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Mesa redonda sobre el proceso de aplicación del método CES, Captura-Esterilización-Suelta (en inglés TNR, Trap-Neuter-Return), implica atrapar a todos o la mayoría de los gatos de una colonia, esterilizarlos y devolverlos a su territorio.

En esta mesa redonda se exponen 4 momentos distintos que viven 4 ciudades distintas: Madrid, Vitoria, Alacant y Sant Boi.

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El pasado 7 de noviembre de 2015 tuvieron lugar las Jornadas Felinas Europeas 2015 en el Ateneu Barcelonès de Barcelona. TVAnimalista estuvo presente y grabó las ponencias de Elena Carloni, de la Universidad de Bolonia (Italia), Lauren Finka (Universidad de Lincoln del Reino Unido), Valerie Jonckheer (Animalytics de Irlanda) y el veterinario Diego Esteban (presidente de GEMFE).

 

“Cómo medir el estrés y proteger el bienestar emocional de los gatos en los refugios”
Elena Carloni. Universidad de Boloña (Italia)

 

“La importancia de una correcta valoración del carácter y sociabilización de los gatos en centros de acogida”
Lauren Finka. Universidad de Lincoln (Reino Unido)

 

“La protección de la salud mental del gato recién adoptado”
Valerie Jonckheer. Animalytics

 

“Cómo evitar el estrés en la visita al veterinario: desde casa a la consulta”
Diego Esteban. presidente de GEMFE

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Esta vez quiero rendir un sencillo homenaje a la persona que dirige un pequeño gran refugio pensado para perros viejos rescatados de perreras, gatos asilvestrados que nunca serán adoptados y las palomas que algunos ayuntamientos extermina de manera periódica y casi sistemática.

La conocí hace años, en mis comienzos animalistas. Ya andaba por aquel entonces rodeada de gatos, los que aparecían por su camino y los que le entregaba la gente con aquel “tú ya tienes muchos, no te va de uno más….”. Ya ni recuerdo las veces que se trasladó buscando el mejor sitio para ellos, donde tuvieran espacio para recorrer y árboles a los que trepar. Dió con el terreno ideal en Lleida, tan grande que podría albergar no sólo a sus gatos sino a todos los perros ancianos, enfermos e inadoptables que pudiera salvar de la lista de sacrificio de las perreras.

Entregar tu vida a los animales es fácil cuando se aman de manera instintiva y se reconocen sus derechos de manera incuestionable. Otra cosa es toparse con las trabas de burocracia y la estupidez humana.

Al tiempo que empezaba a hipotecar sus bienes y con la mente puesta en los animales a los que podría salvar, comenzaba la carrera de obstáculos: la lucha sin cuartel con los que ella creía de confianza para poner al cuidado de los animales. Una denuncia que nace de una venganza, el vacío de la ignorancia y una administración que le niega la ayuda por haber salvado casi 200 gatos -que habrían acabado probablemente muertos en la calle- puede acabar con cualquiera a no ser que se tengan las cosas muy claras.

En los últimos meses, varios robos con rúbrica incluída: la de los últimos cuidadores que sabían muy bien donde estaba lo que querían y el momento oportuno para llevárselo. Aunque ya mucho antes los anteriores se habían llevado parte de la ilusión en una furgoneta que el refugio acababa de adquirir, junto con numeroso material que era para los animales y sólo para ellos. Individuos que se han tenido que expulsar o se han ido por ver frustrados sus objetivos. Se confundieron pensando que allí se vive de los animales y no por ellos.

Estos tíos parecían tan majos, que con la mejor de sus sonrisas ya se habían metido a algunos en el bolsillo, y alguna lagrimita hizo que algunos animalistas se los creyeran más a ellos que a nosotros. Y eso que los animales que nos dejaban allí los salvábamos nosotros y no ellos.

De la misma manera que se salvaron los casi 200 gatos llegados de Barcelona, aunque se sigan oyendo los ecos de que murieron a los escasos cuatro meses de llegar. Y si murieron algunos, al menos se les intentó salvar y no se miró hacia otro lado cuando algunos estaban demasiado ocupados en luchas, mentiras y cintas de vídeo: la que grabaron los mismos cuidadores a su marcha, con la miseria que habían dejado a su paso y que entregaron a una ínclita asociación gatera de Barcelona para que nos denunciara. La denuncia llegó sin haber contrastado los hechos con nosotros, la parte contraria.

Así las cosas, se ha luchado y trabajado por partida doble. El sabor de la incomprensión queda ahí, pero no ha hecho perder las ganas de seguir abriendo jaulas de perreras, rescatar a gatos y palomas de las calles, y nuestras cerditas viven alejadas del horror por el que otros pasan sus días en las granjas de los alrededores.

No tiene porque ser el mejor refugio de animales, pero es un gran refugio que se llama Proteger los Inocentes, y su presidenta merece al menos, un aplauso.

 

Soy vegana. Fui una de las fundadoras de Libera! y presidenta hasta 2009, así como delegada del PACMA en Barcelona en su primera etapa. Organicé el primer autocar que salió desde Barcelona hacia Tordesillas en 2005, en una cruzada contra las fiestas populares con toros que luego me llevó a formar parte de la organización en la primera y única manifestación en Coria (Cáceres) contra el llamado “Toro del acerico”, y Medinacelli (Soria) contra el toro de fuego. También formé parte de la organización de la más numerosa manifestación antitaurina en Barcelona desde 1992, previa a la prohibición de la tauromaquia en Cataluña. Ahora voy por libre, aunque soy portavoz del refugio-santuario Proteger los Inocentes (Lleida).

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La Jornada tendrá lugar el próximo 11 de abril y contará con varias conferencias. El acto concluirá con una mesa redonda donde participarán candidatas y candidatos de los diferentes partidos políticos de la ciudad de Tarragona.

La Asociación Grupo Acogidas y Adopciones de Animales (GAIA Tarragona) organiza por primera vez en Tarragona una Jornada sobre Políticas Públicas de Protección Animal. El acto, que cuenta con la colaboración de la Asociación Libera!, a Diputación de Tarragona y el Ilustre Colegio de Avogados de Tarragona tiene programada la participación de veterinarios de GEMFE (Grupo de Estudio de Medicina Felina), Plataforma GATERA (BCN) y la sección de derecho animal del Ilustre Colegio de Abogados de Tarragona. El objetivo de la jornada es debatir sobre la situación actual de las políticas que se aplican en materia de protección animal y avanzar, entre otros temas, en el nuevo modelo de gestión de las colonias felinas en Tarragona.

Además, tendrá lugar una mesa redonda con candidatas, candidatos y representantes de los diferentes partidos políticos. Bajo el nombre “¿Qué políticas públicas de protección animal necesita Tarragona?” los diferentes partidos explicarán cuál es su posicionamiento al respecto y qué incluyen en sus programas sobre esta materia.

La Jornada, que comenzará a las 10:00 horas del sábado y se prolongará hasta las 15:00 horas, tendrá lugar en la Sala de Actos del Museo Nacional de Arte Moderno de Tarragona.

GAIA Tarragona, juntamente con Tarraco Gats, ha impulsado un nuevo modelo de gestión de las colonias de gatos de la ciudad de Tarragona que se encuentra en su primera fase. “Para continuar desarrollando este modelo, hay un apoyo activo y amplio de la admininstración. La manera en que se ha demostrado más eficaz para establecer un control, es la esterilización. El objetivo es promover la gestión de colonias de una manera eficiente, que haga posible la convivencia de gatos y personas, basando su estrategia en el control de la natalidad, y aplicando la filosofía de esterilizar por no sacrificar” manifiestan desde la asociación.

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Este martes 3 de marzo comenzó la 4ª Campaña de identificación y esterilización de animales considerados de compañía a precios bpromocionales “Soy Responsable”. La campaña estará en marcha hasta el 30 de mayo y ya incluye más de 180 centros veterinarios adheridos en toda Catalunya.

 

 

La campaña, promovida por FAADA, está abierta a todas las personas responsables de perros, gatos y hurones de Catalunya. Tan solo hay que apuntarse en su sitio web para beneficiarse de los precios promocionales. “Soy Responsable” nació hace 4 años con la voluntad de concienciar la población sobre la necesidad de identificar y de controlar la natalidad de perros, gatos y hurones. Este año se está llevando a cabo una prueba piloto en la comunidad de Madrid donde participan seis centros veterinarios adheridos a la campaña.

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El titular de este escrito responde a la afirmación que realizó una informante(1), Aitana, cuando inicié un trabajo de investigación etnográfica(2) hace un tiempo. La contundencia de esa frase, vinculada con la tenencia de 36 gatas y gatos repartidos en dos pisos de unos 20 metros cuadrados cada uno, fue la chispa que me llevó a interesarme por desarrollar una indagación fundamentada en lo que se conoce como “Animal Hoarding” o acumulación de animales.

Durante 2013 y 2014 tuve ocasión de conocer algunas investigaciones publicadas sobre esa cuestión, realizadas en el contexto europeo y estadounidense pero, en lugar de calificar de enfermas a las personas que acumulan animales, como apuntaban los documentos que consulté, quise entender aspectos del fenómeno y para ello me centré en etnografiar diferentes casos, siguiendo el sistema de “bola de nieve”. Esto es, una informante me facilitó conocer a otra y así sucesivamente hasta que alcancé un total de 9 casos repartidos entre la ciudad de Barcelona y su área metropolitana.

La idea de exponer aquí algunos datos de mi investigación es para aportar información sobre un modo de amar a los animales que conduce a recogerlos de la calle, o del espacio público en general, que es cuando esos animales presentan una situación harto deplorable (enfermos, heridos, maltratados, desnutridos, etc.) y encerrarlos en el ámbito doméstico, esgrimiendo argumentos que se centran en la protección, cuidado, cura, esterilización, adopción, empatía o cualesquier otro término que signifique ayudar al Otro(3). En ningún caso pretendo enjuiciar a mis generosas informantes, aunque sí pueda plantear una serie de interrogantes que no han sido plenamente respondidos por la investigación todavía inconclusa.

Empiezo, pues, hablando del amor porque es la palabra que utilizan todas las informantes para referirse a su vinculación con los otros animales y se convierte, así, en el eje del discurso que presentaré. El amor es un sentimiento que muestra un ser hacia otro y que se expresa al sentirse complacida con aquello que es bueno para ese ser y con la pena y el disgusto cuando lo que acontece es malo. También, se experimenta y manifiesta amor hacia otro ser al desear su compañía, conocerle, comprenderle y, sobre todo, respetarle. El término amor se transforma en otros que podrían ser sinónimos como querer o cariño, que se aplican en escenarios cotidianos y familiares como el sentir cariño por ese animal conviviente o de familia que nos acompaña o querer a un familiar. Aquí querer o cariño son palabras intercambiables, pudiendo aplicarse indistintamente a un animal humano o a los otros animales. Lola, que tiene 23 gatos en su piso de 55 metros cuadrados, lo explica diciendo que:

…yo les quiero tanto pero, tanto, tanto, a mis gatitos que con ellos me siento que ya no estoy en este mundo…estoy en otro mundo mejor, que hay paz, amor, felicidad y ¿sabe lo que me gustaría? ¡No tener que salir a la calle nunca más! Y quedarme con mis gatos en un espacio que tuviera yo ancho y a gusto y ¡se acabó la historia!… no quiero más nada del mundo, todo es mentira…no hay más verdad que ellos, ellos son auténticos, les amo, son verdaderos y me dan su cariño, lo demás todo es una mentira… está comprobao…

El amor es un afecto que siempre se encuentra en formación, dado que se acostumbra a amar a alguien en diferentes momentos de la vida. Amor es también cultura porque es capaz de reconocer y apreciar al Otro como igual y diferente a la vez. Sin amor, la vida de los animales, humanos o no, no se desarrollaría como vida plena sino como la que corresponde a seres marginales que quieren mal. La diferencia especista entre ser humano-animales, que es excusa para el desamor, se convierte por eso mismo en paradigma de los sentimientos humanos en general. Desde este modelo especista se podría afirmar que no permite el amor en plenitud porque establece un posicionamiento asimétrico, de desigualdad entre el ser humano y los otros animales y sitúa el amor, si lo hay, como vergonzoso, sin prestigio, tímido y débil. Sobre ese desprecio hacia el amor que manifiestan algunas personas, Lurdes comenta:

…me escondo, no digo que tengo a mis gatos [28 gatos en su piso de 40 metros cuadrados] porque ya me han insultado bastante. Hace unos años lo hablaba con mis vecinas para que me ayudaran a mantenerlos, y no lo hacían, pero sí lanzaban a los cuatro vientos que los tenía… bueno, entonces tenía 33 que alguno se me murió de viejo, y me querían denunciar y me decían que los maltrataba, que los drogaba y cosas muy muy duras pero eso yo nunca lo hice porque mis gatos son mi vida…los animales son mis iguales sin diferencias y eso la gente no lo entiende…

Existen personas que pueden no amar a sus congéneres, sino simplemente soportarles, porque están condenadas a vivir en la misma sociedad, sea esta cual sea, y, sin embargo, pueden tener profundas relaciones con los otros animales cuyo afecto valoran en extremo. Un amor que les nutre y alienta en cada instante que comparten con esos otros animales, sea personalmente (en su domicilio, conviviendo con un número significativo de gatos, por ejemplo) o virtualmente (con la enorme cantidad de fotos y vídeos que tienen en sus teléfonos móviles y en sus ordenadores). Idea que se expresa clara y contundentemente en la narración de varias informantes que insisten en que aman a los otros animales, por encima, incluso, del amor que les inspiran sus propios descendientes. De este modo lo expresa Rubi(4), que tiene 31 gatos en su vivienda de 45 metros cuadrados:

…Es como si su alma [de los gatos] y la mía se fundieran y ya pa la eternidad. Es algo más grande… fíjate yo he tenido 3 hijos, tengo nietos, tengo biznietos y yo no he sentio nunca esa unión tan grande… es algo… hombre yo quiero mucho a mis hijos y a mis nietos y a tos… pero es que como ellos [los gatos] son tan inocentes, tan puros, tan especiales…

Hay también personas que se ganan el amor de los otros animales a través de un esfuerzo continuado por acogerles, cuidarles, observarles, defenderles, en definitiva, por conocer e interesarse por esos otros que son socialmente convertidos en inferiores. Su preocupación es conocer en tiempo casi real qué le ocurre a los animales, a través de las redes sociales, e intentar paliar las desgracias a través de acogerles, atenderles y proporcionarles un hogar. El cuestionamiento surge cuando se trata de animales que viven en condiciones de hacinamiento porque el espacio y las posibilidades de quien los acoge no responde a las necesidades de esos animales. En este caso, explican las informantes, el concepto es salvar a los animales de males mayores que les acechan en el ámbito público. Eso manifiesta Montse:

…no paro de mirar en el Facebook para saber qué pasa con perros de las protectoras y de donde sea, porque esto es un sinvivir ¡es que ves cada caso que no puedes soportarlo! Yo a los míos [tiene 15 perros casi todos mestizos, todos adoptados, en una planta baja de 60 metros cuadrados donde vive] los querría tener en un sitio grande de 100 y pico metros con terraza, o en la montaña, en una casa con habitaciones grandes donde los pueda tener en condiciones bien… pero sin dinero no puedo hacer nada. Me dejo la pensión con ellos y ya no llego a más pero los salvo de que los maten… y claro como cada día aparecen tantos en el “face” pues también tengo 3 [perros] en acogida…

A partir de mi investigación, el amor al que me refiero toma básicamente una dirección que transcurre entre las mujeres5 y los otros animales, de modo que dos tipos de seres inferiores(6) se encuentran en un sentimiento que les vincula extraordinariamente. De forma consciente o no, lo perciban las mujeres o no, las enseñaron a amar de un determinado modo. Fueron enculturadas para que desarrollaran con éxito su labor: socializar a su prole. Y ese tipo de amor, socialmente repetido como amor maternal, es el que otorgan a los otros animales las informantes conocidas. Antropomorfizan a gatos y perros7, como si fueran sus hijas e hijos, y lo hacen porque les resulta necesario para poder describir lo que le ocurre a los animales, de modo que sea comprensible tanto para ellas mismas como para que, los animales humanos, entiendan por qué acumulan animales en sus domicilios. Respecto a antropomorfizar, Pepi, que tiene 22 gatos en su piso de 40 metros cuadrados, lo vincula a su experiencia de maternidad:

…cuando parí a mi hijo era un milagro ¿no? Estás esperando 9 meses y cuando sale una criaturita y ves que tienes unas manicas, unos dedicos, unos pies que no le falte un deo, a ver, ¡ay dios mío que esté sano de la mente! entonces te lo dan pequeñito asín y es parecido a cuando te dan un gatito ¿sabes? Que le miras y ¡ay dios mío a ver si está bien, a ver si no le han hecho daño! pues es igual ¿sabes?… cuando me dieron al Nino [un gato] diciéndome tómatelo, llévatelo, me recordó de cuando me habían dao a mis hijos… eso es lo más divino que hay… sobre todo que sepa el mundo entero que adoro a los gatos porque son como hijos míos, los trato mejor que a mis hijos porque como no me pueden decir lo que les pasa y como yo tampoco entiendo cuando maúllan pues los miro como miraba a mis hijos… pero sí les entiendo, sí, porque les miro y veo sus caritas, sus colitas, cómo me piden ¡cómo me quieren!…

En el trabajar con y por amor que desarrollan las informantes, aparece la idea de qué es la salud animal. Las narraciones recopiladas refieren que salud es cuando el animal está bien: sano, alimentado, a salvo de los humanos y de los perros –en el caso de gatos– y cuando su comportamiento es normal. Derivado de los relatos de las informantes resulta que el trabajo que realizan, ese trabajar con y por amor, equivale al placer con el que se ejecuta una obra que se considera indispensable para evitar el sufrimiento y la muerte violenta de seres cuya voz social es solo perceptible a través de la representación ejercida por personas, en esta investigación básicamente mujeres, que cual madres corrigen con amor una parte de la barbarie que tiene lugar en la sociedad contra los otros animales. Roser asegura que sus gatas y gatos, 47 en total, están bien sanos y contentos:

…ya les ves, así de chulos y sanos están y mira qué pelo tienen… la Moni [una gata] no está muy fina porque tiene 15 años y es viejita pero se conserva muy bien, todavía juega con sus hijas que son casi tan mayores como ella y ahí están todas al sol ¡les gusta tanto el sol!…

muchas veces lo he hablado y lo he pensado ¿qué hubiera sido de mis gatas y gatos si no los hubiera traído a casa? Muertos, estarían todos muertos seguro… sí, sé que son muchos en este piso que tiene 75 metros cuadrados, me eslomo cada día limpiando, con el veterinario que me los lleva y los gastos que me ocasionan pero, cuando pienso en su suerte de no estar conmigo, pues pienso que lo que hago es de lo más normal porque ya te he dicho que amo a los animales…

Respecto a la salud de los animales, Pep asegura que si tiene 30 gatos, en su vivienda de 50 metros cuadrados, es porque se los ha ido encontrando en diferentes situaciones y no ha podido evitar llevárselos a su casa antes que dejarlos en la calle en condiciones infrahumanas:

“…es tremendo cuidar a tantos gatos, un esfuerzo duro de soportar cada día, cada día, pero por otro lado me da alegría ver cómo están ¿que podrían estar mucho mejor? pero es que yo no tengo más casa que esta y hago lo que puedo. Cuando alguno se enferma voy a la veterinaria que me hace un precio y me cobra 90 euros por esterilizar a las gatas y saco el dinero de donde sea, pero tú les has visto ¡todos sanos, todos vivos! ¿No crees que están mejor aquí tal y como están que en la calle? Aquí les cuido, les quiero, les tengo. Para mí esto es lo mejor a pesar del esfuerzo…”

Contrastando el discurso de las informantes con la convención social, respecto a qué es la salud animal, sabemos que la comunidad científica ha tratado la cuestión durante tiempo, sobre todo porque no existe una definición universal y ajustada de lo que dicha salud es. Se acuerda, según la World Organization of Animal Health, 2010, que un animal está en buen estado de salud si, como demuestra la evidencia científica está sano, cómodo, bien alimentado, a salvo, puede expresar su comportamiento innato y no padece situaciones desagradables como miedo, dolor, angustia, etc. Desde esta perspectiva, empezamos a observar aspectos relevantes que aparentemente chocan con la idea de amor que hemos estado retratando.

Si las informantes se refieren a ese “amor tan grande que no se puede explicar”, porque manifiestan que nace, precisamente, a partir de la existencia del propio animal, creo que es imprescindible plantear algunas cuestiones de gran calado, por ejemplo: En el espacio de viviendas que oscilan entre los 20 y los 75 metros cuadrados ¿es posible atender las necesidades de los animales que he ido especificando en cada caso? A pesar de los testimonios que se basan en el amor por los otros animales ¿no es ese sentimiento en sí mismo contradictorio, dado que los animales han de verse sometidos a unas condiciones de enclaustramiento y hacinamiento difíciles de soportar? ¿Es suficiente amar a los animales, tal como lo explican las informantes, para justificar la acumulación de estos? ¿O basarse en el concepto de salvarlos de males mayores, de morir, de ser torturados, etc., para mantenerlos concentrados en viviendas, en algo similares a cárceles, donde los animales han de transitar sus vidas?

Maru, que comparte su vida con 36 gatos en un piso de 55 metros cuadrados, afirma que siempre es mejor compartir poco espacio(8) pero seguro, que estar en la calle a merced de lo peor, que son, según ella, los animales humanos:

“…para mi entendimiento lo mejor es tenerles aquí, aunque vivan como viven, que a mí me gustaría tener un piso grande y que pudieran correr pero esto es pequeño y es todo lo que tengo… ellos [sus gatos] están muy bien porque comen, tienen su agua y su tierra. Si se ponen enfermos viene una chica que es veterinaria y me cobra poco. Si ensucian lo limpio y ¡apa!… si lo que yo he visto en la calle con los pobres gatos, bueno con los animales porque todos reciben, pero los gatos más, es que como aquí no estarán en la calle, no, porque yo les quiero mucho, son mis gatos y si pudiera tener más, más que tendría, pero es que no caben ya…”

En el caso de los gatos, los domicilios que visité presentaban diferentes niveles de limpieza: desde pisos en condiciones de salubridad lamentables debido a la edad de la persona que acumula animales y a sus dificultades para mantener el lugar en condiciones higiénicas saludables (olor característico de los gatos y acumulo de pelo que “inundaban” la escalera del edificio; en la vivienda: habitaciones, cocinas, aseos, etc., presentaban un desorden y un grado de suciedad evidentes; etc.) hasta viviendas donde el aseo y el miramiento eran la norma, a pesar de los muchos gatos o perros que las habitaban.

A través de la etnografía observo que, por lo que respecta a los gatos, la convivencia forzosa de esos animales en espacios reducidos, provoca situaciones de enfrentamiento (arañazos, mordiscos, persecuciones y choques con y contra los otros gatos y contra los objetos que están dispuestos en ese mismo espacio); situaciones de estrés evidente (“pelado” de barrigas y vientres por la constante y compulsiva limpieza de la zona que acaba eliminando el pelo y provocando eczemas y heridas; lamido repetido de heridas con lo cual estas no acaban de cicatrizar y se infectan de nuevo); situaciones de miedo (conseguir el espacio más alto y más alejado de los otros gatos que amenazan con atacar por cuestión de territorialidad exigua; transcurso de horas en la misma posición por temor a los otros gatos), situaciones de mal comportamiento innato (imposibilidad de correr en espacios tan reducidos con lo cual los gatos no pueden más que circular o dar vueltas en espacios muy reducidos y “obligatoriamente” dormitar todo el tiempo), situaciones de indefensión (no pueden escapar al gato que les amenaza y reciben los zarpazos sin poder zafarse porque el espacio no permite la retirada o huida).

Otro tanto, en condiciones similares de compartir espacio territorial en el ámbito de una vivienda reducida, acontece en el caso de los perros, con una convivencia bastante disciplinada dado el número de animales pero con un deambular nervioso y repetitivo en ese espacio reducido en el que habitan y con una demanda constante de atención. Petición que consigue alterar el ritmo de las entrevistas porque varios perros emiten ladridos, en tono amortiguado pero constante, o se abalanzan repetidamente sobre mí queriendo jugar o ser acariciados Perros que, además, presentan la particularidad de que hay que llevarlos al espacio público cotidianamente y Montse, la informante, al tener 15 perros en su domicilio y un número variable en acogida, explica:

“…no puedo sacarlos a todos cada día así que salen un día sí y otro no… pero han aprendido que cuando no salen hacen sus cosas en el balcón…. a veces le pido al hijo de una vecina que me los saque y le doy unos euros por el trabajo pero, claro, eso es pagar más y, si es a final de mes, pues imagínate que estoy a dos velas…”

Como he dicho al inicio, publicando datos de mi investigación no pretendo cuestionar la labor de las personas que acumulan animales sino, en todo caso, poner de manifiesto la dificultad para decidir lo que es mejor para los otros animales frente a este tipo de situaciones y, por otro lado, me gustaría provocar un debate que sirva para desentrañar la cuestión y encontrar un modo de que quienes hacinan animales y quienes nos sorprendemos y disgustamos por el hecho, podamos llegar a comprendernos y a estudiar la mejor manera de defender a los otros animales que son el cordón umbilical que nos une en esta arena.

 

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(1) Un o una informante es la persona que facilita información sobre un tema que es objeto de estudio, mediante la narración de aconteceres a través de entrevistas pautadas.

(2) La etnografía es una forma de investigación social que se realiza, fundamentalmente, a través de observar a las personas y lo que hacen, de forma próxima y personal, con objeto de descubrir la perspectiva o punto de vista del/de la informante. La etnógrafa participa de la vida cotidiana de la gente durante un período de tiempo, observando, escuchando, preguntando, estudiando documentos vinculados con el objetivo de su investigación, elaborando hipótesis y actuando de acuerdo con ellas. En definitiva, recopilando datos que aporten conocimiento sobre el tema que atañe a la investigación.

(3) La Alteridad es alternar o modificar la perspectiva propia por la del Otro, respetando y considerando su punto de vista. Lo que en Antropología se denomina “Otro diverso”. Es desde esta posición a la que hago referencia, cuando explico que las informantes desean ayudar a los otros animales.

(4) Todos los nombres y datos identificatorios han sido modificados con objeto de preservar el anonimato de las informantes.

(5) De los 9 casos conocidos, 8 corresponden a mujeres y uno a un hombre. Todas eran de edades y condiciones socioeconómicas diferentes que transcurrían desde la pobreza quasi absoluta (pedir limosna en la calle) a tener un nivel de vida de persona jubilada “acomodada”.

(6) Podemos convenir que, a pesar de los cambios socioeconómicos registrados, las mujeres continúan teniendo una categoría social de inferioridad que se visibiliza en cuestiones de diverso calado como: desigual salario por igual trabajo; despidos o problemas laborales por maternidad; violencia de género; discriminación positiva, etc.

(7) En la investigación que explico, los casos conocidos consisten en la acumulación de gatos y/o perros, posiblemente debido a que estos son los animales más frecuentes en el ámbito urbano. La mayoría de las informantes hacinan gatos en espacios muy reducidos junto a algún perro y, en un caso, se trata de una informante que solo tiene perros.

(8) Todas las informantes mencionan la escasez de espacio de sus viviendas como obstáculo para ofrecer mayor confort a los animales que acumulan.

 

Antropóloga, activista por los derechos de los animales, feminista, vegana, heterodisidente. Acompaño y comparten mi vida tres gatas maravillosas. Fundadora de Antropología de la vida animal. Grupo de estudios de etnozoología. Profesora universitaria: explico a generaciones de jóvenes quiénes son los otros animales con la esperanza de que un día cambie la consideración hacia los animales no humanos.

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El pasado 6 de diciembre, Madrid acogió la campaña No regales abandono. Una iniciativa del grupo animalista Alba Kids for Animals en colaboración con la FAPAM (Federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal de la Comunidad de Madrid). Una campaña que pretende concienciar a la población y evitar la compra y abandono de animales no humanos.

El acto se realizó en la Plaza Vázquez de Mella y contó con la presencia de más de 50 personas, entre ellas el modelo italiano Valerio Pino y la periodista Ruth Toledano. “Creo que deberíamos actuar para que cambie la forma de ver a los animales” afirma Valerio. Más de 250.000 perros y gatos son abandonados al año en todo el país, según Norma Fierro, Coordinadora de la Campaña No regales abandono. Peor aún, se estima que un alto porcentaje de estos abandonos son debido a las compras compulsivas de navidad: “lo precioso que tiene nuestra campaña es que son las propias niñas las que les dicen a otras que reflexionen, que no se regalen animales como juguetes sino que los animales son seres vivos”.

La FAPAM ha tenido el apoyo de un video que se ha hecho viral en las redes sociales: No compres, adopta. Un cortometraje dirigido y escrito por el nominado al Goya, Miguel Romero. “Equiparamos el abandono de un perro con el abandono de una niña y el posterior atropello de ambos para comparar y poner al mismo nivel los dos dolores, la misma desesperación, la misma desesperanza en la carretera y la misma inocencia de que ambos seres no sabrían qué hacer para salvar su vida en esa situación y probablemente acabarían muertas en el frío asfalto de la carretera” expone Romero. Pese a ser todo un éxito en visualizaciones, afirma, todavía queda mucho por hacer.

En Italia, como en Cataluña, no existe el sacrificio de animales en perreras. Allí estamos un poco más avanzados y tenemos más leyes que en España. Cataluña, por suerte, está un paso por delante” declara Valerio Pino. Esto es algo que se pide desde diferentes protectoras de animales, que buscan una legislación en contra del maltrato animal a nivel estatal y no regional. Según Norma Fierro “en España se abandona tanto porque tenemos muy poca conciencia de que el animal no es un objeto. El problema radica ahí, que los consumimos como si fuesen juguetes. Somos el país de Europa con la cifra de abandono más alta”.

Pese a que la campaña no realizará más actos, la FAPAM pretende seguir recordando que no se regale abandono estas navidades. “Siempre se puede adoptar o amadrinar a un animal. Hasta que los albergues de protección animal no estén vacíos, esto una vergüenza nacional”.

Esta campaña navideña se suma a las realizadas por más organizaciones, como la de Anima Naturalis que propone una protesta el próximo sábado a las 12 frente al Corte Inglés de la calle Preciados, Madrid.

TVAnimalista Madrid

 
Corto No compres, adopta

 

 
Rap de ALBA Kids for Animals

 

 

LA PLUMA

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“Me cague en la mare que t’ha parit, perra!” Valencia.  Hace mucho calor.  Unos hombres obligan a unos caballos a tirar de carros, sobre una pista...

NUTRICION

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Por segundo año consecutivo Gopal organizó el concurso benéfico de tortillas de patatas veganas, como en la primera edición, estuvieron presentes diferentes organizaciones animalistas...