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DDAA

Cerca de Hawai, cada año cientos de ballenas Humpjack, se reencuentran. Son cetáceos polígamos y la congregación de machos espera ansiosa la señal de una hembra que con aletazos sobre la superficie del mar, indique su disposición al apareo. Como una exhalación, masas de carne y grasa bucean a 32 km/h para enfrentarse y epatar a la hembra, que escogerá al de su agrado. La carrera es violenta y en alguna ocasión mortal. Se empujan, se colean, se avasallan con virulencia, persiguiendo durante horas a la hembra, la cual mide también así en ellos su resistencia. Finalmente la hembra se aleja con un elegido, dejando un grupo de machos desbravados. Entonces ellos comienzan a acariciarse entre sí con dulzura, con una ternura amorosa que contrasta con la violencia con que se maltrataban anteriormente. Parecen pedirse perdón mutuamente por todo ese maltrato.

El veganismo es un modo de pedir perdón, la reacción lógica de la individua sana ante el espanto de la muerte prematura. No hay más extremismo que aceptar que degollar, esclavizar, orfanar, violar, torturar y asesinar a alguienes, sea justificado de algún modo. El veganismo no es mirar al animal matado, sino ser él, y morirse un poco en cada inocente, ver la propia muerte en un espejo sangrientamente injusto. Lo anormal, lo enfermo, es ver a las demás como comida, sexo o diversión. El veganismo es una postura de mínimos. El veganismo -es decir la consideración ética de las demás especies animales como beneficiarias de derechos fundamentales de vida, libertad e integridad física y psíquica-, conlleva lógicamente su dieta (como aspectos diferentes pero sinérgicos de una misma actitud), que hay que normalizar y trasladar a todos los aspectos de la sociedad, con argumentos progresistas, ecologistas, de salud…, siempre bajo el paraguas de la ética como motor. El veganismo propone una sociedad basada en la cultura del respeto y la igualdad, un paréntesis en la inercia brutal histórica, basada en pirámides, socialización de pérdidas o utilitarismo, dentro del cual el valor de la vida se alza, partiendo de una vertiente sensocentrista, pero con principios de precaución para otras formas de sensibilidad que desconocemos (animales no humanos sin sistema nervioso central).

La definición más exhaustiva de veganismo sería “abrir las manos”, dejar decidir acerca de sus vidas a las esclavas que apresamos, y sucede igual con el feminismo. Desde la corrupción que supone su “domesticación” (una megalomanía que sostiene la idea de que nuestra especie ha logrado someter los millones de años de genética de las evoluciones y culturas animales), hasta el desquiciado dogma de que el resto de faunas dependen de nosotras. La idea de la veganocracia, de un mundo vegano en el sentido mas amplio, pretende desbagatelizar el concepto del veganismo como simple dieta, aunque sea importante hablar de dieta porque es responsable de la casi totalidad de los asesinatos de no humanas, el veganismo es respeto inter y extraespecifico, la dieta es la consecuencia de ese respeto.

Una cita o una poesía no cambian el mundo, la literatura no amuralla el paso de lo burdo y el insolente avance de la estupidez; pero una cita o una poesía, como una chispa, una transgresión, pueden abrir una puerta y comenzar una corriente de aire el cual -en el marco de un pensamiento crítico-, detone una revolución. No hay que temer a las palabras, son meros fonemas invertebrados, las palabras no son nada, sino los gestos que de ellas emanan. En estos tiempos que corren, donde alcanzamos la cumbre de la crueldad contra las demás personas animales, el gesto del “no quiero”, -desanudando con ello las manos entorno al animal apresado-, ya es revolucionario y humanista. Hace falta compromiso, grito, protesta… pero ante todo abrir las manos, asomarse al acantilado de la lucidez, para contemplar la espectacular vista de un paisaje ancho, curioso y hermoso. Nada más excitante y temible que alguien pensando críticamente. No basta con provocar, ni con saber, sino gestionar la información con astucia y honradez, con objetividad y bondad, sin defender los propios privilegios, como acostumbramos. Eso es lo mejor de un ser humano.

La bondad, el altruísmo y la justicia son las formas más elevadas de inteligencia. Quien entiende la esclavitud y la muerte prematura como malas, entiende el veganismo. Si el veganismo es demasiado radical, entonces ¿qué es degollar a una vaca y verla desangrarse asfixiándose colgando de una pata?. No requiere más dinero, no requiere activa y drásticamente cambiar la propia vida, ni pasar horas siquiera haciendo proselitismo, simplemente renunciar a los asesinatos y las agonías para un capricho. El carnismo es un capricho de personas crueles y perezosas, adictas a no renunciar, a quererlo todo y a cualquier costa.

Aún no he salvado tantas personas como me he comido, pero dejar de comerlas sólo detiene la matanza simbólicamente. Quedan las deudas por saldar. Para eso está el activismo. Neutralidad, jamás, la neutralidad es otro de los nombres del fascismo. El precio del pensamiento crítico es la soledad, pero al mismo tiempo las mejores selectas compañías. La madurez de la activista consiste en lograr utilizar el dolor como herramienta y no como arma. Vivímos en el medioevo en nuestro trato a los animales así que la alternativa a explotar animales es dejar de hacerlo, como la alternativa a violar niñas es dejar de hacerlo. Todos los símiles cárnicos actuales -como las muñecas sexuales con formas de niña- sólo dirigen la sociedad a recanalizar las disfunciones y las adicciones con el objetivo de no renunciar a satisfacerlas, aunque ayuden. Es el triunfo incontestable del patriarcapitalismo, lograr una prostitución alegre, unos caprichos tóxicos diagnosticados como saludables y modernos y la absurda idea de que el poder de voluntad del ser humano no puede simplemente dejar de causar víctimas. El veganismo y el patriarcapitalismo son incompatibles entre sí porque el patriarcapitalismo es el sistema responsable del asesinato de millones de personas humanas y de miles de millones de personas no humanas. Pensar que el patriarcapitalismo “vegano” va a salvarnos es tan absurdo como rezar a dios para que te toque la lotería. El avance imparable de la dieta vegana puede parecer que debiera tener una repercusión cada vez mas importante en la sociedad, sin embargo el número de victimas crece exponencialmente en sentido contrario, es decir, que si se duplica el numero de personas que llevan una dieta vegana, se triplica el numero de no humanas asesinadas. La culpa de esa antítesis matemática la tiene el capitalismo, claro, por eso no podemos basar la dieta vegana en una mera cuestión consumista. La aceptación masiva del veganismo ha derivado en un veganismo de moda estructurado en QUÉ se come y CÓMO hacerlo, no centrado en destacar a QUIÉN no se come y en POR QUÉ no hacerlo. Los llamados “sacrificio eutanásico” y “por aturdimiento” son eufemismos dictados por el deseo de exculparse de las asesinas, para no reconocer a toda instancia las consecuencias de su labor. Modificando los términos, se crea un imaginario escenario benévolo que les otorga distancia con sus crímenes y responsabilidad ante ellos. Dicha exculpación abarca no sólo a quien planea y ejecuta los crimenes, sino tambien a quien se beneficia de ellos, la consumidora.

En la luna precisa, en la corriente adecuada de la noche perfecta, millones de corales liberan trillones de huevos y toneladas de esperma en el gran arrecife de coral australiano. Es la locura de la vida como una tormenta. Durante las guerras y los episodios de matanzas masivas la gente sigue pariéndole hijas al horror, condenándolas a una muerte casi segura ¿por qué?. En los campos nazis, en las guerras, en las dictaduras sangrientas… hay muchos ejemplos. Parir es la respuesta intestinal más animal existente, el desgarrador deseo de la vida, cruda, desesperada, ubícua, que desafía a la muerte del único modo que sabe. Los animales respondemos con vida cuando todo lo que nos rodea es muerte ¿qué otra respuesta más bella y lógica podemos esperar de la dinámica evolutiva?. La intuición es el material de construcción de los absurdos, pero también de las genialidades y un mundo nuevo no puede construirse con las viejas estructuras, sino sobre sus cenizas.

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Xavier Bayle, artista plástico autodidacta en las disciplinas de poesía y prosa, dibujo y pintura, fotografía, escultura, instalación, video y performance. Artivista por la liberación animal y alérgica a cualquier tipo de discriminación social. Aburrida del sistema pedagógico decido ir por mi cuenta como lectora convulsa. Ahora vivo en Polonia, practico permacultura por respeto a la tierra y a la Tierra, ofreco productos veganos orgánicos y pinto bolsas en esa linea de acción. Hago cualquier cosa que pueda ayudar a los animales. Entiendo la lucha animalista como autodefensa, una extensión lógica de los derechos humanos, donde todas las individuas precisamos derechos fundamentales a vida, libertad e integridad, incluyendo en ellas prioritariamente el medio ambiente donde ejercerlas. ¿El sentido de mi vida?: contemplar la migración de las aves, contar todas las hojas de hierba y las olas del mar, vigilar que llueva hacia abajo y recoger nueces y setas.

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“Me cague en la mare que t’ha parit, perra!”

Valencia.  Hace mucho calor.  Unos hombres obligan a unos caballos a tirar de carros, sobre una pista de arena, en un espacio delimitado.  Los caballos deben arrastrar una carga de dos a tres veces su peso. No pueden.  Gritos, golpes.  Por su bien, más vale que puedan con la carga.  Eso es el tiro y arrastre.  Tradición, dicen, que debemos respetar.

Los partidarios de esta actividad, subvencionada con dinero público, repiten que forzar a un caballo a cargar peso hasta la extenuación es una especie de tesoro del pasado que debemos conservar.  Pero el tiro y arrastre surgió en Valencia ciudad, en los años 40 del siglo XX, como forma de valorar la fuerza de los caballos destinados a la huerta.  Fue en los años 70 cuando tuvieron lugar las primeras competiciones informales y hasta los años 90 no hubo federación. No es una tradición, pero, aunque lo fuera, ¿qué? Las tradiciones a respetar son las tradiciones respetables y no hay nada respetable en el tiro y arrastre. Nada.

Lo primero que llama la atención es la tristeza en la mirada de los caballos.  El miedo, la indefensión aprendida. El título de este artículo era el grito de un carretero, a un caballo que, según el amo, no lo estaba haciendo bien.  El análisis feminista es clave para entender que una competición de tiro y arrastre es una muestra de patriarcado, de machismo, tan cruda que tienes que parar a coger aire y respirar.

- Se feminiza a los caballos.  Sus nombres reales son masculinos pero, en competición, son insultados, asediados, golpeados bajo nombres femeninos.

- Se busca la docilidad y la sumisión, siempre.  El caballo tiene que saber en todo momento qué quiere el amo.  Cuando moverse, cuando parar, cuando arrastrar.  Tiene que obedecer o le pasan cosas.  Tienen que intuir, por la voz del amo, cuál es su estado de ánimo.  Ha aprendido a prever el golpe.

Todo este proceso recuerda mucho a la llamada “intuición femenina”: en una situación en la que no es posible una confrontación directa, aprendes por la observación a adelantarte, según exijan las circunstancias, a prever la reacción.

- El caballo camina con la cabeza baja, detrás del carretero. Ni siquiera tiene que hacerlo mal, la amenaza del castigo siempre está ahí.  Es muy común esta escena: carreteros caminan juntos, riendo, pasan al lado de un caballo y uno de ellos le golpea.  Ese golpe demuestra el dominio, reafirma la masculinidad, crea fratría.

- ¿Qué pasa si un caballo pone en evidencia al carretero frente al resto del grupo? Que el carretero le enseña quien manda, le pone en su lugar.  Y su lugar siempre es la sumisión.

- Todo sucede en el espacio público, así podemos imaginar qué pasa en el espacio privado, donde sólo están los carreteros y los caballos.

 

El tiro y arrastre es un ejemplo de cómo se construye la masculinidad, contra quien se construye.  Contra esos cuerpos castigados, que pueden llegar a 700 kg., que han aprendido a obedecer.  Por eso es habitual escuchar gritos como:

“Me cago en la madre que te ha cagado, mírala”.

“Me cago en la leche que has mamado hoy”.

“Lo que pasa es que sabe demasiado, me cago en Dios”.

“Gandula”.

O el “me enfadaré”.

“Me enfadaré”… y será culpa tuya, por haberme provocado, haberme mirado mal, por no obedecer.  Será culpa tuya, porque aquí mando yo.  Por rebelde, por no hacer lo que te digo, por no hacerlo rápido o por hacerlo mal.  El caso es que siempre hay una excusa, porque este sistema permite que siempre haya una excusa para dañar.  Y si el daño es demasiado visible y, sobre todo, si alguien lo grabó, nos dirán que es un caso aislado.

El tiro y arrastre es violencia sistemática, daño constante.  El tiro y arrastre, escribo esto como feminista, corta la respiración.

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Diplomada en Relaciones Laborales. Licenciada en Historia. Militante de izquierdas. Feminista, heterodisidente y vegana.

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El primer paso que deberíamos de dar para defender a alguien, es no contribuir a su sufrimiento. En el caso de los animales es esencial no colaborar con la industria que los asesina, esclaviza y tortura, no posicionarnos en ningún ámbito de nuestra vida, del lado del opresor, del dominador, ya sea en nuestra manera de alimentarnos, de vestirnos o entretenernos. Eso es al menos lo mínimo que deberíamos hacer, no ser causantes de la injusticia ni alimentarla. El segundo paso para tratar de salvar animales inocentes, seria tratar de hacer visible su maltrato, su vulneración de derechos y falta de respeto hacia su vida al mayor numero de personas, para que de esta forma se tome conciencia y la gente pueda tomar decisiones basadas en sus principios morales, de respeto e igualdad, y no basadas en los intereses económicos y egoistas de los que se lucran de su explotación. Hablo de igualdad, porque aunque en muchas cosas somos diferentes a los animales, en muchas otras somos iguales. Todos tenemos intereses similares: deseo de cobijo, de alimento, de estar con nuestras familias y amigos, y sobre todo deseo de no sentir dolor. Esta capacidad de sentir, de sufrir, es lo que nos hace iguales a todos. Según el principio de igualdad el sufrimiento de un individuo debería de ser tenido en cuenta independientemente del sexo, raza o especie de este. Algo tan sencillo como no hacer a los demás lo que no nos gustaría que nos hiciesen a nosotros.

Volviendo al tema anterior, ¿cual es la mejor manera de comunicar en nuestro entorno esta idea? la idea de que los animales son susceptibles de ser respetados, son capaces de sentir y sufrir y por eso deberíamos de otorgarlos unos derechos básicos que guarden estos intereses.

A la hora de comunicar a nuestros compañeros la idea de respetar a los animales, deberíamos de tratar ante todo de hacerlo de una manera útil, es muy común entre los veganos pasar por una fase, llamémosla de impacto, de impotencia, cuando abres los ojos y decides ver toda la realidad que antes te negabas a aceptar, esta realidad es tan dura que en ocasiones lleva a tener una actitud demasiado dura con nuestros compañeros humanos, que todavía se encuentran en la el estado de desconocimiento de esta realidad recriminándoles su modo de actuar.

En estos casos deberíamos utilizar nuestra empatía y poniéndonos en su lugar, recordar como solo hace unos pocos años nosotros tambien éramos capaces de consumir los cadáveres de animales a los que decíamos defender, caíamos inconscientemente en esta paradoja moral. Todos cargamos con nuestra historia, la tradición, la costumbre, la conveniencia, la comodidad, las convenciones sociales, todos estos motivos, en ocasiones, pesan tanto que aplastan nuestra capacidad de respetar a los inocentes.

Una corriente, últimamente, insta a tratar nuestra forma de comunicar, como una ciencia o una campaña de marketing, diseñando de esta forma una estrategia que salve al mayor numero de animales, aplicando estudios de psicología y sociología a este campo. Un activismo “útil”. De esta manera se llega a veces a conclusiones un poco contradictorias, por ejemplo, se sugiere que quizás sea más efectivo animar a la gente a reducir su consumo de carne en lugar de hacerse vegana, de esta manera al ser una medida más fácil de llevar a cabo, será adoptada por un mayor numero de personas, y el impacto en la industria será de menos animales ejecutados, que si un pequeño grupo de personas se hace totalmente vegana y solo son capaces de disminuir el consumo de animales en unas pocas unidades. También nos dicen que es más positivo campañas como el lunes sin carne, que pueden ser llevadas a un nivel masivo, que directamente abogar por la erradicación del consumo de ningún cadáver o producto de origen animal, práctica que será adoptada por un grupo reducido.

Por supuesto que los números no mienten con estos estudios y puede que se consiga menos animales explotados y asesinados a corto y medio plazo, pero ¿estamos realmente atacando el problema de raíz? ¿estamos dando a las víctimas el respeto que se merecen?

Vamos a trasladar la metodología de estas campañas a otras desigualdades o problemas de explotación para ver si obraríamos igual. Pongamos el caso de la violencia machista, podríamos sugerir campañas como: “Los lunes no pegues a tu mujer, solamente el resto de la semana” o “pega a tu mujer solamente una vez al día” “lo importante es reducir paulatinamente las palizas”, o “en vez de pegarle, mejor un insulto”. Está claro que esta medida disminuiría el numero de golpes recibidos por las mujeres maltratadas, pero también enviaría el mensaje de que pegar a las mujeres no esta mal, solamente hay que hacerlo con moderación. Estaríamos perdiendo de vista la raíz del problema, y es que la violencia injustificada no está bien bajo ningún concepto y debe de ser totalmente rechazada. Por otra parte trataríamos de dar a las víctimas el respeto que se debe y abordar la magnitud del problema acorde a su gravedad.

No estoy diciendo que campañas que intentan acabar con la explotación, de una manera gradual estén totalmente equivocadas, pero si creo que esta progresividad en los comportamientos debe de ir encaminada siempre a un fin, y este es la renuncia total y absoluta a la dominación y explotación de inocentes. El consumo de animales se sustenta bajo muchas mentiras, y a veces debemos dar luz a la verdad y promover cambios graduales en nuestras costumbres para que sean adoptadas más fácil y rápidamente por el mayor número de personas. Creo que es muy importante incidir que explotación es explotación, aunque sea ejercida a menos individuos o de una manera más suave y esta nunca debe de ser tolerada.

En mi opinión, es útil, por supuesto, reglar y analizar la efectividad de nuestros esfuerzos en el activismo, pero siempre mirando a largo lazo, sin perder la vista en las metas finales y mostrando un respeto total hacia los animales humanos y no humanos. Quizás nuestras metas, la liberación animal y humana, parecen muy lejanas ahora y sea necesario que para despertar las conciencias de la gente sea necesario aplicar cambios graduales, pero nada cambiará hasta que nos demos cuenta que no estamos hablando de números o cifras, sino que estamos hablando de salvar vidas, vidas individuales con un valor intrínseco. Por eso nuestro activismo, nuestra manera de comunicar debería siempre girar en torno hacia ese concepto, cada vida es igual de importante y valiosa que la nuestra.

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Alberto Peláez es corredor de montaña, especializado en ultrafondo, con un gran número de victorias a sus espaldas, vegano y activista por los derechos de los animales, trata de transmitir un mensaje de compatibilidad entre una vida de respeto a todos los seres vivos y el deporte de alto rendimiento.
Técnico superior en Actividades Físicas , entrenador personal y bombero de profesión , reparte su tiempo entre el deporte y la ayuda los animales colaborando con varias sociedades protectoras, y dando charlas, transmitiendo sus experiencias llevando una vida vegana y activa

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En esta ocasión voy a analizar brevemente dos ideas contrarias que enfrentan a los defensores de los Derechos Animales a la hora de establecer las estrategias que tienen como fin lograr que los derechos de los animales sean éticamente respetados y por lo tanto reconocidos legalmente. Por lo tanto todos los defensores de los Derechos Animales son abolicionistas, a grandes rasgos todos tienen el mismo fin. El abolicionismo se diferencia del mal llamado «bienestarismo»(1) en que éste no tiene como objetivo abolir la explotación y la matanza de quienes no son humanos, sino reducir su sufrimiento manteniendo su explotación y matanza por siempre.

A lo que quiero responder en este artículo es a si el fin justifica utilizar medios no éticos o si no los justifica. Doy por hecho que nos referimos a un fin que no es arbitrario, sino al fin que señalan las normas éticas, pues un fin arbitrario no justifica utilizar medios no éticos.

La idea ética de que el fin no justifica los medios quiere decir que para lograr un mundo en el que las normas éticas sean respetadas no está justificado en ningún caso violar esas mismas normas éticas. La idea ética de que el fin no justifica los medios es una herencia del deontologismo kantiano, del filósofo Inmanuel Kant (1724-1804), cuando en uno de sus imperativos categóricos dice: «Obra(2) de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio»(3) y está presente en posteriores teorías deontologistas, como la de Tom Regan y la de Gary Francione. Para el deontologismo, el mal o lo éticamente incorrecto está en que alguien elija violar una norma ética, da igual el motivo, eso es un atentado contra la razón, pues dichas normas son el producto de ella. Esta idea lleva a algunos defensores de los derechos de los animales, dependiendo de su coherencia, a rechazar uno o más de los siguientes hechos:

a) Apoyar o participar en la creación de leyes sobre cómo explotar y matar produciendo menos sufrimiento, mejorando las condiciones de vida en los campos de concentración llamados «granjas».
b) Apoyar o participar en actos o manifestaciones monotemáticas que busca lograr un mayor apoyo social y político, por ejemplo, cuando se convoca una manifestación que sólo pide la prohibición de la tauromaquia.
c) Apoyar o participar en la castración de perros, gatos, etc. sin su consentimiento para evitar las malas consecuencias que la sobrepoblación produce en los nuevos seres nacidos.

Por otro lado está la idea contraria, que está demonizada(4), y que dice que el fin sí que justifica los medios. Esta idea es una herencia del consecuencialismo de Jeremy Bentham (1748-1832) y está presente en posteriores teorías consecuencialistas, como la de Peter Singer y la de Óscar Horta. Para el consecuencialismo, el mal o lo éticamente incorrecto está en hacer que el mundo tenga más sufrimiento o más frustración; esto es en sí una norma que podría ser ésta: «debe existir el menor sufrimiento (o frustración) posible» o, en su forma positiva, «debe existir la mayor felicidad (o satisfacción) posible». Lo que diferencia al consecuencialismo del deontologismo es que el consecuencialismo permite elegir violar una norma ética si se estima que las consecuencias serán menos malas para lograr un mundo ético que elegir no violarla.

Un ejemplo clásico que se suele poner sobre la idea de que el fin no justifica los medios es que Kant defendía las normas «no debes mentir» y «no debes matar a humanos», y como deontologista que era defendía que dichas normas éticas no se deben violar nunca, ni aunque mentir sea la única manera de salvar la vida de una persona; este ejemplo nos hace intuir que en Kant y en otros deontologistas existe algún tipo de desconexión entre la razón y el mundo material en el que existimos las personas, los llamaré «deontologistas desconectados». En cambio, un consecuencialista mentirá, robará, incluso matará a alguien si estima que las consecuencias de hacerlo serán menos malas para lograr un mundo ético que elegir «no hacer nada». Éste es el peligro del consecuencialismo, que las estimaciones para lograr un mundo mejor se basan en la experiencia y en la intuición de cada persona, por lo que una mala estimación puede llevarnos a un mundo peor, a corto, a medio o a largo plazo. Los errores han sido muchos, aprovechar la idea con fines no éticos y utilizar medios horribles que se han vuelto en contra del mundo ético que se quería alcanzar. Los datos que nos proporcionan la Historia, la Estadística, la Sociología, la Psicología y otras disciplinas están hoy disponibles para ayudar a que el consecuencialista intuya probabilísticamente cuáles pueden ser las mejores decisiones para avanzar hacia un mundo ético.

Una de las cosas más sorprendentes de las que me di cuenta es que el deontologismo y el consecuencialismo sólo están separados por esa desconexión entre la razón y el mundo material que antes mencioné, lo cual no ocurre por culpa del deontologismo, sino por un error de los «deontologistas desconectados». El error de estos consiste en creer que no se puede violar una norma ética si se elige «no hacer nada», es decir mediante una omisión. Por ejemplo creen que al elegir «no hacer nada» no se puede violar la norma que prohíbe el asesinato, pero un asesinato por omisión se ve muy claramente en que si un niño se está ahogando en una pequeña piscina y somos la única persona que puede salvarle la vida entonces si elegimos «no hacer nada» estaremos eligiendo que el niño muera, y elegir que alguien muera es matarle. En este sentido es un clásico el dilema del tranvía, ideado por Philippa Foot(5):

Un tranvía corre fuera de control por una vía. En su camino se hallan cinco personas atadas a la vía por un filósofo malvado. Afortunadamente, es posible accionar un botón que encaminará al tranvía por una vía diferente, por desgracia, hay otra persona atada a ésta. ¿Debería pulsarse el botón?

Si aceptamos el hecho de que también somos responsables de las consecuencias de elegir «no hacer nada» entonces inevitablemente vamos a «mancharnos las manos» al enfrentarnos con situaciones en las que, sí o sí, vamos a tener que elegir violar normas éticas; el «no hacer nada» ya no será el limbo en el que se refugian los «éticamente perfectos»(6). Las personas somos responsables tanto de nuestras acciones como de nuestras omisiones porque la voluntad con la que la conciencia está dotada es, en menor o mayor medida dependiendo del contexto, una de las causas que tienen un efecto en el mundo. Como diría Sartre, estamos condenados a ser libres. Por lo tanto no podemos escapar del consecuencialismo: siempre debemos elegir la opción que estimamos que tendrá las consecuencias menos malas, es decir, a elegir la opción que estimamos que tendrá mejores consecuencias a corto, medio y especialmente a largo plazo para nuestro fin último, que es lograr un mundo ético.

Ahora ya podemos ver más claramente que quien elige no apoyar o no participar en la creación de legislación bienestarista está siendo, en parte, la causa del sufrimiento extra por no aplicarla. De igual manera, quien elige no apoyar o no participar en actos y manifestaciones monotemáticas como la tauromaquia está siendo, en parte, la causa del sufrimiento extra que padecen los toros en dicho espectáculo. Asimismo, quien elige no apoyar o no participar en la castración de animales está siendo, en parte, la causa del sufrimiento y muerte que padecerán quienes nacerán y no serán adoptados, como denuncian todas las protectoras. En todo caso, la negativa a apoyar o a participar en alguna de estas prácticas ya no será en base a defender que el fin no justifica los medios, sino en base a estimar que apoyar o participar en dichas prácticas tendrá peores consecuencias que elegir no apoyarlas y no participar en ellas.

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Notas

(1) La industria de la explotación y del exterminio de quienes no son humanos se apoderó de la palabra «bienestar» para referirse a su explotación y matanza «sin sufrimiento», un término que aplicado a los humanos no tiene nada que ver con eso.
(2) Es importante observar que la regla ética se dirige al lector de manera personal en lugar de formularse de manera impersonal. Esto tiene implicaciones profundas, como que las normas éticas sólo son de obligado cumplimiento para quien puede comprenderlas.
(3) Esta regla ética es especista. El especismo es una discriminación arbitraria, acuñada en 1970 por el psicólogo Richard D. Ryder, que consiste en perjudicar a alguien porque es de una determinada especie. Cuando el especismo se ejerce desde el antropocentrismo se llama concretamente especismo antropocéntrico. Kant era especista en base a que afirmaba que sólo los humanos son racionales, entendiendo racionalidad como la capacidad de dictarse a sí mismo normas éticas. Esta idea no se ajusta a la realidad en la que por ejemplo los bebés, niños y algunos enfermos no tienen dicha capacidad. Además, la racionalidad no es lo relevante para respetar a alguien, sino que lo relevante es el mismo hecho de que se es alguien, a esto es a lo que llamamos sensocentrismo: http://www.tvanimalista.com/es/2014/09/29/el-sensocentrisme-es-la-rao-que-ens-porta-a-practicar-el-veganisme/
(4) Para hacerse una idea de lo demonizado que está el consecuencialismo basta decir que cuando cursé Ética I y Ética II en la UNED no estaba incluido en el temario, sólo había un par de menciones. La idea de que el fin sí justifica los medios no tiene la culpa de que los fines no sean los de la Ética y tampoco de estrategias fallidas por ser contraproducentes.
(5) http://es.wikipedia.org/wiki/Dilema_del_tranvía
video
(6) En la práctica, todos los defensores de los derechos animales que son «deontologistas desconectados» son consecuencialistas en la práctica: para ir de un sitio a otro usan transportes que causan atropellos de personas humanas y no humanas; para alimentarse consumen vegetales que se han producido mediante la matanza de animales en los campos de cultivo; para mantener la salud y la vida defienden la defensa propia, etc.


David Díaz es Técnico Superior en el desarrollo de productos electrónicos, pero comenzó a estudiar programación informática a los 12 años hasta que en la universidad fue perdiendo la motivación según la iba ganando hacia Filosofía. En el verano de 2007 decidió ser vegano y comenzó a hacer activismo en defensa de los animales. El 10 de agosto de 2008 creó el blog www.RespuestasVeganas.Org en el cual da respuestas a los argumentos que se suelen presentar contra el veganismo. Es socio de varias organizaciones veganas y afiliado al Partido Animalista PACMA.

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El Tribunal Europeo de Justicia ha desestimado el recurso interpuesto por el Gobierno español y la Xunta de Galizia contra la normativa comunitaria sobre los cambios en los controles de toxicidad para el marisco que obliga a substituir los ratones por pruebas químicas.

Desde finales de 2011, el Reglamento CE 15/2011 permite el uso de métodos alternativos que no utilizan animales –los cuales se veían sometidos a un dolor extremo y una posterior muerte – en los tests para la detección de biotoxinas marinas en moluscos destinados para el consumo humano.

La autoridad científica EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) indicó que los métodos con animales presentaban deficiencias y no se consideraban adecuados para asegurar la seguridad alimentaria, por lo que la Comisión Europea otorgó a los Estados Miembros un plazo para aplicar los métodos químicos que terminó a finales del año pasado. Sin embargo, España, uno de los principales productores europeos y mundiales de marisco, apeló contra esta decisión al considerar que el impacto económico de la misma era “desproporcionado” entre otras razones.

A dicha argumentación el TE alega que: “La protección de la salud pública tiene una importancia preponderante con respecto a las consideraciones económicas, por lo que puede justificar consecuencias económicas negativas, incluso considerables, para determinados operadores” y que aún siendo demostrado el incremento del coste por muestra en el método LC‑MS/MS sea superior al coste del método biológico “no cabe considerar que tal sobrecoste sea desproporcionado con respecto al objetivo perseguido, que consiste en la protección de la salud de los consumidores de moluscos bivalvos.”

Entre las consideraciones para rechazar el recurso, el tribunal europeo de justicia acepta la acreditación del metodo quimico LC‑MS/MS, validado por varios laboratorios bajo el control del LRUEBM, como método que permite detectar toxinas lipofílicas conocidas de manera más fiable que el método biológico que puede dar lugar a falsos resultados negativos.

También explica que no ha quedado suficientemente demostrado por España este incremento del coste y que tampoco se han tenido en cuenta la reducción de costes por la mayor fiabilidad del método químico.

Alberto Díez, portavoz de la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales, ANDA, se muestra muy satisfecho ante esta decisión, que supone “un avance importante en el reconocimiento de los métodos alternativos que siendo más fiables, no implican sufrimiento para los animales, permitiendo que ganemos todos”. ANDA se había dirigido a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición para solicitar que se adelantara el final de la experimentación con animales.

Imagen: Igualdad Animal

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En el movimiento de Liberación Animal la naturaleza de los debates ha estado centrada en dos cuestiones: la ideología y la estrategia. Dos asuntos fundamentales sobre los que hay que mantener siempre viva la llama, que duda cabe.

Éste artículo es una reflexión en alto cuyo objetivo es dar pie a un debate sobre un asunto que, pese a ser reconocido por muchas compañeras como algo crucial, no se le ha prestado la atención necesaria: la falta de compromiso.

Reconocer que los animales son oprimidos, que padecen la falta de libertad, el sometimiento, el abuso y la tortura, implica una serie de responsabilidades. De poco vale ese reconocimiento si no nos lleva a actuar y tomar medidas que busquen el fin de tales injusticias.

Como explicaba de forma más desarrollada en el artículo Opresión y Liberación Animal, el veganismo es insuficiente, pues los animales, además de no participar en su opresión, necesitan que acabemos con ella. Si no tomamos parte activa de su liberación, no nos diferenciamos en nada de quien, estando en contra de los abusos que sufren los menores, mira a otro lado cuando puede impedirlo. ¿Qué podríamos pensar de alguien que hace algo así?

Los cambios que el movimiento de Liberación Animal ha cosechado a través de campañas de concienciación, acciones directas, protestas o grupos de presión, han sido posibles porque ha existido la implicación de un número determinado de personas. El debate ideológico y estratégico es fundamental pero sin gente comprometida no servirá de nada.

Asumir que los animales son sujetos de opresión, sobre los que tenemos una responsabilidad de cara a su liberación, pasa por poner a examen nuestra solidaridad. Y nuestra solidaridad está directamente relacionada con la renuncia a nuestros privilegios.

Renunciar a nuestros privilegios

Un privilegio es un beneficio o ventaja que unos individuos poseen (poseemos) en detrimento de otros y que, al ser fruto de una situación de desigualdad y por lo tanto ilegítima, no le pertenece. Muchos de nosotros hemos heredado esos privilegios y, si bien no tenemos ninguna responsabilidad con la forma en la que fueron obtenidos en el pasado, sí la tenemos con el uso que vamos a hacer de ellos en el futuro.

Entender que la solidaridad es una parte inseparable en las relaciones de igualdad, implica renunciar a esa serie de ventajas que hemos heredado de forma ilegítima para convertirlas en herramientas de cambio hacia la igualdad y la liberación animal. Dado el actual estado del mundo, la utilización de un medio en nuestro propio beneficio, más allá de la supervivencia, ya sea un bien tangible o intangible —como el uso de un conocimiento— con el que podríamos transformar la situación de muchos oprimidos y favorecer cambios hacia su liberación, no es legítimo.

Cuando planteo este debate hay quien se pregunta si esto no es algo exagerado o extremo y siempre, tras el consecuente intercambio de opiniones, la conclusión que saco es la misma. Se confunden dos conceptos que separan dos mundos: solidaridad y caridad.

Solidaridad vs Caridad

La caridad, decía Galeano, se practica de arriba hacia abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder, al contrario que la solidaridad que es horizontal y se ejerce de igual a igual (1).

La caridad y la solidaridad, si bien suelen ser utilizadas por muchos para referirse a un mismo hecho, tienen puntos de partida diametralmente opuestos. La primera se construye sobre el derecho a la propiedad donde el que la practica da algo que considera suyo en un acto de generosidad. La segunda, se construye sobre el principio de igualdad, donde la responsabilidad de acabar con una injusticia, sea quien sea el sujeto que la padece, atañe a los miembros de todo un colectivo.

La figura del donante y el donativo pertenecen a la caridad, te doy algo que me pertenece. Esto no ocurre con quien ejerce la solidaridad, pues no siente que está dando algo ni espera agradecimiento. Quien practica el ejercicio solidario hace de la injusticia del otro la suya propia y entiende que todo esfuerzo, material, físico o psicológico, forma parte de su responsabilidad como miembro de un colectivo.

Entendidas estas diferencias quedan claras las consecuencias. Nuestras vidas no pueden continuar tal y como las conocíamos, pues la solidaridad, que asumimos como parte intrínseca de la Liberación Animal, implica una renuncia a nuestros privilegios.

Quemar las naves, el compromiso por la Liberación Animal

La idea por la cual toda defensora de la Liberación Animal debería construir una vida de compromiso no responde a un capricho ideológico, ni a los mandamientos de una secta religiosa o a los dictados de una ideología fanática. Es una conclusión que, independientemente que logremos acercarnos a ella —yo aún la tengo como una meta lejana—, se extrae de forma lógica e inequívoca, de las premisas planteadas en este artículo y en el que le precede.

Llegados a este punto, lo que sigue es preguntarse en qué se traduce esa renuncia a los privilegios y cómo podemos construir una vida de compromiso.

El entorno, la personalidad, la vitalidad, el momento, la edad, son algunos de los factores que van a determinan nuestras decisiones. La seriedad con la que nos tomemos este asunto, así como la forma de evitar que estos factores se conviertan en excusas, es responsabilidad de cada uno.

Si tras esta lectura hay alguien que aún piensa que la solidaridad con los oprimidos sólo tiene cabida en su tiempo “libre” o en parte de él, o que su libertad personal es un bien tan preciado, que no debe ser nunca puesto en riesgo, en beneficio de quienes han sido condenados a no tenerla, o no ha entendido nada o el desacuerdo es tal que vemos el mundo de forma irreconciliable.

Ejemplos de activistas que renunciaron a sus privilegios y orientaron sus vidas a una de compromiso los tenemos en todo tipo de escenarios históricos y políticos. Personas que dedicaron su tiempo y recursos a construir una sociedad más justa y que, a sabiendas de un fatal desenlace, pusieron en riesgo su vida y su libertad.

En una batalla donde un ejército se enfrentaba a un enemigo mucho mayor en número, el capitán ordenó quemar todas las naves cuando arribaron a la costa. De este modo eliminaba la posibilidad de escapatoria dejando sólo la victoria o la muerte como único destino en una batalla hacia adelante (2).

Con estas palabras me explicaba, Eduardo Terrer —responsable del Santuario Wings of Heart (3)—, el significado de una vida de compromiso. Si podemos elegir entre dos situaciones, aun en el caso de que nuestra responsabilidad sea elegir la que menos nos satisface, la fácil siempre será lo suficiente tentadora como para interferir en nuestra decisión, seguro que os suena. El compromiso se construye de forma consciente, trabajando cada día en él, cerrando todas y cada una de las puertas que nos permiten volver hacia atrás, hacia esa vida de comodidad que es un freno en la lucha.

Las compañeras que hoy se encuentran en prisiones, los que trabajan en santuarios, las que planean nuevos golpes a la industria y se infiltran en ella o los que se dedican a pleno esfuerzo en campañas de concienciación, pasaron por una reflexión parecida, quemaron sus naves y se comprometieron (4). No hay otra manera.

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(1) Eduardo Galeano en Patas Arriba – La escuela del mundo al revés · http://issuu.com/hansmejiaguerrero/docs/galeano__eduardo_-_patas_arriba_la_escuela_del_mun/183

(2) El relato de la naves que Edu tenía en su recuerdo tiene un origen histórico atribuido a Julio César. Dejo aquí algo de información para quien quiera conocerlo: http://es.wikipedia.org/wiki/Alea_iacta_est

No pretendo hacer proselitismo de ningún tipo de propaganda bélica o militar. Espero no herir las sensibilidades de nadie. Odio las guerras.

(3) El Santuario Wings of Heart es un proyecto enmarcado dentro del movimiento de Liberación Animal / Derechos Animales.

Su labor es rescatar, proteger y defender a animales provenientes de la explotación ganadera. En estos momentos conviven en el santuario unos doscientos individuos (cerdos, vacas, toros, ovejas, cabras, gallinas, ocas, patos, perros, gatos … ). Cada uno de ellos tiene una historia detrás de explotación, abuso, abandono y brutalidad. Todos y cada uno de ellos han sufrido el duro régimen de la explotación ganadera.

Aquí se les libera, se les da la vida que les pertenece y se les devuelve la dignidad que les ha sido arrebatada.

Los santuarios son oasis de respeto en un contexto donde los crímenes contra los animales no humanos superan los 5000 individuos por segundo. Lugares necesarios donde se pone en práctica la Liberación Animal. Esclavos liberados, embajadores de una nueva forma de entender el mundo, donde sus vidas sirven de ejemplo para incentivar ese cambio urgente y necesario que todos ellos necesitan.

(4) De aquí no debe derivarse un acuerdo con las estrategias utilizadas tanto por unos como por otros. En el movimiento de Liberación Animal hay compañeros que han puesto en práctica diferentes métodos de activismo. Son conocidas las enormes diferencias internas que existen y no es éste, el lugar donde interesa discutirlas. Si bien uno puede estar más alineado con un tipo de prácticas que con otras, reconocer que todas las personas que las llevan a cabo han tomado decisiones para comprometerse con quienes hoy se encuentran oprimidos, es un hecho independiente.

NOTA DEL AUTOR: En el artículo utilizo el término animales en referencia a los animales no humanos con el único propósito de facilitar la lectura y no resultar redundante. Los seres humanos también somos animales, por ello, el término animales para referirnos a quienes son como nosotros, resulta discriminatorio y debe ser evitado y/o explicado.

La utilización del femenino y masculino de forma aleatoria es intencionada. El lenguaje construye realidades y cambiar esas realidades pasa por cuestionarnos el lenguaje.

 

En mis años de militancia he pasado por diferentes organizaciones (Grupo Antiespecista de Bilbao, Derechos para los Animales, Alternativa para la Liberación Animal, Equanimal e Igualdad Animal). He participado en diferentes acciones directas (sabotajes a la caza e irrupciones en plazas de toros, encierros, pasarelas de pieles y otros lugares donde se hace gala de la explotación animal), actos de protesta y en varias investigaciones. Me encuentro imputado junto a varios/as compañeros/as fruto de un montaje judicial, policial y mediático que se enmarca en una agenda represiva contra el movimiento de Liberación Animal (RepresionDerechosAnimales.info).

2468

Hay quienes recorren el Camino de Santiago por espiritualidad, otras personas peregrinan para ser altavoz del veganismo. 784 km aproximadamente, desde Roncesvalles hasta la plaza de Santiago de Compostela a bici. Este reto lo hará Pedro Jesús López-Toribio el próximo 10 de agosto. Administrativo en una oficina de un Parque de Bomberos, Pedro pedaleará día y noche durante más de 36 horas para derribar mitos y gritar bien alto “que los veganos estamos muy fuertes y sanos y somos capaces de hacer lo que nos propongamos por muy duro que sea”, afirma.

El reto fue ideado entre Pedro López-Toribio y Alberto Peláez Serrano. El segundo, ultramaratoniano vegano y asiduo de camisetas con el logo “no como animales” tuvo que echarse atrás en el último momento debido a su participación en el Ultra Trail del Mont Blanc.. La idea nació porque querían hacer algo juntos para derribar los mitos infundados que tachan al veganismo de dieta insalubre.

López-Toribio ya ha hecho retos parecidos, pero no con la intención de visibilizar el movimiento animalista. Retos como el trayecto en bicicleta entre Murcia y Madrid o la ascensión en bicicbleta en Asturias de 11 puertos sin descanso. Éstos sólo fueron, dice, como reto deportivo personal. “La ética es el motor principal del veganismo, pero alrededor de eso debemos ayudar a la gente a derribar otros miedos, tabúes y mitos que impiden en muchos casos que esas personas se atrevan a dar el paso”, comenta. Él lo dio hace cinco años porque se sentía hipócrita si adoraba a unos animales no humanos, pero luego se comía a otros. De ovolactovegetariano a vegano sólo dejó pasar un par de meses. Desde entonces, difunde publicaciones animalistas en sus redes sociales. No obstante, cree que para diluir esas construcciones sociales negativas acerca del veganismo, la gente “necesita ver algo más vivido que una publicación” y es por eso por lo que utiliza el deporte para visibilizar la causa.

No irá sólo, junto a él le acompañará un coche de apoyo donde sus amigos le suministrarán comida y bebida. Ellos serán los encargados de actualizar las redes sociales de Pedro y comentar las novedades que surjan en el día a día. “Cualquiera que quiera verificar que no haré trampas está invitado a seguirme durante todo el trayecto”. Se sale del presupuesto contratar a un notario que lo certifique, menciona entre risas.

Física y emocionalmente se encuentra bien preparado, lo que más difícil prevé es la resistencia al sueño. Al final, la postura de la bici también cree que le pasará factura. La dirección en la que sople el viento y su fuerza serán factores fundamentales para poder superar el Camino de Santiago. “Mi reto está aún por cumplir, pero evidentemente voy a darlo todo por conseguirlo. Va a ser muy, muy duro, pero también muy emocionante y motivador. Sé que hay mucha gente que va a estar pendiente de mi, he recibido innumerables muestras de cariño que no voy a olvidar y que llevaré conmigo en los malos momentos”.

Cuando se le pregunta sobre el futuro, es tajante: “De momento tengo la mente 100% en esto ahora y aún no he decidido como afrontaré la próxima temporada, seguro que el tiempo me abrirá puertas para decidir”.

TVAnimalista Madrid

2366

El Ministerio de Comercio e Industria de la India ha modificado la política de importación del producto foie gras, estableciendo la prohibición de su importación [1]. Igualdad Animal había solicitado esta modificación en el marco de su campaña mundial por la prohibición del foie gras.

Dicha campaña se inició en julio de 2012 con la presentación de una investigación, realizada por la entidad de derechos animales, en granjas de foie gras españolas y francesas cuyo impacto y repercusión se extendió a varios países europeos. Estas granjas exportaban foie gras a la India. Igualdad Animal solicitó al Ministerio de Comercio e Industria de la India la prohibición de la importación de foie gras, adjuntando un extenso informe mostrando los resultados de la investigación y la violencia ejercida sobre los animales que es inherente a esta industria.

Este es un nuevo hito en la defensa de los animales en la India. El foie gras es un producto obtenido maltratando brutalmente a los patos. No es casual que haya sido prohibido ya en 18 países. Nos alegra enormemente que el Ministerio de Comercio e Industria haya respondido a nuestra petición prohibiendo su importación”. Explica Amruta Ubale, coordinadora de Igualdad Animal en la India.

Con esta nueva legislación India se suma a paises como Argentina, Austria, Dinamarca, República Checa, Finlandia, Israel, Turquía, Alemania, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Noruega, Polonia, Suecia, Suiza, Los Países Bajos, Reino Unido que ya han prohibido el foi gras en su territorio.

 

 

2140

El sábado 1 de febrero la ciudad de Albacete acogió las I Jornadas sobre Derechos Animales de la provincia. En ella se dieron cita más de 200 personas para participar en el evento que contó con diferentes ponencias y degustaciones de comida vegana.

Estas primeras jornadas trataron sobre vegetarianismo ofreciendo información sobre los Derechos Animales y sobre una alimentación, ética, responsable y saludable.

Javier Navarro, presidente de Alma Animal, abrió las jornadas con una presentación, sencilla y clara sobre la importancia de este tipo de eventos educativos, la liberación animal y los derechos de los animales.

La primera charla fue a cargo de la ponente Dora López, licenciada en filosofía pura, que habló sobre el papel de la compasión en la defensa de los animales a lo largo de la historia desde Aristóteles hasta la actualidad.

La conferencia “Vegetarianismo en la sociedad actual” de David Román, presidente de la Unión Vegetariana Española, aportó datos sobre los beneficios de la dieta vegetariana en relación a los animales, la salud humana y el medio ambiente. También se desmitificaron algunos puntos clave de las supuestas carencias alimentarias que se atribuyen a la dieta vegetariana como el hierro, las proteínas, el calcio o la vitamina B12.

La última charla fue a cargo de Fabricio Terrazas y Rubén Miñano, miembros de la Unión Deportiva Vegetariana y de Vegetarianos AB, que hablaron sobre deporte y vegetarianismo, demostrando que se puede llegar a ser deportista siguiendo una dieta vegetariana y estar en lo más alto de la disciplina deportiva.

El objetivo de este tipo de jornadas, según Alma Animal y Vegetarianos AB, “es fomentar y dar a conocer a la sociedad albacetense que se puede ser vegetariano, sano, deportista y la importancia del respeto a todos los animales a través de la educación”.

Dado el éxito de participación en las Jornadas las asociaciones pretenden dar continuidad al proyecto y se prevén nuevas jornadas sobre derechos animales y otro tipo de actividades como talleres de cocina vegetariana y charlas-merienda.

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El Observatorio Justicia y Defensa Animal ha pedido a la Fiscalía de Medio Ambiente de Valladolid que abra una investigación sobre la muerte a golpes de un gato en la localidad vallisoletana de La Cistérniga, supuestamente a manos de operarios municipales.

Los hechos denunciados se produjeron el día 25 de julio, cuando el vecindario de una piscina comunitaria advirtieron la presencia, en el recinto, de un gato desnutrido y deshidratado que requería de atención veterinaria. Según testigos presenciales, el animal respiraba con dificultad, por lo que el grupo de vecinos llamó al Ayuntamiento y a la Policía Local para que se hicieran cargo del animal.

Poco después se personaron en el lugar dos policías locales acompañados por dos operarios del Ayuntamiento, uniformados estos últimos con la vestimenta propia del personal de limpieza o mantenimiento del Consistorio.

En un comunicado de prensa, el Observatorio explica que uno de los operarios traía consigo una pala de las que se utilizan “para quitar nieve”. Una vez allí, y después de discutir lo que se debía hacer con el gato, según la organización, uno de los operarios se acercó al animal, acurrucado en una esquina, levantó la pala en el aire y le golpeó, ante la presencia de los vecinos, hasta en tres ocasiones, matando al animal a golpes mientras se escuchaban los gritos y maullidos del gato. A continuación, metieron al animal en una bolsa de basura negra y se lo llevaron consigo.

El Observatorio Justicia y Defensa Animal ha denunciado estos hechos ante la Fiscalía al considerar que pueden ser constitutivos de ilícitos penales y administrativos al vulnerar la legislación vigente.

Desde esta organización lamentan que en pleno siglo XXI, a pesar de la existencia de legislación penal y administrativa que protege a los animales, “ésta sea desconocida y vulnerada flagrantemente incluso por quienes tienen la obligación de conocerla y de hacerla cumplir. Este tipo de actuaciones, además de resultar ilegales y desproporcionadas, son totalmente contrarias a la ética social dominante, cada vez más concienciada con el respeto hacia los animales”.

Así mismo, la organización animalista considera “inaudito que la ciudadanía llame al Ayuntamiento solicitando auxilio para hacerse cargo de un animal indefenso que necesita ayuda, y que la respuesta sea matarlo a palazos.”

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