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Y al dueño del Restaurante Las Delicias del Puerto de Alicante, ¿le podemos llamar por lo que es y describir por lo que ha hecho, o también tenemos que andarnos con pañitos calientes en este país donde la Administración recoge las multas por maltrato animal en forma de calderilla y las subvenciones taurinas las entrega en tacos de billetes morados?, ¿en este país donde los eufemismos estudian derecho y tanatopraxia para que los criminales parezcan inocentes y los muertos vivos?

Este canalla, este miserable, este delincuente, este psicópata, este malnacido, decidió rociar con ácido a una camada de gatitos -presuntamente, voy a aňadir, que cínicos podemos ser todos-, así que llenó un cubo con un producto corrosivo y se lo echó por encima a esas criaturas, hay testigos. ¿Dónde estabas, karma, para que antes de llegar a ellas no hubiese dado un traspiés y metido la cabeza de lleno dentro de ese cubo?

Ácido, nos podemos imaginar (o no) el dolor que han sentido esos desdichados animales y que siguen sintiendo casi todos ellos. Sí, digo casi porque al menos que yo sepa ya ha muerto uno. Y claro, a esto tampoco lo podremos llamar tortura con intento de asesinato en el caso de los que sobreviven y tortura más asesinato consumado en el del que no superó sus heridas, ¿verdad? El ejecutor es humano y por lo tanto podría ser acusado de esas figuras delictivas pero como sus víctimas no lo son, pues nos tenemos que conformar con el término “maltrato” y con la coletilla de “animal”, o sea, una simple falta en el Código Penal, y si se me ocurriese llamar a ese ser despreciable torturador o asesino igual hasta me denunciaba, como hizo Juan Lado con el grupo musical Lyvon por considerar daňada su imagen cuando, tras matar a palos a su pastor alemán le dedicaron la canción de “Juan Lado Cagón”.

Y como ese, en la misma línea de abyección, el dueňo de Las Delicias del Puerto. Ahora me imagino a buena parte de los espaňoles horrorizados ante su acto, asqueados por su maldad y conmovidos al ver la imagen de esos gatitos despellejados. Con este ruin no hay tanto problema como con otros, esta vez no saldrá una Fundación del Gato de Abrasar para, como ha ocurrido con la Fundación del Toro de Lidia, denunciar a cuantos tengan la osadía de faltarle el respeto a este individuo, sólo su abogado hará lo que pueda pero sin lobby mediático detrás, y me pregunto cuál es la diferencia más allá de la legalidad y de la compasión selectiva de algunos ciudadanos frente a las atrocidades con animales.

¿Cuál es la diferencia del dolor provocado por ácido o puyas, banderillas, estoques, descabellos y puntillas, cuál entre el dolor y el miedo de uno u otro animal, cuál en la sangre que mana de sus heridas, más atroces todavía por dentro que por fuera en el caso del toro, cuál entre la cobardía, el sadismo y la violencia de quien comete el acto en las inmediaciones de un restaurante o en un ruedo? Ninguna, joder, no hay ninguna que no pase por una hipocresía mugrienta y por la pérdida de la ética para dejar espacio al propio interés aunque cueste vidas. Supongo que este hostelero sin escrúpulos lo hizo “por el bien” de su negocio, como ganaderos y empresarios taurinos o toreros y cuadrillas sin escrúpulos también lo hacen “por el bien” del suyo.

No hay diferencia, para mí y para muchos no la hay, y quien hace de la muerte su beneficio no está eximido de la criminalidad de su acción, legal o moral pero criminalidad al fin, aunque no se puede negar que su vileza es al menos coherente con su desprecio absoluto a otras vidas en aras de su provecho, ¿qué pasa sin embargo con muchos de los que brota la lagrimita o giran la cabeza ante la imagen de unas crías en carne viva?, que tal vez no habiendo interés no hay tampoco rabia, ni llanto, ni repulsión frente a la de un toro, ni siquiera a la de un novillito, con nervios y músculos seccionados, con hemorragias, con el pulmón atravesado, la lengua colgando, las patas dobladas, la mirada aterrada y a su lado uno que no es dueňo del Restaurante Las Delicias del Puerto sino torero, que no lleva un cubo con ácido en las manos pero sí un puñal asestándole la cuchillada final, lanzándole la rociada final. ¿Qué maldita diferencia hay?

Mientras en un país como Espaňa no se pueda llamar a las mismas cosas por un mismo nombre en función de una indecente excepcionalidad legal, mientras actos muy similares sean en un caso tradición a preservar y en otro delito, perdón, ni eso, falta, mientras sigamos consintiendo, alentando y subvencionando formas de tortura y de asesinato animal seguirán ocurriendo estas cosas que tanto turban nuestra sensibilidad ad hoc. Sólo refiriéndonos a gatos y entre otros muchos casos en unos pocos meses hablamos de un gatito atrapado en el cepo de un cazador y que finalmente murió tras ser rescatado, de otro que tampoco sobrevivió y que había sido utilizado por unos chavales a modo de balón, y de estos abrasados con un producto industrial. Entre medias de unos y otros docenas de ellos tiroteados, ahogados, quemados, envenenados, muertos a palos o arrojados a un contenedor, digo docenas por decir algo, son imposibles de cuantificar, estos casos no es que queden normalmente impunes para su autor, es que ni se llegan a conocer. Muchas, demasiadas fosas sin localizar ni abrir en España, de todas las especies.

Pero lo que más estremece, repito, no es el que carga ácido en un cubo y se lo echa por encima a unos gatitos, no es el que ahorca a un galgo, despelleja a un visón, le mete un tiro a un corzo o revienta las entraňas de un becerrito o de un toro en un ruedo o fuera de él, sino los millones de espaňoles que llaman joputa al propietario de ese restaurante y héroe a Enrique Ponce, o sin decirle héroe, no es necesario, cuentan que no les gusta la tauromaquia pero no sé qué de que por lo mismo no van y de la libertad. ¿Te serviría entonces, espaňola o espaňol con la piel tan fina para ciertas víctimas y con semejante coraza para otras, en ese laissez faire, laissez passer tuyo, que lo de los gatos abrasados se saldase con un “no estuvo bien pero hay que respetar su libertad?”

En ese caso no, ¿verdad?, por qué, ¿porque es ilegal, acaso?, ¿porque tus hijos tienen un gatito? El deseo de vivir, el derecho de hacerlo, el horror del sufrimiento físico y emocional y la violencia, querida y querido amigo de la selección ética para el bienestar de tu conciencia que con un % de indignación ya se fabrica un analgésico, no dependen de un código penal, porque si así fuese hasta los juicios sumarísimos con condena de muerte en el franquismo habría que darlos por dignos, en aquel momento, recuerda, eran legales. Como hoy lo es, dependiendo dónde, la lapidación, la ablación o la tauromaquia.

Sí, todo esto al hilo de esos pobres gatitos abrasados. Es lo que tiene la violencia, que conectada en la realidad en cualquiera de sus formas -quién no ha dicho alguna vez aquello de que la violencia engendra violencia-, ¿por qué no iba a poder estarlo en un texto? Que no escandalice en frases lo que parece no perturbar en el día a día.

 


Julio Ortega Fraile, activista por los Derechos de los Animales, escritor, coordinador de la Plataforma “Manos Rojas”, colaborador en El Caballo de Nietzsche y presentador del Programa PUNTO DE LECTURA en la TVAnimalista. Fui Delegado para Pontevedra de la Asociación Animalista LIBERA! y Secretario de Organización y Delegado para Galicia del PACMA. Mi libro: Servidumbre Humana, mi película: Los Lunes al Sol, mi canción (a veces cambia, pero no el cantante): Una Noche de Verano de Andrés Suárez. No me gustan las banderas pero me quedo con la republicana y me encanta ver rastas en el Congreso de los Diputados. Y sí, le tengo mucho asquito al rey, al de antes y al de ahora.

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Hace unos días acudí, como parte del público, a una mesa redonda organizada por la concejalía de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Xàtiva. El actual gobierno municipal está formado por PSPV-PSOE, EUPV y Compromís. Una de las personas de organización me explicó que, antes de las elecciones, tanto el PSPV como Compromís se comprometieron a eliminar las fiestas taurinas. Una vez en el gobierno, el PSPV no lo ve tan claro y se inclina por una consulta entre la ciudadanía. En Xàtiva, es Compromís quien se posiciona claramente contra la tortura taurina, pero el PSPV tiene mayoría. La mesa redonda tenía por objetivo generar debate social.

Las personas participantes fueron: Santiago Celestino (profesor de periodismo de la Universidad CEU-Cardenal Herrera), Ángeles Solanes (Vicedecana de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia) y Jesús Frare (portavoz de la Plataforma Carles Pinazo, que agrupa diversas asociaciones animalistas).

Escuché atentamente la intervención de Santiago Celestino, experto en periodismo taurino y defensor de las corridas de toros. En realidad, escucharle fue como realizar un viaje al pasado. Por el contenido y por el lenguaje utilizado: una extraña defensa de la estética se mezclaba con frases como “el torero engaña, pero no miente” (“al toro”, aclaró). Mis ojos se abrieron como platos cuando, para demostrar que el toreo está vivo, se refirió a las expresiones sacadas del mundo taurino que utilizamos en nuestro lenguaje diario: por ejemplo “atarse los machos”. ¿Pero en qué siglo vive este hombre?

En fin, alguna referencia a la violencia de las personas antitaurinas, seguida de un ataque a los principios básicos de la taxonomía al afirmar que el toro bravo fue creado a imagen y semejanza del “caballero español”, para terminar (leed esto despacio) citando a Oscar Wilde. Mis neuronas feministas no daban crédito.

En cualquier caso, las personas animalistas escuchamos en silencio su intervención. Muchas veces con asombro, pero fuimos respetuosas. Llegó el turno de Ángeles Sonales, quien, desde el derecho, realizó una defensa de los animales. Con ella, el silencio desapareció. Detrás de mí, la representación taurina no paró de reír, hacer burla y hablar. Ella expuso uno tras otro sus argumentos, consciente de las risas pero sin dejarse intimidar.

Con Jesús Frare, la representación taurina siguió con la burla, pero rebajó el tono. Lo entendí después, en el turno de intervención del público. Pero antes, un detalle: en la mesa de las personas ponentes alguien dejó “casualmente” publicidad de la feria taurina de Fallas (publicidad que se paga con dinero público). Esto es curioso porque el argumento más repetido entre la representación taurina fue “el respeto”. Respeto que ellos no tuvieron.

La representación taurina empezó recriminando a la organización no haber recibido “una invitación” para acudir al acto. Nadie recibió una invitación, era un acto público, señores. Uno tras otro, los hombres que decían respetar cogieron el micrófono y, en largas intervenciones donde nos contaron su vida, nos acusaron de todo: de tener los “bolsillos llenos”, de no entender al toro, de no preocuparnos por los animales y de ser “unos energúmenos”. Eso sí, pidieron respeto.

Respeto. Les indigna acudir con una entrada de sangre en el bolsillo y tener que ver a gente protestando contra una injusticia, una atrocidad. Somos las personas antitaurinas las que estamos rodeadas de policía, las que vemos como un taurino (o dos, o tres) se salta la línea de seguridad para insultar, para amenazar, y nunca le pasa nada. Somos las personas antitaurinas las que nos vamos mirando atrás, las que hemos asumido que es posible una agresión, porque lo hemos vivido. Recuerdo cuando intentaron atropellarme, por participar en una protesta legítima. Respeto, dicen.

Ese debate fue muy clarificador: la tauromaquia está muerta. No tengo duda de que conseguiremos la abolición. En ese debate había dos mundos: el primero formado por personas jóvenes, que pedían la palabra y hablaban de forma clara y concisa. Una de ellas se indignó y abandonó la sala, pero no insultó jamás. A esa persona la interrumpieron desde el primer minuto, cuando empezó a hablar.

Y el otro mundo… es el mundo del franquismo, del pasado. No quiero caer en estereotipos, pero no es culpa mía si esos hombres de peinado tirante hacia atrás, cigarrillos artificiales mentolados y carajillo eran quienes defendían la tortura. Como siempre.

El mundo de los “hombres de verdad”, que dice amar a las mujeres pero si se quedan en su lugar, como debe ser. El mundo del “cállate, que estoy hablando yo”. En ese mundo no hay lugar para Oscar Wilde. Uno de los habitantes de ese mundo le preguntó a Jesús Frare si era un animal, “si tenía cuernos” y empezaron todos a reír: “tiene cuernos, tiene cuernos”. El mundo que llama “profesor” a Santiago Celestino (que lo es, nada que objetar), mientras se dirige a Ángeles Solanes (jurista, vicedecana) como “la mujer”.

En ese mundo no entienden, les es incomprensible, que no luchemos ni por dinero ni por sangre. No entienden que dediquemos nuestro tiempo a defender animales y nos miran pensando siempre que hay otra motivación, que buscamos un beneficio oculto.

Y ese mundo asentía con la cabeza cuando el ponente taurino afirmó que había visto el vídeo de un matadero denominado “ecológico”, en Francia (es el vídeo grabado por la asociación animalista francesa L214, con cámara oculta) y que no lo pudo terminar. Dos minutos después, insistía en que el toro no sufre en una plaza de torturas. No hay agonía si la emite Televisión Española y el matarife lleva un traje de luces, ¿no? Es tan fácil rebatir ese insulto a la inteligencia.

Pero estuvo bien escuchar de su boca que eran una minoría. Recordé una escena de un debate que vi cuando era niña, donde Antoñete, que se dirigía a una mujer antitaurina con continuas alusiones sexuales, afirmó con esa prepotencia suya que “no hay en España un gobierno que se atreva a prohibir las corridas de toros”. Ahora tienen miedo.

El mismo hombre que nos llamó “energúmenos” (desde el respeto, dijo), se escondió detrás de las personas que huyen de su hogar, víctimas de la miseria, de la guerra o de todo a la vez. “Os importan más los animales que las personas”, dijo. Al día siguiente hubo una manifestación en Valencia, en apoyo de un pasaje seguro para las personas refugiadas. No le vi en esa manifestación, no me sorprendió. Tampoco espero verle leer a Oscar Wilde.

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Diplomada en Relaciones Laborales. Licenciada en Historia. Militante de izquierdas. Feminista, heterodisidente y vegana.

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El lunes, 9 de noviembre, el Pleno del Ayuntamiento votó y aprobó la moción que declaraba Tavernes de la Valldigna municipio contrario al maltrato animal. Junto a la concejalía de Esquerra Unida – Acord Ciutadà, que presentó y defendió la moción, votaron las 11 de Compromís, sin que ninguna persona del grupo municipal explicara el sentido de este voto. Además de la declaración, la moción establecía los siguientes acuerdos:

Que no se de apoyo por parte del Ayuntamiento a fiestas o actividades que impliquen el uso de animales sobre los que se produzcan formas de vejación, sufrimiento o muerte.

Que sean controladas y sancionadas por la Policía Local todas las situaciones de maltrato, abandono y tenencia de animales domésticos en condiciones indignas.

Que no se formalice ninguna contratación con empresas que utilizan animales con fines lúdicos como, por ejemplo, circos con exposición de animales salvajes.

Que se dediquen actividades, campañas y espacios municipales de difusión en el ámbito de la defensa, el cuidado y la protección de los animales y de su medio.

Que se formalice un protocolo para el adecuado tratamiento y recogida de los animales abandonados en el municipio, mediante la creación de una entidad protectora, que no ejecute en ningún caso la muerte del animal si no es por motivos humanitarios y que contemple el cuidado y la recuperación.

Que se apoye y se fomente especialmente toda iniciativa asociada alrededor del cuidado, la protección y el control de los animales en Tavernes.

No hubo ningún voto en contra: el PP se negó a votar como protesta por una situación previa y el PSPV se abstuvo. Según palabras de su portavoz:

La moción presentada por Esquerra Unida plantea 7 puntos, de los que compartimos la mayoría ya que estamos en contra de cualquier tipo de maltrato animal. Sin embargo, no estamos al 100% de acuerdo con el punto que no se pueda realizar ningún tipo de espectáculo con animales, si cumplen los derechos de los animales y la normativa vigente.

Inmediatamente después del Pleno, portavoces de Compromís declararon que los “bous al carrer” no estaban en cuestión a partir de esta moción que, en todo caso, pecaba por “falta de concreción”. Afirmaron que se trata de una práctica legal, que se vela por el bienestar del animal y que todo depende del prometido y nunca celebrado referéndum sobre los “bous al carrer”. Según el grupo al gobierno municipal, si el resultado de esta consulta fuera favorable a los linchamientos de toros, “no iban a hacer lo contrario de lo que pide la ciutadania”.

Por lo tanto, y debido a estas extrañas maniobras, lo que debería haber sido una moción histórica ha sido reducida a un episodio más del proceso iniciado hace 4 años, cuando el gobierno municipal de entonces decidió, por la vía de urgencia, sufragar y organizar directamente los “bous al carrer”, después de que la empresa privada que montaba una plaza portátil y organizaba linchamientos de toros durante las fiestas anunciara que no lo iba a hacer más, debido a las pérdidas que le generaba.

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Está por saber el coste real de esta decisión, que sirvió para que el alcalde Jordi Juan se ganara la adhesión del mundo taurino local cercano a su cuerda. El acceso al detalle de gastos totales, directos e indirectos, fue una tarea imposible para la concejala independiente Karina Vercher durante la anterior legislatura, y lo sigue siendo ahora por los miembros de Esquerra Unida. Incluso nosotras, personas representantes de la Plataforma Carlos Pinazo, hemos sido testigos de alguna cara de mal jugador de póquer entre las del gobierno municipal, cuando para nuestros argumentos hemos utilizado los datos que se han barajado públicamente (10.000 € anuales).

El prometido referéndum, por lo tanto, se plantea desde la desinformación en el tema más relevante, después de la explotación y el maltrato de animales. Al parecer, si se acaba haciendo la consulta, la gente de Tavernes no podrá decidir sabiendo lo que ha costado al municipio el circo del césar en un período de recortes, de muchas necesidades sociales sin atención pública y de absoluta falta de autonomía de los ayuntamientos, con presupuestos completamente controlados por las medidas centralizadoras del gobierno estatal de Mariano Rajoy.

La nueva salida hacia adelante es el refugio en la legalidad, presente en la argumentación del PSPV y, lo que es más importante, de Compromís. Y eso, en el estado donde se hacen leyes de protección animal donde la tortura taurina queda explícitamente excluida desde el primer momento, es un argumento muy ridículo. Recordemos que en Cataluña se tuvo que promover una ILP para que, fundamentalmente, se eliminara esta cínica exclusión, sin que se pudiera evitar la formulación de otra nueva e igualmente cínica para los “correbous”.

En España, el statu quo es que existe un maltrato animal penalizado y otro legalmente protegido en el que destaca la tortura taurina, maltrato animal inqüestinable por evidente y por documentado científicamente, alimentado por millones de euros anuales salidos de los recursos públicos. En el País Valenciano, Generalitat, diputaciones y ayuntamientos como el de Tavernes han gastado el dinero que recortaban de otras partidas (teleasistencia para personas mayores, transporte público, becas comedor, ayudas para libros de texto…) en los linchamientos legales toros en la calle.

Los circos que torturan animales son legales y hay municipios libres de circos con animales, como los hay libres de tortura y linchamientos taurinos. El ayuntamiento de Tavernes no tiene ninguna obligación de gastarse en tortura taurina esa cantidad de dinero anual de la que no informa a la ciudadanía. No tiene ninguna obligación de ser principal responsable y único sostenedor económico de los linchamientos, lo que le implica a un nivel que se da en muy pocos otros municipios donde se mantienen estas prácticas.

La moción no es, ni mucho menos, inconcreta. Es un compromiso, con valentía, para que el ayuntamiento no apoye fiestas o actividades que implican el uso de animales sobre los que se produzcan formas de vejación, sufrimiento o muerte. También es un compromiso para no formalizar ninguna contratación con empresas que utilizan animales con fines lúdicos.

Tom Regan explica que uno de los principales argumentos de la industria de explotación animal es este “respeto al bienestar animal de acuerdo con las leyes”, que legalizan mil y una formas de maltrato. La llama afirmación desconectada, y es el supuesto bienestar que “disfrutan” los animales en los mataderos o en los laboratorios de experimentación, las víctimas de la peletería, los esclavos y esclavas del circo o los toros torturados en plazas y calles.

Compromís de Tavernes de la Valldigna nos presenta una de estas afirmaciones desconectadas para defender que vulnerará una moción, minutos después de haberla votado con su mayoría absoluta. A estas alturas, ya es dramáticamente necesario que la ciudadanía no sea insultada con este tipo de maniobras.

 

La parte de mi biografía de la que estoy más orgulloso es que soy vegano, que hace de la justicia un ejercicio cotidiano. También me gusta mucho haber aprendido Historia en la Universidad de Valencia. Soy militante antiespecista, feminista, LGTBI , ecologista, socialista e independentista. En definitiva, no quiero privilegios y, aún menos, los que se supone que me han de privilegiar míSoy militante de Iniciativa Animalista

 

1921

Nuevo eslogan del programa de LaSexta El Informal, y es que el gran Wyoming y su equipo siempre han seguido las desventuras de Tordesillas durante las fiestas de la Virgen de la Peña, con el toro alanceado, los lanceros, el alcalde y la sorprendente impermeabilidad que tienen las autoridades cómplices hacia las críticas que les caen cada año desde la otra parte. Pero es que además, los hechos que han tenido lugar en este reducto del maltrato animal han superado este año todos los límites, incluídos los del torneo, que ha sido declarado nulo por sus propios organizadores. Quizá, y dentro de sus trasnochadas normas sobre el honor, lo hayan hecho deseando limpiar la deteriorada imagen de este pueblo.

Mas de 10 años luchando contra este esperpento, en el que unos villanos alancean a un toro hasta la muerte. Asqueados de las fiestas populares con maltrato animal decidimos plantarles cara de una vez por todas, empezando por una de las que más sorprende por su caspa y cutrerío. Desde el 2005, en que tuvo lugar la primera y única manifestación en que pudimos entrar en el corazón de Tordesillas a ritmo de marchas militares, bastones en alto y multitud de efectivos de antidisturbios y guardia civil, muchas cosas han cambiado, excepto la actitud de los que no parecen poder ni querer evolucionar.

La cita de los animalistas para luchar contra esta crueldad ha sido año tras año puntual, para al menos, no dejar sola a la víctima. Polémica acompañada de debates, crítica social, periodística y política, año tras año la indignación de la razón ha ido creciendo de manera inversa a la obstinación de los que defienden que la vida de un animal puede ser atravesada por las lanzas de un puñado de cobardes a los que unas leyes obsoletas les dan licencia para matar.

Tras la multitudinaria manifestación del domingo anterior al alanceamiento que congregó alrededor de 90.000 personas en Madrid y en la que dieron la cara personajes famosos, llega la movilización del martes en la que se intenta evitar la muerte del animal. Pero todo aquel que ese martes 15 de septiembre de 2015 visitara Tordesillas en calidad de turista, en coche, autocar e incluso a pie, recibía el alto de la Guardia Civil que hacía abrir bolsos y mochilas, pedía el dni y requisaba todo aquello que pudiera parecer “peligroso”. Mientras tanto, los tordesillanos se paseaban con sus bastones y profiriendo insultos a los que ellos creían identificar como antitaurinos.

Poco antes de comenzar el torneo, la presencia de la Guardia Civil era prácticamente inexistente, mientras los lanceros y ciudadanos de Tordesillas andaban mezclados con los activistas y bajo la lluvia retumbaban los ya consabidos “hijos de puta”, “terroristas” o “yo soy español”, envueltas por banderas de España con el toro de Osborne. Al poco rato, se adentran los lanceros a la Vega con sus caballos para arrollar a los que resisten para salvar a Rompesuelas, que hace su aparición casi de inmediato ante el centro de la protesta. Los animalistas han de correr a las talanqueras donde los tordesillanos les impiden subir con un “no queríais toro? Pues tomad toro!”.

Rompesuelas trota manso y confiado de manera desconcertante tras los que le conducen a su muerte. Cualquier cambio en su comportamiento hubiera sido especialmente fatal para los activistas que se hallaban encadenados y sin posibilidad de huir. La Guardia Civil sigue sin aparecer….., y aunque momentos antes se había personado un efectivo para sacar de la escena a una activista que iba con muletas, no informó de que Rompesuelas podía hacer su aparición en breve.

Como de costumbre, varios activistas heridos y periodistas agredidos por tordesillanos completamente ebrios. Tras el paso de los lanceros con el rabo de Rompesuelas clavado en una de sus lanzas, un último golpe de efecto será el transportín con un pequeño animal dentro para que, según dicen, los niños tordesillanos vayan aprendiendo los valores de su pueblo. Algunos testigos aseguran que era un gato y su pequeño cuerpo sin vida fué presuntamente visto poco después. El hecho se está investigando para ser denunciado.

Las leyes vulneradas son tan numerosas que el alcalde ha sido llamado a declarar. Ese mismo alcalde que dió la orden de salida del toro sin comprobar que los activistas habían sido desalojados, el mismo que ha calificado de “chantaje” la oferta para que más de cien artistas actuaran gratuitamente a cambio de suspender el torneo, en un festival que hubiera llevado auténtica cultura y otro tipo de turismo.

Tordesillas D’Or, ahora sí que no hay marcha atrás y lo has ganado a pulso, aunque en este caso dudo en si darte la enhorabuena. Ya formas parte de manera irremediable de la historia más negra de este país.

 

Soy vegana. Fui una de las fundadoras de Libera! y presidenta hasta 2009, así como delegada del PACMA en Barcelona en su primera etapa. Organicé el primer autocar que salió desde Barcelona hacia Tordesillas en 2005, en una cruzada contra las fiestas populares con toros que luego me llevó a formar parte de la organización en la primera y única manifestación en Coria (Cáceres) contra el llamado “Toro del acerico”, y Medinacelli (Soria) contra el toro de fuego. También formé parte de la organización de la más numerosa manifestación antitaurina en Barcelona desde 1992, previa a la prohibición de la tauromaquia en Cataluña. Ahora voy por libre, aunque soy portavoz del refugio-santuario Proteger los Inocentes (Lleida).

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Los derechos animales son una especie de suero de la verdad: sirven para detectar si las diferentes opciones políticas defienden la justicia y la igualdad, más allá de una pose, de un discurso para quedar bien con todo el mundo. Dentro de los derechos animales, el escalón más básico y más evidente es la tauromaquia y las fiestas donde se torturan animales.

Que, en el s. XXI, haya políticas como Manuela Carmena que se atraganten cuándo les preguntan sobre la tortura taurina e, incluso, eviten posicionarse (al menos, este año) sobre el Toro de la Vega dice mucho de su proyecto renovador. Esto también se aplica a los partidos políticos de la izquierda transformadora que, como en Algemesí, tienen taquicardias si se les pide que se posicionen contra la semana taurina.

Y es que la izquierda tiene una fe casi religiosa en que va a perder votos si se posiciona en contra de la tortura taurina, es decir, a favor de los animales. Sólo es necesario pasearse por las peñas taurinas y, oh sorpresa, no parece que haya mucha gente con un discurso anti-capitalista, o feminista y/o LGTBI. Más bien al contrario. Pero supongamos que es así, que posicionarse contra la tortura hiciera perder votos, si ése es el miedo tal vez deberían plantearse para qué están en política porque, pienso, estamos aquí para intentar cambiar las cosas, ¿no? Cambiar a mejor. En política, además de la honradez, es muy importante la valentía. Y, a veces, hay que decir que no: no, no está bien torturar hasta la muerte a un animal encerrado.

Unos 40 animales serán masacrados, a pie y a caballo, este año en Algemesí. Una de las estrellas de la semana taurina es João Moura (hijo), conocido por practicar el bull-baiting (lucha de perros contra un toro). Él mismo colgó las fotos de su “afición”, con el sello de su ganadería, en las redes sociales. Estaba orgulloso.
Unos 40 animales serán masacrados en Algemesí. Tan inocentes como Rompesuelas. Con la misma incomprensión en sus ojos, con el mismo deseo de escapar. El día 20 de septiembre, una vaca intentó huir de un encierro en Algemesí, vio una puerta abierta e intentó esconderse. Subió hasta el tercer piso. Y la izquierda, transformadora o no, habla de diversidad.

Porque, curiosamente, las personas que defienden la tortura taurina se esconden detrás de palabras como “democracia”, “respeto”, “libertad” y “diversidad”. Vale, vamos a analizar estos conceptos siguiendo con el ejemplo de Algemesí.

Democracia: cuando, en las redes sociales, se comunicó el día de la manifestación antitaurina de este año, se organizó una contra-manifestación taurina con el único objetivo de impedirnos acceder al centro de Algemesí. Allí nos hemos manifestado, pese a todos los obstáculos (y han sido muchos obstáculos) en años anteriores. Durante ese tiempo nuestra manifestación autorizada y pacífica tenía que hacer frente a contra-manifestaciones “espontáneas”, no autorizadas y violentas, que actuaban con total impunidad. Además de los insultos, nos llovieron objetos.

Este año se organizó una contra-manifestación, el mismo día y a la misma hora, para obligar a la nuestra a desviarse totalmente de su recorrido. Un gran ejemplo de democracia. La contra-manifestación estaba dirigida por la alcaldesa de Algemesí, Sra. Marta Trenzano (PSOE) y el ex-alcalde de Algemesí, Sr. Vicente Ramón García Mont (PP). Este último nombró televisiones non gratas (La Sexta) y a las personas animalistas nos llama “gentuza”. Grandes demócratas, se nota.

Otra lección de democracia y de gestión responsable del dinero público: tal y como informó la Sra. Trenzano (PSOE) no hay dinero para libros de texto en Algemesí, pero sí para torturar animales. 39.500 € directos para la semana de toros. 24.000 € para Sant Onofre, donde hacen bous al carrer. Y tendríamos que revisar con lupa las partidas de protocolo (15.000 €), seguros (7.500 €) o fiestas populares (30.000 €).

Respeto: la contra-manifestación taurina transcurrió con tranquilidad. Debe ser fantástico manifestarte sabiendo que nadie te va a agredir. En la nuestra fue un poco distinto. A nuestro alrededor, un grupo de personas se dedicó a insultarnos durante parte del recorrido. Al terminar, por seguridad, nos marchamos en grupos. Cuando ya estábamos cerca del coche aparecieron dos personas cogiendo piedras del suelo, la cosa quedó ahí porque fingimos que les habíamos hecho fotos. No era cierto, nos temblaban demasiado las manos.

El año pasado, casi muere un cámara de Antena 3 por intentar grabar en la calle, antes de una becerrada. Le echaron un líquido irritante en la cara, se le cerró la garganta y no podía respirar.

Libertad: claro, claro… libertad de información, como acabo de explicar. No se puede apelar a la libertad para torturar hasta la muerte a un animal encerrado, me da escalofríos pensar en el concepto de libertad que tienen esas personas.

Diversidad: un acto criminal no puede justificarse bajo este concepto. No hablamos de que a alguien le guste el jazz y a otra persona le guste el rock. Qué va. Hablamos de divertirse mutilando a un animal que no entiende qué está pasando. A veces, el toro, el becerro, no puede ni reaccionar y se queda quieto con una expresión que destroza a cualquier mente sana.

Así que quien organiza contra-manifestaciones para impedir manifestaciones, quien insulta y agrede o amenaza con agredir, quien entiende como libertad el derecho a torturar… se presenta cómo víctima. Pero la sangre siempre es de los animales y, muchas veces, de las personas que intentan defender a los animales sin más armas que una pancarta, una cámara, sus cuerpos como escudo y la razón.

En política, jugar a la ambigüedad puede ser peligroso. Puede suceder que las y los votantes se cansen y, si la izquierda transformadora no toma partido por los animales, busquen otra opción. Y nadie podría culparles.

 

Diplomada en Relaciones Laborales. Licenciada en Historia. Militante de izquierdas. Feminista, heterodisidente y vegana.

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Vuelven los correbous en el Principado de Cataluña, una temporada más a pesar nuestro. Este año lo hacen después de que la Agrupación de Peñas y Comisiones Taurinas de las Tierras del Ebro (APCTTE) fuese a llorar a la puerta de los partidos que tienen representación en el Parlamento de la Comunidad Autónoma de Cataluña (CAC) una modificación de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para recuperar algunos de los privilegios que ésta les quitó. En concreto un retoque del Decreto Legislativo 2/2008, de 15 de abril, por el que se aprobó el texto refundido de la Ley de protección de los animales, con el fin de permitir las tientas en una ganadería de las Tierras del Ebro (TE), un retorno encubierto de las corridas de toros abolidas en Cataluña.

En la penumbra, así fueron las negociaciones entre la mafia taurófila de las APCTTE y CiU y PSC para modificar la primera ILP que prosperó, la misma que abolió la tauromaquia mayor en la CAC. Y pretendieron hacerlo en la oscuridad más absoluta, a espaldas del pueblo trabajador y de las defensoras de los derechos de los animales no humanos, riéndose en la cara de las miembros de la ILP PROU, ambicionando hacernos colar esta rectificación a través de la ley de acompañamiento a la Ley de Presupuestos.

Práctica habitual de la socialdretocràcia sí, es por eso que no nos alarmamos, ni por los partidos ni por sus formas, pero por lo que si que lo hicimos fue por lo que más nos preocupó al focalizar las víctimas de esta maldad: corría grave peligro la integridad física de las bebés de bóvido, que podía haber vuelto a estar más dañada aún fuera de las explotaciones donde son cosificadas hasta el límite del tormento.

Todo ello lejos de la luz y el clamor popular de haber hecho una de las mayores investigaciones más documentadas sobre la tortura taurina, reuniones y asambleas abiertas, preparar la estrategia, llevarla a cabo, sufrir las amenazas de la mafia y los torturadores-asesinos de adolescentes no humanos, de perder puestos remunerados de trabajo (el de perder es un eufemismo cuando te dan a escoger entre los ideales y unas fichas de casino de esta sociedad de consumo), horas de sueño, nervios y ansiedades , recoger cientos de miles de firmas por toda la CAC, trámites, enmiendas a la totalidad, debate parlamentario, comparecencias públicas, enmiendas al articulado, debate en comisión, dictamen del Consejo de Garantías y debate de votación final en pleno parlamentario .. . Si llega a entrar más luz en ese proceso se nos queman las córneas!

La tortura (la pública, no la que sucede dentro de los laboratorios, comisarías, granjas o cuarteles) es aquella práctica con la que la Cataluña que se prevé independiente estuvo a punto de mostrarse ante el mundo. A espaldas de la sociedad, el “País libre, limpio y nuevo» que venden los partidos del régimen burgués significa un pacto de “no agresión” con los mafiosos taurófilos del Principado. Se atrevieron a querer vulnerar su propia ley modificandola para devolver privilegios a 3 taurofòbicos. La asociación entre la política y la mafia es una vieja lacra internacional, sí … y la Cataluña capitalista independiente no será muy diferente en este sentido.

En todo este proceso, una estratagema inesperada nos dio el tiempo necesario para poder hacer entrar en razón a CiU y hacer que reconocieran su error, retirando de forma inmediata su apoyo a la enmienda impulsada por el PSC, quedándose sólo en su defensa. Nos fue de poco en el Parlamento, pero en los juzgados volvimos a ganar. Los y las parlamentarias volvieron a saber que las animalistas defenderemos el baluarte de la ética y el progreso moral de una batalla que creíamos superada; les recordamos que deben hacer cumplir su propia ley porque no retrocederemos, saben que también somos portavoces de una sociedad catalana sensibilizada con la taurofòbia y que no aceptará ningún retroceso en materia de derechos para los animales no humanos.

Esta fue la última maniobra de la gente de las APCTTE, y al fracasar, tiraron de manifestación. Ven peligrar sus privilegios, temen una okupación puntual como la de Algemesí que aceleró la prohibición de la muerte pública de los bebés de toro durante las novilladas. Temen el silencio de las activistas organizadas, temen el tiempo que nunca volverá. Y así de asustados hará pocos días que la mafia taurina de las TE demostraron poder dar un golpe de fuerza simbólica consiguiendo recoger unos cuantos miles de garrulos que vinieron del País Valenciano y Aragón. La secundó menos de un 2,5% de la población de ese territorio. Machismo, españolismo, racismo, sexismo, especismo y adoctrinamiento infantil de estas discriminaciones fue todo lo que se pudo ver. Nada nuevo, porque no son de este siglo.

Si fuera tan nuestro, todo el país los hubiera acompañado como con el tema del trasvase del río. Pero no es nuestro, no es de la gastada palabra mayoría que los “bouers” se ponen en la boca; es por eso que tuvieron que mendigar difusión a personajes ilustres (dejémoslo en personajes insulsos) como un par de futbolistas y un piloto de moto profesionales. La sociedad no está con ellos, ni la catalana en general ni la ebrenca en particular.

La Coordinadora para la Abolición de los “Correbous” continúa activa y a la espera de integrarse en un frente más amplio, porque después de más de un año, las activistas ebrencas que libre y asambleáriamente dieron un paso adelante para participar en la primera fase estratégica, se empequeñecieron y tuvieron miedo. Y por no expresar otra cosa, diré que es complicada la conciencia, la empatía y la solidaridad organizada en ese territorio. Con razón dicen los taurófilos que tienen que venir de fuera a plantarles cara, toda la razón.

Esta pretemporada ha ido de tanteos: tauromafias tanteando la forma de saltarse la ley y hacer dinero, utilizando el negocio privado de una família como prenda ante la clase política para poder torturar terneros, de medir nuestras fuerzas, sus miedos … pero que nadie se equivoque, de lo que realmente va todo esto es de la abolición de los correbous en el Principado, y nosotros lo volvemos a tener todo preparado para afrontar lo que nos presente la acción.


Toni Teixidó. Cosecha tarraconense del 80 y maestro vocacional. Comunista, porque sólo podrá ser la clase explotada la que termine liberando a sus esclavos no humanos. Persisto con la idea de combatir todas las opresiones en paralelo y hacerlas converger en el marco de la reunificación y la independencia de los Paises Catalanes; es por ello que actualmente y, a fin de poder compaginar estas luchas, milito en d’ARREL, en el MCAN-EI, colaboro con Libera! y soy coportavoz de la Coordinadora para la Abolición de los Correbous de Cataluña.

2053

La Plataforma PROU recibe de forma positiva la noticia sobre la decisión tomada por el grupo parlamentario de Convergencia i Unió de retirar una enmienda presentada en la Ley de acompañamiento a los presupuestos, enmienda que habría legalizado un tipo de corrida de toros en Catalunya en contra de la Ley 28/2010, de 3 de agosto, aprobada mediante Iniciativa Legislativa Popular.

Mas allá del debate de fondo, sobre el sufrimiento de los animales y la inconveniencia para la imagen de Catalunya de volver a atrás con esta medida, la Plataforma PROU puso un especial acento en el método utilizado en la tramitación a través de un mecanismo parlamentario sombrío, oscuro y sin ningún tipo de debate público, como es una Ley de acompañamiento, que representa el extremo opuesto al método de participación ciudadana por el cual fue aprobada la Ley que se pretendía modificar.

Este hecho fue criticado entre otras entidades por el Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona, ya que, de aprobarse esta enmienda mediante este método, se habría incurrido en una vulneración de derechos constitucionales, políticos y de participación, al usarse un mecanismo encriptado y urgente para derogar una Ley aprobada mediante un recurso de democracia participativa.

Del mismo modo, la Plataforma PROU quiere manifestar que las intenciones del grupo Convergente se orientaban a regular una actividad, y no a derogar una Ley de la cual nos sentimos orgullosos en la sociedad catalana. En este sentido, la Plataforma PROU propone que desde el Parlament se ayude a las ganaderías afectadas en Alfara de Carles solicitando al Govern una ampliación del plazo para pedir compensaciones económicas a los afectados conforme a la Ley 28/2010, pero bajo ningún punto de vista volviendo a atrás en la propia Ley o promoviendo que ésta sea vulnerada.

A la vez, la Plataforma lamenta que el PSC continúe obcecado en aprobar la enmienda de modificación incluso a sabiendas de la imperdonable vulneración de derechos en la que se incurriría.

A raíz de esta experiencia, la Plataforma PROU cree necesaria una reforma legal para que evitar que, en el futuro, una Ley aprobada mediante recursos de democracia participativa pueda ser derogada mediante tramitaciones tales como las leyes de acompañamiento. De este modo se mejoraría la salud democrática y participativa de Catalunya, y se aumentarían las garantías de respeto a los procesos participativos.

1977

El pasado 13 de enero se desarrolló el juicio a la activista por los derechos de los animales, Aida Cortecero. Se le acusa de presunta desobediencia a la autoridad durante una manifestación antitaurina.

Aida, activista en AnimaNaturalis, V de Vegana, Mallorca Sense Sang e ICA Animalista, afirma que este juicio es un montaje para criminalizar el movimiento: “Buscan una cabeza que sea un tanto visible y a la que se la pueda condenar. Para que así la gente tenga miedo y diga ‘a lo mejor no me conviene manifestarme’”. La sentencia se dictará el próximo 26 de enero. Una sentencia que, si no gana el juicio, será de sanción económica. “Ya antes habíamos recibido multas y no han conseguido pararnos. 200 euros no son nada”. La fiscalía pide 200 euros a razón de 5 durante 40 días. La fiscalía, según palabras del abogado defensor Carlos Peleteiro, cree que el vídeo no es suficiente ya que los incidentes podrían haberse dado fuera de los 15 minutos de grabación.

Corterero dice que no tiene miedo, “más miedo tiene el toro. Más miedo tienen los animales”. Y sin miedo acudió el martes al Juzgado número 1 de Inca, Mallorca, acompañada de decenas de compañeras que fueron para mostrar su apoyo. El juicio duró tres horas en las que Aida pudo mostrar su versión a través de material audiovisual: “Tuvimos que conseguir un portátil corriendo, sino esa prueba no se hubiera podido presentar. Ellos no tenían los medios para verlo, increíble pero cierto” afirma.

Aquí en Mallorca los taurinos cada año convocan una manifestación que hace que la nuestra sea contramanifestación. Luego ellos nunca asisten, hacen una falsa convocatoria” afirma. Aida pidió los permisos para la manifestación antitaurina, pero en el último momento “Delegación nos cambia el sitio aposta y nos ponen en donde peor nos podían poner: delante de la puerta donde sacan al toro muerto. Eso es un castigo, eso se nota porque habían muchas opciones donde ponernos”. Entonces es cuando decide denegar la convocatoria de manifestación.

Al final, a nivel individual, vamos a ejercer nuestro derecho a ejercer nuestra expresión. Acto seguido nos comunican que no podemos estar ahí igualmente, entonces yo le propongo al policía hacer grupos de menos de veinte personas, algo legal que no supone reunión y no nos pueden echar. Hubo un acuerdo por parte de los jefes de la Guardia Civil y por nuestro colectivo para poder llevar a cabo todo con normalidad”. Es más, dice, ella misma mostró su indentificación sin que la policía se lo pidiera.

La Guardia Civil estuvo diciendo mentiras, que luego en el video pudimos ver, tenían contradicciones entre ellos”. Según Aida, mintieron al decir que ella misma había ordenado que las activistas golpeasen al cuerpo de policía. “Yo no suelo insultar, tampoco abogo por ser la policía de las activistas, no me gusta decirle a la gente lo que tiene que hacer. Que cada una haga lo que sienta y la verdad es que la gente que me conoce sabe que en la vida atacaría a la policía. Hablo con ellos como quien habla con un compañero más”.

Aida no pensaba que recibiría tanto apoyo por parte del Movimiento por los Derechos Animales, pero desde Igualdad Animal a diferentes santuarios y colectivos antirrepresivos así lo han hecho.

TVAnimalista Madrid

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