¿El lenguaje es exclusivo de los animales no humanos?

¿El lenguaje es exclusivo de los animales no humanos?

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Especialmente inaceptable y desagradable notar cómo se inferioriza a los otros animales en todos los ámbitos de la vida de los animales humanos. Cuando se trata del lenguaje, sistemáticamente se niega que los otros animales lo posean o, que de tenerlo, sea un lenguaje primario carente de simbología, significado, etc.

Hoy disponemos de investigaciones de diferentes especialistas que demuestran la validez y amplitud del lenguaje de los otros animales, incluso si se compara (que no es deseable) con el lenguaje humano. Hart (2013, p. 17) explica: “Sería realmente difícil encontrar a una persona viva que no haya crecido rodeada de animales parlantes”. Refiriéndose a que desde la infancia, los dibujos animados, los libros de cuentos y los relatos orales acompañan a las niñas y niños recreando un fantástico mundo de ficción que está repleto de animales que hablan entre sí, con otras especies y con animales humanos. De modo que se nos enseña que los otros animales tienen un lenguaje similar al nuestro y, posteriormente, esas mismas niñas y niños aprenden que los otros animales no hablan, o al menos que los animales humanos no pueden entenderles.

La comparación entre lenguajes provoca la consideración de que son los otros animales los que no tienen lenguaje o no poseen una propiedad fundamental del mismo, como afirma Benveniste (1985, p.180-181): “Es “ego” quien dice “ego””. Significando con ello que la subjetividad y la conciencia de identidad dependen por entero del lenguaje.

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La cuestión es considerar que los otros animales, por ser Otros, también poseen un lenguaje específico con el cual crean y recrean su identidad y existencia. Hart (2013) explica que en estudios realizados con macacos se llevaron a cabo grabaciones para detectar cómo se comunicaban y resultó esclarecedor observar que cuando los monos oían las grabaciones de los gruñidos se alejaban o aproximaban al altavoz, en función de que los profiriera un macho dominante o un subordinado.

Los experimentos no atribuyen un significado a los gruñidos sino que demuestran que los diferentes gruñidos contienen significado, no todos son equivalentes. De esos estudios deriva comparar los gritos con simples palabras, afirmándose que igualmente funcionan como representaciones simbólicas. Sin embargo, hemos intentado distanciarnos de los otros animales, a menudo utilizando el lenguaje como diferencia concluyente.

Es obvio que nos referimos a aspectos diferentes y de un sentido del “habla” en cualquier caso distinto pero, quizá, merece la pena apuntar el doble silencio del otro animal, en cuanto subalterno real (¿hablan los subalternos?) y en cuanto poseedor de un lenguaje que no se ajusta al de las lenguas naturales que son las generadas espontáneamente en un grupo de hablantes para comunicarse, a diferencia de los lenguajes construidos basados en sistemas de signos sonoros y gestuales, por ejemplo, el lenguaje de la lógica matemática o la programación.

– Hart, S. 2013. El lenguaje de los animales. Madrid:Alianza
– Benveniste, E. 1985. “De la subjetividad en el lenguaje”, en: Problemas de lingüística general, I. México: Siglo XXI.

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Antropóloga, activista por los derechos de los animales, feminista, vegana, heterodisidente. Acompaño y comparten mi vida tres gatas maravillosas. Fundadora de Antropología de la vida animal. Grupo de estudios de Etnozoología. Profesora universitaria: explico a generaciones de jóvenes quiénes son los otros animales con la esperanza de que un día cambie la consideración hacia los animales no humanos.

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