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Nuevo eslogan del programa de LaSexta El Informal, y es que el gran Wyoming y su equipo siempre han seguido las desventuras de Tordesillas durante las fiestas de la Virgen de la Peña, con el toro alanceado, los lanceros, el alcalde y la sorprendente impermeabilidad que tienen las autoridades cómplices hacia las críticas que les caen cada año desde la otra parte. Pero es que además, los hechos que han tenido lugar en este reducto del maltrato animal han superado este año todos los límites, incluídos los del torneo, que ha sido declarado nulo por sus propios organizadores. Quizá, y dentro de sus trasnochadas normas sobre el honor, lo hayan hecho deseando limpiar la deteriorada imagen de este pueblo.

Mas de 10 años luchando contra este esperpento, en el que unos villanos alancean a un toro hasta la muerte. Asqueados de las fiestas populares con maltrato animal decidimos plantarles cara de una vez por todas, empezando por una de las que más sorprende por su caspa y cutrerío. Desde el 2005, en que tuvo lugar la primera y única manifestación en que pudimos entrar en el corazón de Tordesillas a ritmo de marchas militares, bastones en alto y multitud de efectivos de antidisturbios y guardia civil, muchas cosas han cambiado, excepto la actitud de los que no parecen poder ni querer evolucionar.

La cita de los animalistas para luchar contra esta crueldad ha sido año tras año puntual, para al menos, no dejar sola a la víctima. Polémica acompañada de debates, crítica social, periodística y política, año tras año la indignación de la razón ha ido creciendo de manera inversa a la obstinación de los que defienden que la vida de un animal puede ser atravesada por las lanzas de un puñado de cobardes a los que unas leyes obsoletas les dan licencia para matar.

Tras la multitudinaria manifestación del domingo anterior al alanceamiento que congregó alrededor de 90.000 personas en Madrid y en la que dieron la cara personajes famosos, llega la movilización del martes en la que se intenta evitar la muerte del animal. Pero todo aquel que ese martes 15 de septiembre de 2015 visitara Tordesillas en calidad de turista, en coche, autocar e incluso a pie, recibía el alto de la Guardia Civil que hacía abrir bolsos y mochilas, pedía el dni y requisaba todo aquello que pudiera parecer “peligroso”. Mientras tanto, los tordesillanos se paseaban con sus bastones y profiriendo insultos a los que ellos creían identificar como antitaurinos.

Poco antes de comenzar el torneo, la presencia de la Guardia Civil era prácticamente inexistente, mientras los lanceros y ciudadanos de Tordesillas andaban mezclados con los activistas y bajo la lluvia retumbaban los ya consabidos “hijos de puta”, “terroristas” o “yo soy español”, envueltas por banderas de España con el toro de Osborne. Al poco rato, se adentran los lanceros a la Vega con sus caballos para arrollar a los que resisten para salvar a Rompesuelas, que hace su aparición casi de inmediato ante el centro de la protesta. Los animalistas han de correr a las talanqueras donde los tordesillanos les impiden subir con un “no queríais toro? Pues tomad toro!”.

Rompesuelas trota manso y confiado de manera desconcertante tras los que le conducen a su muerte. Cualquier cambio en su comportamiento hubiera sido especialmente fatal para los activistas que se hallaban encadenados y sin posibilidad de huir. La Guardia Civil sigue sin aparecer….., y aunque momentos antes se había personado un efectivo para sacar de la escena a una activista que iba con muletas, no informó de que Rompesuelas podía hacer su aparición en breve.

Como de costumbre, varios activistas heridos y periodistas agredidos por tordesillanos completamente ebrios. Tras el paso de los lanceros con el rabo de Rompesuelas clavado en una de sus lanzas, un último golpe de efecto será el transportín con un pequeño animal dentro para que, según dicen, los niños tordesillanos vayan aprendiendo los valores de su pueblo. Algunos testigos aseguran que era un gato y su pequeño cuerpo sin vida fué presuntamente visto poco después. El hecho se está investigando para ser denunciado.

Las leyes vulneradas son tan numerosas que el alcalde ha sido llamado a declarar. Ese mismo alcalde que dió la orden de salida del toro sin comprobar que los activistas habían sido desalojados, el mismo que ha calificado de “chantaje” la oferta para que más de cien artistas actuaran gratuitamente a cambio de suspender el torneo, en un festival que hubiera llevado auténtica cultura y otro tipo de turismo.

Tordesillas D’Or, ahora sí que no hay marcha atrás y lo has ganado a pulso, aunque en este caso dudo en si darte la enhorabuena. Ya formas parte de manera irremediable de la historia más negra de este país.

 

Soy vegana. Fui una de las fundadoras de Libera! y presidenta hasta 2009, así como delegada del PACMA en Barcelona en su primera etapa. Organicé el primer autocar que salió desde Barcelona hacia Tordesillas en 2005, en una cruzada contra las fiestas populares con toros que luego me llevó a formar parte de la organización en la primera y única manifestación en Coria (Cáceres) contra el llamado “Toro del acerico”, y Medinacelli (Soria) contra el toro de fuego. También formé parte de la organización de la más numerosa manifestación antitaurina en Barcelona desde 1992, previa a la prohibición de la tauromaquia en Cataluña. Ahora voy por libre, aunque soy portavoz del refugio-santuario Proteger los Inocentes (Lleida).

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Los derechos animales son una especie de suero de la verdad: sirven para detectar si las diferentes opciones políticas defienden la justicia y la igualdad, más allá de una pose, de un discurso para quedar bien con todo el mundo. Dentro de los derechos animales, el escalón más básico y más evidente es la tauromaquia y las fiestas donde se torturan animales.

Que, en el s. XXI, haya políticas como Manuela Carmena que se atraganten cuándo les preguntan sobre la tortura taurina e, incluso, eviten posicionarse (al menos, este año) sobre el Toro de la Vega dice mucho de su proyecto renovador. Esto también se aplica a los partidos políticos de la izquierda transformadora que, como en Algemesí, tienen taquicardias si se les pide que se posicionen contra la semana taurina.

Y es que la izquierda tiene una fe casi religiosa en que va a perder votos si se posiciona en contra de la tortura taurina, es decir, a favor de los animales. Sólo es necesario pasearse por las peñas taurinas y, oh sorpresa, no parece que haya mucha gente con un discurso anti-capitalista, o feminista y/o LGTBI. Más bien al contrario. Pero supongamos que es así, que posicionarse contra la tortura hiciera perder votos, si ése es el miedo tal vez deberían plantearse para qué están en política porque, pienso, estamos aquí para intentar cambiar las cosas, ¿no? Cambiar a mejor. En política, además de la honradez, es muy importante la valentía. Y, a veces, hay que decir que no: no, no está bien torturar hasta la muerte a un animal encerrado.

Unos 40 animales serán masacrados, a pie y a caballo, este año en Algemesí. Una de las estrellas de la semana taurina es João Moura (hijo), conocido por practicar el bull-baiting (lucha de perros contra un toro). Él mismo colgó las fotos de su “afición”, con el sello de su ganadería, en las redes sociales. Estaba orgulloso.
Unos 40 animales serán masacrados en Algemesí. Tan inocentes como Rompesuelas. Con la misma incomprensión en sus ojos, con el mismo deseo de escapar. El día 20 de septiembre, una vaca intentó huir de un encierro en Algemesí, vio una puerta abierta e intentó esconderse. Subió hasta el tercer piso. Y la izquierda, transformadora o no, habla de diversidad.

Porque, curiosamente, las personas que defienden la tortura taurina se esconden detrás de palabras como “democracia”, “respeto”, “libertad” y “diversidad”. Vale, vamos a analizar estos conceptos siguiendo con el ejemplo de Algemesí.

Democracia: cuando, en las redes sociales, se comunicó el día de la manifestación antitaurina de este año, se organizó una contra-manifestación taurina con el único objetivo de impedirnos acceder al centro de Algemesí. Allí nos hemos manifestado, pese a todos los obstáculos (y han sido muchos obstáculos) en años anteriores. Durante ese tiempo nuestra manifestación autorizada y pacífica tenía que hacer frente a contra-manifestaciones “espontáneas”, no autorizadas y violentas, que actuaban con total impunidad. Además de los insultos, nos llovieron objetos.

Este año se organizó una contra-manifestación, el mismo día y a la misma hora, para obligar a la nuestra a desviarse totalmente de su recorrido. Un gran ejemplo de democracia. La contra-manifestación estaba dirigida por la alcaldesa de Algemesí, Sra. Marta Trenzano (PSOE) y el ex-alcalde de Algemesí, Sr. Vicente Ramón García Mont (PP). Este último nombró televisiones non gratas (La Sexta) y a las personas animalistas nos llama “gentuza”. Grandes demócratas, se nota.

Otra lección de democracia y de gestión responsable del dinero público: tal y como informó la Sra. Trenzano (PSOE) no hay dinero para libros de texto en Algemesí, pero sí para torturar animales. 39.500 € directos para la semana de toros. 24.000 € para Sant Onofre, donde hacen bous al carrer. Y tendríamos que revisar con lupa las partidas de protocolo (15.000 €), seguros (7.500 €) o fiestas populares (30.000 €).

Respeto: la contra-manifestación taurina transcurrió con tranquilidad. Debe ser fantástico manifestarte sabiendo que nadie te va a agredir. En la nuestra fue un poco distinto. A nuestro alrededor, un grupo de personas se dedicó a insultarnos durante parte del recorrido. Al terminar, por seguridad, nos marchamos en grupos. Cuando ya estábamos cerca del coche aparecieron dos personas cogiendo piedras del suelo, la cosa quedó ahí porque fingimos que les habíamos hecho fotos. No era cierto, nos temblaban demasiado las manos.

El año pasado, casi muere un cámara de Antena 3 por intentar grabar en la calle, antes de una becerrada. Le echaron un líquido irritante en la cara, se le cerró la garganta y no podía respirar.

Libertad: claro, claro… libertad de información, como acabo de explicar. No se puede apelar a la libertad para torturar hasta la muerte a un animal encerrado, me da escalofríos pensar en el concepto de libertad que tienen esas personas.

Diversidad: un acto criminal no puede justificarse bajo este concepto. No hablamos de que a alguien le guste el jazz y a otra persona le guste el rock. Qué va. Hablamos de divertirse mutilando a un animal que no entiende qué está pasando. A veces, el toro, el becerro, no puede ni reaccionar y se queda quieto con una expresión que destroza a cualquier mente sana.

Así que quien organiza contra-manifestaciones para impedir manifestaciones, quien insulta y agrede o amenaza con agredir, quien entiende como libertad el derecho a torturar… se presenta cómo víctima. Pero la sangre siempre es de los animales y, muchas veces, de las personas que intentan defender a los animales sin más armas que una pancarta, una cámara, sus cuerpos como escudo y la razón.

En política, jugar a la ambigüedad puede ser peligroso. Puede suceder que las y los votantes se cansen y, si la izquierda transformadora no toma partido por los animales, busquen otra opción. Y nadie podría culparles.

 

Diplomada en Relaciones Laborales. Licenciada en Historia. Militante de izquierdas. Feminista, heterodisidente y vegana.

1927

En septiembre de 2005 un autocar a medio llenar partió desde Barcelona dirección a Tordesillas, en una noche en la que casi no pudimos dormir de la emoción. Allí nos teníamos que encontrar con activistas principalmente de Valladolid y Madrid llegados en coche, pero entre todos no llegábamos ni a 200…

Fué en unas jornadas animalistas en Tavertet (Barcelona). Una de las ponencias iba a cargo de Alfonso Lafora que acababa de publicar el libro “El trato a los animales en España”, en el que daba datos muy concretos de ahorcamiento de perros y otras especialidades de maltrato patrio, y que le habían valido el exilio lejos de su hogar a golpe de amenazas por parte de cazadores. Lanzamos la bomba que algunos teníamos ganas de que explotara, con un “ya no queremos seguir ciber-protestando desde casa, ¿quién se apunta a ir a Tordesillas?….” En medio de un “estáis locos, os van a matar” otras manos se alzaron para apoyar la propuesta. Empezaron a fluir ideas para dar a conocer el proyecto y conseguir adhesiones. Ya no había marcha atrás.

Ese primer año fué el único en que nos dejaron manifestar en la plaza mayor, donde las marchas militares sonaban estridentemente desde el balcón del ayuntamiento intentando apagar nuestras consignas. Los tordesillanos nos insultaban y alzaban sus bastones, pero la Junta de Seguridad de la zona envió una cantidad ingente de guardia civil y anti-disturbios en un escenario de lo que parecía un pueblo en estado de sitio. A ellos tuvimos que agradecerles que no nos lincharan.

Objetivo logrado: todos los medios emitieron la noticia y el país entero ya sabía lo que pasaba en Tordesillas, donde un toro era alanceado hasta la muerte en una fiesta de la que se muestran orgullosos pero que impiden grabar. Tordesillas era oficiamente declarado monumento al maltrato animal. Sin embargo, uno de los regalos más preciosos de aquella primera vez fué llevarnos el aliento de unos pocos tordesillanos y la señora que tras la ventana agradeció nuestra presencia mientras intentaba no ser vista.

En los años sucesivos nos es vetado el permiso para manifestarnos en el centro del pueblo, en un intento de la entonces alcaldesa de Tordesillas de evitar la imagen en la que sus súbditos se muestran a todo el país como lo que son. A pesar de las agresiones del segundo año en que somos atacados con proyectiles y acabamos con una activista herida (gran abogada animalista), si no había enfrentamientos más encarnizados la prensa ya no tenía interés. Así pues, en los años sucesivos se idearon todo tipo de actos y performances para resistir el boicot: avionetas sobrevolando el cielo de Tordesillas con pancartas alusivas, famosos como Jesús Cifuentes (Celtas Cortos) emulando al toro atravesado por las lanzas, concentraciones en el centro de Valladolid con gigantescas pancartas, pasando con grabaciones con cámara oculta de la agonía del toro y denuncia en la Unión Europea, hasta llegar a las multitudinarias manifestaciones que en estos últimos años están teniendo lugar en Madrid, que ha llegado a reunir a casi 50.000 personas.

Ningún otro capítulo de maltrato animal en España ha tenido semejante repercusión ni ha unido tanto al movimiento animalista. El éxito de Tordesillas nos llevó más tarde a iniciar una cruzada por otras “fiestas” de la España más negra y casposa, como Algemesí, Medinaceli y Coria.

Sabíamos que no sería fácil erradicar estos festejos a pesar que teníamos de lado a gran parte de la opinión pública, taurinos y toreros avergonzados contra todo pronóstico e incluso ciertos políticos que se manifestaron públicamente en contra, con cierta tibieza, eso sí.

Cuando se ignoran las protestas pacíficas, los argumentos y la razón, el pueblo se rebela y pasa a la acción directa, naciendo movimientos como el de “Okupa Tordesillas”. El primer año que supimos de él a través de las redes sociales, algunos dijimos…”lo has visto? no puede ser verdad!”, y más tarde “no lo van a conseguir, los van a matar….”. Su propuesta era plantar cara en el mismo epicentro del maltrato, lo que conllevaba un enorme riesgo.

Se repite la escena del 2005 en Tavertet, con mucha más fuerza y al grito de “vamos a por todas”. Héroes con mayúsculas.

Por salvar la vida del toro se han dejado amenazar, agredir, insultar y hasta escupir por los asistentes a esta vergüenza, además de sufrir detenciones, humillaciones y vejaciones, sin contar con el dinero invertido de sus bolsillos o jugarse el puesto de trabajo (el alanceamiento tiene lugar siempre en día laboral). Pero cuando se tienen las cosas tan claras, nada de eso te paraliza. Hay que tener un par para mezclarse entre los habitantes de un pueblo, borrachos de orgullo por una tradición que rezuma sangre y alcohol. Se tiene que tener muy claro que la defensa de la justicia y la protección de los más débiles puede llegar a estar por encima de tu propia integridad, como la de los compañeros que cada año resultan heridos, este último año una de gravedad.

Tras el “Okupa Tordesillas” han venido los de Algemesí y Medinaceli, toca okupar todo aquello que se haya tejido con los hilos de la violencia e indecencia.

Cuando se pretende jugar con los derechos de los animales, y de rebote nos dan en la cara a todos aquellos que los respetamos y defendemos, la respuesta acaba por llegar. Margaret Mead dijo: “nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos concienciados pueda cambiar el mundo. Verdaderamente, eso es lo único que lo ha logrado”.

 

Soy vegana. Fui una de las fundadoras de Libera! y presidenta hasta 2009, así como delegada del Pacma en Barcelona en su primera etapa. Organicé el primer autocar que salió desde Barcelona hacia Tordesillas en el 2005, en una cruzada contra las fiestas populares con toros que luego me llevó a formar parte de la organización en la primera y única manifestación en Coria (Cáceres) contra el llamado toro del acerico, y Medinacelli (Soria) contra el toro de fuego. También formé parte de la organización de la más numerosa manifestación antitaurina en Barcelona desde 1992, previa a la prohibición de la tauromaquia en Catalunya. Ahora voy por libre, aunque soy portavoz del refugio-santuario Proteger los Inocentes (Lleida).

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Quiero mostrar mi absoluta condena y repulsa por el reciente asesinato de una persona en la localidad vallisoletana de Tordesillas, en España; su nombre era Elegido, quien fue mortalmente agredido con lanzas por una horda de salvajes en un ritual pagano, por no decir satánico, en nombre de una «virgen» católica. El salvaje ritual tenía la aprobación del alcalde y éste a su vez de su partido: el PSOE. Este asesinato legal también fue respaldado por la antiética de quienes gobiernan este bochornoso país: el PP. Envío mi máximo agradecimiento y admiración a los valientes activistas que viajaron a Tordesillas con la intención de impedir este cobarde crimen, muchos de los cuales fueron agredidos con golpes y pedradas. Cada año somos más las personas que nos manifestamos para exigir la prohibición del Torneo del Toro de la Vega; la razón, la sensibilidad y el mundo entero están de nuestro lado.

En esta ocasión voy a hablar de un concepto muy importante sobre el que no todos los veganos están familiarizados: el sensocentrismo, ¿qué es? ¿qué tiene que ver con el veganismo?

Para poder pensar racionalmente debemos tener presente la diferencia entre teoría y práctica, es decir, diferenciar las razones de lo que hacemos, de aquello que hacemos. Como cada vez más gente informada sabe, el veganismo es la práctica consistente en rechazar el consumo de todos los productos y servicios de origen animal. Quien es vegano sigue una alimentación vegetariana pura (sin productos de origen animal), rechaza los espectáculos con animales (tauromaquia, circos, zoológicos, hípica, etc.), rechaza los materiales de origen animal, rechaza la experimentación con animales, etc. La razón para que alguien rechaze todas estas prácticas en tantos ámbitos distintos no puede ser otra que evitar perjudicar «a los animales»; y cuando digo «animales» me refiero a todos los animales, incluidos los humanos, es decir, el veganismo siempre se practica por una razón ética. Pero, ¿la razón para practicar el veganismo es el respeto a todos los animales? Aunque parezca sorprendente, la respuesta es no.

En mi anterior artículo, titulado «Sobre la libertad», expliqué que la Ética pone límites a nuestra libertad cuando nos da las razones por las que debemos actuar de una manera y no de otra, de ahí su gran importancia como directora de todas las actividades humanas, incluida la política. En su esencia, la Ética nos exige que no se trate a todas las cosas de la misma manera: unas cosas deben ser respetadas, a las cuales se las llama «personas»(*) y otras cosas pueden ser usadas, cortadas, golpeadas, etc. ¿Cómo sabemos qué cosas deben ser respetadas? es decir, ¿cómo sabemos qué cosas son personas? Como ya dije, la verdadera respuesta a esta pregunta no es «los animales», aunque esta respuesta sea más cómoda debido a la facilidad que tiene para llegar a la gente.

En la actualidad vivimos en sociedades en las que se considera que sólo son personas los animales de la especie humana, los Homo Sapiens; a esta cosmovisión o visión del mundo se la llama antropocentrismo y su puesta en práctica nos rodea por todos lados: fiestas crueles hacia los animales no humanos, zoológicos, cazadores, pieles, cuero, carnicerías, granjas, mataderos y un largo etcétera. El antropocentrismo tiene como consecuencia que el respeto a los humanos sea considerado una obligación ética, mientras que el respeto a los animales no humanos sea considerado una opción personal. En este artículo no voy a entrar a rebatir los argumentos antropocentristas, sino a explicar brevemente qué cosas deben ser respetadas.

Alguien podría decir que todas las cosas deben ser respetadas, pero en tal caso no habría diferencia entre pisar una piedra y pisar la cabeza a un humano que está tumbado tomando el sol, pues ambas cosas, piedra y humano, estarían siendo respetadas por igual. Por eso cuando hablamos de «respeto» nos referimos al respeto hacia aquellas cosas que tienen intereses, por ejemplo, un humano que no tiene el interés de que le pisen la cabeza no será respetado si se frustra dicho interés pisándole la cabeza, lo cual muy probablemente le causará sufrimiento. Los intereses pertenecen a una conciencia, a ésta o a aquella conciencia, pero siempre a una conciencia, y ésta es la característica que marca la diferencia entre la cosa y la persona. Si una cosa tiene conciencia entonces sus intereses deben ser tenidos en cuenta en el cálculo ético, si alguien dijera lo contrario entonces se contradeciría a sí mismo (y nos estaría engañando) al negar sus propios intereses. En resumen, llegamos a la conclusión de que las cosas que deben ser respetadas son aquellas cosas que tienen una conciencia, da igual su reino, su especie, su raza, su sexo, etc., es decir, una conciencia es una persona; a esta idea se la llama sensocentrismo y a su puesta en práctica se la llama veganismo.

(*) Algunos, apelando al diccionario, afirman que sólo son personas los humanos, pero si leyeran los diccionarios de hace siglos se llevarían una sorpresa, pues muchos humanos no eran considerados personas y los diccionarios reflejaban esa realidad. Además, tal afirmación no es cierta hoy, pues una persona es todo sujeto de derecho, por eso las empresas, estados, etc. son considerados personas no físicas, las cuales tienen derechos. Los diccionarios siempre se van adaptando a la realidad y la realidad es que no existe ninguna razón para no respetar a quienes pertenecen a especies no humanas, tal y como hacemos con quienes son humanos.

 

David Díaz es Técnico Superior en el desarrollo de productos electrónicos, pero comenzó a estudiar programación informática a los 12 años hasta que en la universidad fue perdiendo la motivación según la iba ganando hacia Filosofía. En el verano de 2007 decidió ser vegano y comenzó a hacer activismo en defensa de los animales. El 10 de agosto de 2008 creó el blog www.RespuestasVeganas.Org en el cual da respuestas a los argumentos que se suelen presentar contra el veganismo. Es socio de varias organizaciones veganas y afiliado al Partido Animalista PACMA.

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Con motivo del cruel festejo denominado como Toro de la vega nos dirigimos de madrugada al tristemente famoso pueblo de Tordesillas, es de sobra conocida su fiesta que consiste en acorralar a un toro entre todo un pueblo para que luego medio centenar de personas a pie y a caballo armados con mortíferas lanzas lo torturen hasta la muerte.

Desde el punto de vista del maltrato y asesinato, no dista mucho de las corridas de toros, si bien aquí el linchamiento es, si cabe mas desigual, un herbívoro pacífico, solo indefenso contra todo un pueblo enaltecido por el alcohol y envalentonado por el anonimato que te dan las masas, usando armas afiladas y caballos, espectáculo cruel y cobarde.

Sin embargo esta lucha en contra del Toro de la Vega creo que tiene un carácter muy especial, ha conseguido poner a una inmensa mayoría en contra del maltrato animal, en contra de la barbarie, del goce causado por el dolor ajeno, de la crueldad.

Elegido, tristemente será una víctima más, igual de inocente que los miles de pollos, vacas, cerdos, corderos, cabras, etc que mueren cada día en los mataderos sin necesidad ninguna, pero lo cruel de su martirio y el regocijo de todo un pueblo que disfruta con su dolor, han conseguido aunar a los defensores de los animales, han conseguido que mucha gente empatice con una víctima individual, con rostro, con nombre. Esto se puede convertir en algo muy poderoso para seguir ganando batallas en defensa de los que no tiene voz, por eso creo que es tan importante hacer una fuerza extraordinaria por parar esta barbarie, al margen claro de que cualquier lucha que tenga como fin salvar la vida de un inocente esta mas que justificada y deberíamos hacer todo lo posible por ganarla.

Nada mas entrar en el pueblo un escalofrío recorre nuestro cuerpo, nos intentamos confundir entre la multitud, pero es imposible, da igual que lleves una camiseta con la bandera de España o una cerveza en la mano para intentar mimetizarte con los habitantes del pueblo, nuestras caras de tristeza nos delatan, en contraste con sus caras de alegría y su grado de intoxicación etílica, no tardamos en recibir todo tipo de insultos; “oléis mal”, “guarras iros a fregar”, “drogadictos”, “porretas”… esta claro el nivel de machismo y clasismo de esta gente, está a la altura de su especismo. No nos queda otra que intentar abstraernos, meternos en una burbuja e intentar mirar al infinito, sino la rabia tan inmensa que sentimos podía desembocar en una situación peligrosa.

Tras cruzar todo el pueblo nos dirigimos al punto de encuentro y vemos a más activistas, ha venido gente de toda la geografía española, fletando autobuses y en vehículos propios. Incluso franceses e italianos, pero debido a la clandestinidad en la organización y al miedo a infiltrados hay mucha desinformación y casi nadie sabe con certeza lo que debemos hacer. Tengo claro que es mejor que la situación del año pasado, donde estábamos todos juntos, fuimos fácilmente identificables y
controlados por la policía en todo momento, de esta manera nos fue imposible intentar detener la masacre.

Voy con mi madre, mi prima y mis amigos al encuentro con Juanjo y Pedro Jesús que saben lo que tiene que hacer en su grupo, el grupo mayoritario intentara detener el torneo al la entrada de la Vega, en la glorieta, nosotros más arriba, el reglamento dice que no se puede soltar a Elegido si hay peligro para los participantes, por eso nuestra estrategia será intentar cortar la carretera con una cadena humana, para de esta manera retrasar el torneo hasta las 12 horas a la cual ya no podrá ser efectuado.

Nuestro grupo es poco numeroso y estamos asustados, mucha gente ha bajado a la Vega al sentir que no éramos suficientes, aun así decidimos intentarlo, a las once menos cinco nos sentaremos en el suelo, los minutos pasan y a menos de 30 segundos de emprender nuestra acción, vemos como una chica tocando un silbato se tira al suelo, en cuestión de segundos la siguen más activistas nosotros incluidos, no nos conocíamos entre nosotros pero hemos actuado a la vez.

Una vez en el suelo empezamos a ser insultados, escupidos… pero al menos la guardia civil evita que nos agredan, nos unimos y coreamos consignas a favor de los animales, el tiempo pasa y no nos desalojan, la policía esta ocupada encargándose del grupo de la rotonda, el tiempo pasa y nuestra confianza sube, quizás lo consigamos, pero la policía llega y somos llevados por la fuerza.

A las 11:30 sueltan al toro, Elegido pasa junto a nosotros, bello, fuerte hermoso, asustado, sin saber porque lo persiguen, un compañero grita “A por ellos Elegido!! estamos contigo!!” ahora todo es tristeza muchos empezamos a llorar, la gente del pueblo, continua insultándonos, escupiéndonos, burlándose del dolor de Elegido y del nuestro, “ya lo han matado joderos!!” Gente mayor, niñas… con un odio y una agresividad dentro que jamas pensé que existiese, creo que esta gente no tiene solución, nunca sentí tanta maldad en estado puro, ademas nos da la impresión que somos la máxima atracción la gente se centra más en insultarnos y lanzar piedras que en el toro en si.

Una compañera es agredida por una piedra lanzada cobardemente desde la multitud, ademas de múltiples agresiones más, nosotros seguimos aguantando insultos y amenazas de gente sacada de una película de terror. La policía nos junta con el resto de compañeros, en estos momentos en la Vega Elegido esta siendo masacrado y nuestros compañeros están siendo apedreados. Elegido muere, su agonía termina. Sacan al asesino a hombros. Sentimos ira, odio, rabia impotencia.

Nos vamos con mucha impotencia, impotencia por saber que de haber sido unos pocos cientos mas (fuimos alrededor de 500) y mejor organizados esta barbarie se habría parado, rabia por sentir que si solo un 10% de los asistentes a la manifestación de Madrid hubieran acudido aquí, esto se habría detenido. La única parte positiva ver que queda gente buena, todos los activistas que arriesgaron su integridad por defender a Elegido, en su mayoría mujeres valientes, con una determinación inquebrantable, la valentía de unos pocos contra un pueblo de cobardes asesinos.

Me gustaría pedir mas implicación, lamentarlo desde casa no sirve de nada, en cambio la presencia en Tordesillas es valiosísima. Aquí pudimos apreciar el valor de la acción directa, como no podemos permanecer impasibles ante las injusticias, mas cuando la vida de un inocente esta en juego.

No creo que este pueblo sea capaz de aguantar la presión social a la que se ve sometido, no creo que puedan seguir viviendo anclados en la edad media, podemos pararlo pero para eso hace falta que nos involucremos, no vale con 500 personas, debemos ser al menos 5000, entonces nadie podrá detenernos, y puede que sea una gran victoria a la que seguirán muchas mas en favor de los derechos de los animales.

 

Alberto Peláez es corredor de montaña, especializado en ultrafondo, con un gran número de victorias a sus espaldas, vegano y activista por los derechos de los animales, trata de transmitir un mensaje de compatibilidad entre una vida de respeto a todos los seres vivos y el deporte de alto rendimiento.
Técnico superior en Actividades Físicas , entrenador personal y bombero de profesión , reparte su tiempo entre el deporte y la ayuda los animales colaborando con varias sociedades protectoras, y dando charlas, transmitiendo sus experiencias llevando una vida vegana y activa

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Por tercer año consecutivo un grupo de activistas en defensa de los animales intentaron evitar el linchamiento de Elegido, el toro destinado a ser asesinado por lanceros en el torneo del Toro de la Vega en Tordesillas.

Los diferentes vehículos provinientes de diversos puntos del estado español fueron llegando al pueblo de Tordesillas durante la madrugada y las primeras horas del día 16 de septiembre con la intención de impedir la celebración del torneo.

Según testiomonios directos, a primeras horas de la mañana la guardia civil empezó a hacer identificaciones y registros a personas que paseaban tranquilamente por la zona.

Alrededor de las 10 de la mañana un grupo formado por más de un centenar de personas decidió entrar en el recorrido que, una hora más tarde obligarían a hacer a Elegido, ocupando la rotonda al grito de “Abolición del Toro de la Vega” y “No es cultura, es tortura”.

Efectivos de la guardia civil rodearon a las y los activistas haciendo una barrera entre ellas y las y los participantes del torneo. En ese momento el grupo decide hacer una sentada y resistir el máximo de tiempo posible hasta que fueran desalojados por la guardia civil. Al mismo tiempo, un grupo de unas diez personas se esposaba en la barandilla del puente a escasos 100 metros de la rotonda que había sido ocupa y otro pequeño grupo se apostaba en el suelo en la misma zona.

Las tres acciones tenían la finalidad de retrasar hasta las doce horas el inicio del torneo para conseguir su anulación según ordena el propio reglamento.

Algunos grupos menores de activistas no se pudieron unir a estas acciones debido al cierre del acceso al recorrido. Otro grupo se concentró frente al ayuntamiento de Tordesillas reclamando el fin del Toro de La Vega.

La acción de desajolo de la rotonda y del puente fue algo laboriosa por la resistencia pasiva ejercida por las y los activistas que obligaban a la guarida civil a retirarlas de una en una.

Tras el desalojo las y los activistas en un intento por continuar retrasando el inicio del torneo corrieron en dirección a la Vega. Un grupo de ellos intentó acceder al recorrido a través de les barreras de madera que lo delimitan cuando los tordesillanos empezaron a lanzar piedras contra las activistas. Una de estas piedras impactó directamente en la cara de una activista dejándola inconsciente y tuvo que ser trasladada en ambulancia al hospital.

Los efectivos de la guardia civil tardaron más de quince minutos en llegar a la esplanada donde se estaba lanzando piedras para poner a salvo a los y las activistas.

El resultado fueron 4 activistas heridas por golpes y pedradas y algunas persona atendida por los servicios sanitarios con ataques de ansiedad.

En todo momento los insultos y gestos con connotaciones sexuales y de carácter machista dirigidos a las activistas, que en su mayoría eran mujeres, no dejaron de sonar. Además de los clásicos “puta” “guarra” “en la cocina tendrías que estar” se pudieron oir cosas como “ay, pobrecita, que le haces daño. Córtale el brazo y ya está” haciendo referencia a una activista que se había esposado al puente.

Una vez desalojada toda la gente se dio el tiro de salida al linchamiento de Elegido. Salió asustado del camión en el que estuvo retenido, y desesperado en un vano intento por huir de la muchedumbre enfebrecida y sedienta de sangre fue alanceado decenas de veces y cosido a puyazos por sus verdugos hasta que acabaron con su vida.

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La escritora y filósofa Marta Tafalla nos habla de ‘La biblioteca de Noé’, su primera novela de ficción, publicada en 2006 por la editorial Herder. Marta Tafalla (Barcelona, 1972) estudió filosofía en la Universitat Autnoma de Barcelona (UAB) mientras trabajaba como voluntaria para Amnistía Internacional y actualmente es profesora en la misma universidad. A través de una charla con el también escritor Julio Ortega Fraile, Tafalla nos habla de Derechos Animales que incluye los Humanos y sobre ética.

 

 

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Desde hace algunos años, el Institut Català d’Antropologia acoge a un grupo de trabajo con un enfoque diferente y muy novedoso. El “Grupo de Antropología de la vida Animal” investiga, reflexiona y discute sobre las relaciones que establecemos en nuestra sociedad con los animales no humanos.

Recientemente, con motivo del nuevo alanceamiento de un toro en Tordesillas, este grupo de científicas defensoras de los animales ha dejado muy clara su posición emitiendo un comunicado en respuesta al llamado ” Manifiesto Universitario Pro Toro de la Vega”.

 

 

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No ha podido ser. Tampoco este año las manifestaciones, firmas y protestas de miles de ciudadanos han sido suficientes para salvar la vida de Vulcano, que ha muerto asesinado a lanzazos el 17 de septiembre a las 11.15h en la Vega de Tordesillas.

Las protestas han llegado de todas partes y han sido más numerosas que nunca. Además de la masiva manifestación celebrada el sábado en Madrid, un grupo de 200 defensores de los animales ha acudido a la localidad vallisoletana para tratar de ocupar el recorrido del toro. La Guardia Civil les ha cerrado el paso con un dispositivo especial, aunque esto no ha impedido que hayan sido increpados e incluso apedreados por los lanceros.

 

 

Además de Vulcano, linchado y ejecutado, 7 personas han resultado heridas. Entre ellas una defensora de los animales cuya foto con la cabeza sangrando por una pedrada ha circulado por las redes, aumentando la indignación y el malestar. El periodista Pedro Armestre ha tenido que ser intervenido por una cornada en el muslo.

Ya por la tarde, diferentes ciudades de España han sido escenario de concentraciones simultáneas en memoria de Vulcano: Barcelona, Bilbao, Sevilla, Gijón, Alicante… cientos de personas se han sumado a la repulsa por la bárbara celebración convocadas por la Plataforma por la Dignidad Animal.

Como decía el escritor Julio Ortega en su manifiesto:

Nosotros lloramos lágrimas de sangre al pensar en Vulcano y ellos hicieron brotar lágrimas transparentes de sus ojos y rojas de su cuerpo al atravesarlo con sus lanzas.

Ellos no quieren cámaras que los graben y nosotros gritamos en cada despacho, en cada calle, en cada rincón.

Por eso, ellos son el pasado y nosotros el futuro.

Foto: Pedro Armestre

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TVAnimalista entrevista a Patrícia Oller del Partido Animalista PACMA en la que nos expliqua la campaña “No con mis impuestos” que está llevando a cabo este partido para conocer cuales son exactamente las subvenciones de dinero público que mantienen en vida a la tauromaquia en el estado español.

 

 

LA PLUMA

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“Me cague en la mare que t’ha parit, perra!” Valencia.  Hace mucho calor.  Unos hombres obligan a unos caballos a tirar de carros, sobre una pista...

NUTRICION

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Ingredientes (para 8-10 uds aprox): 240 ml de leche de arroz o soja 220 gr azúcar moreno 80 ml de aceite girasol 1 cucharada de azúcar de vainilla 250...