ciertamente la mirada sobre el otro animal se ha transformado positivamente pero, quizá desde una visión menos positiva, esos cambios están más en el deseo que en la realidad compartida.

Precisamente, relacionado con el trayecto a realizar por los animales humanos deshaciendo estereotipos, desvelando la crueldad de los animales humanos para con los otros animales, apartándose del especismo y acercándose a una forma holística de comprender el mundo, el antropólogo Marvin Harris en su obra Vacas, cerdos, guerras y brujas, escribe el párrafo que sigue, vinculado con la idea de que el animal humano es el mayor peligro y la mayor amenaza para la vida en el planeta, así como para la vida de los individuos humanos y de su supervivencia como especie: “La especie humana es única en el reino animal, ya que no hay correspondencia entre su dotación anatómica hereditaria y sus medios de subsistencia y defensa. Somos la especie más peligrosa del mundo no porque tengamos los dientes más grandes, las garras más afiladas, los aguijones más venenosos o la piel más gruesa, sino porque sabemos cómo proveernos de instrumentos y armas mortíferas que cumplen la función de dientes, garras, aguijones y piel con más eficacia que cualquier simple mecanismo anatómico. Nuestra forma principal de adaptación biológica es la cultura, no la anatomía.”

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(1) La normalización forma parte del proceso de enculturación: proceso de adquisición de la propia cultura, a lo largo de la vida de los individuos, de manera que la cultura se adquiere, incrementa, transforma y transmite generacionalmente entre los miembros del mismo grupo. Ese recrear artefactos, ideologías, formas de ser y estar, etc., es una producción social que no se realiza de una vez para siempre sino que se ha de reactualizar constantemente para que la sociedad no decaiga. En ese proceso de reproducción social, es indispensable que cada individuo haga lo que debe hacer y no otra cosa. De manera que solo es posible efectuar determinadas acciones sin incurrir en la categoría de “anormal”, con lo que podría afirmarse que la libertad existe o es posible ejercerla solo en el contexto de unos parámetros que se han denominado “normalidad” y, más allá de estos, no hay libertad posible ni imaginable.

(2) Un claro ejemplo de esa situación se ha dado hace unas semanas con la campaña publicitaria creada para comunicar el II Vegan Fest de Alicante, celebrado el 3 y 4 de octubre 2015. La campaña mostraba dos imágenes: por un lado, la imagen de una zorra acompañada por el texto “Todas las tías son unas”; por el otro lado, la imagen de un cerdo junto al texto “Todos los tíos son unos”.

Resulta obvio que, socialmente y para una mayoría, la atribución de “cerdo” a un animal humano se fundamenta en la idea de quien no atiende su higiene corporal debidamente (dado que hay quien piensa que los cerdos huelen mal y son sucios, pues se desconoce que los cerdos son precisamente limpios y que embadurnarse el cuerpo con el lodo es una medida para proteger su delicada piel). O, en otras ocasiones, se denomina “cerdo” a quien se atreve a violentar verbalmente a las mujeres con comentarios de corte machista.
Otro tanto sucede con la palabra “zorra” que comprende dos aspectos significativos, ambos de corte sexista y machista. En primer lugar, se refiere a un diseño estereotipado de la mujer promiscua que se deja llevar por sus instintos y animalidad y se aparea con cualquier zorro (aunque en este caso, dirigido al hombre, el término es positivo, denotando sagacidad, virilidad, etc.). En segundo lugar, “zorra” involucra la idea de una mujer que vendería sus favores sexuales a cambio de dinero o pago en especie. Mujer que en el escenario social recibe el nombre de prostituta o trabajadora sexual, según el contexto.
Finalmente, la polémica que creció alrededor de esta campaña fue de tal calibre que las organizadoras del festival decidieron anularla.

(3) De nuevo otro de esos términos repleto de prejuicios que denigran a quien se le atribuye. “Salvaje” es una palabra que tiene mucho que ver con el pasado colonizador y con el evolucionismo. En general, se usó para señalar a aquellos que pertenecían a los estadios más bajos del desarrollo de la raza humana. Actualmente, conserva esa acepción comparativa, por ejemplo, atribuyendo al denominado como salvaje una calidad moral inferior.

(4) Sobre el por qué los cerdos actúan protegiéndose con el lodo, el por qué los indios no se comen las vacas y otros interesantes aspectos relacionados, se explican en el libro del antropólogo Marvin Harris, titulado “Vacas, cerdos, guerras y brujas”.

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Antropóloga, activista por los derechos de los animales, feminista, vegana, heterodisidente. Acompaño y comparten mi vida tres gatas maravillosas. Fundadora de Antropología de la Vida Animal. Grupo de Estudios de Etnozoología. Profesora universitaria: explico a generaciones de jóvenes quiénes son los otros animales con la esperanza de que un día cambie la consideración hacia los animales no humanos.

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El pasado sábado 14 de Junio, más de 300 personas se manifestaron en Mataró contra el maltrato animal y para solicitar una legislación más efectiva para proteger a los animales.

A principios de Mayo, Rayo, un cachorro pit bull, fue encontrado en la zona de las Cinc Sènies de Mataró, el animal presentaba un estado deplorable, alguien le había mutilado las orejas con unas tijeras de podar y después lo había abandonado en esta zona agrícola. El cachorro fue trasladado a Cal Pilé, uno de los refugios de la Sociedad Protectora de Animales de Mataró (SPAM) donde recibió asistencia veterinaria. El caso causó una gran alarma social en la comarca del Maresme ya que incluso se valoró la posibilidad de que la brutal agresión que había sufrido en Rayo pudiera estar relacionada con la organización de peleas de perros. Dos días después, la Policía Local detuvo al autor de la agresión, un joven de Mataró de 30 años. La hipótesis de las peleas de perros fue descartada.

El pasado día 11 de Junio, después de un juicio rápido, el joven autor de los hechos fue condenado a cuatro meses de prisión, pena que le fue convalidada por una multa de 1.200 euros. La sentencia según los convocantes de la manifestación, Toni Solana y Sandra Oliveras de la recién creada Asociación Contra el Maltrato Animal de Mataró, es demasiado laxa, ya que no implica ninguna prevención para erradicar la problemática que deriva en casos como los de Rayo .

La manifestación contó con la participación del Partido Animalista (PACMA), la Sociedad Protectora de Animales de Mataró (SPAM) y la Plataforma Canina de Mataró, encabezada por una pancarta donde se podía leer “No al maltrato”. La marcha transcurrió por La Riera, pasando por delante del Ayuntamiento hasta la Plaza de Santa Anna, donde la organización y participantes se reunieron para leer un manifiesto.

Entre las personas asistentes también había muchos perros, entre todos ellos Rayo, el cual se encuentra muy recuperado. Afortunadamente, Rayo ya cuenta con una familia que le quiere, fue adoptado poco días después de llegar a la Protectora por Christian, cuidador del refugio de Cal Pilé, y Silvia, su pareja.

Tras la manifestación, la sede de la Unión Excursionista de Mataró acogió una proyección del documental Febrero, El Miedo de los Galgos, organizada por la Plataforma Canina de Mataró.

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Nuestra sociedad reconoce el sufrimiento de un animal tras los barrotes de una protectora, pero no así en la vitrina de una tienda. Y sin embargo, la gran mayoría de esos animales pasan por un terrible circuito comercial.

La denuncia contra la cadena de venta de animales Mr. Guau, por la que la empresa ya ha sido sancionada, forma parte de una campaña mucho más amplia de la asociación Libera! Uno de sus objetivos principales es que los centros de venta acaben por reconvertirse en centros de adopción, algo que ya es realidad en otros países.

Los siguientes testimonios son sólo algunos ejemplos del sufrimiento de los afectados por el oscuro negocio de compraventa de animales.

 

 

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“Enfoc” es un programa de entrevistas para hablar de los diferentes aspectos que afectan a la vida de los animales donde las personas invitadas comparten conocimientos y experiencias para ayudarnos a entender la cuestión de los animales.

La segunda invitada, Romina Kachanoski, nos presenta, a través de una conversación con Lucía Arana, la charla “Violencia especista”. Kachanoski es activista, vegana y psicóloga social, y ha trabajado el concepto de violencia en muchos ámbitos.

 

 

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El Observatorio Justicia y Defensa Animal ha remitido varios escritos dirigidos a las autoridades pertinentes denunciando la ilegalidad de las llamadas “Luminarias”, fiestas celebradas en las localidades de San Bartolomé de Pinares (Ávila) y Alosno (Huelva) con motivo de la festividad de San Antonio Abad.

En estas fiestas cientos de caballos, burros y mulos son obligados a adentrarse entre las llamas de grandes hogueras o a caminar sobre brasas candentes.

El origen de esta fiesta, apunta la entidad, se remonta a la Edad Media, cuando se creía en el efecto purificador y protector del fuego y el humo, que ahuyentaban a los malos espíritus. “Sin embargo, hoy en día, por muy vistosas que puedan resultar estas Luminarias, son contrarias tanto a la legislación vigente en materia de protección animal como en materia de espectáculos públicos”, asegura.

El Observatorio expone que obligar a un animal a adentrarse entre las llamas y a caminar sobre las brasas o imponerle saltar sobre el fuego, al margen de las quemaduras que le pueda ocasionar, “supone hacerle objeto de un tratamiento totalmente antinatural y contrario a los imperativos biológicos de su especie, ya que cualquier animal, de no verse obligado por el ser humano, movido por su instinto natural de supervivencia, huiría del fuego” y lo acredita con informes veterinarios que acompañan a los escritos.

Las leyes que se estarían contraviniendo en este caso son de obligado cumplimiento y los poderes públicos tienen el deber de cumplirlas y hacerlas cumplir y, dado que el desconocimiento de las mismas no exime de su cumplimiento, si aún siendo advertidos de tal ilegalidad estas fiestas populares se llevaran a cabo, “se tendrán que incoar los pertinentes expedientes sancionadores”, afirman desde el Observatorio. Estas infracciones pueden suponer la imposición de sanciones que en algunos casos podrían alcanzar hasta los 600.000 euros por estar consideradas como muy graves por las leyes.

Desde el Observatorio Justicia y Defensa Animal consideran que existen múltiples alternativas para celebrar la festividad de San Antonio, sin que sea necesario ejercer ningún tipo de violencia sobre animales no humano. Por lo que solicitan que no solo “sean respetuosas con la legislación vigente sino también respetuosas con los animales, que en ningún caso son objetos a los que podamos utilizar para nuestra propia diversión.”

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Los dias 12 y 13 de enero tuvieron lugar las Jornadas Antiespecistas 2013 en Barcelona a las que asistieron un centenar de personas.

Las Jornadas surgen con la intención de definir y aclarar el concepto del especismo y el antiespecismo para contrastarlo con el animalismo no antiespecista y contextualizarlo como una parte más de la realidad política y social.

Desde la organización manifiestan que la lucha por los derechos animales se plantea desde las emociones aislándola de la realidad política, económica y social, sin darle un contenido y un análisis que lleve a señalar el origen del especismo y permita confrontarlo en su dimensión estructural.

Asimismo, la organización, afirma que las barreras del especismo son las mismas que permiten la perpetuación de la explotación humana, siendo ambas liberaciones inseparables pues no pueden concebir “un mundo donde los animales sean libres y no explotados y los humanos encarcelados, golpeados en la calle por la policía, dejados sin posibilidad de mantener a sus familias así como no podemos concebir una sociedad de seres humanos libres basada en la explotación y el asesinato de los seres no humanos”.

Las Jornadas se abrieron con la charla “Educación especista. Cómo se inculca un prejuicio” a cargo del maestro y activista Samuel Guerrero Azañedo, quien expuso a través del análisis y la práctica profesional cómo se enseña el especismo en todas las esferas de la socialización hasta que se asume como algo natural.

La segunda charla, a cargo de la psicóloga social e investigadora Romina Kachanoski, versó sobre un nuevo concepto en la cuestión de los animales: la violencia especista.

Durante la conferencia Kachanoski expuso con gran claridad la importancia de reconocer la violencia ejercida hacia los animales dejando atrás la terminología del maltrato animal ya que esta implica la aceptación del uso de los animales no humanos siempre que se les “de buen trato”.

También hizo especial atención a la necesidad de utilizar la terminología correcta para visualizar el problema y equiparar la violencia especista con la violencia machista o la violencia racista.

Seguidamente se presentó una mesa redonda sobre Santuarios para animales rescatados en la que miembros de los Santuarios Gaia en Girona, Wings of Heart en Madrid i Valle Vegan en Italia compartieron realidades y experiencias.

A continuación se presentó el fanzine “Hallazgo”, un documento con consejos sobre como auxiliar y cuidar a los animales encontrados o rescatados y la importancia de responsabilizarse hasta el final.

La charla “Vacunas y experimentación animal” ofrecida por Pepi Dominguez presidenta de la cooperativa por la autogestión de la salud Titania Tascó, expuso los origens de las vacunas, como se obtienen y la relación que guardan con la explotación animal. Asímismo cuestionó la necesidad y utilidad de las vacunas y ofreció alternativas a la vacunación.

El domingo la sesión estuvo centrada en la temática de contenido más político con charlas sobre la represión al movimiento antiespecista en América Latina, sobre la posibilidad de defender la liberación animal desde la aceptación de la propiedad privada y sobre la visión anarquista del antiespecismo.

Cerraron las jornadas una exposición sobre el surgimiento en Italia de grupos fascistas que dicen defender los derechos animales. Al finalizar la exposición se abrió un interesante debate en el que se aportaron ideas para evitar las infiltraciones de estos grupos de extrema derecha dentro del movimiento antiespecista y como marcar una clara separación entre esta corriente incipiente.

LA PLUMA

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En la charla de las II Jornades veganes de Benissa, tuve que pasar demasiado rápidamente por encima de esa patética masculinidad que se esconde...

NUTRICION

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ingredientes para 2/3 personas: 1 brócoli 1 cebolla 1 bola de seitán (proteína de harina) aceite de oliva sal agua levadura de cerveza