Toni Teixidó

1221

Desde que se tradujo al español el ensayo de Jason Hribal «Los animales son parte de la clase trabajadora» que en las redes sociales he visto cómo se ha extendido el debate entre partidaries y detractores de llamar “clase” y «trabajadora» a los animales no-humanos. Desgraciadamente estos debates trasnochados se intensifican cuando se acerca el primero de mayo y, de entre les partidaries, se encuentran personas adultas y aparentemente serenas.

Como se ha notado que ya he elegido bando detractor, lo haré prosiguiendo con el absurdo, aludiendo a les defensores de los derechos «laborales» de los animales no-humanos de tener muy poca paciencia en el análisis crítico, que provoca que se digan disparates y se abran, de par en par, portales a la estupidez. De hecho, lo considero un síntoma más de lo que vendría a ser el conjunto básico de consecuencias del prepolitismo dentro del antiespecismo de los últimos años.

Señalo aquella animalista que, condensando gratuitamente y a lo loco la consigna «los animales son clase obrera», crea imágenes y las cuelga en las redes, la que exhibe cartelería en las manifestaciones del primero de mayo, en mesas informativas, quien difunde orgullosamente este mensaje a través de publicidad editorial y a todes las que, al fin, ocupan demasiado tiempo en futilidades, iniciando debates intratables entre elles alrededor de los viajes cannábicos y surrealistas de Hribal y sus seguidores, más abducidos, si cabe, que los exaltados discípulos de Francione.

Los últimos primeros de mayo, algunes veganes (dicen ser «de clase») transmiten sus pajas mentales con el fin de obtener una estrategia retórico-dialéctica con el especismo de clase… en fin… Les susurran al oido que hay un ensayo que les ha causado un fuerte impacto y que dice que los caballos y las mulas son working class y tal, y que qué les parecería que los animales estuvieran presentes con voz y voto en la próxima OIT, que ya tienen un nuevo motivo -siempre revelador y definitivo- para hacerse veganes, que mola tanto el rollito éste, que aprovechen las ofertas «2×1» de las verdulerías y que cada vez hay más producto «vegano» a los supermercados del Juan Roig…

No puedo entender que haya quien defiende las tesis de Hribal para probar de resultar simpáticas al sindicalismo y al comunismo (científico o libertario) con el que piensan que están compartiendo luchas. La fantasía terminológica «clase obrera/trabajadora/proletaria» atribuida a los no-humanos es una estupidez enorme y un campo fértil para la burla indefinida que nos profesa, aún, el especismo anticapitalista.

Hribal pide: (…) «Primero que las lectoras consideren el papel de los animales en el desarrollo del capitalismo. En segundo lugar, se pone en duda el supuesto básico de que hay que ser humana para ser considerada como trabajadora. Por último, el ensayo se enfrenta a los parámetros que se aplican actualmente a la definición de la “clase trabajadora”».

Quien extrapola la plusvalía o el trabajo remunerado con la cosificación de los no-humanos debe afinar su análisis, porque la respuesta le debería resultar automática por sencilla:

Primero pues, por supuesto que el papel de los animales en el desarrollo del capitalismo es amplio, desde antes de la primera revolución industrial y hasta nuestros días, tanto que puede ser tratado con multidisciplinariedad, creando así su propia holística. Aún así, los animales eran menos explotados y oprimidos en número que ahora (lógica de explosión demográfica y productivista posterior a la 2ª Guerra Mundial) pese a que fuera más notoria su presencia a la vista de los humanos antes de la fase de su reemplazo por el de las máquinas. Esto no quiere decir que se tengan que tolerar ciertos antropomorfismos que se desprenden del ensayo. El sangriento papel que hemos obligado a tener a los animales a lo largo de la prehistoria y la historia se puede estudiar, aprenderlo y utilizarlo para su liberación, o bien para llenar páginas de ensayos que sólo pueden servir para alimentar la impertinencia de para-filósofos que frenan la acción de liberación.

Segundo, los animales no-humanos no son trabajadores; (como trabajadores Hribal menciona unas pocas subespecies de équidos y bóvidos sobre su subyugación empleada para la tracción a sangre). No es correcto colgar esta etiqueta condicional a ningún no-humano. Son personas no-humanas explotadas y consumidas por la humanidad, sea ésta de clase trabajadora, o no, y ya sea de forma directa o indirecta.

Los animales no trabajan, no hay voluntariedad ni conciencia de contrato social, no existe un tiempo donde puedan desarrollar su animalidad/vida en libertad y en un plano tempo-espacial diferente al de su subyugación, al de la aniquilación de la su voluntad y el pánico al castigo físico.

Y tercero, los animales no son “clase”; las clases son inherentemente humanas; los animales cuando se asocian, no lo hacen por un componente de cambio (revolución) sobre la identificación de una explotación/opresión, sino de un componente intrínseco de especie, de búsqueda de supervivencia, de bienestar, simbiosis, etc. Si los arrojamos a ser sujetos no-activos de teorías que la mayoría de la población no conoce ni entiende (ni lo hará nunca), los estamos separando de su factor inherente de la especie a la que pertenecen, actuando de forma opresiva para separarlos de su especificidad biológica, y todo por querer llevarlos a la fuerza hacia nuestro terreno físico y mental. Y alerta, porque esta amenaza proviene de las que, en teoría, estamos para liberarlos.

«Clase» es una categoría que clasifica y diferencia a les humanes en, básicamente, dos tipologías de personas: las que son propietarias de los medios de producción de las que no, que es la que en términos históricos y, sobre todo marxistas, soporta una confrontación que arrastra una carga revolucionaria implícita. Los no-humanos nunca podrán hacer una revolución de ningún tipo, al menos de forma directa o premeditada. Por lo tanto, ni son clase, ni son obreros, ni son revolucionarios, pues su evolución es continua, y no es otra que la de adaptarse al medio (natural y construido) y probar de sobrevivir lejos de nosotros.

Los animales son seres vivos (personas) tratados como objetos inertes para el desarrollo del trabajo de los humanos, convirtiéndose en instrumentos para el trabajo, recursos, productores involuntarios de recursos, medios para unas finalidades, mercancía, producto, cosas, propiedades, herramientas, y sepultados bajo mil toneladas de sinónimos, adjetivos, eufemismos y excusas para no perder unos privilegios humanos que no ponen cara, nombre ni derechos a las personas no-humanas de las que nos beneficiamos.

Por lo tanto, a los animales no-humanos se les obliga a la metamorfosis de la persona-cosa, a la esclavitud y el suplicio permanente, a auto-torturarse, a una subyugación que los saca de quicio, a la opresión sublime que los somete a la locura, al pánico, a la resignación, a la frustración perpetua, a sufrimientos extremos sin tregua hasta que, antes del descanso que conduce a la nada, se les regalan muertes lentas, chapuceras y angustiosas como las formas más completas y retorcidas de martirio.

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Toni Teixidó. Cosecha tarraconense del 80 y maestro vocacional. Comunista, porque sólo podrá ser la clase explotada la que termine liberando a sus esclavos no humanos. Persisto con la idea de combatir todas las opresiones en paralelo y hacerlas converger en el marco de la reunificación y la independencia de los Paises Catalanes; es por ello que actualmente y, a fin de poder compaginar estas luchas, milito en d’ARREL, en el MCAN-EI, colaboro con Libera! y soy coportavoz de la Coordinadora para la Abolición de los Correbous de Cataluña.

1918

Exacto, y es que empiezo a estar harto ya de los que defienden los derechos de los negros por encima de los blancos… No somos iguales, no son de nuestra raza superior y, por tanto, no les hemos de conceder derecho significativo alguno a menos que sólo se quiera velar por un mínimo bienestar -para que rindan después en el trabajo, por ejemplo-. ¿A qué viene lo de haber abolido la esclavitud? Los negros nacieron para ello y, de hecho, les gustaba el látigo, así se les recordaba quién mandaba. No me gusta ver a los negros cobrando por faenar. Suerte tenemos actualmente que, allí donde queda cordura, se hace trabajar a los desgraciados del tercer mundo como dios manda. Han nacido para laborar gratis o por cuatro duros, esto es así. No son inteligentes, no están civilizados, huelen mal, no los podemos dejar convivir más con nosotros.

Dios es hombre y es blanco, y su hijo también era blanco, y hombre, por tanto, las mujeres y las otras razas están para servir a los hombres blancos como castigo divino por el pecado original. Basta de que si «derecho al propio cuerpo» por aquí, que si «igualdad en todo» por allí … No, no somos lo mismo, las mujeres blancas nacen para obedecer, servir y darnos placer y descendencia, pues vienen al mundo «programadas» para ello. Y está claro que las mujeres negras nacen para dar más esclavos al hombre blanco, es así de evidente y simple, porque estas bestias lo tienen todo y son lo peor; lástima que las necesitábamos para fabricarnos más mano de obra esclava. El lugar de la mujer está en casa cuidando de nuestra progenie; en esto coincido con aquella otra mala raza de los moros.

¿O es que nos creemos más inteligentes que dios y Aristóteles? Todo tiene que seguir su curso natural, tenemos que volver a lo que era norma y, por tanto, normal. Porque primero siempre serán los nuestros, los de casa; esto es así y nos lo quieren cambiar los cuatro comunistas mugrientos que quedan. Esto es la ley del más fuerte y listo; si eres pobre, tú te lo has buscado, por débil y por tonto. Los poderosos siempre tienen razón. El dueño dice que, quien paga, manda.

Después vienen los sodomitas … Los maricones y las bolleras son una plaga que nos quiere invadir, se les ha de exterminar a tiros, como un control de regulación natural. ¿Me diréis que los enfermos de los invertidos son algo normal en nuestra sociedad? Pues decidme osado, pero encuentro que el nazismo se quedó corto; si lo hubiera hecho bien, si no se hubieran dispersado en tantos frentes, ahora ya los habríamos aniquilado a todos y las actuales generaciones no saldrían del armario tan felizmente.

Y por último los desgraciados de los discapacitados, signo innato del demonio y las tendencias criminales, anormales incapaces de tener sentimientos y conductas humanas, «cáscaras vacías» que les han reconocido el derecho a vivir que sólo debería corresponder a los fuertes. Esto es de locos, son un gasto, una carga inadmisible que la sociedad debería eliminar de la cadena hereditaria. El disgusto que se llevarían Goering o Hess si levantaran la cabeza y vieran la derrota de la eugenesia…

Analogiando:

Exacto, y es que empiezo a estar harto ya de los que defienden los derechos de los animales por encima de las personas humanas… No somos iguales, no son de nuestra especie superior y, por tanto, no les hemos de conceder derecho significativo alguno a menos que sólo se quiera velar por un mínimo bienestar -para que no enfermen tan temprano en las explotaciones, por ejemplo-. ¿A qué viene eso de querer abolir su esclavitud? Los animales han nacido para ello y, de hecho, les gusta el látigo, así saben quién manda. No me gustan los animales en libertad debiéndose de espabilar para sobrevivir. Suerte tenemos que donde queda cordura, se les asesina en cautiverio como dios manda. Han nacido para ser propiedad de los humanos, esto es así. No son inteligentes, no están civilizados, huelen mal, debemos cosificarlos lejos de donde nosotros vivimos.

Dios es hombre y es blanco, y su hijo también era blanco, y hombre; en ningún caso animales. Los animales están para servir a la humanidad, se lee en las sagradas escrituras, es palabra de dios. Basta de que si «derecho al bienestar y la vida» por aquí, que si «principio de igualdad» por allí… No, no somos lo mismo, los animales nacen para dar placer a las papilas gustativas, diversión, vestido e hijos para la industria cárnica, farmacéutica, tabacalera, de armas, etc … pues vienen al mundo «programados» para ello. Y está claro que las hembras nacen para dar más esclavos a la humanidad, es así de simple y evidente, porque estas bestias lo tienen todo y son lo peor; lástima que las necesitamos para fabricarnos más mercancía y productos. El lugar de los animales está en la granja industrial e intensiva, en los laboratorios y en los mataderos, sufriendo tormento para nuestra tradición cultural y económica; en esto coincido con los responsables de los departamentos de agricultura, ganadería y pesca de turno.

¿O es que acaso dios y Aristóteles no nos hicieron dueños y señores de la Tierra? Todo tiene que seguir su curso natural, debemos proseguir con lo que es norma y, por tanto, normal; porque primero siempre serán los humanos, nuestra especie, esto es así y nos lo quieren cambiar los cuatro animalistas mugrientos que proliferan. Esto es la ley del más fuerte y listo; si eres un animal no humano, tú te lo has buscado por haber adoptado una forma diferente a la nuestra. Los humanos siempre tienen razón. El dueño decidirá el tipo de tormento de tu existencia y las mil y una inimaginables muertes del suplicio.

Después vienen los animales salvajes… Los animales indómitos que intentan vivir en el bosque son una plaga que nos quiere invadir, es por eso que se les extermina a tiros y lo llamamos control de regulación natural. Me diréis que los jabalíes, las codornices, los ciervos, los osos, las águilas, los lobos, los conejos, etc, son algo natural en el monte? Pues decidme osado, pero encuentro que los humanos nos estamos quedando cortos, si nos esforzáramos un poco más y no nos dispersáramos tanto en cimentar el medio natural, ahora ya los habríamos aniquilado a todos y no cruzarían nuestras carreteras tan felizmente.

Y por último los desgraciados de los animales domesticados, signo innato de las máquinas cartesianas imperfectas, incapaces de tener sentimientos y conductas humanas, «cáscaras vacías» que los animalistas se empeñan en otorgarles derechos básicos que sólo nos corresponderían a los humanos blancos. Esto es de locos, son bestias que sobran en este mundo, y la sociedad los debería eliminar de la faz de la Tierra menos para nuestra cadena alimentaria y económica. Domingo López y el capitalismo antropocéntrico se morirían -el humano del disgusto, y el sistema del todo-, si la holística biocentrista se acabara imponiendo.

Fascista es quien sólo se ha indignado habiendo leído los cinco primeros párrafos. Quien acusa una sensación de poder hacia los animales humanos y no humanos más indefensos y vulnerables, proyecta una absolutista auto-percepción de razón discriminatoria, conductas subjetivas que conducen siempre a la violación del principio de igualdad y el derecho a la vida.
El especismo, -al igual que el clasismo, el sexismo y el racismo-, es fascismo. Si tu intelecto ético o tus regulaciones morales no acaban de localizar las opresiones explícitas de los cinco últimos párrafos -por no saber distinguir las discriminaciones totalitarias que contienen-, busca ayuda y cámbialo, las revoluciones personales y socio-políticas empiezan por uno/a mismo/a.


Toni Teixidó. Cosecha tarraconense del 80 y maestro vocacional. Comunista, porque sólo podrá ser la clase explotada la que acabe liberando a sus esclavos no humanos. Persisto con la idea de combatir las opresiones de forma íntegra y hacerlas converger, bajo la lente de la liberación total, en el marco de la reunificación y la independencia de los Països Catalans; es por ello que actualmente y, a fin de poder compaginar estas luchas, milito en d’ARREL, colaboro con Libera! y soy coportavoz de la Coordinadora per l’Abolició dels Correbous de Catalunya.

1521

Es necesario empezar por denunciar sobre la Rosa de los Vientos la falacia del desarrollo sostenible que pregona el capitalismo y el socialismo “verde” (ambientalismo, paisajismo, conservacionismo), sus conferencias y protocolos universales, las políticas de reciclaje y los productos de «eco»-mierda perfumada con los que esconde, siempre bajo la alfombra, la cuenta atrás del agotamiento de los recursos a nivel global y la destrucción planificada de la vida. Lo que urge es una retirada sostenible en la predación. La infraestructura humanista y religiosa nos ha dejado un pensamiento atomizado y reduccionista sobre la Tierra que flota sobre las cabezas lastradas de la gente y, por tanto, sobre las bases de la sociedad mundial, triunfo de un antropofascismo consolidado a la derecha (neoliberal o socialdemócrata), a la izquierda (científico o libertario), arriba (burgués) o abajo (obrero/trabajador) del sistema socio-económico actual, sobre todo en el ámbito político dirigente desde donde se manipulan a las masas.

La tierra no es de quien la trabaja, sino de quien la destruye. Y sí, ya vendría siendo hora de irnos sacando la infantil y bucólica idea de creer que el agricultor y el ganadero son las clases populares de los entornos rurales enfrentadas a los terratenientes, cuando en realidad son los orgullosos dueños de los cultivos y de los campos de concentración de otras especies donde las desheredadas se dejan la salud como jornaleras. Son los pequeños y medianos empresarios de los frutos que da una tierra adusta y de la cosificación de vidas que terminan en el matadero en una doble sangría receptora de las subvenciones con las que se convierten en culpables o cómplices directos del especulativo mercado agroalimentario por el que más de dos tercios de mundo se caga de hambre y de asco.

Con la primera fotografía de la Tierra que nos hizo llegar el Apolo 8 desde la Luna en 1969, algunas tomaron conciencia de que nuestro planeta era pequeño, finito y vulnerable. Hoy en día, a principios de 2016 podemos abrir el google earth; entrad y volad en él virtualmente y decidme si como yo, sólo veis pequeñas y aisladas manchas verdes donde se caza por diversión, montañas convertidas en yermas pistas de esquí y rodeadas por tierra quemada, cultivada con pesticidas y químicas abrasivas, bañadas por las aguas fecales de unos océanos plastificados bajo una niebla tóxica de partículas venenosas, desertización, quema y tala de las selvas, expropiación de la productividad fotosintética. Si efectivamente veis lo mismo, como comunistas deberíais reaccionar de inmediato porque os aseguro que llegamos tarde.

El ecologismo revolucionario no reniega de la tecnología ni del avance científico o médico, sino todo lo contrario; no nos asustan los progresos biológicos siempre que sirvan para el bienestar de todo cuerpo sensible al dolor. Y en este sentido hay que dejar bien claro que estamos en contra del primitivismo, del decrecentismo vacuo y del transhumanismo más eugenésico por supremacista. Rechazamos toda religión, deísmo, animismos, “karmas”, hippismos y las exaltadas llamadas en abstracto al amor y la paz que los acompañan. Ni Gea, ni Danna, ni Gaia, ni Pachamama -a pesar que entendamos La Tierra como una entidad viva que se autorregula-, ni otras mejillas, ni espíritus o espirituosos fuera de las botellas de aguardiente. Bastante trabajo tenemos en esta dimensión y en esta biosfera rodeada de materia abiótica.

Hay que hacer una revolución que incluyan el resto de especies animales y sus (nuestros) hábitats, y lo tendremos que hacer nosotros por ellas y nosotros para nosotros, porque pensando sólo en liberar la clase trabajadora y disponer de efectivos derechos civiles completos considerando nuestro bienestar y futuro en paz y alegría del «paraíso» en la Tierra, nos estamos descuidando el escenario donde tendrán que suceder todas nuestras vidas, nuestro medio de vida, nuestro espacio de vida. La vida. Y sino ¿para qué querríamos conquistados y reconocidos nuestros derechos como especie humana, como trabajadoras, como mujeres, como lgtbi, como pueblo?, o ¿para qué quisiéramos reconocer los derechos del resto de especies animales si no tenemos el espacio físico y material donde poder desarrollarlos? Es un mal negocio matar a la madre cuando aún nos lleva en el vientre.

Ya hemos hecho tarde con el aniquilamiento de millones de especies de flora y fauna, de ecosistemas, de interconexiones y interrelaciones biológicas, vamos tarde con el calentamiento, la contaminación, los desajustes globales, etc. Me viene a la mente el fragmento de un diálogo de una de esas sudadas películas apocalípticas en relación a un sentimiento que siempre he tenido: la incapacidad de nuestra especie de cambiar antes de no verse abocada al abismo. Empecemos a admitir que no sabemos más y que necesitamos unas justas imposiciones éticas y morales que hagan que ya no se tengan que imponer a las generaciones venideras. Normalicémoslas. Nos lo jugamos todo, y para enderezarlo, hay que cambiarlo todo, empezando por nosotras mismas en el sentido más amplio al que nos invita, ya por necesidad, la madre de las teorías para la liberación.

¿Cómo? Pues supongo que tendremos que empezar por diseñar un plan de choque que deberá recaer en la ejecución de la teoría política ecologista radical para guiar los procesos de transición socialista en todos los pueblos y naciones del mundo en su primera fase. No hay más opciones ni ningún otro camino que no se aleje de la abrupta caída de la civilización. Si queremos preservarla y hacer méritos dignos para perdurarla, las implicaciones macropolíticas deberán dirigirse hacia un decrecimiento poblacional muy severo, la relocalización/readaptación geográfica y demográfica construida en metrópolis verticales, la planificación extrema de recursos y materias, la recuperación de los corredores naturales y biológicos, de las grandes selvas, de los ecosistemas básicos de interconexión e interrelación, la reconversión económica de los sectores de la explotación animal y una nueva revolución agrícola también vertical, la revolución infraestructural del transporte y la movilidad elevada, la descontaminación, el desmantelamiento de las infraestructuras propias del capitalismo, y un larguísimo etcétera de causas y consecuencias derivadas que, a pesar de poder pronosticar, se originan desde la especulación de que esta transición se haga más pronto que tarde y por la vía bélica después de la descarga de todo el arsenal militar atómico-nuclear, químico y biológico bajo la atmósfera fruto, quizá, de una nueva guerra mundial por los motivos que ya todo el mundo puede intuir. Todo ello, en síntesis, podría ser un conato teórico sugerente para la reparación/preparación del mundo hacia el postcapitalismo, la construcción de la deconstrucción, que habrá que abarcar y mantener por todos los medios.

El comunismo, como será para todas, lo tendremos que construir y deconstruir entre todas las veces que sea necesario hasta obtener la emancipación plena de todos los sujetos que se han de liberar -que somos todos los animales-. Las bases del socialismo para este recién nacido siglo XXI tienen que escribirlo las oprimidas, las discriminadas y las explotadas por razones de género, de opción y preferencias sexuales, de etnia, por el patriarcado, por el teísmo … y las ecologistas revolucionarias lo escriben con el añadido de tenerlo que hacer en nombre del resto de animales y el medio natural; por tanto, contra el especismo y el antropocentrismo filosófico y moral. Lo deberán escribir todas las revolucionarias con su acción, con su visión radiográfica, con la lente convexa que haga converger todas las luchas que deben darse, por especializadas dentro del capitalismo, en paralelo.

Porque en un ecologismo revolucionario y de base biocéntrica, a diferencia de la ecología superficial predominante tanto dentro como fuera de la izquierda, no tienen cabida las discriminaciones y las explotaciones de ningún tipo. Sólo a través de la visión interseccional podremos escribir la sublime poesía acompañada por aquella melodía perfecta, el insuperable exponente ético y moral de la especie humana, el contrapeso exacto y la venda opaca de la alegórica Lustitia quien ya no deba necesitar la espada.

Será así, con la defensa del medio natural de toda la Tierra, de toda la flora y la fauna que aún resiste que podremos aplicar el socialismo construido por el hombre y la mujer nueva biocentrista, como la fórmula para la superación de toda discriminación y explotación, por una sociedad cada vez más libre y libertaria, por el derrumbe de los Estados y las sectas de las religiones, el ansiado principio del fin de la historia con la conquista progresiva y evolucionada del comunismo que perseguimos las que queremos esta revolución socialista por la liberación total.

Hace falta una obligada superación progresiva del antropocentrismo moral y cultural que nos ha llevado al tormento y la destrucción de la vida en la Tierra para las más frágiles, indefensas y vulnerables. Pensad en seres plenamente sensibles como nosotros que necesitan que les reconozcamos el derecho intrínseco a la vida en libertad. Hay que dejar hacer y deshacer a la naturaleza sin nuestra traba intervencionista-utilitarista, dejar de comportarnos como si tuviéramos el alma muerta para librarnos de lo que es materialmente superfluo y así poder crecer en amor, armonía, en valores éticos y morales, en cultura, en creación y factura intelectual, en emociones, en tiempo de ocio, de auto-conocimiento, de forma solidaria, conectadas fraternalmente, estrechando los vínculos con nuestra animalidad y el respeto y la colaboración con la florescencia de la vida que hemos arrasado, como el más humilde y sincero aprendizaje y disculpa a todas las especies de flora y fauna que hemos aniquilado y al tormento extremo que infligimos a las supervivientes. Librémonos de este capitalismo imperialista, antropocéntrico, patriarcal, supersticioso y especista que nos hace sufrir tanto la vida como la muerte.

Pienso en el día en que el anticapitalismo encontrará la revolucionaria revelación intelectual de abrir la caja de Pandora para tomar conciencia de que el especismo no tiene ningún fundamento moral ni racional y actuará en consecuencia bajo el enfoque interseccional y con los principios e ideas de liberación que dice tener, porque la empatía y la solidaridad debe estar fijada siempre en las más débiles y oprimidas, es profundamente totalitario y egoísta percibir y combatir la explotación, la discriminación, la tortura y la muerte cuando sólo la especie humana es la víctima receptora.

Los motivos que sustentan nuestra causa radican en consideraciones morales, solidarias, empáticas, de igualdad y de justicia. ¿Nos suena? O bien ¿no es eso lo que nos empuja a la lucha por las liberaciones en relación exclusiva de nuestra especie? Debemos no olvidar, porque reitero que para el resto de animales de nuestro planeta somos peor que nazis, unos monstruos impávidos, y no dejaremos de serlo hasta que no nos tratemos del delirio de la razón muerta que hacemos pasar por viva.

A las familias anarquistas: No podremos llegar a la libertad si no sabemos identificar todos los dioses, todos los amos, ni dónde empiezan y acaban las despóticas opresiones.

A las familias marxistas: La última página de El Capital y del Manifiesto Comunista, como toda obra editada, está en blanco. Si aún no encontráis un sacrilegio este artículo, hagamos que nuestra conciencia ética y psicológica se regule y no se convierta en una cárcel o en una tumba de ideas, de propuestas y de aportaciones amplias a la causa de las liberaciones.

A ambas: Desorbitad los límites de vuestra animalidad, es en esa placenta fecunda de vuestro pensamiento profundo que encontrareis una de las más reveladoras conexiones universales.

Y a todas, antes de finalizar esta «trilogía» os pido disculpas por la redundancia y haber sido todo lo sermoneador y reiterante que las lectoras han querido soportar. Simplemente ha sido para dejar bien claro que el ecologismo revolucionario persistirá en librar la guerra en todos los frentes donde el enemigo la lleve y advertirá que, como la justa causa de la humanidad, la liberación animal y de la Tierra no será negociable.

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Toni Teixidó. Cosecha tarraconense del 80 y maestro vocacional. Comunista, porque sólo podrá ser la clase explotada la que termine liberando a sus esclavos no humanos. Persisto con la idea de combatir todas las opresiones en paralelo y hacerlas converger en el marco de la reunificación y la independencia de los Paises Catalanes; es por ello que actualmente y, a fin de poder compaginar estas luchas, milito en d’ARREL, en el MCAN-EI, colaboro con Libera! y soy coportavoz de la Coordinadora para la Abolición de los Correbous de Cataluña.

2390

Como sinopsis, hablar de la liberación de la Tierra significa respetarla y ayudarla a recuperar su propio equilibrio; se trata de no intervenir en ella si no es para desguazar los diques y los muros que no puede flanquear; se trata de limpiarla de cemento, de venenos químicos, de la masificación humana y la industria superflua. Hablar de la liberación de los animales no humanos significa acabar con su cosificación, con su esclavitud, tormento y muerte. Y el significado de todo ello es el de erosionar el antropocentrismo, clavar un golpe mortal al capitalismo y recobrarse con lo intangible: la vida.

Uno de los principales motivos por los que se reniega del ecologismo radical es el de la ardua tarea de la capacidad personal e integral de cambio, una mucho más sustancial y complicada que morderse la lengua frente a otras luchas de liberación que no se consideran prioritarias o que se cree que serán asumidas de forma natural y de la mano en un proceso socialista. Pues la triste realidad es que la historia nos demuestra reiteradamente que esto no es así y que por eso existen los movimientos sociales especializados en unas liberaciones que el partido de Lenin o el federalismo colectivo de Bakunin no nos regalarán. Y sinó como podemos explicar que existan aún colectivos antirracistas, feministas o lgtbi dentro y fuera del anticapitalismo? Pues porque saben que si no están, «Unidades» y «Poderes Populares» tampoco podrán ser garantía efectiva de los derechos paralelos que defienden.

Renegar de los privilegios sobre el resto de animales y luchar por su liberación es revolucionario. Para las que no lo consideren así, las invito a que mañana mismo prueben, durante una sola semana, de no consumir nada proveniente o de origen animal (ropa, calzado, alimentos, cosméticos, etc), que prueben que dejar de utilizar un lenguaje especista (cerdo/a, gallina, bestia, burro/a, cabrón/a, rata, perro/a, mariquita, etc), que pidan acompañar una activista animalista a una investigación en un laboratorio o una granja, a una sola acción de protesta, a probar de visionar el hiperrealismo de los documentales que realizamos con cámara oculta dentro de los centros de explotación. Sólo una semana, sin trampas al solitario; a ver hasta donde llega nuestra capacidad de cambio, nuestra empatía, la solidaridad y la sed de justicia que no permitimos que nunca se nos cuestione… Pues también lo dijo L. Wittgenstein que «revolucionaria será aquella que pueda revolucionarse a sí misma ».

Hay que tener presente que las víctimas humanas de los holocaustos eran débiles, no tenían voz, no se podían ayudar a sí mismas ni a las demás; estaban solas, indefensas; no querían ser violadas, golpeadas, no querían ser esclavas, no querían que practicaran experimentos científicos o médicos con sus cuerpos, no querían ser separadas de sus hijos/as o de sus padres o madres, no querían ser torturadas, no querían ser tiroteadas, quemadas, degolladas o gaseadas; y no querían que sus cuerpos pudieran llegar a convertirse en producto y mercancía en beneficio de sus verdugos.
«El eterno Treblinka” que proferimos a los animales no humanos sitúa cualitativa y cuantitativamente su sufrimiento en un nivel muy superior: cualitativamente por que los animales no saben porqué y cuándo acabará el tormento infligido; no entienden el concepto de lo que es la crueldad pero la sufren sin ninguna posibilidad de esperanza de llegar a saber hasta cuándo la tendrán que soportar. Muchas veces hasta que se les «cortocircuiten» los mismos nervios. Cuantitativamente todas conocemos la primera mentira de Auschwitz, pero no la segunda: que los campos de concentración continúan, que se han multiplicado por un incontable número y que se han esparcido de forma normalizada por todo el mundo con el narcotizante eufemismo de granja, laboratorio «científico» y matadero.

En cada momento de cada día somos aquel pueblo alemán que veía pasar camiones repletos de judías, comunistas, gitanas, eslavas, librepensadoras y libertarias pero no decía nada; intuían que pasaba, pero no hacían nada. Hoy todas sabemos que hay campos de concentración a reproducción y sufrimiento forzado, todo el mundo sabe dónde van a parar los trenes, los barcos y los camiones llenos de esclavos/as. El especismo es «die Endlösung der Animalenfrage» por el privilegio del gusto de la carne y el ansia de dominación, donde la mayoría de revolucionarias pasean sus estómagos sepultureros mientras presumen hablando de deseos de paz, justicias y libertades para toda la humanidad con la vaharada a cadáver saliendo de donde rara vez toca el Sol.

Es por nuestras acciones y omisiones que quizás no somos tan antagónicas a las tesis de A. Hitler cuando aquel tarado decía que la empatía y la ternura eran anatema, que la vida debía regirse por la razón de la fuerza y que sólo los fuertes merecían heredar la Tierra. Por eso decimos a menudo que, para con los animales, las humanas somos unas nazis.

Ni los pueblos que han sufrido los holocaustos ni las comunistas que los conocen han aprendido casi nada de aquello. En la actualidad, el infame Estado sionista de Israel trata de manera similar -a como su etnia fué masacrada- al pueblo palestino, aunque las comunistas podrían quedar perfectamente adscritas al anacronismo de la sociedad occidental de finales del siglo XIX, momento en el que el periodista y comunista Upton Sinclair se recluyó a escribir la novela «La Jungla» tras su investigación dentro del gran matadero Union Corral de Chicago. Su intención final era la de concienciar a la clase obrera sobre las interconexiones de explotación que se daban entre amos y esclavos, sobre obreros-esclavos que mataban a su vez a los esclavos de otras especies, construido a través de la metáfora de hacer ver y reflexionar sobre la carne enferma relacionada con el enfermizo sistema capitalista. Sinclair admite su fracaso cuando dijo: «(…) quise hacer diana en el corazón de la clase trabajadora y, sin proponérmelo, hice blanco en su estómago». Qué vergüenza, más de 200 años de teorías por las liberaciones y las esclavas humanas todavía esclavizan animales.

El antropofascismo (científico o libertario) afirma que el animalismo/ecologismo revolucionario divide a la clase obrera por ser una ideología burguesa, cosmogónica y basada en mentiras y falsas argumentaciones (curiosamente lo mismo que decían sobre el feminismo), cuando lo que quiere esconder -sin conseguirlo-, es una triste actitud reaccionaria, idealista y distorsionada que necesita negar una realidad alarmantemente objetiva y materialmente desbordante. Abrazan el medioambientalismo más superficial, jugando en el mismo bando y sobre el mismo tablero imperialista y liberal, subordinando la naturaleza a la humanidad, y la humanidad y la vida a la condena a la extinción. Los capitalistas no son los únicos que se aprovechan de la desolación.

Y siguen que, en su obsesión, las animalistas/ecologistas revolucionarias son pecadoras de un «derivado» del “humanismo misericordioso y desclasado» que se dedica a proteger los perros y los gatos que el capitalismo promovió como idílico junto con una casa unifamiliar, con porche y jardín, en las afueras de los centros urbanos tras la 2ª GM en EE.UU., pero malintencionadamente olvidan que nuestra lucha tiene en realidad y, como objetivo sustancial, la liberación de todos los animales a expensas de saber que el sistema cederá en el reconocimiento de los derechos de ciertas especies por encima de otras a medio plazo, y que por eso, priorizamos las aboliciones sobre los sectores del entretenimiento o el vestido que pueden ser asumidas por el capitalismo para dirigirnos vertiginosamente hacia las esperadas pugnas para desencadenar a los animales del yugo pesquero-ganadero y de los laboratorios de exterminio en occidente.

La opresión y la explotación sobre la vida que señala nuestro ecologismo como objetivos de lucha es una más de las las brutalidades que el capitalismo quiere y consigue silenciar. Ahora bien, lo que de ninguna manera puede considerarse normal es que no sólo sea el liberalismo que las esconda, sino que lo haga el marxismo y el anarquismo con plena nocturnidad mental y alevosía dialectal para conservar las prerrogativas que pretende quitar a otros.

Rayan el esperpéntico a pesar de quererlo adornar con dos pasajitos, algún que otro aforismo memorizado y verborreas decorosamente floridas. Aún prosperan estas actitudes en sectores transformadores porque siempre encuentran la sonrisa cómplice de los ortodoxos del manual y los integristas del humanismo que sabe que está en mayoría dentro de las organizaciones, aquel que es excluyente a la vida y a menudo revestido de una dudosa filantropía que niega la acción directa para salvar los humanos de la explotación y la muerte. Las reconoceréis porque algunas tienen el batiscafo estropeado para bucear dentro de su mente, y otros creen que es un submarino armado y dispuesto a hacer razia contra sus ideas impolutas.

Pocas están dispuestas a combatir en paralelo la totalidad de discriminaciones y opresiones, ínfimas las que se han llegado a plantear nunca una revolución total, una liberación total, porque se ve que hay prioridades: -… primero la clase obrera, y luego ya veremos. Jódete! Y te lo dicen como si se necesitara de su permiso adoctrinado que dicta futuros y soluciones ilustradas. Por el lado más científico suspenden, por el ético y moral también. Si el comunismo no quiere entender las igualdades no podrá resolver la ecuación contra las opresiones porque sigue abstruso y atravesado en las simples reglas de 3 que rasgan de golpe las etiquetas (todas fabulosas) con las que se envuelven las miserias políticas y las excusas personales.

Si somos comunistas por ser materialistas, entonces deberemos estar de acuerdo en que el hambre, la sed, la explotación, la enfermedad, el anhelo justicia, de libertad, las persecuciones, las condenas, los estigmas, la soledad, el abandono, la opresión, el maltrato físico y psicológico, la violación, el rapto, la tortura y la muerte son materiales porque son reales. Pues hay que saber que los animales no humanos no sufren esta historicidad en discontinuo como el imperialismo nos lo aplica a nosotras; a los animales no humanos se les regala el concentrado de tormento extremo segundo a segundo y sin ningún tipo de tregua. Pero ey! Para los de la sinagoga del materialismo clásico se ve que el mismo sufrimiento aplicado a los animales no humanos no es materialismo! Vea no sean las máquinas inanimadas del renacimiento cartesiano y nosotras aquí diciendo y haciendo idioteces.

En el culo de Occidente hay quienes no nos imaginamos las independencias nacionales sin el socialismo, y las hay que no se imaginan esta suma sin una liberación para la mujer y las lgtbi como topes máximos. Así es como por la falta de discurso, debate y estrategia dentro de la izquierda hay discriminaciones que ya se deben dar por superadas, como el racismo, y opresiones que hay que dejar elegir y pagar a la carta como las religiones. He llegado a ver banderas verdes en alguna publicación del partido donde milito, -queriendo hacer ver que es ecologista-, y siento una profunda vergüenza ajena que hace que se me escape una sonrisa falaz y cargada de impotencia.

Vigilemos de no quedar envenenadas con las pociones de autoconsumo dentro de nuestros guetos donde a menudo chorrean más cobardías, reformas morales y metafísicas para poder camuflarse que no gotas de cerveza en los dispensadores de centros sociales y ateneos. Y no la voy a tirar nunca la toalla, pero por las actuales experiencias, por primera vez empiezo a pensar que no hay valor para acelerar una revuelta organizada, que la empatía no es suficientemente potente y que los personalismos predominan; que no hay voluntad de darle la vuelta a esto, que no hay ganas de ir a por los de arriba y, que de paseo por este camino que no se donde conduce, se martiriza a las de más abajo.

La izquierda anda coja y con un ojo tuerto, y no sólo después del derrumbamiento del muro, sino como causa de la subsunción del ecologismo revolucionario y por dejar abandonados todos los frentes interseccionales de lucha por la igualdad. Tras el «gran salto adelante» hará 40.000 años, la primera revolución industrial encendió otra mecha por la destrucción acelerada de nuestro mundo, y parece paradigmático que sólo pocas revolucionarias la quieran apagar, cuando el imperialismo antropocéntrico ha conseguido que la mayoría actuemos como detonadoras y que incluso estemos satisfechas de la propagación. La asunción de la lucha por los derechos de los animales y por un ecologismo radical dignificará y reforzará la causa de las trabajadoras, de las mujeres, de las lgtbi, de las discriminadas por razones de etnia y de los pueblos y naciones oprimidas en este planeta pequeño, finito y tocado de muerte. La revolución total y perfecta la haremos cuando dejemos de oprimir y aceptemos la necesidad de liberar los seres albados.

Cualquier organización de liberación -nueva o existente- que en su fundación o refundación ideológica no incluya las premisas y los preceptos de la lucha por los derechos de los animales y de la Tierra ya nace completamente desfasada. Quien no quiera fragmentar y especializar los frentes de lucha para asumirlos y combatirlos de forma conjunta contra el capitalismo no hace más que poner peso en el ancla que nos mantiene paradas en aguas de disidencia moral y reforma revolucionaria a la baja. Ninguna pretendida vanguardia surgida de alguna capilla no será más que humo abocado al fracaso si no combate el teísmo y el especismo aunque haya asumido la lucha contra otros dominacionismos más allá de la causa de las trabajadoras.

Toni Teixidó. Cosecha tarraconense del 80 y maestro vocacional. Comunista, porque sólo podrá ser la clase explotada la que termine liberando a sus esclavos no humanos. Persisto con la idea de combatir todas las opresiones en paralelo y hacerlas converger en el marco de la reunificación y la independencia de los Paises Catalanes; es por ello que actualmente y, a fin de poder compaginar estas luchas, milito en d’ARREL, en el MCAN-EI, colaboro con Libera! y soy coportavoz de la Coordinadora para la Abolición de los Correbous de Cataluña.

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Del aguafuerte de Goya me permito cambiar el título porque poco se puede soñar cuando tu vida está guiada según unas pautas políticas, filosóficas y morales que ya están escritas y se interpretan estáticas; no se puede soñar o crear con límites a menos que te guste la reclusión. Las pinturas, como otras piezas de arte, no comienzan ni terminan dentro del marco que las contiene. Me recuerda a aquella colección de libros infantiles “Elige tu aventura”, con la diferencia de que todavía ningún aventurero ha logrado sobrevivir y llegar al final de la odisea. Y el delirio persiste. Quiero aclarar antes de continuar que cuando hablo de comunistas, lo hago incluyendo en este saco a socialistas científicas y libertarias por igual.

La vida es la realidad suprema (Nietzche), por lo tanto, la vida es la madre de los materialismos, la filosofía, la práctica política, la ética y la moral. Pero a la vez, muchas no saben que el fin de la vida comenzó con la primera segregación, el primer rapto, el primer cautiverio, con las primeras hibridaciones, con la domesticación (eufemismo de subyugación), con la esclavitud, con la explotación y la discriminación de los primeros animales no humanos; comenzó con la modificación del medio natural por el antojo de la opulencia y la sensación de poder más que por nuestra exclusiva necesidad. El origen y la raíz de las discriminaciones y explotaciones entre humanas comenzó con el dominacionismo de la naturaleza.

El sexismo, el racismo, el expansionismo, la ocupación, la colonización, las religiones, el patriarcado, el dominio y el abuso de poder son el resultado del especismo original, con la caza ya innecesaria después de la glaciación de Würm como uno de los principales detonantes. No sólo empezamos una guerra contra los animales no humanos y el medio, sino que, de paso, nos especializamos en las discriminaciones y las técnicas de autodestrucción de nosotras mismas como futura civilización.

Como sostengo que el especismo está en la raíz y es el origen de toda desigualdad, señalo que debe ser la primera discriminación y explotación a ser analizada, aceptada y combatida desde todas las parcelas que trabajan por liberaciones desde la izquierda. Así pues, considero que el especismo es la caja de pandora de las que luchan por la libertad y la igualdad universal, la caja de los truenos que pocas comunistas osan abrir. Sirva como advenimiento que creo profundamente que acabando con esta discriminación y explotación de base, se acabaría con los «ismos» que afectan directamente a las humanas, y eso no quiere decir dejar de combatirlos, sino todo lo contrario, estoy bastante convencido de que el afianzamiento de estos derechos los conseguiremos con seguridad una vez lleguemos a un proceso socialista bastante largo y del brazo de un ecologismo revolucionario que contribuya a derribar el especismo y el capital.

Hablo del delirio de la defensa a ultranza del antropocentrismo revestido de humanismo pseudofilántropo dentro la izquierda revolucionaria, con lo que si es necesario, sus militantes y simpatizantes perderán las formas, se equivocarán de enemigo y proferiran ataques contra las animalistas para no tener que abandonarlo.

Marx y Engels o Bakunin, por poner unas pocas figuras de ejemplo, abandonaron una vida burguesa o acomodada para poner todo su conocimiento y potencialidad al servicio de la oprimida y explotada clase obrera, una lección impecable de empatía y solidaridad. Por esta causa, Ernesto Guevara y revolucionarias de todo tipo se dejaron la vida, y esto sin olvidar las muertas temporales que son las presas políticas que hoy habitan las celdas del imperialismo global.

Las revolucionarias que se lo hacen llamar y que pretenden serlo no quieren escuchar según qué sentencias rotundamente objetivas, imposibles de impugnar dialécticamente si no se formalizan disparates o afirmaciones absurdas, infantiles y maniqueas como contraataque, porque así es como se lo toman, como un ataque, y bien visible si observamos y lo comparamos con la cara de imbéciles que se les quedaba a los machos de no hace mucho cuando sus camaradas femeninas vindicavan sus derechos, esta misma cara larga y desvergonzada de ir contra la razón, tal vez precisamente porque la verdad siempre ha sido revolucionaria, y la hipocresía organizada, la verdadera bandera con la que ocultar unas defectuosidades demasiado parecidas a las de los capitalistas que procuran combatir. Es jodido confirmar que buena parte de las mentes más evolucionadas en ciertos aspectos políticos y filosóficos, son a la vez las más ridículas, cerradas y guiadas por una baja intensidad ética y moral, claramente incompatible con la filantropía, la sensibilidad, la biotropia, con la fragilidad, con la vida.

Aquí radican algunas de las motivaciones por las que rehuyen el diálogo sincero y las lecturas donde su estructura cognitiva deba transformarse nuevamente, no quieren hacer más investigaciones o conexiones con el mundo que las rodea porque no quieren atravesar la tapia mental de algunos cientifismos y admitir que su cabeza chorrea ortodoxia, que se piensa con incongruencia, se recita incoherencia, se cae en la demagogia, y que buena parte de sus acciones y planteamientos son o se convertirán en una simple pose, una fachada competitiva que se irá construyendo de ambiciones egocéntricas y otras miserias dentro del lapidario gueto antroporevolucionario que acabarán, como la mayoría de ellas, incapaces de hacer ninguna aportación a la causa subversiva.

Así nos encontramos con “monaguillos» vestidos con la marca de las multinacionales cosidas por las explotadas que quieren liberar, que se reúnen para rendir culto a dioses y profetas finiseculares, que pasan el cepillo en el bar, pero no en la hucha para las represaliadas. Y es que ellas esperan que llegue el día en que las calles quemarán, que entrarán en los cuarteles militares, nos proveerán de armas y, bajo su guía mesiánica, nos librarán de la burguesía… Que nadie lo crea, su aportación habrá sido debatir sobre libros incuestionables y una serie de belicosas intenciones que acabarán huyendo, por piernas, del motín popular tan esperado y por la frontera estatal más cercana a su domicilio.

Como no hay valor para acelerar una revuelta, y como no se tiene noción de haber identificado el momento estratégico para organizarla, las que se esperan al día en que porlagraciadediosnuestroseñor tomaremos el poder, pasan algunos ratos dando toda la culpa a las masas, y no les falta razón, como la razón de ir contra la razón y el ejemplo de buena parte de las revolucionarias que nos han precedido. Si nuestra acción es siempre superficial y no vamos a desarrollarla en las alcantarillas y centro de mando desde donde el imperialismo planifica y ejecuta la destrucción de nuestro mundo, con esta postura de ir esperando, cuando no quede mundo habitable ya podremos instaurar un nuevo orden socialista si nos llega el aliento para fabricar una punta de lanza.

Consignas gritadas que no se acaban cumpliendo, prédicas por los demás desde el nihilismo revolucionario, libros sagrados que entumecen la acción y que impiden la visión amplia de las explotaciones, activistas con anteojeras que no pueden ver los 300º restantes de la circunferencia que se debe liberar, un ángulo de visión recuperable cuando quieran librarse de más de dos y de tres de sus derechos que les ofrece el sistema que dicen detestar y de las prioridades con las que esconden y perpetúan lo que de hecho son sus sanguinarios privilegios sobre los seres vivos más débiles, indefensos e inocentes.

Manifiesta incapacidad para imaginarse qué política medioambiental debería acompañar un proceso de transición socialista. Haced la prueba, porque se ve que el comunismo que persiguen algunas podría llegar a albergar el doble de habitantes en este planeta… claro que también el doble de granjas industriales, el doble de contaminación, el doble agotamiento de recursos y materia prima… Y mientras cae el exabrupto no puedo dejar de pensar en bigotes de acero, grúas, tuberías, cemento, forjas, fuego, polvo, carburantes quemados y algún que otro centro de reeducación para disidentes del antropocentrismo o campos de trabajo forzados para animalistas que irán a descansar en el establo junto a los cerdos y las vacas «ecológicamente felices» del próximo Estado inmerso en alguna fase socialista.

Intentad preguntar a una militante sobre el siguiente supuesto y que responda: imagínate que estamos inmersos en un proceso socialista y que estás al frente del ministerio de medio ambiente, tienes plenos poderes decisorios y ejecutivos. En esta situación, qué políticas ecologistas aplicarías? En este proceso tendría cabida la explotación animal? Si se da en un ambiente político, ninguna de ellas sabrá imaginarlo ni responder a la primera sin antes haber hecho pausas interminables que acabarían rompiendo el silencio tirando balones fuera. En un ambiente más distendido, el tema de los animales y el desequilibrio natural simplemente no existirían o formarian parte de algun con la intencion de ridiculizar al interlocutor.

El medio ambiente, la vida y la preservación de la integridad física y psicológica de cada individualidad debe ser más importante que la economía, siempre, también y sobretodo en un proceso socialista. Sin un retorno al natural equilibrio medioambiental estamos muertas; no habrá tal paraíso para las futuras generaciones, y no nos engañemos, en occidente también sufriremos antes de los últimos suspiros. Deconstruyendo las infraestructuras capitalistas, decreciendo del delirio consumista, elevaremos todo nuestro potencial de amor y armonía interior, pues por el contrario ya conocemos nuestra capacidad de destrucción, y sabemos que no tiene límites, como la estupidez humana infinita en palabras de Einstein.

Nunca más un capitalismo de estado al estilo soviético también en términos medioambientales. Aprendamos de ello, pues no deberíamos hacer subir a las trabajadoras en el autobús de las liberaciones si no dejamos claro que de aquello sólo se tiene que aprender en un sentido histórico para no repetir lo que le llevó a su declive, y que ese proceso, sin renegar de él y estando agradecidas a sus sacrificios y aciertos, de ninguna manera fue una vía válida hacia el comunismo.

Especista-leninista o la anarcoespecista, es aquella que no quiere aceptar ni en abstracto la necesidad de unos derechos básicos para los animales no humanos. Creen que por haber semi-asumido o tolerado la lucha antipatriarcal ya lo han hecho todo, muchas también piensan que por haber dejado de reírse en la cara del «marica con pluma» deben sentirse satisfechas y vanagloriadas, cuando en realidad sólo se han librado de unos privilegios de bastante fácil asunción. Feministas y LGTBI miradas con respeto pero siempre con cierta condescendencia mientras no interfieran con el único objetivo de derribar el capitalismo. De otro modo las animalistas de clase, o sea, las ecologistas revolucionarias, todavía no somos ni un mal menor y la antipatía no se convertirá en oposición violenta, pues la fase de ridiculización está aún vigente.

Es la liberación animal y de la Tierra lo que nos conducirá a «la emancipación universal» y no sólo la liberación del proletariado tal como afirmaba K. Marx. Y para ello, hay que pasar de la propuesta del «hombre nuevo» del Che o el «superhombre» de Nietzche hacia la creación de la «humanidad por la vida” o “la nueva humanidad biocentrista».


Toni Teixidó. Cosecha tarraconense del 80 y maestro vocacional. Comunista, porque sólo podrá ser la clase explotada la que termine liberando a sus esclavos no humanos. Persisto con la idea de combatir todas las opresiones en paralelo y hacerlas converger en el marco de la reunificación y la independencia de los Paises Catalanes; es por ello que actualmente y, a fin de poder compaginar estas luchas, milito en d’ARREL, en el MCAN-EI, colaboro con Libera! y soy coportavoz de la Coordinadora para la Abolición de los Correbous de Cataluña.

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Vuelven los correbous en el Principado de Cataluña, una temporada más a pesar nuestro. Este año lo hacen después de que la Agrupación de Peñas y Comisiones Taurinas de las Tierras del Ebro (APCTTE) fuese a llorar a la puerta de los partidos que tienen representación en el Parlamento de la Comunidad Autónoma de Cataluña (CAC) una modificación de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para recuperar algunos de los privilegios que ésta les quitó. En concreto un retoque del Decreto Legislativo 2/2008, de 15 de abril, por el que se aprobó el texto refundido de la Ley de protección de los animales, con el fin de permitir las tientas en una ganadería de las Tierras del Ebro (TE), un retorno encubierto de las corridas de toros abolidas en Cataluña.

En la penumbra, así fueron las negociaciones entre la mafia taurófila de las APCTTE y CiU y PSC para modificar la primera ILP que prosperó, la misma que abolió la tauromaquia mayor en la CAC. Y pretendieron hacerlo en la oscuridad más absoluta, a espaldas del pueblo trabajador y de las defensoras de los derechos de los animales no humanos, riéndose en la cara de las miembros de la ILP PROU, ambicionando hacernos colar esta rectificación a través de la ley de acompañamiento a la Ley de Presupuestos.

Práctica habitual de la socialdretocràcia sí, es por eso que no nos alarmamos, ni por los partidos ni por sus formas, pero por lo que si que lo hicimos fue por lo que más nos preocupó al focalizar las víctimas de esta maldad: corría grave peligro la integridad física de las bebés de bóvido, que podía haber vuelto a estar más dañada aún fuera de las explotaciones donde son cosificadas hasta el límite del tormento.

Todo ello lejos de la luz y el clamor popular de haber hecho una de las mayores investigaciones más documentadas sobre la tortura taurina, reuniones y asambleas abiertas, preparar la estrategia, llevarla a cabo, sufrir las amenazas de la mafia y los torturadores-asesinos de adolescentes no humanos, de perder puestos remunerados de trabajo (el de perder es un eufemismo cuando te dan a escoger entre los ideales y unas fichas de casino de esta sociedad de consumo), horas de sueño, nervios y ansiedades , recoger cientos de miles de firmas por toda la CAC, trámites, enmiendas a la totalidad, debate parlamentario, comparecencias públicas, enmiendas al articulado, debate en comisión, dictamen del Consejo de Garantías y debate de votación final en pleno parlamentario .. . Si llega a entrar más luz en ese proceso se nos queman las córneas!

La tortura (la pública, no la que sucede dentro de los laboratorios, comisarías, granjas o cuarteles) es aquella práctica con la que la Cataluña que se prevé independiente estuvo a punto de mostrarse ante el mundo. A espaldas de la sociedad, el “País libre, limpio y nuevo» que venden los partidos del régimen burgués significa un pacto de “no agresión” con los mafiosos taurófilos del Principado. Se atrevieron a querer vulnerar su propia ley modificandola para devolver privilegios a 3 taurofòbicos. La asociación entre la política y la mafia es una vieja lacra internacional, sí … y la Cataluña capitalista independiente no será muy diferente en este sentido.

En todo este proceso, una estratagema inesperada nos dio el tiempo necesario para poder hacer entrar en razón a CiU y hacer que reconocieran su error, retirando de forma inmediata su apoyo a la enmienda impulsada por el PSC, quedándose sólo en su defensa. Nos fue de poco en el Parlamento, pero en los juzgados volvimos a ganar. Los y las parlamentarias volvieron a saber que las animalistas defenderemos el baluarte de la ética y el progreso moral de una batalla que creíamos superada; les recordamos que deben hacer cumplir su propia ley porque no retrocederemos, saben que también somos portavoces de una sociedad catalana sensibilizada con la taurofòbia y que no aceptará ningún retroceso en materia de derechos para los animales no humanos.

Esta fue la última maniobra de la gente de las APCTTE, y al fracasar, tiraron de manifestación. Ven peligrar sus privilegios, temen una okupación puntual como la de Algemesí que aceleró la prohibición de la muerte pública de los bebés de toro durante las novilladas. Temen el silencio de las activistas organizadas, temen el tiempo que nunca volverá. Y así de asustados hará pocos días que la mafia taurina de las TE demostraron poder dar un golpe de fuerza simbólica consiguiendo recoger unos cuantos miles de garrulos que vinieron del País Valenciano y Aragón. La secundó menos de un 2,5% de la población de ese territorio. Machismo, españolismo, racismo, sexismo, especismo y adoctrinamiento infantil de estas discriminaciones fue todo lo que se pudo ver. Nada nuevo, porque no son de este siglo.

Si fuera tan nuestro, todo el país los hubiera acompañado como con el tema del trasvase del río. Pero no es nuestro, no es de la gastada palabra mayoría que los “bouers” se ponen en la boca; es por eso que tuvieron que mendigar difusión a personajes ilustres (dejémoslo en personajes insulsos) como un par de futbolistas y un piloto de moto profesionales. La sociedad no está con ellos, ni la catalana en general ni la ebrenca en particular.

La Coordinadora para la Abolición de los “Correbous” continúa activa y a la espera de integrarse en un frente más amplio, porque después de más de un año, las activistas ebrencas que libre y asambleáriamente dieron un paso adelante para participar en la primera fase estratégica, se empequeñecieron y tuvieron miedo. Y por no expresar otra cosa, diré que es complicada la conciencia, la empatía y la solidaridad organizada en ese territorio. Con razón dicen los taurófilos que tienen que venir de fuera a plantarles cara, toda la razón.

Esta pretemporada ha ido de tanteos: tauromafias tanteando la forma de saltarse la ley y hacer dinero, utilizando el negocio privado de una família como prenda ante la clase política para poder torturar terneros, de medir nuestras fuerzas, sus miedos … pero que nadie se equivoque, de lo que realmente va todo esto es de la abolición de los correbous en el Principado, y nosotros lo volvemos a tener todo preparado para afrontar lo que nos presente la acción.


Toni Teixidó. Cosecha tarraconense del 80 y maestro vocacional. Comunista, porque sólo podrá ser la clase explotada la que termine liberando a sus esclavos no humanos. Persisto con la idea de combatir todas las opresiones en paralelo y hacerlas converger en el marco de la reunificación y la independencia de los Paises Catalanes; es por ello que actualmente y, a fin de poder compaginar estas luchas, milito en d’ARREL, en el MCAN-EI, colaboro con Libera! y soy coportavoz de la Coordinadora para la Abolición de los Correbous de Cataluña.

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