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Rememoro Asterix y recuerdo mi infancia, lo que reía con esta frase y la poca gracia que tiene ahora aplicarla en Italia. Son muchas las razones, pero una me sorprende entre muchas: Forza Italia presenta una proposición de ley en el Parlamento Italia para prohibir que padres y madres que siguen una dieta vegetariana o vegana puedan hacer que sus hijos e hijas la sigan, dado que, dicen “es una dieta sin los elementos esenciales para el crecimiento”.

Y vuelvo a mi infancia, cuando yo tenía unos 6 años, mi padre optó por la dieta vegetariana. Mi madre optó por hacer dieta vegetariana para toda la familia y cocinar una sola vez: sabia decisión de los dos en mi opinión. Cabe decir que era una dieta lacto-ovo-vegetariana y que entonces no era tan fácil acceder a algunos alimentos como el tofu o el seitán y mucho menos a preparados como hamburguesas, albóndigas o croquetas vegetales, y que todo era artesanal y doméstico.

La proposición de ley dice en la exposición de motivos que se pueden crear carencias importantes en la dieta de las criaturas si “se excluye categóricamente e imprudentemente, los alimentos de origen animal y sus derivados”. Somos tres hermanas y un hermano, y nunca nos ha faltado ninguna vitamina, algo que no se puede decir de niños y niñas que siguieron una dieta omnívora. Por poner un ejemplo, mientras nosotros comíamos bocadillos de pan con tomate y almendras, el resto, de forma mayoritaria, comía pan “de máquina” con tulipán. ¿Quién tenía más vitaminas? Por otra parte, nosotras teníamos limitadísimas las bebidas carbónicas, las pastas industriales y otros pseudoalimentos polisinsaturados y artificiales que la gente “omnívora” tenía a su alcance con naturalidad.

Han pasado muchos años, han mejorado las dietas, todas, se llevan a cabo campañas para la mejora alimentaria que llevan a las puertas de las escuelas, las AMPAs, las familias, las instituciones … lo que “por salud” ya predicaba el vegetarianismo : que el exceso se paga y que la falta de alimentos saludables, crudos y frescos afecta gravemente la salud, me parece un argumento bastante alejado del de Forza Italia. Un argumento, el del vegetarianismo, que queda reforzado por la mayoría de instituciones de ciencia alimentaria que son independientes y no avalados por según qué industrias alimentarias.

Hablamos de carencias y de refuerzos … ¿os habéis fijado en la cantidad de anuncios que hay de refuerzos en la alimentación infantil, juvenil y adulta? No van dirigidos a personas vegetarianas pero hablan de carencias en la dieta. Así pues ¿quién tiene carencias? Lo que tengo claro es que vegetarianismo y veganismo son salud, pero no sólo eso; también son una manera de entender el mundo y vivir. Vivir de forma respetuosa, sostenible, solidaria y no especista. Vivir en un mundo que quiere alternativas: agricultura ecológica y respeto animal. Un mundo que no se quiere alimentar en base a un sistema de producción de los alimentos en masa que no tiene en cuenta la salud humana ni el sufrimiento y dolor de los animales.

Retorno a los recuerdos de infancia y la libertad del naturismo, también en la metonimia que me brinda Asterix. Lo que tengo claro es que optar por otro mundo, también desde la alimentación, no significa optar por las carencias, sino por un mundo mejor.

 

Es técnica en imagen fílmica. Ha trabajado en varias emisoras de radio, televisión y publicaciones escritas. También ha trabajado como gestora cultural. En el campo de la creación artística y ha participado en proyectos audiovisuales y cinematográficos.
Fue diputada en el Parlamento de Catalunya, concejala del ayuntamiento de Esplugues y Secretaria de Políticas Familiares y Derechos de Ciudadanía a la Generalitat de Catalunya.
Ha participado en las publicaciones 20 anys de feminisme, Dones i Literatura. Present i Futur, Politiche familiari europee. Convergenze e divergenze , entre otros.
Fue editora y jefe de comunicación y colabora en diferentes medios LGTB y participó del proyecto IDEMTV, con dos profesionales más.

Zaraida Fernández nos cuenta en un nuevo capítulo del programa “V de gust (Apetece)” una nueva receta, nutritiva y muy fácil de elaborar: Ensalada de quinoas.

ingredientes:

250 quinoa blanca
50 quinoa roja
50 quinoa negra
3 partes de su volumen de agua para cocer
Aceite de pipas de calabaza
Vinagreta: una cucharada mostaza de Dijon, una parte vinagre y dos aceite
aguacate
fresas
1/2 cebolla
Un puñado altramuces
sal

Próximo acto del día 26 de septiembre de 2015 para promocionar el veganismo gracias al grupo de 269 respect life por un lado y de ¿Serás su Voz? por el otro.
Estos dos grupos se han unido para realizar un acto conjunto que constará de un recorrido desde la Catedral de Barcelona hasta el parque de la Ciutadella donde se realizarán actividades diversas tanto para personas adultas como para público infantil.

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V de Gust, de la mano de la cocinera Zaraida Fernández, nos cuenta en esta ocasión como hacer un buen gazpacho con higos.

ingredientes:

2 Kg tomate maduro
1/2 cebolla
1/2 pimiento
1,5 dientes de ajo
5 higos
1/2 pepino
1 vaso agua
1 vasito de aceite oliva virgen
Vinagre de vino blanco al gusto
Pizca de sal

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El pasado 23 de enero, el grupo de música animalista Mayor Arcana interpretó los temas de su álbum “Revolution” en la sala de conciertos de la conocida cadena de establecimientos FNAC, en su tienda de la Diagonal de Barcelona. La sala se llenó de personas vinculadas con los Derechos Animales y también de otras personas que se interesaron por el mensaje y la música de Major Arcana.

TVAnimalista estuvo presente para grabar la canción “Balada para Regina” y una pequeña entrevista a Sharon Townsend y Antonio Calero, miembros del grupo musical.

 

 

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¿Por qué los cerdos son sucios? ¿Quién decidió que lo fueran?. La crisis ecológica se nutre de miles de millones de inocentes.

Karczówka (Polonia), 17 de julio de 2014, siete personas mueren asfixiadas en el depósito de excrementos de una factoria de engorde de cerdos (granja). La primera cae por accidente y muere en poco segundos, debido al metano y otros tóxicos exhalados por dichos depósitos. Otra persona de su familia intenta socorrer a la primera y cae también aturdida, luego otra con la misma intención,… hasta siete. Sólo puede salvarse la madre, después de unos días con riesgo de quedarse en coma. Sí, ese es el precio real de los embutidos, cuando las verdugas se convierten en víctimas.

El cerdo es un animal considerado sucio en muchas culturas, pero casi todas las culturas lo comen con disfrute (¿paradoja?, ¿hipocresia?), las extremidades desecadas de millones de personas no humanas cuelgan de ganchos de metal en bares y comercios, lo llaman jamón por disfrazarle su verdadero nombre: mutilación, amputación, despojo. Los excrementos porcinos se han convertido en un problema ecológico mundial de millones de toneladas, que acidifica la tierra, envenena el aire e intoxica las aguas freáticas. Miles de millones de cerdos, casi insuficientes para satisfacer la gula humana.

El cerdo además enriquece nuestros idiomas. Cerda, guarra, puerca, marrana,… son apelativos designados para defenestrar a quienes odiamos o despreciamos. Las capitalistas son cerdas, las machistas son cerdas, las faltas de higiene son cerdas, las gordas comen como cerdas…, hemos decidido que el cerdo sea así de asqueroso, para poder exterminarlo sin culpa, pareciendo acaso que el jamón es una especie de justicia social. Mata al cerdo y haz justicia, reza la doctrina.

El cerdo es considerado un animal bajo porque le obligamos a dormir en su propio excremento, pero ¿qué sucedería si encerraramos durante cierto tiempo a quince humanas orfanadas y desconocidas en un espacio completamente vacío de veinte metros cuadrados, desnudas y sin nada que hacer?. Exacto: se despedazarían entre sí, se revolcarían y devorarían su propia mierda, se violarían de mil modos, se golpearían, enloquecerían y se degradarían hasta que probablemente una de ellas, la más fuerte, quizas muriera por infección de las heridas resultantes de las peleas, o simplemente se suicidaría de la pura soledad. Basta con conocer la naturaleza humana para aseverar dicho comportamiento, natural por otra parte, dado que somos seres sensibles, necesitadas de estímulos, espacio, respeto, aceptación, independencia y salud física y mental para comportarnos medianamente bien, hasta tal punto que no somos nosotras sin esas condiciones. Conscientes de nuestra miseria sin embargo no vacilamos en cometer dicha tortura contra otros animales idénticos a nosotras en sociabilidad, sensibilidad, neurobiología y en la casi totalidad de lo importante: los cerdos.

Animales con inteligencia comparable a la de una humana de tres años de edad o un perro, desde el punto de vista etológico el estudio de cualquier especie de no humanas encarceladas no ofrece los mismos resultados que el estudio en libertad, porque cada científica sabe -aunque finja-, que el confinamiento produce estres, ansiedad y destrucción psicológica con patologías varias. La cría de cerdos y su sentencia a muerte es innecesaria, perversa, cruel, monstruosa, criminal y una sociedad que se denominara justa, debería rechazarlas terminantemente.

Pero no vivimos en una sociedad justa, por eso la gente inmune al dolor ajeno compra productos derivados de la barbarie, desde las bananas de sangrientas corporaciones o el café que mata de hambre a quien lo cultiva, hasta los trozos de personas, sus excreciones y menstruaciones. La gente en esta sociedad injusta vota a la fascista que más dulcemente le tortura, y alimenta economías cuyo valor en el mercado sobrepasa al de las individuas que la generan, construye templos en honor a sus miedos y elude sus responsabilidades civiles, sus obligatoriedades éticas y las reglas que conllevan ciertos derechos, para escabullirse -tan picaresca o vomitivamente como su falta de escrúpulos le permita-, de la parte que individual y colectivamente nos corresponde cumplir para construir sociedades justas. Por eso nos imponen las leyes, herramientas fascistas contra el fascimo que nos caracteriza.

Sociedades sin víctimas es un ideal al cual hay que dirigirse, independientemente de la voz general que grita que no se puede. El mundo cambia en una misma, pero ese cambio invariablemente afecta y beneficia a las demás, vivimos de pactos no verbales, de reglas que debieran estar basadas en el sentido común, no en la inteligencia o la coyuntura económica. Estamos sujetas a la capacidad que tengamos o adquiramos de relacionarnos entre nosotras con actuaciones no competitivas, no invasivas y respetuosas. Sin embargo existimos enamoradas del guetto voluntario de la ignorancia moral, desoyendo los gritos y aullidos de las demás, creyéndonos buenas personas, inteligentes y libres.

El ser humano está enfermo de humanidad y sus patologías son el racismo, el clasismo, el especismo, el sexismo, la homofobia, el ageismo o cualquiera de las sintomatológicas de su estado febril, ¡basta de echarle siempre la culpa a “las otras”!. La diferencia sustancial entre el cerdo encarcelado y la disidente política encarcelada, es que el cerdo no es alimentado con disidentes politicas, y si al reves.

Liberación animal o barbarie. La locura amedrenta la sociedad mientras las cuerdas son perseguidas por alteración del orden público (del fascismo público).Nos llaman idealistas, pero idealismo es pretender que un sistema depredador sea sostenible, idealista es pretender que una mecánica destrucción de los ecosistemas sea neutro para nuestra existencia, idealista es proclamar que el crecimiento económico y aún el mantemiento de las estructuras de destrucción de recursos a esta escala -siquiera a la de hace 50 años- sea cientifícamente aceptable para la longevidad del planeta, idealista es afirmar que siendo animales inferiores desde el punto de vista genético hayamos creído realmente que somos la mejor obra de la vida, idealista es aceptar la deificación de las incongruencias como mal aceptable de la naturaleza humana o la institucionalización de la incoherencia y en definitiva la creación de un sistema jerárquico donde alguien muera para satisfacer el capricho de alguien. Hablo de humanas y hablo de cerdos. La alternativa está servida, se llama veganismo, se llama antiespecismo, se llama humanismo.

 

Xavier Bayle, artista plástico autodidacta en las disciplinas de poesía y prosa, dibujo y pintura, fotografía, escultura, instalación, video y performance. Artivista por la liberación animal y alérgica a cualquier tipo de discriminación social. Aburrida del sistema pedagógico decido ir por mi cuenta como lectora convulsa. Ahora vivo en Polonia, practico permacultura por respeto a la tierra y a la Tierra, ofreco productos veganos orgánicos y pinto bolsas en esa linea de acción. Hago cualquier cosa que pueda ayudar a los animales. Entiendo la lucha animalista como autodefensa, una extensión lógica de los derechos humanos, donde todas las individuas precisamos derechos fundamentales a vida, libertad e integridad, incluyendo en ellas prioritariamente el medio ambiente donde ejercerlas. ¿El sentido de mi vida?: contemplar la migración de las aves, contar todas las hojas de hierba y las olas del mar, vigilar que llueva hacia abajo y recoger nueces y setas.

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Entrevistamos a Roger Olmos, un ilustrador que tiene publicados más de 50 libros ilustrados y tiene entre otros premios tres White Ravens. Ha trabajado también en publicidad y televisión. Recientemente ha sacado su libro más personal “Sin palabras”, con el apoyo de FAADA y la editorial Logos. Roger nos explica cómo surgió la idea de hacer este libro y su experiencia como ilustrador y ARTivista por los Derechos Animales.

 

 

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No hace mucho, la aparición en Chile de una zanja con los cadáveres de alrededor de 1.500 terneros llenó los diarios en ese país. El hallazgo tuvo lugar en los terrenos de la empresa neozelandesa Manuka, líder en producción de leche en Chile.

En un hecho casi sin precedentes, un político, el diputado Fidel Espinoza del partido PS, denuncia estos hechos como maltrato animal y psicológico para los trabajadores, obligados por los encargados a aniquilar a miles de animales al año (unos 5.000). El fin es que no consuman la leche de sus madres. El diputado asegura que si estos hechos hubieran tenido lugar en el país de origen, muchos de los responsables ya estarían en la cárcel.

Hasta ahora sabíamos del destino de las vacas destinadas a la industria lechera, condenadas a vivir conectadas a unas máquinas que les van extrayendo la leche hasta la extenuación, provocándoles heridas sangrantes y severas infecciones en las ubres. Será por eso que la leche comercial, cargada de pus, sangre y sufrimiento, debe ir liofilizada, pasteurizada y mil cosas más. En el libro “Gomorra”, Roberto Saviano nos cuenta el método que utiliza la mafia italiana en sus explotaciones ganaderas: “las ubres de las vacas se limpian constantemente, dos, tres, cuatro veces al día; cada vez que hay que ponerles las ventosas de los ordeñadores automáticos, los mozos de cuadra tienen que limpiarlas. A menudo las vacas enferman de mastitis y otras patologías similares, y empiezan a segregar pus y sangre; pero en ningún momento se les prescribe reposo: simplemente hay que limpiarlas cada media hora, ya que, de lo contrario, el pus y la sangre terminan en la leche, estropeando barriles enteros”.

Al hilo de unos métodos que bien podríamos definir como mafiosos, -pero que son legales-, las vacas son inseminadas periódicamente para garantizar terneritos que serán separados de sus madres a las horas de nacer con el fin de que no “roben” la leche que ha de ser comercializada. Las madres sufren frustración al ser separadas de sus pequeños, cuyo destino será el aislamiento en diminutos habitáculos para evitar movimientos que ralenticen su engorde, y serán alimentados con una bazofia artificial. En pocas semanas son enviados al matadero. Los bebés hembra se quedan en la explotación y correrán el mismo destino que sus madres, a las que toman el relevo cuando estas son enviadas al matadero más muertas que vivas después de una vida de explotación.

Hay granjas en las que los machos recién nacidos “estorban” y se deshacen de ellos al no serles rentable su engorde o no tener las instalaciones apropiadas para ello, como era el caso de la empresa Maluka, en que los terneros son matados a golpes y luego sepultados, aunque muchos continúan vivos cuando son enterrados o lanzados al agua, según testimonio de los mismos trabajadores.

No es este el único caso conocido de crueldad hacia dulces terneritos recién nacidos. En diversas investigaciones hay testimonios gráficos en que vemos como estos pequeños, todavía inseguros para poder andar, son arrastrados y cargados violentamente en camiones, o descargados con brusquedad, cayendo unos encima de otros hiriéndose o rompiéndose los huesos. Trabajadores zarandeándolos, golpeándoles y pisoteándoles en la cabeza no se sabe con que fin, porque algunos de ellos son enviados a sus pequeñas celdas de engorde donde antes morirán a causa de sus heridas. Tambien los hemos visto abandonados en sacos de donde solo sobresalen sus cabecitas, dejados para morir. Si las escenas en que son golpeados cruelmente causan indignación, las de su abandono en medio de la nada para que mueran de hambre provocan una inmensa tristeza.

En el sur de Italia se han hallado campos con miles de cadáveres de pequeños búfalos que en su momento fueron abandonados a su suerte. La leche de búfala se utiliza principalmente para la mozzarela.

Son sólo bebés, todavía no han aprendido ni a tenerse en pie, y tampoco a plantar cara a sus asesinos, que algunas protestas internacionales han conseguido llevar ante los tribunales. Mientras, la industria se justifica y hace lavados de imagen con publicidad en la que vemos a terneros con sus madres pastando en idílicos campos. La realidad es que algunas de estas prácticas son legales, como la de poner artilugios de hierro a modo de bozal en la boca del ternerito, con el cual se desespera al no poder mamar la leche de su madre. ¿En que estarán pensando los ingenieros de estos instrumentos de tortura cuando les es solicitado su diseño?

A menudo se cree que dejar de consumir la carne de los animales es suficiente para evitar su sufrimiento, pero la industria de la leche provoca igual o mayor sufrimiento que la primera.

Existen multitud de razones para no consumir leche de vaca, por motivos éticos y porque es altamente desaconsejada para la salud humana, por la alta cantidad de antibióticos, hormonas y bacterias que contiene (recordemos los restos de pus y sangre del animal), porque provocan mucosidad (está contraindicada por los médicos cuando estamos resfriados) y porque está asociada a diversas enfermedades, como la diabetes, colesterol, esclerosis múltiple, Chron, intestino irritable, cáncer de prósta en los hombres y ovario en las mujeres.

En infinidad de países no consumen leche y consiguen calcio de otros alimentos como: almendras, brócoli, higos, avellanas, espinacas, sésamo, perejil, garbanzos, escarolas, puerro, melaza, coliflor, col verde o cacahuetes, entre otros.

Las razones para dejar de consumir productos lácteos son determinantes tanto para nuestra salud como para evitar el sufrimiento de estos animales.

 

Soy vegana. Fui una de las fundadoras de Libera! y presidenta hasta 2009, así como delegada del Pacma en Barcelona en su primera etapa. Organicé el primer autocar que salió desde Barcelona hacia Tordesillas en el 2005, en una cruzada contra las fiestas populares con toros que luego me llevó a formar parte de la organización en la primera y única manifestación en Coria (Cáceres) contra el llamado toro del acerico, y Medinacelli (Soria) contra el toro de fuego. También formé parte de la organización de la más numerosa manifestación antitaurina en Barcelona desde 1992, previa a la prohibición de la tauromaquia en Catalunya. Ahora voy por libre, aunque soy portavoz del refugio-santuario Proteger los Inocentes (Lleida).

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Conferencia íntegra de la psicóloga social Melanie Joy en Barcelona. Melanie Joy es psicóloga graduada en Harvard, profesora de psicología y sociología de la universidad de Boston, reconocida oradora y escritora. La Doctora Joy es además la fundadora y presidenta de CAAN – Carnism Awareness & Action Network, una organización caritativa dedicada a fomentar la conciencia y la transformación sobre el carnismo, el sistema de creencias invisible que condiciona a la gente a comer ciertos animales.
 

VERSIÓN EN ESPAÑOL: (original en inglés más abajo)

 

¿Por qué comemos unos animales y no otros? Esta y otras preguntas responde Melanie Joy en esta charla en la que explica qué es el carnismo, el invisible sistema de creencias que compone nuestras percepciones sobre la carne que comemos haciendo que amemos a algunos animales y nos comamos a otros sin saber por qué. Dando luz a estos mecanismos invisibles del carnismo, Joy hace que las personas oyentes y lectoras puedan estar mejor informadas como consumidoras y que la ciudadanía se empodere para tomar sus propias decisiones.

Melanie Joy ha recibido el Premio del Instituto de Ahimsa Jainology (algunos de los ganadores anteriores han sido el Dalai Lama y Nelson Mandela), que le otorgó la Cámara de los Comunes de Londres. También ha recibido el Premio Empty Cages, concedido por el gobierno de la ciudad de Milán.
 

VERSIÓN ORIGINAL EN INGLÉS:

 

La Doctora Joy es autora del premiado libro “Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas” publicado en castellano por Plaza y Valdés Editores, España e Igualdad Animal tras haber sido ya publicado en nueve idiomas.

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Desde que tengo uso de razón, me he considerado un defensor de todos los animales, conviviendo con perros y gatos, fue fácil considerarlos miembros de mi familia y empatizar totalmente con ellos, siempre he sentido repulsa por la tauromaquia y nunca he entendido como alguien podía llamar deporte a asesinar animales en el monte. De hecho me encontraba más cómodo en compañía de mis gatos que con la de la mayoría de la gente, y a muchos de mis amigos prefería no conocerlos demasiado, no ser que me fuese a enterar que eran protaurinos o cazadores. ¿Pero estaba siendo realmente un defensor de todos los animales? ¿o me estaba engañando a mi mismo?

Ahora me doy cuenta de que sin saberlo he sido gran parte de mi vida víctima de una educación especista. El especismo es un tipo de discriminación, que concede derechos a unas especies de animales, humanos y no humanos en detrimento de los derechos de otras, oprimidas en favor de nuestros intereses, sin tener en cuenta que hablamos de iguales en lo que a su capacidad de sentir y deseo de vivir se refiere.

Nos enseñaron a querer a los perros, a proteger a las ballenas y al lince ibérico, a reirnos con los delfines en los acuarios y los monos en los zoológicos, a comernos a los cerdos y los pollos, a vestirnos con la piel de las vacas mientras detestábamos los abrigos de piel, nos dijeron que enfermaríamos si no comíamos carne, huevos y leche, mientras nos vendían medicamentos para la acidez, el colesterol y la diabetes. Nos engañaron, y nos dejamos engañar, porque es lo mas cómodo, lo que nos hace sentirnos personas normales, nos evita cuestionarnos nuestra moral y nos ayuda a no discutir.

Pero llega un momento en que por la razón que sea, abres los ojos. En mi caso acudí a un mercado chino, donde vendían cachorros de perro, los mataban y los cocinaban en el acto, tras sentirme aterrorizado, desolado, impotente, cabreado, tuve un periodo de reflexión, no podía sentirme tan miserable ante esa situación y a la vez ser la causa, del mismo destino de un cachorro de cerdito, de un ternero o de unos pollitos ¿Que diferencia había? ninguna, todos tienen la misma capacidad de sentir, de sufrir, los mismos sentimientos, todos quieren estar con sus madres, sentirse protegidos, queridos, todos juegan, son cachorros adorables, y todos sienten el mismo pánico y terror ante el matarife que les cortará el cuello, solamente para que podamos disfrutar de unos
segundos de placer en nuestro paladar.

La cuestión no es su inteligencia, sino su capacidad para sentir. Un gato tiene el cerebro mas desarrollado que un niño de tres años, los cerdos son más inteligentes que los perros, pero todos son iguales en algo, en su capacidad de sentir dolor y sus ganas de vivir.

La ciencia ha demostrado que podemos llevar una vida totalmente sana con una alimentación libre de productos de origen animal, una vida plena y feliz, sin disponer de la vida de nadie, sin disponer de su libertad, sin torturar, sin esclavizar, tampoco los necesitamos para vestirnos ni para divertirnos a su costa, sin embargo nos llegamos a considerar defensores de los animales mientras colaboramos en su muerte y sufrimiento. Hemos sido engañados.

Los mataderos están alejados de las ciudades, sus ventanas tapiadas con ladrillos, ninguna imagen violenta sale en los medios, ni siquiera se habla de ello, no tiene nombre, nos venden los productos despiezados, sin forma que nos recuerde que nuestra comida o nuestro calzado, tenía cara, tenía madre, quería vivir.

Nunca en la historia ha habido una opresión tan brutal hacia un grupo de seres inocentes, ni en numero ni en cantidad de dolor infligido, si el dolor fuese medible, no tendríamos números para cuantificar lo que pasa en los mataderos, granjas, laboratorios y zoológicos del mundo.

Hoy en día no tenemos excusa para seguir comportándonos de esta forma, tenemos opciones y tenemos acceso a toda la información, solo es cuestión de querer conocerla, es un acto de egoísmo el no querer acceder a ella, alegando nuestra gran sensibilidad, yo lo hice durante mucho tiempo y me arrepiento profundamente, nos merecemos y tenemos el deber de conocer todo la verdad, lo que pasa para que ese filete llegue a nuestro plato, nuestros zapatos a nuestros pies, y ese delfín tan simpático a su acuario.

Debemos acceder a esa información para que podamos comportarnos y vivir acorde a nuestra manera de pensar, para que podamos tomar nuestras propias decisiones, en base a nuestro código moral y si te consideras un defensor de los animales, esta claro cual será tu postura.

Ahora no consumo ningún producto de origen animal, no utilizo nada testado en animales, ni me visto con ellos, pero aun así, no es suficiente. Debemos ser más activos, compartir, informar, concienciar, ayudar, rescatar, si realmente nos consideramos defensores de los animales, debemos comportarnos ante una injusticia de igual forma sea quien sea la víctima, no nos vale sólo con ayudar a los perros y gatos, debemos considerar a todos los animales por igual.

 

Alberto Peláez es corredor de montaña, especializado en ultrafondo, con un gran número de victorias a sus espaldas, vegano y activista por los derechos de los animales, trata de transmitir un mensaje de compatibilidad entre una vida de respeto a todos los seres vivos y el deporte de alto rendimiento.
Técnico superior en Actividades Físicas , entrenador personal y bombero de profesión , reparte su tiempo entre el deporte y la ayuda los animales colaborando con varias sociedades protectoras, y dando charlas, transmitiendo sus experiencias llevando una vida vegana y activa

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