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Laura Fernández:
Laura Fernández

Charla de Laura Fernández sobre el impacto de las imágenes como catalizador de un cambio en nuestra consideración hacia los otros animales. Laura participó en las jornadas “Nuevos retos y estrategia en defensa de los animales” organizadas por El Hogar Animal Sanctuary durante el pasado 17 de diciembre de 2017. TVAnimalista estuvo presente y grabó algunas ponencias.

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Charla de Eze Paez sobre el antiespecismo como posición política. Paez es voluntario en Ética Animal y participó en las jornadas “Nuevos retos y estrategia en defensa de los animales” organizadas por esta entidad junto con El Hogar Animal Sanctuary durante el pasado 17 de diciembre de 2017. TVAnimalista estuvo presente y grabó algunas ponencias.

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Como sinopsis, hablar de la liberación de la Tierra significa respetarla y ayudarla a recuperar su propio equilibrio; se trata de no intervenir en ella si no es para desguazar los diques y los muros que no puede flanquear; se trata de limpiarla de cemento, de venenos químicos, de la masificación humana y la industria superflua. Hablar de la liberación de los animales no humanos significa acabar con su cosificación, con su esclavitud, tormento y muerte. Y el significado de todo ello es el de erosionar el antropocentrismo, clavar un golpe mortal al capitalismo y recobrarse con lo intangible: la vida.

Uno de los principales motivos por los que se reniega del ecologismo radical es el de la ardua tarea de la capacidad personal e integral de cambio, una mucho más sustancial y complicada que morderse la lengua frente a otras luchas de liberación que no se consideran prioritarias o que se cree que serán asumidas de forma natural y de la mano en un proceso socialista. Pues la triste realidad es que la historia nos demuestra reiteradamente que esto no es así y que por eso existen los movimientos sociales especializados en unas liberaciones que el partido de Lenin o el federalismo colectivo de Bakunin no nos regalarán. Y sinó como podemos explicar que existan aún colectivos antirracistas, feministas o lgtbi dentro y fuera del anticapitalismo? Pues porque saben que si no están, «Unidades» y «Poderes Populares» tampoco podrán ser garantía efectiva de los derechos paralelos que defienden.

Renegar de los privilegios sobre el resto de animales y luchar por su liberación es revolucionario. Para las que no lo consideren así, las invito a que mañana mismo prueben, durante una sola semana, de no consumir nada proveniente o de origen animal (ropa, calzado, alimentos, cosméticos, etc), que prueben que dejar de utilizar un lenguaje especista (cerdo/a, gallina, bestia, burro/a, cabrón/a, rata, perro/a, mariquita, etc), que pidan acompañar una activista animalista a una investigación en un laboratorio o una granja, a una sola acción de protesta, a probar de visionar el hiperrealismo de los documentales que realizamos con cámara oculta dentro de los centros de explotación. Sólo una semana, sin trampas al solitario; a ver hasta donde llega nuestra capacidad de cambio, nuestra empatía, la solidaridad y la sed de justicia que no permitimos que nunca se nos cuestione… Pues también lo dijo L. Wittgenstein que «revolucionaria será aquella que pueda revolucionarse a sí misma ».

Hay que tener presente que las víctimas humanas de los holocaustos eran débiles, no tenían voz, no se podían ayudar a sí mismas ni a las demás; estaban solas, indefensas; no querían ser violadas, golpeadas, no querían ser esclavas, no querían que practicaran experimentos científicos o médicos con sus cuerpos, no querían ser separadas de sus hijos/as o de sus padres o madres, no querían ser torturadas, no querían ser tiroteadas, quemadas, degolladas o gaseadas; y no querían que sus cuerpos pudieran llegar a convertirse en producto y mercancía en beneficio de sus verdugos.
«El eterno Treblinka” que proferimos a los animales no humanos sitúa cualitativa y cuantitativamente su sufrimiento en un nivel muy superior: cualitativamente por que los animales no saben porqué y cuándo acabará el tormento infligido; no entienden el concepto de lo que es la crueldad pero la sufren sin ninguna posibilidad de esperanza de llegar a saber hasta cuándo la tendrán que soportar. Muchas veces hasta que se les «cortocircuiten» los mismos nervios. Cuantitativamente todas conocemos la primera mentira de Auschwitz, pero no la segunda: que los campos de concentración continúan, que se han multiplicado por un incontable número y que se han esparcido de forma normalizada por todo el mundo con el narcotizante eufemismo de granja, laboratorio «científico» y matadero.

En cada momento de cada día somos aquel pueblo alemán que veía pasar camiones repletos de judías, comunistas, gitanas, eslavas, librepensadoras y libertarias pero no decía nada; intuían que pasaba, pero no hacían nada. Hoy todas sabemos que hay campos de concentración a reproducción y sufrimiento forzado, todo el mundo sabe dónde van a parar los trenes, los barcos y los camiones llenos de esclavos/as. El especismo es «die Endlösung der Animalenfrage» por el privilegio del gusto de la carne y el ansia de dominación, donde la mayoría de revolucionarias pasean sus estómagos sepultureros mientras presumen hablando de deseos de paz, justicias y libertades para toda la humanidad con la vaharada a cadáver saliendo de donde rara vez toca el Sol.

Es por nuestras acciones y omisiones que quizás no somos tan antagónicas a las tesis de A. Hitler cuando aquel tarado decía que la empatía y la ternura eran anatema, que la vida debía regirse por la razón de la fuerza y que sólo los fuertes merecían heredar la Tierra. Por eso decimos a menudo que, para con los animales, las humanas somos unas nazis.

Ni los pueblos que han sufrido los holocaustos ni las comunistas que los conocen han aprendido casi nada de aquello. En la actualidad, el infame Estado sionista de Israel trata de manera similar -a como su etnia fué masacrada- al pueblo palestino, aunque las comunistas podrían quedar perfectamente adscritas al anacronismo de la sociedad occidental de finales del siglo XIX, momento en el que el periodista y comunista Upton Sinclair se recluyó a escribir la novela «La Jungla» tras su investigación dentro del gran matadero Union Corral de Chicago. Su intención final era la de concienciar a la clase obrera sobre las interconexiones de explotación que se daban entre amos y esclavos, sobre obreros-esclavos que mataban a su vez a los esclavos de otras especies, construido a través de la metáfora de hacer ver y reflexionar sobre la carne enferma relacionada con el enfermizo sistema capitalista. Sinclair admite su fracaso cuando dijo: «(…) quise hacer diana en el corazón de la clase trabajadora y, sin proponérmelo, hice blanco en su estómago». Qué vergüenza, más de 200 años de teorías por las liberaciones y las esclavas humanas todavía esclavizan animales.

El antropofascismo (científico o libertario) afirma que el animalismo/ecologismo revolucionario divide a la clase obrera por ser una ideología burguesa, cosmogónica y basada en mentiras y falsas argumentaciones (curiosamente lo mismo que decían sobre el feminismo), cuando lo que quiere esconder -sin conseguirlo-, es una triste actitud reaccionaria, idealista y distorsionada que necesita negar una realidad alarmantemente objetiva y materialmente desbordante. Abrazan el medioambientalismo más superficial, jugando en el mismo bando y sobre el mismo tablero imperialista y liberal, subordinando la naturaleza a la humanidad, y la humanidad y la vida a la condena a la extinción. Los capitalistas no son los únicos que se aprovechan de la desolación.

Y siguen que, en su obsesión, las animalistas/ecologistas revolucionarias son pecadoras de un «derivado» del “humanismo misericordioso y desclasado» que se dedica a proteger los perros y los gatos que el capitalismo promovió como idílico junto con una casa unifamiliar, con porche y jardín, en las afueras de los centros urbanos tras la 2ª GM en EE.UU., pero malintencionadamente olvidan que nuestra lucha tiene en realidad y, como objetivo sustancial, la liberación de todos los animales a expensas de saber que el sistema cederá en el reconocimiento de los derechos de ciertas especies por encima de otras a medio plazo, y que por eso, priorizamos las aboliciones sobre los sectores del entretenimiento o el vestido que pueden ser asumidas por el capitalismo para dirigirnos vertiginosamente hacia las esperadas pugnas para desencadenar a los animales del yugo pesquero-ganadero y de los laboratorios de exterminio en occidente.

La opresión y la explotación sobre la vida que señala nuestro ecologismo como objetivos de lucha es una más de las las brutalidades que el capitalismo quiere y consigue silenciar. Ahora bien, lo que de ninguna manera puede considerarse normal es que no sólo sea el liberalismo que las esconda, sino que lo haga el marxismo y el anarquismo con plena nocturnidad mental y alevosía dialectal para conservar las prerrogativas que pretende quitar a otros.

Rayan el esperpéntico a pesar de quererlo adornar con dos pasajitos, algún que otro aforismo memorizado y verborreas decorosamente floridas. Aún prosperan estas actitudes en sectores transformadores porque siempre encuentran la sonrisa cómplice de los ortodoxos del manual y los integristas del humanismo que sabe que está en mayoría dentro de las organizaciones, aquel que es excluyente a la vida y a menudo revestido de una dudosa filantropía que niega la acción directa para salvar los humanos de la explotación y la muerte. Las reconoceréis porque algunas tienen el batiscafo estropeado para bucear dentro de su mente, y otros creen que es un submarino armado y dispuesto a hacer razia contra sus ideas impolutas.

Pocas están dispuestas a combatir en paralelo la totalidad de discriminaciones y opresiones, ínfimas las que se han llegado a plantear nunca una revolución total, una liberación total, porque se ve que hay prioridades: -… primero la clase obrera, y luego ya veremos. Jódete! Y te lo dicen como si se necesitara de su permiso adoctrinado que dicta futuros y soluciones ilustradas. Por el lado más científico suspenden, por el ético y moral también. Si el comunismo no quiere entender las igualdades no podrá resolver la ecuación contra las opresiones porque sigue abstruso y atravesado en las simples reglas de 3 que rasgan de golpe las etiquetas (todas fabulosas) con las que se envuelven las miserias políticas y las excusas personales.

Si somos comunistas por ser materialistas, entonces deberemos estar de acuerdo en que el hambre, la sed, la explotación, la enfermedad, el anhelo justicia, de libertad, las persecuciones, las condenas, los estigmas, la soledad, el abandono, la opresión, el maltrato físico y psicológico, la violación, el rapto, la tortura y la muerte son materiales porque son reales. Pues hay que saber que los animales no humanos no sufren esta historicidad en discontinuo como el imperialismo nos lo aplica a nosotras; a los animales no humanos se les regala el concentrado de tormento extremo segundo a segundo y sin ningún tipo de tregua. Pero ey! Para los de la sinagoga del materialismo clásico se ve que el mismo sufrimiento aplicado a los animales no humanos no es materialismo! Vea no sean las máquinas inanimadas del renacimiento cartesiano y nosotras aquí diciendo y haciendo idioteces.

En el culo de Occidente hay quienes no nos imaginamos las independencias nacionales sin el socialismo, y las hay que no se imaginan esta suma sin una liberación para la mujer y las lgtbi como topes máximos. Así es como por la falta de discurso, debate y estrategia dentro de la izquierda hay discriminaciones que ya se deben dar por superadas, como el racismo, y opresiones que hay que dejar elegir y pagar a la carta como las religiones. He llegado a ver banderas verdes en alguna publicación del partido donde milito, -queriendo hacer ver que es ecologista-, y siento una profunda vergüenza ajena que hace que se me escape una sonrisa falaz y cargada de impotencia.

Vigilemos de no quedar envenenadas con las pociones de autoconsumo dentro de nuestros guetos donde a menudo chorrean más cobardías, reformas morales y metafísicas para poder camuflarse que no gotas de cerveza en los dispensadores de centros sociales y ateneos. Y no la voy a tirar nunca la toalla, pero por las actuales experiencias, por primera vez empiezo a pensar que no hay valor para acelerar una revuelta organizada, que la empatía no es suficientemente potente y que los personalismos predominan; que no hay voluntad de darle la vuelta a esto, que no hay ganas de ir a por los de arriba y, que de paseo por este camino que no se donde conduce, se martiriza a las de más abajo.

La izquierda anda coja y con un ojo tuerto, y no sólo después del derrumbamiento del muro, sino como causa de la subsunción del ecologismo revolucionario y por dejar abandonados todos los frentes interseccionales de lucha por la igualdad. Tras el «gran salto adelante» hará 40.000 años, la primera revolución industrial encendió otra mecha por la destrucción acelerada de nuestro mundo, y parece paradigmático que sólo pocas revolucionarias la quieran apagar, cuando el imperialismo antropocéntrico ha conseguido que la mayoría actuemos como detonadoras y que incluso estemos satisfechas de la propagación. La asunción de la lucha por los derechos de los animales y por un ecologismo radical dignificará y reforzará la causa de las trabajadoras, de las mujeres, de las lgtbi, de las discriminadas por razones de etnia y de los pueblos y naciones oprimidas en este planeta pequeño, finito y tocado de muerte. La revolución total y perfecta la haremos cuando dejemos de oprimir y aceptemos la necesidad de liberar los seres albados.

Cualquier organización de liberación -nueva o existente- que en su fundación o refundación ideológica no incluya las premisas y los preceptos de la lucha por los derechos de los animales y de la Tierra ya nace completamente desfasada. Quien no quiera fragmentar y especializar los frentes de lucha para asumirlos y combatirlos de forma conjunta contra el capitalismo no hace más que poner peso en el ancla que nos mantiene paradas en aguas de disidencia moral y reforma revolucionaria a la baja. Ninguna pretendida vanguardia surgida de alguna capilla no será más que humo abocado al fracaso si no combate el teísmo y el especismo aunque haya asumido la lucha contra otros dominacionismos más allá de la causa de las trabajadoras.

Toni Teixidó. Cosecha tarraconense del 80 y maestro vocacional. Comunista, porque sólo podrá ser la clase explotada la que termine liberando a sus esclavos no humanos. Persisto con la idea de combatir todas las opresiones en paralelo y hacerlas converger en el marco de la reunificación y la independencia de los Paises Catalanes; es por ello que actualmente y, a fin de poder compaginar estas luchas, milito en d’ARREL, en el MCAN-EI, colaboro con Libera! y soy coportavoz de la Coordinadora para la Abolición de los Correbous de Cataluña.

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Del aguafuerte de Goya me permito cambiar el título porque poco se puede soñar cuando tu vida está guiada según unas pautas políticas, filosóficas y morales que ya están escritas y se interpretan estáticas; no se puede soñar o crear con límites a menos que te guste la reclusión. Las pinturas, como otras piezas de arte, no comienzan ni terminan dentro del marco que las contiene. Me recuerda a aquella colección de libros infantiles “Elige tu aventura”, con la diferencia de que todavía ningún aventurero ha logrado sobrevivir y llegar al final de la odisea. Y el delirio persiste. Quiero aclarar antes de continuar que cuando hablo de comunistas, lo hago incluyendo en este saco a socialistas científicas y libertarias por igual.

La vida es la realidad suprema (Nietzche), por lo tanto, la vida es la madre de los materialismos, la filosofía, la práctica política, la ética y la moral. Pero a la vez, muchas no saben que el fin de la vida comenzó con la primera segregación, el primer rapto, el primer cautiverio, con las primeras hibridaciones, con la domesticación (eufemismo de subyugación), con la esclavitud, con la explotación y la discriminación de los primeros animales no humanos; comenzó con la modificación del medio natural por el antojo de la opulencia y la sensación de poder más que por nuestra exclusiva necesidad. El origen y la raíz de las discriminaciones y explotaciones entre humanas comenzó con el dominacionismo de la naturaleza.

El sexismo, el racismo, el expansionismo, la ocupación, la colonización, las religiones, el patriarcado, el dominio y el abuso de poder son el resultado del especismo original, con la caza ya innecesaria después de la glaciación de Würm como uno de los principales detonantes. No sólo empezamos una guerra contra los animales no humanos y el medio, sino que, de paso, nos especializamos en las discriminaciones y las técnicas de autodestrucción de nosotras mismas como futura civilización.

Como sostengo que el especismo está en la raíz y es el origen de toda desigualdad, señalo que debe ser la primera discriminación y explotación a ser analizada, aceptada y combatida desde todas las parcelas que trabajan por liberaciones desde la izquierda. Así pues, considero que el especismo es la caja de pandora de las que luchan por la libertad y la igualdad universal, la caja de los truenos que pocas comunistas osan abrir. Sirva como advenimiento que creo profundamente que acabando con esta discriminación y explotación de base, se acabaría con los «ismos» que afectan directamente a las humanas, y eso no quiere decir dejar de combatirlos, sino todo lo contrario, estoy bastante convencido de que el afianzamiento de estos derechos los conseguiremos con seguridad una vez lleguemos a un proceso socialista bastante largo y del brazo de un ecologismo revolucionario que contribuya a derribar el especismo y el capital.

Hablo del delirio de la defensa a ultranza del antropocentrismo revestido de humanismo pseudofilántropo dentro la izquierda revolucionaria, con lo que si es necesario, sus militantes y simpatizantes perderán las formas, se equivocarán de enemigo y proferiran ataques contra las animalistas para no tener que abandonarlo.

Marx y Engels o Bakunin, por poner unas pocas figuras de ejemplo, abandonaron una vida burguesa o acomodada para poner todo su conocimiento y potencialidad al servicio de la oprimida y explotada clase obrera, una lección impecable de empatía y solidaridad. Por esta causa, Ernesto Guevara y revolucionarias de todo tipo se dejaron la vida, y esto sin olvidar las muertas temporales que son las presas políticas que hoy habitan las celdas del imperialismo global.

Las revolucionarias que se lo hacen llamar y que pretenden serlo no quieren escuchar según qué sentencias rotundamente objetivas, imposibles de impugnar dialécticamente si no se formalizan disparates o afirmaciones absurdas, infantiles y maniqueas como contraataque, porque así es como se lo toman, como un ataque, y bien visible si observamos y lo comparamos con la cara de imbéciles que se les quedaba a los machos de no hace mucho cuando sus camaradas femeninas vindicavan sus derechos, esta misma cara larga y desvergonzada de ir contra la razón, tal vez precisamente porque la verdad siempre ha sido revolucionaria, y la hipocresía organizada, la verdadera bandera con la que ocultar unas defectuosidades demasiado parecidas a las de los capitalistas que procuran combatir. Es jodido confirmar que buena parte de las mentes más evolucionadas en ciertos aspectos políticos y filosóficos, son a la vez las más ridículas, cerradas y guiadas por una baja intensidad ética y moral, claramente incompatible con la filantropía, la sensibilidad, la biotropia, con la fragilidad, con la vida.

Aquí radican algunas de las motivaciones por las que rehuyen el diálogo sincero y las lecturas donde su estructura cognitiva deba transformarse nuevamente, no quieren hacer más investigaciones o conexiones con el mundo que las rodea porque no quieren atravesar la tapia mental de algunos cientifismos y admitir que su cabeza chorrea ortodoxia, que se piensa con incongruencia, se recita incoherencia, se cae en la demagogia, y que buena parte de sus acciones y planteamientos son o se convertirán en una simple pose, una fachada competitiva que se irá construyendo de ambiciones egocéntricas y otras miserias dentro del lapidario gueto antroporevolucionario que acabarán, como la mayoría de ellas, incapaces de hacer ninguna aportación a la causa subversiva.

Así nos encontramos con “monaguillos» vestidos con la marca de las multinacionales cosidas por las explotadas que quieren liberar, que se reúnen para rendir culto a dioses y profetas finiseculares, que pasan el cepillo en el bar, pero no en la hucha para las represaliadas. Y es que ellas esperan que llegue el día en que las calles quemarán, que entrarán en los cuarteles militares, nos proveerán de armas y, bajo su guía mesiánica, nos librarán de la burguesía… Que nadie lo crea, su aportación habrá sido debatir sobre libros incuestionables y una serie de belicosas intenciones que acabarán huyendo, por piernas, del motín popular tan esperado y por la frontera estatal más cercana a su domicilio.

Como no hay valor para acelerar una revuelta, y como no se tiene noción de haber identificado el momento estratégico para organizarla, las que se esperan al día en que porlagraciadediosnuestroseñor tomaremos el poder, pasan algunos ratos dando toda la culpa a las masas, y no les falta razón, como la razón de ir contra la razón y el ejemplo de buena parte de las revolucionarias que nos han precedido. Si nuestra acción es siempre superficial y no vamos a desarrollarla en las alcantarillas y centro de mando desde donde el imperialismo planifica y ejecuta la destrucción de nuestro mundo, con esta postura de ir esperando, cuando no quede mundo habitable ya podremos instaurar un nuevo orden socialista si nos llega el aliento para fabricar una punta de lanza.

Consignas gritadas que no se acaban cumpliendo, prédicas por los demás desde el nihilismo revolucionario, libros sagrados que entumecen la acción y que impiden la visión amplia de las explotaciones, activistas con anteojeras que no pueden ver los 300º restantes de la circunferencia que se debe liberar, un ángulo de visión recuperable cuando quieran librarse de más de dos y de tres de sus derechos que les ofrece el sistema que dicen detestar y de las prioridades con las que esconden y perpetúan lo que de hecho son sus sanguinarios privilegios sobre los seres vivos más débiles, indefensos e inocentes.

Manifiesta incapacidad para imaginarse qué política medioambiental debería acompañar un proceso de transición socialista. Haced la prueba, porque se ve que el comunismo que persiguen algunas podría llegar a albergar el doble de habitantes en este planeta… claro que también el doble de granjas industriales, el doble de contaminación, el doble agotamiento de recursos y materia prima… Y mientras cae el exabrupto no puedo dejar de pensar en bigotes de acero, grúas, tuberías, cemento, forjas, fuego, polvo, carburantes quemados y algún que otro centro de reeducación para disidentes del antropocentrismo o campos de trabajo forzados para animalistas que irán a descansar en el establo junto a los cerdos y las vacas «ecológicamente felices» del próximo Estado inmerso en alguna fase socialista.

Intentad preguntar a una militante sobre el siguiente supuesto y que responda: imagínate que estamos inmersos en un proceso socialista y que estás al frente del ministerio de medio ambiente, tienes plenos poderes decisorios y ejecutivos. En esta situación, qué políticas ecologistas aplicarías? En este proceso tendría cabida la explotación animal? Si se da en un ambiente político, ninguna de ellas sabrá imaginarlo ni responder a la primera sin antes haber hecho pausas interminables que acabarían rompiendo el silencio tirando balones fuera. En un ambiente más distendido, el tema de los animales y el desequilibrio natural simplemente no existirían o formarian parte de algun con la intencion de ridiculizar al interlocutor.

El medio ambiente, la vida y la preservación de la integridad física y psicológica de cada individualidad debe ser más importante que la economía, siempre, también y sobretodo en un proceso socialista. Sin un retorno al natural equilibrio medioambiental estamos muertas; no habrá tal paraíso para las futuras generaciones, y no nos engañemos, en occidente también sufriremos antes de los últimos suspiros. Deconstruyendo las infraestructuras capitalistas, decreciendo del delirio consumista, elevaremos todo nuestro potencial de amor y armonía interior, pues por el contrario ya conocemos nuestra capacidad de destrucción, y sabemos que no tiene límites, como la estupidez humana infinita en palabras de Einstein.

Nunca más un capitalismo de estado al estilo soviético también en términos medioambientales. Aprendamos de ello, pues no deberíamos hacer subir a las trabajadoras en el autobús de las liberaciones si no dejamos claro que de aquello sólo se tiene que aprender en un sentido histórico para no repetir lo que le llevó a su declive, y que ese proceso, sin renegar de él y estando agradecidas a sus sacrificios y aciertos, de ninguna manera fue una vía válida hacia el comunismo.

Especista-leninista o la anarcoespecista, es aquella que no quiere aceptar ni en abstracto la necesidad de unos derechos básicos para los animales no humanos. Creen que por haber semi-asumido o tolerado la lucha antipatriarcal ya lo han hecho todo, muchas también piensan que por haber dejado de reírse en la cara del «marica con pluma» deben sentirse satisfechas y vanagloriadas, cuando en realidad sólo se han librado de unos privilegios de bastante fácil asunción. Feministas y LGTBI miradas con respeto pero siempre con cierta condescendencia mientras no interfieran con el único objetivo de derribar el capitalismo. De otro modo las animalistas de clase, o sea, las ecologistas revolucionarias, todavía no somos ni un mal menor y la antipatía no se convertirá en oposición violenta, pues la fase de ridiculización está aún vigente.

Es la liberación animal y de la Tierra lo que nos conducirá a «la emancipación universal» y no sólo la liberación del proletariado tal como afirmaba K. Marx. Y para ello, hay que pasar de la propuesta del «hombre nuevo» del Che o el «superhombre» de Nietzche hacia la creación de la «humanidad por la vida” o “la nueva humanidad biocentrista».


Toni Teixidó. Cosecha tarraconense del 80 y maestro vocacional. Comunista, porque sólo podrá ser la clase explotada la que termine liberando a sus esclavos no humanos. Persisto con la idea de combatir todas las opresiones en paralelo y hacerlas converger en el marco de la reunificación y la independencia de los Paises Catalanes; es por ello que actualmente y, a fin de poder compaginar estas luchas, milito en d’ARREL, en el MCAN-EI, colaboro con Libera! y soy coportavoz de la Coordinadora para la Abolición de los Correbous de Cataluña.

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El orden de los factores no altera el valor de producto… a veces. A veces es tal que 30 indígenas menos 25 indígenas son 5 indígenas, sin embargo 25 indígenas menos 30 indígenas es una extinción. 100 cerdos divididos entre 3 metros cuadrados resulta un valor diferente de 3 cerdos divididos en 100 metros cuadrados. Entonces el orden de los factores sí altera el resultado. Y mucho. El orden a veces importa, lo mismo que el tamaño.

Dos terceras partes de la tierra cultivada del planeta está siendo mecanofacturada por una sola de las treinta millones de especies (imaginad cual), para la producción de carne y productos de otros animales considerados esclavos. Es decir un lujo caro e insostenible, idéntico en depredación y miopía a esquilmar con pesca industrial, actividad la cual deja zonas muertas y desertizadas en los fondos oceánicos. Nuestro capricho de placeres gastronómicos (disfrazado bajo el pretexto de necesidad fisiológica), productos fuera de temporada, de larga distancia, con gran huella ecológica y otros factores, sumado a un desproporcionado apetito, conciben un mundo desquiciado donde 2000 millones de las 4000 millones de toneladas de comida anuales que el ser humano produce, acaban en la basura o desperdiciadas en el proceso de producción.

Por otro lado la doctrina del crecimiento exponencial -lo que nos obligan a llamar “desarrollo”-, devora cada día miles de hectáreas de tierra para una ilógica capitalista de acaparamiento y explotación de terrenos dirigida a la sobreexplotación. La presión ejercida sobre los ecosistemas para esta colonización extingue alrededor de 50.000 especies cada año, y asesina con su comportamiento -por activo y por pasivo- a millones de seres humanos mediante deudas con corporaciones, intoxicación agrícola y miseria derivada del capitalismo aplicado a la producción de alimentos. No es la caza lo que extingue las especies animales en el actual sistema global, sino un plan ciego de crecimiento infinito en un planeta finito, es decir, el encogimiento brutal de los territorios salvajes en menoscabo de sus habitantes, con el objetivo de satisfacer roles sociales y no necesidades básicas. El capitalismo nos está asesinando al destruir las condiciones mínimas de salud ambiental para que nuestra especie sobreviva. No mataremos la tierra, sino solamente nuestra posibilidad de vivir en ella.

El planeta va a sobrevivirnos, lo repito, y el capitalismo sólo conseguirá extinguirnos a nosotras.

Preferimos depredar la tierra para alimentar más de 5 billones de coches con “biocombustible” con desiertos verdes de maíz o colza, en lugar de evitar que mueran cada día alrededor de 50.000 humanas de hambre, es un ejemplo desquiciado de la tecnocracia que privilegia a los dividendos y las cifras más que a la blanda piel de las mamíferas que somos. La ilógica capitalista es un modo de fascismo no casual sino causalmente relacionado al patriarcado y a un método macho, depredador, avaricioso y primitivo de gestionar los bienes necesarios para que nuestra especie sobreviva, convirtiendo la retórica mercantil en un dogma incuestionable, para erigir después un discurso de supremacía sobre la naturaleza en favor de la acumulación y destrucción de recursos.

Hace sólo 50 años, a una agricultora le bastaba una hectárea de tierra para alimentar a su familia, la posesión de animales no estaba tan desarrollada ni era tan indiscutible como hoy. El propio mito de la humana ancestral cazadora recolectora se rinde a las evidencias actuales ( basadas en el bajo numero de osamentas animales y armas de caza halladas en los asentamientos primitivos), de la sociedad real, recolectora-cazadora. Sociedades recolectoras mucho más omnipresentes entre las diversas culturas y civilizaciones humanas que las de índole cinegética. La leyenda del crecimiento cerebral humano por la ingesta de carne entabla hoy día duelos con la ciencia dietética y el verdadero impacto de la carroña en nuestro organismo. Sociedades recolectoras-cazadoras, ese orden ahora importa, porque ahora cuestionamos nuestro papel en la biosfera y el impacto que la antroposfera genera en el conjunto de la vida, cuando hemos dejado de actuar con la naturaleza para disparar contra ella. Una agricultora hoy día en cambio, puede poseer 1000 hectáreas de tierra y basar su trabajo no en la producción de alimentos sino en la fabricación de dinero, motivo principal de la agricultura moderna desde la llamada “Revolución verde”, cuyo color se debía al de los billetes de banco, y no al de la clorofila.

La agricultora moderna recibe las subvenciones y deja su cosecha sin recoger si no le compensa. La agricultora moderna explota (fijémonos en la connotación de un verbo basado en la explosión) enormes extensiones de terreno robado a sus legítimas dueñas (no humanas, tribus originarias, campesinas de derecho usufructuario…), mediante el mito de que el planeta nos pertenece. Cientos de miles de hectáreas de la mejor tierra cultivable de Europa, la ucraniana, se hallan en manos de corporaciones de semillas con intenciones aplicar la transgénesis en dichos suelos. Los medios empleados para ello son inmensas maquinarias que comprimen y compactan la tierra aniquilando gran parte de biorganismos, empobreciendo la diversidad en un desquiciado utilitarismo, para considerar reduccionistamente a la gleba como una inmensa maceta donde plantar monocultivos y desiertos verdes. Organismos a menudo genéticamente modificados, cuyo grano se halla en manos de dichas y otras corporaciones sin escrúpulos, animadas por el único objetivo de la ganancia monetaria mediante el control de las semillas, el suelo y el agua, las tres necesidades fundamentales de nuestra pervivencia. Jamás comer fue tan nocivo, jamás habíamos delegado tanto el control de nuestra supervivencia y jamás en tan malas manos.

La pésima calidad de la producción agrícola y la drástica disminución de los sabores y las propiedades de los alimentos es un tema aparte sobre el cual no me extenderé.

Incluso la potencia de los hechos puede ser ambigua en referencia a la interpretación que hacemos de ellos. Las profetas del neoliberalismo usan la retórica del Libre Mercado sugiriendo algún tipo de libertad, del mismo modo que la religiones se adjudican omnisapiencia hablando de preceptos como la luz de la verdad. Todas las religiones exigen tener la razón y la palabra, del mismo modo en que la producción se ha convertido en un fin en sí misma, no en un medio de conseguir bienes útiles -y no monetarios-, para las personas. Un banco, por ejemplo, fue originariamente un lugar donde la gente pudiera tener seguro su dinero, (es decir, los escuetos excedentes de su vida cotidiana) con vistas a un futuro de posibles enfermedades o carencias, en la misma linea de comportamiento económico racional que utilizan las ardillas o los castores para sobrevivir al invierno-; en lugar de eso, el banco se ha convertido en un hecho económico de mayor peso e importancia que el propio dinero y por supuesto que la propia gente. La perversión de la avaricia se halla legitimada como Bien Común y defendida por los estados con más mimo que aspectos mucho mas esenciales como la Educación o la Sanidad.

En Catalunya hay más cerdos que humanas, ¿por qué no los vemos?. Básicamente no los podemos ver porque apestan y decidimos aislarlos, y también porque nos resulta demasiado triste verlos, entonces hay que esconderlos, lo más apelmazados e invisibles que podamos, los más cosificadamente que permita la ley. Sin embargo el problema de acumular basura bajo la alfombra e ignorar los problemas derivados de nuestra miseria ética, es que se amontona, forma montículos y acaba dificultando el paso. No se trata de encontrar la manera de reciclar dicha basura, el reto es más ambicioso: no generarla, es decir, dejar de criar cerdos.

Con la gestión de los acuíferos sucede que trillones de toneladas de agua por todos los ríos del mundo arrastran inmensas masas de residuos vegetales, minerales y animales, enriqueciendo grandes zonas de acumulación con valiosas fuentes de oxígeno y fósforo, vital para miles de formas de vida, por eso la construcción de colosales estructuras de retención de agua empobrece los ecosistemas. En su lugar se pueden usa fuentes de energía igualmente renovables, pero de pequeña escala. Todo lo pequeño es más práctico.

Del mismo modo en que hay que establecer mecanismos de protección a las mujeres de las violaciones -sexuales o no-, hay que proteger a la naturaleza del ser humano. Las campesinas hindúes se suicidan bebiendo pesticidas de la empresa de semillas que las tiene atenazadas con chantajes y deudas. Asimismo el zyklon B de las cámaras de gas nazis era producido por empresas farmacéuticas. Dichas corporaciones fabrican semillas transgénicas (una millonésima parte de las existentes en la biodiversidad natural), evidenciando que las farmaceuticas teóricamente dedicadas a hacer un mundo más sano, sólo pretenden prolongar las enfermedades aliviando los síntomas, manteniendo al mundo “sanamente enfermo”. El gobierno etíope es un gran productor de café y de hambre, el argentino y brasileño exportan soja y maíz para engordar animales en Europa… Todos los gobiernos bailan la música de las fluctuaciones bursátiles, hipotecando algo tan de mínimos como la soberanía de los Estados, la cual ha genuflexado sus gestiones a los grupos de interés. La localidad y la pequeñez de los proyectos sostenibles se ignora para tratar de arrodillarla ante monstruos multicéfalos que nos venden refrescos, semillas, cortinas, lapiceros, agua y todo cuanto les sea rentable en filiales con mil nombres en todos los países del mundo.

Contra la sobreproducción macho se plantean alternativas importantes, todas eficaces, todas femeninas, todas testadas durante miles de años y todas basadas en lo abarcable, es decir, lo pequeño, es decir, lo sostenible. Un modelo de sociedad rural de microeconomías autogestionadas y autosustentables que rechace este sistema totalitario de depredación basado en el tamaño de las respuestas, en la calidad de ellas y en la democracia de las actuaciones. El mundo no necesita tantas ni tan grandes extensiones de terreno para alimentarse, desde los huertos ciudadanos en las terrazas de los edificios y los balcones, o los huertos comunitarios, la plantación de árboles frutales en lugar de ornamentales, hasta la permacultura de la producción de alimentos, donde los nutrientes ciclan y el concepto de basura desaparece. Producciones cien por cien vegetales que eliminen el desperdicio energético que supone alimentar animales no humanos para explotación humana.

Debemos ser naturaleza en una dinámica de biocreación y biodegradación gestionada con el objetivo de alimentar a las personas y no a los mercados. La alternativa a un sistema invasivo macho siempre ha sido un sistema natural hembra de cooperación biodinámica a escala domestica, pequeñas microeconomías locales y de diversidad, donde la tierra pueda disfrutar de los 100.000 tipos de arroz existentes en el mundo o los 4000 tipos de manzanas, y donde millones de especies interactuemos para proteger la riqueza amenazada que posee la tierra.

La respuesta es más antigua que la pregunta. En los tiempos que corren en los cuales de decir austeridad es decir blasfemia siempre hay algo o alguien que sufre lo barato. Personas humanas y no humanas, libertades individuales y colectivas, voluntades, saludes públicas, longevidades, ecosistemas, paisajes… Es urgente reestructurar nuestros sistemas de valores para dirigirlos hacia la felicidad y no hacia la satisfacción provisional.

Huertos, hay que recuperar los huertos, el concepto de los huertos globales, testados desde la prehistoria: son eficaces. La producción responsable, la ruralización de las alternativas, la desplastificación del agro y muchos otros temas pendientes en ecología y biocentrismo. Generar energías limpias de impacto mínimo y basadas en las fuerzas que mueven la naturaleza, el viento, las aguas, la luz,… ¿ nos imaginamos qué sería poder canalizar el voltaje de los rayos para fines energéticos?. Que las personas recuperen el control de la tierra y no aceptar las exigencias los gobiernos corruptos, marionetas de los deseos de las grandes corporaciones. El planeta es un cuerpo con ríos como venas y fallas como articulaciones, no un mero recipiente de nuestros caprichos, hay que tratar bien los cuerpos en acorde con el precio de la vida, incalculable. Así los huertos de permacultura deben ser veganos, porque afirmar que la vaca nos da su leche, la gallina sus huevos o el cerdo su carne, es como decidir que la madre humana da hijas para la pedofília y el tráfico de órganos. Las no humanas son fines en sí mismas, no en la instrumentalización que de ellas hacemos para nuestro provecho.

Huertos donde relacionarnos con la naturaleza para regresar a valores inmutables codificados en nuestros genes. Huertos para salvar, huertos para salvarnos. Toma tu pala y empieza a cavar.

 

Xavier Bayle, artista plástico autodidacta en las disciplinas de poesía y prosa, dibujo y pintura, fotografía, escultura, instalación, video y performance. Artivista por la liberación animal y alérgica a cualquier tipo de discriminación social. Aburrida del sistema pedagógico decido ir por mi cuenta como lectora convulsa. Ahora vivo en Polonia, practico permacultura por respeto a la tierra y a la Tierra, ofreco productos veganos orgánicos y pinto bolsas en esa linea de acción. Hago cualquier cosa que pueda ayudar a los animales. Entiendo la lucha animalista como autodefensa, una extensión lógica de los derechos humanos, donde todas las individuas precisamos derechos fundamentales a vida, libertad e integridad, incluyendo en ellas prioritariamente el medio ambiente donde ejercerlas. ¿El sentido de mi vida?: contemplar la migración de las aves, contar todas las hojas de hierba y las olas del mar, vigilar que llueva hacia abajo y recoger nueces y setas.

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El pasado jueves 30 de Abril, el Salón de Decanos del Colegio de Abogados de Barcelona acogió un debate con representantes de diferentes partidos políticos que optan a la alcaldía de Barcelona en los comicios del próximo 24 de mayo. El acto fue organizado por la Comisión para la Protección de los Derechos de los Animales (CPDA), la cual este año celebra los 12 años de su creación.

El debate fue presentado por la magistrada Carmen Valenzuela, diputada de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Barcelona y responsable de la CPDA, y moderado por la reconocida abogada Magda Oranich, presidenta de la CPDA.

La representante de la CUP, Eulàlia Reguant, apuntó que hay que concebir las ciudades como ecosistemas urbanizados, defendió una gestión pública y transparente de CAAD y un proceso gradual para el cierre del Zoo de Barcelona.

Janet Sanz, representante de Barcelona en Comú, destacó que Barcelona es una ciudad líder en las políticas de defensa de los Derechos Animales, que hay que continuar en esta dirección y que las cuestiones relativas al zoo son las que hay que trabajar más. Para Sanz, es necesario que en Barcelona todo ser vivo pueda tener sus derechos garantizados.

Por otra parte, según Óscar Ramírez, representante del PP, hay que reforzar la labor educativa del Zoo de Barcelona y mejorar sus instalaciones para garantizar el bienestar de los animales.

Para Jordi Coronas, representante de ERC, habría que dotar de más personal, la oficina de Protección de los Derechos de los Animales del Ayuntamiento, reconvertir el zoo en otra actividad y potenciar las adopciones del CAAD.

Como punto destacado, David Escudé, representante del PSC, planteó la posibilidad de prohibir la venta de animales de compañía en la ciudad y apuntó otros aspectos similares al resto de representantes.

Jordi Martí, en representación de CiU, anunció dos primicias, el acuerdo para la construcción de las nuevas instalaciones del CAAD el término municipal de Montcada i Reixac y la entrada en funcionamiento en dos puntos de la ciudad de dispensadores de pienso esterilizador para desarrollar un programa de control ético de la población de palomas, cosa que supone un cambio de paradigma muy positivo respecto a las palomas, ya que hasta ahora se llevaban a cabo regularmente matanzas utilizando gas CO2.

Finalmente, Pau Guix, en representación de Ciudadanos, propuso trasladar el zoo fuera de la ciudad para abrir el Parque de la Ciutadella a los barrios y abandonar este modelo zoo decimonónico, se mostró de acuerdo con el cambio de paradigma respecto a las palomas anunciado por Martí y destacó la necesidad de buscar una solución ética al problema de los jabalíes de la Sierra de Collserola.

El acto contó con la asistencia de medio centenar de personas a las que se dio la oportunidad de poder hacer llegar sus opiniones y preguntas a las y los representantes. Las principales inquietudes hicieron referencia al futuro que se prevé para los caballos de la Guardia Urbana, los caballos de carros para paseo en La Rambla, a la utilización de perros para los agentes de las empresas de seguridad en el transporte público y a la posibilidad de que los perros puedan acceder también a la flota de autobuses de TMB.

Para cerrar el acto, Magda Oranich celebró la nueva actitud que muchas formaciones políticas han adoptado mostrando preocupación hacia el respeto por los animales y destacó el referente que la ciudad de Barcelona es en materia de respeto a los animales.

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Vídeo íntegro del primer día de les comparecencias. Personalitades del mundo del circo y posicionados en contra de la ley que abolirá los espectáculos con animales en los circos en Catalunya, participaron en la primera sesión de comparecencias en el Parlament de Catalunya el dia 8 de octubre de 2014.
 

Por la mañana comparecieron:

Blaï Mateu Trias, en representación de la compañía Baró d’Evel Cirk
Genís Matabosch, director del Festival Internacional de Circ Ciutat de Figueres
Joan Ramon Graell, presidente de la Asociación de Professionales del Circo
Rafael Arencón, coordinador del Grupo de Defensa del Circo con Animales
Jaume Mateu i Bullich (Tortell Poltrona), director del Circ Cric y fundador de Pallassos sense Fronteres
Carles Raluy, director del Circ Raluy
Enys Faggioni, empresario del Gran Circo Americano
Urs Pilz, presidente de la Asociación Europea de Circo

VÍDEO DE LA MAÑANA


  

Por la tarde comparecieron:

Carmen López Burillo, Consejo de Col·legis de Veterinaris de Catalunya
Vicent Llorca i Barreres, director de la revista “Zirkólika”
Gaetano Montico, presidente del Sindicato Autónomo de Adiestradores de Animales

VÍDEO DE LA TARDE


 

Vídeo del segundo día de comparecencias.

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Con motivo de las elecciones europeas del próximo 25 de mayo, entrevistamos a la candidata por el Partido Animalista PACMA, Laura Duarte, que nos habla de la censura que ha sufrido su spot electoral y de la utilidad para los animales de votar a su partido.

La entrevista fue grabada el día 17 de mayo en el marco del BCNAnimalParty en el paseo Lluís Companys de Barcelona.

 

 

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