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Leo este mensaje sobre el “reportaje” de una revista que se llama Bous al Carrer, y que estoy seguro que será para conservar y enmarcar. Amenazan con que el título es “Los menores en los toros”, en castellano, porque es la lengua dominante. Han recortado lo que debe ser la idea central de este texto, que nos dice que hay que decir la verdad a los niños en masculino genérico, porque es el género dominante.

Estaría muy bien que contaran la verdad a las niñas y a los niños. Que contaran la verdad de la carne que comen, de su jersey de lana o de la medicina que toman cuando les duele la garganta. La verdad de los animales que ven en el circo, el zoo o el acuario, de los que acarician en la granja escuela, de la vaca que ríe y del caballo que tira de la calesa. La verdad de ese precioso toro que les impresiona desde la primera vez que lo ven. La verdad de los cuernos con los que les hacen jugar a bous al carrer.

Si contaran esas verdades no “desmontarían el mensaje animalista”, que sencillamente consiste en contar, una y otra vez y hasta la extenuación, esas verdades que tanto les incomodan. El mensaje animalista es levantar la alfombra para enseñar la mierda de verdad que se esconde debajo, con crudas imágenes de granjas y mataderos, de toros atormentados, perros maltratados y abandonados, ovejas degolladas, lobos colgando de árboles o delfines que se suicidan. La verdad del mensaje animalista es, también, la de las alternativas: protectoras, rescates, refugios, veganismo… Respeto.

Claro, de lo que hablan es de “su verdad”. Esa donde se come ternera o merluza “para sobrevivir”, donde se montan a los caballos y se torean a los toros… porque si, porque lo ha decidido Dios o porque somos la especie dominante, la raza dominante, el continente dominante, la nación dominante, la clase dominante, el género dominante, el sexo dominante o la identidad sexual dominante. Hablan de un viejo concepto de verdad que les viene dada, que no se contesta ni discute porque siempre ha sido así, porque es tradición y orden. Esa verdad de siempre sin empatía, sin solidaridad, sin justicia. Esa verdad que les es necesaria para contestar un cambio que puede acabar con su dominio, con su privilegio.

Necesitan de esa verdad que no es verdad, que los justifica. Es su puerto seguro, desde donde parten sus reflexiones y sobre las que se construyen sus argumentos. Si queréis ver un ejemplo, creo que uno de los mejores es el del alegato final de Marta Trenzano, alcaldesa de Algemesí, para justificar la abstención del PSPV-PSOE ante una moción para que no se volvieran a autorizar toros embolados en el municipio y que, por supuesto, no prosperó. Toda esa construcción, hecha sobre el dogma de que la tortura taurina y los linchamientos de bous al carrer son prácticas legales, normales e incuestionables, incluye la frase “ser progresista es tener capacidad de empatizar con los demás”.

Si, los dogmas son sus cartas de navegación y, sin ellos, naufragan rápidamente. El dogma especista es el que permite a la alcaldesa hablar de empatía con otros seres humanos que no saben lo que es la empatía con los demás animales, toros en este caso, y que sólo tienen el dogma especista para justificar sus linchamientos. De este lado, estos discursos suenan tan marcianos como los discursos racistas, xenófobos, supremacistas blancos, como los machistas, misóginos, como los antielección, como los LGTBfóbicos…

No puedo entender qué manía les ha cogido con Disney. ¿Se creerán de verdad que ver Bambi inhibe la normalización de la violencia con los otros animales, y te permite ver que no son objetos con los que hacer lo que sea? ¿Se creerán de verdad que el estado normal de conciencia consiste en ir a mirar la tortura pública de un toro, oír sus gritos, ver brotar su sangre, sin sufrir ningún rechazo? ¿Se creeran de verdad que “la fantasía que muestra la tele”, con animales que hablan y van a la oficina, es la causante única de la ruptura de su “normalidad”?

Un gran problema que tienen es que piensan que los niños y niñas deben ser esponjas dóciles a sus normalidades, a su adoctrinamiento y sólo al suyo. Piensan que tienen que tragar su forma de entender la vida sin cuestionarla, y llega el día en que se dan cuenta de que los niños y niñas tienen ojos en la cara, capacidad reflexiva y crítica, deseo de justicia, compromiso. Tienen una vida que va sumando años, y encuentran caminos y herramientas para acceder a mejores referentes que los de la normalización del privilegio, de la injusticia, del abuso.

Los adoctrinadores topan con un pensamiento crítico que no entienden ni soportan, que siempre han querido erradicar. Chocan de frente con las personas que fueron niños, que no se tragaron o que han vomitado ese adoctrinamiento suyo. El problema es que, a veces, ese pensamiento crítico es el de un niño o niña bajo la tutela de uno de estos adoctrinadores que, llegado el caso, estará dispuesto a aplicar la terrible máxima de “la letra, con sangre entra”.

Recuerdo la historia de una persona que admiro mucho y que, todavía adolescente, tuvo que huir de un padre falangista que la amenazó de muerte con su pistola, después de haber encontrado las publicaciones clandestinas comunistas que leía a escondidas. También recuerdo la pesadilla del niño paloma, que es como la de todos los niños que “salen maricones” a cualquiera de estos adoctrinadores. Y es la historia de todos esos niños y, sobre todo, todas esas niñas vincianas, personas que empatizan de forma natural con los otros animales y rechazan desde el primer momento todas las formas de abuso contra ellos. Esos niños y niñas están entre quienes obligan a presenciar la tortura más salvaje, a comer la explotación de la que no quieren participar.

Adoctrinadores, contad a los niños y a las niñas todas las verdades que manipuláis y que les escodéis por conveniencia. Contadnos la verdad, y tendréis que ver que el único mensaje desmontado será vuestro.

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La parte de mi biografía de la que estoy más orgulloso es que soy vegano, que hace de la justicia un ejercicio cotidiano. También me gusta mucho haber aprendido Historia en la Universidad de Valencia. Soy militante antiespecista, feminista, LGTBI , ecologista, socialista e independentista. En definitiva, no quiero privilegios y, aún menos, los que se supone que me han de privilegiar mí.
Soy militante de Iniciativa Animalista

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El sábado 24 de septiembre, unas personas que intentaban impedir el linchamiento de animales fueron apaleadas, bajo la atenta mirada de la policía local. En Algemesí.
La sangre de las personas animalistas, a quienes la tauromaquia acusa de violentas, se mezcló con la de los erales y novillos torturados hasta la muerte en esa carnicería que se llama Setmana de bous d’Algemesí.

Este año hay una novedad: a pocos metros del lugar en el que se arrastran los cadáveres de las crías de toro (los cadáveres o los animales agonizando), allí donde las personas animalistas fueron golpeadas, hay un estand y un photocall donde se pide unas fiestas de igualdad y respeto. El lema de una de estas campañas es el título de este artículo, “no es no”, en referencia a la violencia sexual.

Cada vez que la tauromaquia quiere renovar su imagen y disfrazarla de modernidad suele utilizar la presencia de mujeres, como toreras, rejoneadoras o como público. Esto es un clásico. Por eso la insistencia de Mar Pintor, concejala de igualdad de Esquerra Unida del País Valencià y taurina declarada, en vincular la campaña feminista con la semana de toros.

Que Esquerra Unida del País Valencià sea un partido estatutariamente antitaurino no es un obstáculo para que una concejala haga de la tortura taurina su bandera. Pero el feminismo lucha precisamente contra aquello que la Sra. Pintor quiere fomentar. El feminismo identifica las lógicas de dominación que quieren someter otros cuerpos y se enfrenta a ellas. La interseccionalidad es eso: nació como un grito desde los márgenes, desde el feminismo no blanco, no heterosexual y puso sobre la mesa que no hay opresiones de segunda, hay opresiones que no sufrimos. Desde la defensa animal, tomamos ese grito y lo hacemos nuestro.

Así que la instrumentalización que hace el ayuntamiento de Algemesí de la lucha feminista es un purplewashing de manual: intenta utilizar la lucha feminista para legitimar una injusticia. Porque ¿se puede pedir igualdad y respeto, mientras se aplaude como unos cuerpos son castigados por considerarse “inferiores”? Castigados hasta la muerte porque se tiene la fuerza para hacerlo, porque hay personas que lo encuentran divertido. No hace falta ser psicóloga para entender que en el momento en que se banaliza la violencia contra unos cuerpos, es muy fácil hacer un click mental y extender la violencia hacia otros y, sobre todo, hacia otras.

El heteropatriarcado está dentro de la plaza de toros de Algemesí y cuenta con el apoyo de una concejala de igualdad, que tiene la silla en una candidatura de un partido político estatutariamente antitaurino. Eso es una traición. He sido militante de EUPV y he formado parte del área de feminismos: lo que hace la Sra. Pintor es una traición y está arropada por todo su grupo municipal.

En ese estand se quiere denunciar la violencia machista y eso, por supuesto, es algo muy necesario y, como feminista comprometida, lo apoyo. Pero por la calle Muntanya de Algemesí corre la sangre y esa sangre no debería ser invisible. Como tampoco deberíamos ser invisibles nosotras, las mujeres animalistas, las que sufrimos la violencia cuando los machirulos taurinos nos piden que “les enseñemos las tetas”, cuando nos mandan a fregar o se tocan los genitales. He dejado de contar las amenazas de violación y siempre me voy de Algemesí mirando atrás.
La espina dorsal del animalismo es el feminismo. Son las gafas violetas las que hacen que identifiquemos las injusticias. Por eso este movimiento está formado mayoritariamente por mujeres y por eso es castigado y es insultado. No se puede entender la violencia que sufrimos en Algemesí sin la clave de la violencia machista.

No es no, claro que sí. Pero si vais a la zona donde está ese estand de Algemesí y miráis al suelo, veréis la sangre de unos cuerpos sometidos de la forma más brutal. Las gafas violetas deberían identificar esa sangre y no sonreír, o mirar hacia otro lado, cuando la tauromafia se la quita, molesta, de los zapatos. Al fin y al cabo, el feminismo es incómodo, cuestiona lo que nos dicen que es tradicional, normal y natural. Por eso, la violencia contra los animales es un asunto feminista. Y el feminismo siempre toma partido.

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Diplomada en Relaciones Laborales. Licenciada en Historia. Militante de izquierdas. Feminista, heterodisidente y vegana.

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Y al dueño del Restaurante Las Delicias del Puerto de Alicante, ¿le podemos llamar por lo que es y describir por lo que ha hecho, o también tenemos que andarnos con pañitos calientes en este país donde la Administración recoge las multas por maltrato animal en forma de calderilla y las subvenciones taurinas las entrega en tacos de billetes morados?, ¿en este país donde los eufemismos estudian derecho y tanatopraxia para que los criminales parezcan inocentes y los muertos vivos?

Este canalla, este miserable, este delincuente, este psicópata, este malnacido, decidió rociar con ácido a una camada de gatitos -presuntamente, voy a aňadir, que cínicos podemos ser todos-, así que llenó un cubo con un producto corrosivo y se lo echó por encima a esas criaturas, hay testigos. ¿Dónde estabas, karma, para que antes de llegar a ellas no hubiese dado un traspiés y metido la cabeza de lleno dentro de ese cubo?

Ácido, nos podemos imaginar (o no) el dolor que han sentido esos desdichados animales y que siguen sintiendo casi todos ellos. Sí, digo casi porque al menos que yo sepa ya ha muerto uno. Y claro, a esto tampoco lo podremos llamar tortura con intento de asesinato en el caso de los que sobreviven y tortura más asesinato consumado en el del que no superó sus heridas, ¿verdad? El ejecutor es humano y por lo tanto podría ser acusado de esas figuras delictivas pero como sus víctimas no lo son, pues nos tenemos que conformar con el término “maltrato” y con la coletilla de “animal”, o sea, una simple falta en el Código Penal, y si se me ocurriese llamar a ese ser despreciable torturador o asesino igual hasta me denunciaba, como hizo Juan Lado con el grupo musical Lyvon por considerar daňada su imagen cuando, tras matar a palos a su pastor alemán le dedicaron la canción de “Juan Lado Cagón”.

Y como ese, en la misma línea de abyección, el dueňo de Las Delicias del Puerto. Ahora me imagino a buena parte de los espaňoles horrorizados ante su acto, asqueados por su maldad y conmovidos al ver la imagen de esos gatitos despellejados. Con este ruin no hay tanto problema como con otros, esta vez no saldrá una Fundación del Gato de Abrasar para, como ha ocurrido con la Fundación del Toro de Lidia, denunciar a cuantos tengan la osadía de faltarle el respeto a este individuo, sólo su abogado hará lo que pueda pero sin lobby mediático detrás, y me pregunto cuál es la diferencia más allá de la legalidad y de la compasión selectiva de algunos ciudadanos frente a las atrocidades con animales.

¿Cuál es la diferencia del dolor provocado por ácido o puyas, banderillas, estoques, descabellos y puntillas, cuál entre el dolor y el miedo de uno u otro animal, cuál en la sangre que mana de sus heridas, más atroces todavía por dentro que por fuera en el caso del toro, cuál entre la cobardía, el sadismo y la violencia de quien comete el acto en las inmediaciones de un restaurante o en un ruedo? Ninguna, joder, no hay ninguna que no pase por una hipocresía mugrienta y por la pérdida de la ética para dejar espacio al propio interés aunque cueste vidas. Supongo que este hostelero sin escrúpulos lo hizo “por el bien” de su negocio, como ganaderos y empresarios taurinos o toreros y cuadrillas sin escrúpulos también lo hacen “por el bien” del suyo.

No hay diferencia, para mí y para muchos no la hay, y quien hace de la muerte su beneficio no está eximido de la criminalidad de su acción, legal o moral pero criminalidad al fin, aunque no se puede negar que su vileza es al menos coherente con su desprecio absoluto a otras vidas en aras de su provecho, ¿qué pasa sin embargo con muchos de los que brota la lagrimita o giran la cabeza ante la imagen de unas crías en carne viva?, que tal vez no habiendo interés no hay tampoco rabia, ni llanto, ni repulsión frente a la de un toro, ni siquiera a la de un novillito, con nervios y músculos seccionados, con hemorragias, con el pulmón atravesado, la lengua colgando, las patas dobladas, la mirada aterrada y a su lado uno que no es dueňo del Restaurante Las Delicias del Puerto sino torero, que no lleva un cubo con ácido en las manos pero sí un puñal asestándole la cuchillada final, lanzándole la rociada final. ¿Qué maldita diferencia hay?

Mientras en un país como Espaňa no se pueda llamar a las mismas cosas por un mismo nombre en función de una indecente excepcionalidad legal, mientras actos muy similares sean en un caso tradición a preservar y en otro delito, perdón, ni eso, falta, mientras sigamos consintiendo, alentando y subvencionando formas de tortura y de asesinato animal seguirán ocurriendo estas cosas que tanto turban nuestra sensibilidad ad hoc. Sólo refiriéndonos a gatos y entre otros muchos casos en unos pocos meses hablamos de un gatito atrapado en el cepo de un cazador y que finalmente murió tras ser rescatado, de otro que tampoco sobrevivió y que había sido utilizado por unos chavales a modo de balón, y de estos abrasados con un producto industrial. Entre medias de unos y otros docenas de ellos tiroteados, ahogados, quemados, envenenados, muertos a palos o arrojados a un contenedor, digo docenas por decir algo, son imposibles de cuantificar, estos casos no es que queden normalmente impunes para su autor, es que ni se llegan a conocer. Muchas, demasiadas fosas sin localizar ni abrir en España, de todas las especies.

Pero lo que más estremece, repito, no es el que carga ácido en un cubo y se lo echa por encima a unos gatitos, no es el que ahorca a un galgo, despelleja a un visón, le mete un tiro a un corzo o revienta las entraňas de un becerrito o de un toro en un ruedo o fuera de él, sino los millones de espaňoles que llaman joputa al propietario de ese restaurante y héroe a Enrique Ponce, o sin decirle héroe, no es necesario, cuentan que no les gusta la tauromaquia pero no sé qué de que por lo mismo no van y de la libertad. ¿Te serviría entonces, espaňola o espaňol con la piel tan fina para ciertas víctimas y con semejante coraza para otras, en ese laissez faire, laissez passer tuyo, que lo de los gatos abrasados se saldase con un “no estuvo bien pero hay que respetar su libertad?”

En ese caso no, ¿verdad?, por qué, ¿porque es ilegal, acaso?, ¿porque tus hijos tienen un gatito? El deseo de vivir, el derecho de hacerlo, el horror del sufrimiento físico y emocional y la violencia, querida y querido amigo de la selección ética para el bienestar de tu conciencia que con un % de indignación ya se fabrica un analgésico, no dependen de un código penal, porque si así fuese hasta los juicios sumarísimos con condena de muerte en el franquismo habría que darlos por dignos, en aquel momento, recuerda, eran legales. Como hoy lo es, dependiendo dónde, la lapidación, la ablación o la tauromaquia.

Sí, todo esto al hilo de esos pobres gatitos abrasados. Es lo que tiene la violencia, que conectada en la realidad en cualquiera de sus formas -quién no ha dicho alguna vez aquello de que la violencia engendra violencia-, ¿por qué no iba a poder estarlo en un texto? Que no escandalice en frases lo que parece no perturbar en el día a día.

 


Julio Ortega Fraile, activista por los Derechos de los Animales, escritor, coordinador de la Plataforma “Manos Rojas”, colaborador en El Caballo de Nietzsche y presentador del Programa PUNTO DE LECTURA en la TVAnimalista. Fui Delegado para Pontevedra de la Asociación Animalista LIBERA! y Secretario de Organización y Delegado para Galicia del PACMA. Mi libro: Servidumbre Humana, mi película: Los Lunes al Sol, mi canción (a veces cambia, pero no el cantante): Una Noche de Verano de Andrés Suárez. No me gustan las banderas pero me quedo con la republicana y me encanta ver rastas en el Congreso de los Diputados. Y sí, le tengo mucho asquito al rey, al de antes y al de ahora.

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Se fue la superstición pero se quedaron la estupidez, la crueldad y la codicia, asentadas con especial énfasis en Espaňa, un país donde lo mismo se matan lobos “porque hay muchos” que se torturan toros hasta la muerte “para que no se extingan”.

Mientras en la América precolombina ya practicaban la convivencia con el lobo y en cierta medida, con sus excepciones, esa actitud de respeto la conservan hoy (y allí sigue habiendo personas y otras especies, no se los han comido a todos) aquí hemos pasado por varias etapas de una misma travesía por la ignorancia y la maldad: convertirlo en el malo de los cuentos, asustar con él a los niňos y a los que no lo eran, dotarlo de poderes sobrenaturales y daňinos, asociarlo con el diablo y hasta con el anuncio adelantado de la muerte humana. Las luces no sirvieron para transformar su suerte sólo lo hicieron para buscar nuevas justificaciones para su acoso y asesinato. Así, censos a menudo falseados se pusieron al servicio de la estadística del exterminio, ganaderos al de las indemnizaciones abandonando no pocas veces a animales enfermos o heridos en los montes para luego gritar: “¡Que me lo mató el lobo!”, y cobrar, claro, y cazadores, como siempre, al de su inagotable sed de violencia, en esa querencia enfermiza suya por reventar entraňas donde las de cualquier pieza les valen, desde perdices hasta leopardos pero un lobo, por ser el animal que es, satisface mejor la “trofeitis” de su hipogonadismo moral que una vulgar ave, y les sale más asequible matar ejemplares aquí que ir a cazar grandes felinos a Botswana, que también es algo que les pone mucho.

En las leyendas de los nativos americanos existía igualmente la creencia de que a veces el lobo se transformaba en hombre pero en su caso aseguraban que lo hacía para ayudar a humanos en problemas, en Europa su mutación se decía que era para asesinar y a día de hoy, libres ya de ese tipo de mitos, al otro lado del océano pervive cierta protección y a este el afán de su exterminio. El conocimiento sólo ha servido en nuestro caso para hacernos sanguinarios más modernizados y en Espaňa, para no variar, las mazmorras de la mediocridad ética tienen puertas que pesan mucho más.

Tal vez eso explique en parte que cada vez que en una página de caza se cuelga la fotografía de una oveja supuestamente atacada por lobos para demostrar lo necesario que es acabar con ellos con expresiones del tipo “Gestión y sostenibilidad”, los comentarios de los escopeteros acaban indefectiblemente en frases como: “Viva la caza”, “Cazo porque es legal y porque me sale de los coj…”, “No tenéis ni put.. idea ecolojetas” y así, en esa línea. Su línea habitual.

Luego sí, en su descargo de matones cobardes y por diversión (desde lejos, con un arma y principalmente para sacarse la foto, a lo Juan Carlos I o César Cadaval), argumentan que también los animales matan para comer. Por supuesto pero entonces en qué quedamos: ¿matar para alimentarse es lícito para un cazador y no para un lobo? ¿Al segundo lo asesinamos legalmente y al primero lo nombramos asesino legal?

Los lobos no hacen campeonatos de muerte donde gana el que más cadáveres acumula, no transforman en puntos las cornamentas de sus presas y escogen la que sume más, los lobos cazan desnudos lo justo para comer, no se pertrechan en armerías ni disecan o decapitan a sus víctimas para exhibirlas. Y los lobos no matan a humanos. Los cazadores matan a lobos, conejos, perros, jabalíes, elefantes, gatos, corzos… Y a mujeres y hombres con sus “errores”. Los lobos son mucho menos mortíferos, sin esa torpeza letal y sin esa codicia por atesorar cuerpos. Los dos últimos conceptos van unidos: el que tiene prisa por matar acabará llevándose la vida de quien no pretendía. Menos mal que luego poniéndole un adjetivo y un sustantivo: “Desgraciado accidente” y aňadiendo un par de afirmaciones al estilo: “Estamos desolados” y “No entendemos cómo pudo ocurrir”, queda zanjado de forma política, legal y parece que hasta socialmente correcta el asunto de dos docenas de muertos y dos millares de heridos humanos al aňo.

No es una cuestión de seguridad ni tampoco ecológica sino geográfica, cognitiva, moral y económica. Por eso nacer lobo en Espaňa es como nacer toro aquí: hacerlo con una sentencia de muerte anticipada firmada. ¿Han desaparecido los toros en Inglaterra o las ovejas en Costa Rica? No. ¿Los humanos?, tampoco, pero en este país hay demasiado poderoso y dinero de por medio en ambos asuntos. No resulta raro que en casos de corrupción se escuche la palabra cacerías en relación con los condenados o verlos presenciando corridas. Esto es Espaňa, más profunda que elevada todavía.

Aquí somos mucho más modernos para la gestión de indemnizaciones o para la fabricación de rifles que para dominar nuestra parte más violenta. Y cuando no hay motivos reales somos únicos para inventarlos y creerlos. O no, pero eso ya da igual, lo que no pone la razón lo aporta la ruindad y sobre todos los intereses. Leo la siguiente noticia: “La Plataforma Sierra Norte de Guadalajara de Ganaderos denuncia que las grandes manadas de buitres que habitan en estas zonas han atacado a vacas recién paridas y las han devorado”, y añaden “exigimos compensaciones rápidas por los daños producidos”. A ver lo que tarda la Oficina Nacional de la Caza en pedir que el buitre se catalogue como especie cinegética. Lo que se ha de fardar teniendo uno con las alas abiertas y momificado en el salón.

Y no estoy negando que haya ataques de lobos lo que digo es que no son tantos como aseguran ni todos de los que le acusan provienen de él, que hay un buen número de denuncias falsas, que existen ganaderos que compran animales baratos y en malas condiciones para dejarlos a su suerte y estafar a la Administración, como aquel de los potros a 30€, que porque les resulta más rentable evitan a propósito tomar medidas de protección y, en todo caso los que sí sean reales y no medie voluntariedad o negligencia del hombre no pueden justificar que se autorice la matanza de ese animal. Las indemnizaciones cubren la actuación natural de una criatura no racional del mismo modo que los seguros lo hacen con los heridos y muertos humanos de la caza en sucesos donde sí interviene la decisión consciente (de disparar) de un ser racional. Y que yo sepa nadie pide un cupo de cazadores cazados al sur del Duero o en los montes asturianos por eso o por los perros, especies o crías protegidas que matan, por sus prácticas furtivas, por los incendios o contaminación que provocan o por el ejemplo de normalización de la violencia que transmiten.

Por cierto, que esa connivencia cazador-ganadero a la hora de querer hacernos ver que la muerte del lobo es una necesidad se rompe en sus debates. He visto varios textos de escopeteros explicando que lo que ellos hacen no lleva la carga de crueldad a la que se ven sometidos los animales en granjas y mataderos. La respuesta más calmada que les dan los ganaderos es que no los criminalicen, que ellos respetan y cuidan mucho a sus animales y que lo que hacen es legal. Insultos también hay. O sea, los mismitos argumentos y actitud que utilizan los cazadores contra nosotros.

Todo el que maltrata o mata animales seňala a otros parecidos cuando se le acusa de hacerlo: “Aquello es peor”, “¿De eso no decís nada?”. Y cuando sí decimos, de todo y de todos, porque el animalismo verdadero ni es cobarde ni es excluyente entonces hacen frente común, aunque un rato antes y un poco después se saquen los ojos entre ellos.

Son humanos con no poco de sinvergüenzas en algunos aspectos y con una ley a veces canalla también de su parte. Por eso el lobo siempre muere en las fábulas y en la vida real aunque el mentiroso, el codicioso, el sádico, el destructivo y aterrador es el hombre. Pero es él quien redacta las normas y en ninguna tierra invadida ni campo de exterminio son las víctimas las que poseen los derechos por escrito. No hace falta irse al monte, no es necesario hablar de animales, miremos a la UE, a Turquía y a los refugiados. En nuestra especie somos, a menudo, un 50% cazadores y un 50% ganaderos. O sea, el 100% de nosotros al servicio de la muerte de los más vulnerables.

No, no parece compatible aquí la coexistencia del lobo ibérico con el homo ibéricus y en esa pugna sale ganando siempre el segundo. En la Espaňa de chistes machistas y homófobos, donde se rompen la cara por un resultado de fútbol, donde alancear a un toro o matar caballos de agotamiento y sed para ir a ver a una Virgen es tradición y un ejercicio de libertad, no es de esperar que pueda tener muchas oportunidades el primero, y menos con un Gobierno digno de un remake de La Escopeta Nacional.

 


Julio Ortega Fraile, activista por los Derechos de los Animales, escritor, coordinador de la Plataforma “Manos Rojas”, colaborador en El Caballo de Nietzsche y presentador del Programa PUNTO DE LECTURA en la TVAnimalista. Fui Delegado para Pontevedra de la Asociación Animalista LIBERA! y Secretario de Organización y Delegado para Galicia del PACMA. Mi libro: Servidumbre Humana, mi película: Los Lunes al Sol, mi canción (a veces cambia, pero no el cantante): Una Noche de Verano de Andrés Suárez. No me gustan las banderas pero me quedo con la republicana y me encanta ver rastas en el Congreso de los Diputados. Y sí, le tengo mucho asquito al rey, al de antes y al de ahora.

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El lunes, 9 de noviembre, el Pleno del Ayuntamiento votó y aprobó la moción que declaraba Tavernes de la Valldigna municipio contrario al maltrato animal. Junto a la concejalía de Esquerra Unida – Acord Ciutadà, que presentó y defendió la moción, votaron las 11 de Compromís, sin que ninguna persona del grupo municipal explicara el sentido de este voto. Además de la declaración, la moción establecía los siguientes acuerdos:

Que no se de apoyo por parte del Ayuntamiento a fiestas o actividades que impliquen el uso de animales sobre los que se produzcan formas de vejación, sufrimiento o muerte.

Que sean controladas y sancionadas por la Policía Local todas las situaciones de maltrato, abandono y tenencia de animales domésticos en condiciones indignas.

Que no se formalice ninguna contratación con empresas que utilizan animales con fines lúdicos como, por ejemplo, circos con exposición de animales salvajes.

Que se dediquen actividades, campañas y espacios municipales de difusión en el ámbito de la defensa, el cuidado y la protección de los animales y de su medio.

Que se formalice un protocolo para el adecuado tratamiento y recogida de los animales abandonados en el municipio, mediante la creación de una entidad protectora, que no ejecute en ningún caso la muerte del animal si no es por motivos humanitarios y que contemple el cuidado y la recuperación.

Que se apoye y se fomente especialmente toda iniciativa asociada alrededor del cuidado, la protección y el control de los animales en Tavernes.

No hubo ningún voto en contra: el PP se negó a votar como protesta por una situación previa y el PSPV se abstuvo. Según palabras de su portavoz:

La moción presentada por Esquerra Unida plantea 7 puntos, de los que compartimos la mayoría ya que estamos en contra de cualquier tipo de maltrato animal. Sin embargo, no estamos al 100% de acuerdo con el punto que no se pueda realizar ningún tipo de espectáculo con animales, si cumplen los derechos de los animales y la normativa vigente.

Inmediatamente después del Pleno, portavoces de Compromís declararon que los “bous al carrer” no estaban en cuestión a partir de esta moción que, en todo caso, pecaba por “falta de concreción”. Afirmaron que se trata de una práctica legal, que se vela por el bienestar del animal y que todo depende del prometido y nunca celebrado referéndum sobre los “bous al carrer”. Según el grupo al gobierno municipal, si el resultado de esta consulta fuera favorable a los linchamientos de toros, “no iban a hacer lo contrario de lo que pide la ciutadania”.

Por lo tanto, y debido a estas extrañas maniobras, lo que debería haber sido una moción histórica ha sido reducida a un episodio más del proceso iniciado hace 4 años, cuando el gobierno municipal de entonces decidió, por la vía de urgencia, sufragar y organizar directamente los “bous al carrer”, después de que la empresa privada que montaba una plaza portátil y organizaba linchamientos de toros durante las fiestas anunciara que no lo iba a hacer más, debido a las pérdidas que le generaba.

Tavernes barreres14

Está por saber el coste real de esta decisión, que sirvió para que el alcalde Jordi Juan se ganara la adhesión del mundo taurino local cercano a su cuerda. El acceso al detalle de gastos totales, directos e indirectos, fue una tarea imposible para la concejala independiente Karina Vercher durante la anterior legislatura, y lo sigue siendo ahora por los miembros de Esquerra Unida. Incluso nosotras, personas representantes de la Plataforma Carlos Pinazo, hemos sido testigos de alguna cara de mal jugador de póquer entre las del gobierno municipal, cuando para nuestros argumentos hemos utilizado los datos que se han barajado públicamente (10.000 € anuales).

El prometido referéndum, por lo tanto, se plantea desde la desinformación en el tema más relevante, después de la explotación y el maltrato de animales. Al parecer, si se acaba haciendo la consulta, la gente de Tavernes no podrá decidir sabiendo lo que ha costado al municipio el circo del césar en un período de recortes, de muchas necesidades sociales sin atención pública y de absoluta falta de autonomía de los ayuntamientos, con presupuestos completamente controlados por las medidas centralizadoras del gobierno estatal de Mariano Rajoy.

La nueva salida hacia adelante es el refugio en la legalidad, presente en la argumentación del PSPV y, lo que es más importante, de Compromís. Y eso, en el estado donde se hacen leyes de protección animal donde la tortura taurina queda explícitamente excluida desde el primer momento, es un argumento muy ridículo. Recordemos que en Cataluña se tuvo que promover una ILP para que, fundamentalmente, se eliminara esta cínica exclusión, sin que se pudiera evitar la formulación de otra nueva e igualmente cínica para los “correbous”.

En España, el statu quo es que existe un maltrato animal penalizado y otro legalmente protegido en el que destaca la tortura taurina, maltrato animal inqüestinable por evidente y por documentado científicamente, alimentado por millones de euros anuales salidos de los recursos públicos. En el País Valenciano, Generalitat, diputaciones y ayuntamientos como el de Tavernes han gastado el dinero que recortaban de otras partidas (teleasistencia para personas mayores, transporte público, becas comedor, ayudas para libros de texto…) en los linchamientos legales toros en la calle.

Los circos que torturan animales son legales y hay municipios libres de circos con animales, como los hay libres de tortura y linchamientos taurinos. El ayuntamiento de Tavernes no tiene ninguna obligación de gastarse en tortura taurina esa cantidad de dinero anual de la que no informa a la ciudadanía. No tiene ninguna obligación de ser principal responsable y único sostenedor económico de los linchamientos, lo que le implica a un nivel que se da en muy pocos otros municipios donde se mantienen estas prácticas.

La moción no es, ni mucho menos, inconcreta. Es un compromiso, con valentía, para que el ayuntamiento no apoye fiestas o actividades que implican el uso de animales sobre los que se produzcan formas de vejación, sufrimiento o muerte. También es un compromiso para no formalizar ninguna contratación con empresas que utilizan animales con fines lúdicos.

Tom Regan explica que uno de los principales argumentos de la industria de explotación animal es este “respeto al bienestar animal de acuerdo con las leyes”, que legalizan mil y una formas de maltrato. La llama afirmación desconectada, y es el supuesto bienestar que “disfrutan” los animales en los mataderos o en los laboratorios de experimentación, las víctimas de la peletería, los esclavos y esclavas del circo o los toros torturados en plazas y calles.

Compromís de Tavernes de la Valldigna nos presenta una de estas afirmaciones desconectadas para defender que vulnerará una moción, minutos después de haberla votado con su mayoría absoluta. A estas alturas, ya es dramáticamente necesario que la ciudadanía no sea insultada con este tipo de maniobras.

 

La parte de mi biografía de la que estoy más orgulloso es que soy vegano, que hace de la justicia un ejercicio cotidiano. También me gusta mucho haber aprendido Historia en la Universidad de Valencia. Soy militante antiespecista, feminista, LGTBI , ecologista, socialista e independentista. En definitiva, no quiero privilegios y, aún menos, los que se supone que me han de privilegiar míSoy militante de Iniciativa Animalista

 

2303

Insistentes versiones apuntan que existen posibilidades de que el Tribunal Constitucional español declare anticonstitucional la Ley aprobada en Cataluña en 2010 aboliendo las corridas de toros en esta Comunidad Autónoma (Ley 28/2010, de 3 de agosto, de modificación del artículo 6 del texto refundido de la Ley de protección de los animales, aprobada por el Decreto Legislativo 2/2008).

Desde Plataforma PROU, encargada de llevar adelante el proceso de abolición y de defenderlo durante todos estos años, tenemos tranquilidad jurídica combinada con una fuerte indignación política.

Sabemos que de darse a conocer esta noticia en un sentido negativo, que conllevaría una clara agenda política (pues saldría días después de las elecciones en Cataluña, que son el 27 de septiembre) los medios de comunicación de todo el mundo cubrirían la noticia y, en especial, aquellos con tendencia taurina.

La abogada de Plataforma PROU Anna Mulà concluye, ante esta posibilidad, que “Una sentencia en esta dirección sobre una Ley jurídicamente impecable demostraría un hecho que venía siendo un rumor, y es que el TC tiene una agenda marcada por el Gobierno español, un Gobierno taurino y que sirve a los intereses de este sector”.

Una vez la sentencia sea pública y se pueda analizar su contenido, Plataforma PROU emitirá un comunicado oficial con una hoja de ruta para oponerse a la decisión en un sentido político y jurídico.

Hasta el momento queremos puntualizar lo siguiente:

1- Es la primera vez que el TC dicta una sentencia declarando la inconstitucionalidad de una iniciativa legislativa popular.

España es un país con leyes de participación ciudadana nada garantistas y donde los referéndums y consultas son inexistentes. Las pocas ILPs que se han presentado han sido inadmitidas, archivadas o desestimadas por los poderes legislativos alllegar a los gobiernos.

Siendo esta una de las pocas ocasiones en las que una ILP, ejemplar en formas y fondo, es aprobada por un parlamento, ésta sería anulada por el poder judicial. Este hecho haría doblemente grave la sentencia.

2- Vulneración de derechos democráticos.

Entendemos que con una sentencia desfavorable se vulnera el derecho político de un pueblo, el pueblo catalán, el de 180.169 personas que firmaron la ILP y el de millones de personas que están de acuerdo con ella, así como el de la Plataforma PROU encargada recoger las firmas, crear la movilización y defender, junto con los partidos políticos afines, la Ley en el Parlamento catalán. Los derechos políticos y de participación ciudadana legislativa se encuentran recogidos en el texto constitucional y tienen un reflejo en las declaraciones internacionales de derechos humanos, y entendemos que el TC no debería incurrir en esta vulneración.

3- Precedentes jurídicos.

El Consejo de Garantías Estatutarias de Cataluña emitió en 2010, previamente a la aprobación de la Ley, un dictamen que supuso un precedente jurídico que el TC no debería desoír. Este dictamen declaró que la Ley no era contraria a la Constitución Española y que se adecuaba a sus postulados.

4- El futuro.

La Plataforma PROU analizará la Sentencia y pocos días después anunciará su reacción política y jurídica si se vulneran derechos políticos; además se encargará de difundir internacionalmente esta reacción con el apoyo de las organizaciones y personalidades que apoyaron la campaña.

2016

Los derechos animales son una especie de suero de la verdad: sirven para detectar si las diferentes opciones políticas defienden la justicia y la igualdad, más allá de una pose, de un discurso para quedar bien con todo el mundo. Dentro de los derechos animales, el escalón más básico y más evidente es la tauromaquia y las fiestas donde se torturan animales.

Que, en el s. XXI, haya políticas como Manuela Carmena que se atraganten cuándo les preguntan sobre la tortura taurina e, incluso, eviten posicionarse (al menos, este año) sobre el Toro de la Vega dice mucho de su proyecto renovador. Esto también se aplica a los partidos políticos de la izquierda transformadora que, como en Algemesí, tienen taquicardias si se les pide que se posicionen contra la semana taurina.

Y es que la izquierda tiene una fe casi religiosa en que va a perder votos si se posiciona en contra de la tortura taurina, es decir, a favor de los animales. Sólo es necesario pasearse por las peñas taurinas y, oh sorpresa, no parece que haya mucha gente con un discurso anti-capitalista, o feminista y/o LGTBI. Más bien al contrario. Pero supongamos que es así, que posicionarse contra la tortura hiciera perder votos, si ése es el miedo tal vez deberían plantearse para qué están en política porque, pienso, estamos aquí para intentar cambiar las cosas, ¿no? Cambiar a mejor. En política, además de la honradez, es muy importante la valentía. Y, a veces, hay que decir que no: no, no está bien torturar hasta la muerte a un animal encerrado.

Unos 40 animales serán masacrados, a pie y a caballo, este año en Algemesí. Una de las estrellas de la semana taurina es João Moura (hijo), conocido por practicar el bull-baiting (lucha de perros contra un toro). Él mismo colgó las fotos de su “afición”, con el sello de su ganadería, en las redes sociales. Estaba orgulloso.
Unos 40 animales serán masacrados en Algemesí. Tan inocentes como Rompesuelas. Con la misma incomprensión en sus ojos, con el mismo deseo de escapar. El día 20 de septiembre, una vaca intentó huir de un encierro en Algemesí, vio una puerta abierta e intentó esconderse. Subió hasta el tercer piso. Y la izquierda, transformadora o no, habla de diversidad.

Porque, curiosamente, las personas que defienden la tortura taurina se esconden detrás de palabras como “democracia”, “respeto”, “libertad” y “diversidad”. Vale, vamos a analizar estos conceptos siguiendo con el ejemplo de Algemesí.

Democracia: cuando, en las redes sociales, se comunicó el día de la manifestación antitaurina de este año, se organizó una contra-manifestación taurina con el único objetivo de impedirnos acceder al centro de Algemesí. Allí nos hemos manifestado, pese a todos los obstáculos (y han sido muchos obstáculos) en años anteriores. Durante ese tiempo nuestra manifestación autorizada y pacífica tenía que hacer frente a contra-manifestaciones “espontáneas”, no autorizadas y violentas, que actuaban con total impunidad. Además de los insultos, nos llovieron objetos.

Este año se organizó una contra-manifestación, el mismo día y a la misma hora, para obligar a la nuestra a desviarse totalmente de su recorrido. Un gran ejemplo de democracia. La contra-manifestación estaba dirigida por la alcaldesa de Algemesí, Sra. Marta Trenzano (PSOE) y el ex-alcalde de Algemesí, Sr. Vicente Ramón García Mont (PP). Este último nombró televisiones non gratas (La Sexta) y a las personas animalistas nos llama “gentuza”. Grandes demócratas, se nota.

Otra lección de democracia y de gestión responsable del dinero público: tal y como informó la Sra. Trenzano (PSOE) no hay dinero para libros de texto en Algemesí, pero sí para torturar animales. 39.500 € directos para la semana de toros. 24.000 € para Sant Onofre, donde hacen bous al carrer. Y tendríamos que revisar con lupa las partidas de protocolo (15.000 €), seguros (7.500 €) o fiestas populares (30.000 €).

Respeto: la contra-manifestación taurina transcurrió con tranquilidad. Debe ser fantástico manifestarte sabiendo que nadie te va a agredir. En la nuestra fue un poco distinto. A nuestro alrededor, un grupo de personas se dedicó a insultarnos durante parte del recorrido. Al terminar, por seguridad, nos marchamos en grupos. Cuando ya estábamos cerca del coche aparecieron dos personas cogiendo piedras del suelo, la cosa quedó ahí porque fingimos que les habíamos hecho fotos. No era cierto, nos temblaban demasiado las manos.

El año pasado, casi muere un cámara de Antena 3 por intentar grabar en la calle, antes de una becerrada. Le echaron un líquido irritante en la cara, se le cerró la garganta y no podía respirar.

Libertad: claro, claro… libertad de información, como acabo de explicar. No se puede apelar a la libertad para torturar hasta la muerte a un animal encerrado, me da escalofríos pensar en el concepto de libertad que tienen esas personas.

Diversidad: un acto criminal no puede justificarse bajo este concepto. No hablamos de que a alguien le guste el jazz y a otra persona le guste el rock. Qué va. Hablamos de divertirse mutilando a un animal que no entiende qué está pasando. A veces, el toro, el becerro, no puede ni reaccionar y se queda quieto con una expresión que destroza a cualquier mente sana.

Así que quien organiza contra-manifestaciones para impedir manifestaciones, quien insulta y agrede o amenaza con agredir, quien entiende como libertad el derecho a torturar… se presenta cómo víctima. Pero la sangre siempre es de los animales y, muchas veces, de las personas que intentan defender a los animales sin más armas que una pancarta, una cámara, sus cuerpos como escudo y la razón.

En política, jugar a la ambigüedad puede ser peligroso. Puede suceder que las y los votantes se cansen y, si la izquierda transformadora no toma partido por los animales, busquen otra opción. Y nadie podría culparles.

 

Diplomada en Relaciones Laborales. Licenciada en Historia. Militante de izquierdas. Feminista, heterodisidente y vegana.

2113

Vuelven los correbous en el Principado de Cataluña, una temporada más a pesar nuestro. Este año lo hacen después de que la Agrupación de Peñas y Comisiones Taurinas de las Tierras del Ebro (APCTTE) fuese a llorar a la puerta de los partidos que tienen representación en el Parlamento de la Comunidad Autónoma de Cataluña (CAC) una modificación de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para recuperar algunos de los privilegios que ésta les quitó. En concreto un retoque del Decreto Legislativo 2/2008, de 15 de abril, por el que se aprobó el texto refundido de la Ley de protección de los animales, con el fin de permitir las tientas en una ganadería de las Tierras del Ebro (TE), un retorno encubierto de las corridas de toros abolidas en Cataluña.

En la penumbra, así fueron las negociaciones entre la mafia taurófila de las APCTTE y CiU y PSC para modificar la primera ILP que prosperó, la misma que abolió la tauromaquia mayor en la CAC. Y pretendieron hacerlo en la oscuridad más absoluta, a espaldas del pueblo trabajador y de las defensoras de los derechos de los animales no humanos, riéndose en la cara de las miembros de la ILP PROU, ambicionando hacernos colar esta rectificación a través de la ley de acompañamiento a la Ley de Presupuestos.

Práctica habitual de la socialdretocràcia sí, es por eso que no nos alarmamos, ni por los partidos ni por sus formas, pero por lo que si que lo hicimos fue por lo que más nos preocupó al focalizar las víctimas de esta maldad: corría grave peligro la integridad física de las bebés de bóvido, que podía haber vuelto a estar más dañada aún fuera de las explotaciones donde son cosificadas hasta el límite del tormento.

Todo ello lejos de la luz y el clamor popular de haber hecho una de las mayores investigaciones más documentadas sobre la tortura taurina, reuniones y asambleas abiertas, preparar la estrategia, llevarla a cabo, sufrir las amenazas de la mafia y los torturadores-asesinos de adolescentes no humanos, de perder puestos remunerados de trabajo (el de perder es un eufemismo cuando te dan a escoger entre los ideales y unas fichas de casino de esta sociedad de consumo), horas de sueño, nervios y ansiedades , recoger cientos de miles de firmas por toda la CAC, trámites, enmiendas a la totalidad, debate parlamentario, comparecencias públicas, enmiendas al articulado, debate en comisión, dictamen del Consejo de Garantías y debate de votación final en pleno parlamentario .. . Si llega a entrar más luz en ese proceso se nos queman las córneas!

La tortura (la pública, no la que sucede dentro de los laboratorios, comisarías, granjas o cuarteles) es aquella práctica con la que la Cataluña que se prevé independiente estuvo a punto de mostrarse ante el mundo. A espaldas de la sociedad, el “País libre, limpio y nuevo» que venden los partidos del régimen burgués significa un pacto de “no agresión” con los mafiosos taurófilos del Principado. Se atrevieron a querer vulnerar su propia ley modificandola para devolver privilegios a 3 taurofòbicos. La asociación entre la política y la mafia es una vieja lacra internacional, sí … y la Cataluña capitalista independiente no será muy diferente en este sentido.

En todo este proceso, una estratagema inesperada nos dio el tiempo necesario para poder hacer entrar en razón a CiU y hacer que reconocieran su error, retirando de forma inmediata su apoyo a la enmienda impulsada por el PSC, quedándose sólo en su defensa. Nos fue de poco en el Parlamento, pero en los juzgados volvimos a ganar. Los y las parlamentarias volvieron a saber que las animalistas defenderemos el baluarte de la ética y el progreso moral de una batalla que creíamos superada; les recordamos que deben hacer cumplir su propia ley porque no retrocederemos, saben que también somos portavoces de una sociedad catalana sensibilizada con la taurofòbia y que no aceptará ningún retroceso en materia de derechos para los animales no humanos.

Esta fue la última maniobra de la gente de las APCTTE, y al fracasar, tiraron de manifestación. Ven peligrar sus privilegios, temen una okupación puntual como la de Algemesí que aceleró la prohibición de la muerte pública de los bebés de toro durante las novilladas. Temen el silencio de las activistas organizadas, temen el tiempo que nunca volverá. Y así de asustados hará pocos días que la mafia taurina de las TE demostraron poder dar un golpe de fuerza simbólica consiguiendo recoger unos cuantos miles de garrulos que vinieron del País Valenciano y Aragón. La secundó menos de un 2,5% de la población de ese territorio. Machismo, españolismo, racismo, sexismo, especismo y adoctrinamiento infantil de estas discriminaciones fue todo lo que se pudo ver. Nada nuevo, porque no son de este siglo.

Si fuera tan nuestro, todo el país los hubiera acompañado como con el tema del trasvase del río. Pero no es nuestro, no es de la gastada palabra mayoría que los “bouers” se ponen en la boca; es por eso que tuvieron que mendigar difusión a personajes ilustres (dejémoslo en personajes insulsos) como un par de futbolistas y un piloto de moto profesionales. La sociedad no está con ellos, ni la catalana en general ni la ebrenca en particular.

La Coordinadora para la Abolición de los “Correbous” continúa activa y a la espera de integrarse en un frente más amplio, porque después de más de un año, las activistas ebrencas que libre y asambleáriamente dieron un paso adelante para participar en la primera fase estratégica, se empequeñecieron y tuvieron miedo. Y por no expresar otra cosa, diré que es complicada la conciencia, la empatía y la solidaridad organizada en ese territorio. Con razón dicen los taurófilos que tienen que venir de fuera a plantarles cara, toda la razón.

Esta pretemporada ha ido de tanteos: tauromafias tanteando la forma de saltarse la ley y hacer dinero, utilizando el negocio privado de una família como prenda ante la clase política para poder torturar terneros, de medir nuestras fuerzas, sus miedos … pero que nadie se equivoque, de lo que realmente va todo esto es de la abolición de los correbous en el Principado, y nosotros lo volvemos a tener todo preparado para afrontar lo que nos presente la acción.


Toni Teixidó. Cosecha tarraconense del 80 y maestro vocacional. Comunista, porque sólo podrá ser la clase explotada la que termine liberando a sus esclavos no humanos. Persisto con la idea de combatir todas las opresiones en paralelo y hacerlas converger en el marco de la reunificación y la independencia de los Paises Catalanes; es por ello que actualmente y, a fin de poder compaginar estas luchas, milito en d’ARREL, en el MCAN-EI, colaboro con Libera! y soy coportavoz de la Coordinadora para la Abolición de los Correbous de Cataluña.

LA PLUMA

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NUTRICION

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