Palomas de raza, ornamentales y de fantasía. El baile del Angry...

Palomas de raza, ornamentales y de fantasía. El baile del Angry Bird.

737

Angry Bird ya está en su nuevo hogar. Allí estará rodeado de los suyos, verá todas las madrugadas y respirará el aire puro de la montaña con la seguridad y confianza de su palomar, una maravilla con una bonita puerta de madera siempre abierta, que cada día le dirá que es libre de salir y de volver a entrar a reencontrarse con su comida y su rinconcito. Allí será quien debe ser y nunca pudo ser dentro de la jaula más grande que pudimos encontrar, siempre encerrado y siempre a solas.

Es una paloma enorme. La primera vez que lo ví estaba lejos de mí. Cuando la perra Olaia lo encontró y él extendió las alas para intentar huir, pensé que era un pato de los que se refugian en el pequeño humedal cercano. La enorme herida abierta que tenía en la espalda y sus plumas cortadas, además del dolor, el hambre y el cansancio, no lo dejaban volar. Suerte que Olaia no lleva sus nervios y su curiosidad más allá de oler y mirar.

Las plumas remeras de las alas son, junto con las timoneras de la cola, las plumas de vuelo de las aves. Son largas y resistentes, y las de Angry tienen una caña muy fuerte y, a la vez, muy ligera, llena de aire. Son muy distintas a las plumas pequeñas y ligeras que le cubren el cuerpo. Las de las alas del Angry estaban cortadas casi por la mitad, con una forma recta para que no volara. Por suerte, las acabará cambiando por unas nuevas y, entonces, podrá volar de nuevo.

No sabemos quien la atacó, si una rapaz, una gaviota, un gato… Tampoco sabemos cómo es que una paloma que no puede volar, porque alguien no quería que volara, acabó allí y así. No sabemos cómo es que consiguió sobrevivir. La tuvimos que alimentar con bolitas de pienso molido y mojado, y darle el agua con una jeringuilla. Sólo tardó tres días en comer y beber a solas, y en unas pocas semanas no quedaba nada de aquella herida tan fea. Y empezó a bailar cada vez que entrábamos a su habitación, con el buche completamente hinchado y las plumas del cuello levantadas como si fuera un jefe guerrero.

Al parecer, pertenece a una de las muchísimas razas de lo que llaman palomas de raza, “ornamentales” o, incluso, “de fantasía”[1]. Por supuesto, no existen en la naturaleza, son cruces creados por los seres humanos a partir de unas pocas razas primigenias, también creadas por los humanos para explotarlas con determinados usos, principalmente como mensajeras, para engordarlas y comérselas o para la caza. En este caso, eran utilizadas para alimentar y entrenar rapaces, como cebo o, directamente, como arma de caza. Siempre se han adiestrado palomas de cualquier sexo para aprovechar sus cortejos, ya que podían atraer palomas salvajes al palomar que, así, se capturaban con facilidad.

Ahora, como ocurre con las razas de perros y sus pedigrís, son mayoritariamente caprichos, hobbies y negocios. Existen campeonatos y exhibiciones, donde los criadores y aficionados (como siempre, es difícil encontrar mujeres haciendo todo esto) muestran sus candidatos y hablan de sus técnicas de cría en busca de la “paloma perfecta”, dentro de los estándares de raza. Así, multiplican los cruces de individuos con “tipos fiables” y, llegado el caso, recurren a la consanguinidad para mantener y reforzar determinadas características y “tipos”, aprovechando lo que consideran como individuos fuertes.

Sólo en Europa, están reconocidas más de 400 razas distintas, múltiples variantes a partir de una gran diversidad de características y formas, que nuestra veterinaria llamó “mutaciones”. Varían las alturas, los tamaños y los pesos de los animales. Varía la forma, el tamaño, la anchura o la longitud de la cabeza, del pico, de las carúnculas nasales, los buches, los cuellos o de las patas. Varían enormemente los plumajes y, aún más, sus coloraciones. Pueden haber animales con viseras y dobles viseras de plumas sobre los ojos; también pueden haber “melenas” de plumas alrededor del cuello, haciendo efectos como de bufanda o de abrigo de pieles; hay de palomas que pueden tener las patas completamente emplumadas, hasta tapar los dedos y las garras.

Todas estas razas, han sido subdivididas en 10 grupos. Entre las que incluyen más diversidad, están las que se caracterizan por su gran buche, siempre hinchado y redondeado. Entre las de “tipo gallina” está la raza más criada en el mundo: la Modena. Suelen ser muy grandes, desarrolladas a partir de razas criadas para la producción cárnica. Su “parada” (postura natural) con su cuerpo corto y su cuello largo, hace que parecen gallinas pequeñas.

Las palomas de color, que también agrupan más de 80 razas, combinan una gran diversidad de éstos y, con la combinación de los de las diferentes plumas, pueden hacer dibujos uniformes o geométricos (sobre todo, en las alas). En los de estructura lo que se busca es su parada, pero también se desarrollan elementos característicos como colas de pavo real o enormes viseras y cofias. Pasa lo mismo con las palomas de forma, donde la parada se combina con características formas de la cabeza, del pico o de las patas.

De los grupos con menos diversidad de razas, destacan el de las palomas carunculadas que, obviamente, busca el desarrollo deforme de las carúnculas nasales, a menudo en crecimiento permanente durante toda la vida del animal. Otra horrible deformidad es el de las palomas encorbatadas, con picos que se prolongan desde los frente hacia abajo, sin ningún ángulo, y que a menudo son prácticamente inexistentes.

Finalmente están las razas caracterizadas por cuestiones no relacionadas con su aspecto, a pesar de que ya no se crían para otra cosa que para la exhibición. Las palomas tambores reciben su nombre de un arrullo muy característico: el canto de estas palomas recuerda el sonido de un tambor. Por su parte, las palomas de vuelo alto pueden llegar a ser un diminuto punto en el cielo, si es que alguna vez las dejan volar. Destacan las palomas volteadoras que, mientras vuelan, se dejan caer a peso muerto y dando vueltas, como si un cazador las hubiera abatido, antes de recuperar el vuelo normal (que también puede incorporar más vueltas). Incluso hay una raza, de origen estadounidense, que pierde la capacidad de volar a los 6 meses y que hace todo esto por tierra, mientras corre y camina.

Como siempre, lo más terrible es lo que esconden las apariencias, los espectáculos o las buenas palabras de los criadores. Las deformidades generadas por algunas de estas razas impiden a los individuos alimentar a sus crías y obliga a utilizar palomas nodriza. Esto ocurre especialmente entre las razas de pico casi inexistente y entre las de buche grande, que también se pueden distendir y deformar aún más, haciendo que los animales se lo pisen. Las que tienen largas plumas en las patas pueden romper sus huevos o tirarlos los nidos, y por eso se las cortan antes de la puesta. Las viseras de plumas pueden llegar a tapar completamente los ojos de los individuos.

Los criadores, para mostrar sus gran conocimientos y técnica, las manipulan y las enseñan sin ningún problema para inmovilizarlas las entre sus manos, que mueven de forma nerviosa arriba y abajo. Inmovilizan sus patas cogiéndolas entre los dedos, los ponen la mano sobre la cabeza, mueven los dedos delante de sus ojos o las giran bruscamente y, boca abajo, para estirar de su pico y mostrar los buches o los colores de los plumajes. También los podemos ver utilizar punteros de madera y otros objetos para señalar características de animales enjaulados, siempre tensos y tristemente habituados a todas estas manipulaciones.

Las preparan para concursos y exhibiciones con toda clase de instrumentos, con las que manipulan picos, uñas y plumajes. Con tijeras cortan plumas y generan efectos estéticos artificiales como, por ejemplo, el de eliminar las de determinados colores que están intercaladas entre las del dominante en el buche o en el resto del cuerpo. También utilizan limas y cortaúñas con las que manipulan las formas de los picos, llegando a buscar simetrías perfectas. Durante estas manipulaciones, también utilizan instrumentos inmovilizadores fabricados específicamente o cosas como un calcetín con la punta cortada, que ponen a los animales como si fuera un jersey para inmovilizar sus alas.

La mayoría de palomas de raza se pasan la vida encerradas en su palomar y, en el caso de los de razas que tienen el vuelo, la suelta y el cortejo como razón de ser, no dejan de sufrir una libertad limitada y permanentemente vigilada, sometida a trabajos forzados. Como ocurre siempre con todas estas prácticas, la cría es generadora de negocio, de transacciones y compra-ventas que a menudo son caprichosas, compulsivas. Y, alrededor de todo esto, están los negocios de los utensilios como palomares, jaulas y otros instrumentos, además de la farmacéutica, la veterinaria o la alimentación específica, que también generan investigación con animales infectados con enfermedades para probar la eficacia de complementos alimenticios o de medicamentos.

Y como también ocurre siempre con todos los animales utilizados y explotados, aún más en el caso de los que deben presentar unas características muy concretas, son víctimas permanentes de la selección y el descarte. Los criadores, dentro de inmaculados palomares que han preparado para las visitas, pueden llegar a hablar con frialdad de la eliminación “cualitativa y severa” de individuos para mantener los estándares de las razas. En casos como el de las palomas de escudo, esas que deben presentar dibujos muy uniformes por la combinación de los colores de las plumas en las alas, este descarte puede llegar hasta el 80 y 90% de los animales.

Esta pudo ser la vida del Angry Bird. Puede que fuera uno de estos descartes, en algún lugar donde los abandonan a su suerte en lugar de matarlos. Y puede ser que escapara accidentalmente, librándose de todo el proceso que lo tenía que convertir en un aspecto, una parada, un tamaño y un gran buche que enseñar cada vez que estabas con él. Ahora está donde todo esto no tiene ninguna importancia, porque él no es ni una imagen, ni una foto, ni un hito más en el palmarés de ningún criador.

Angry no es una fantasía ni un ornamento, y es mucho más que una paloma de raza. Él es un individuo único, diferente a todos los demás, sean de la raza o de la especie que sean, nunca mejor que nadie y siempre tan bueno como cualquiera. Tiene muchas ganas de vivir, y es lo que hará hasta su último día. Volará, sin condiciones ni vigilancias, sin aprovechamientos ni usos, y siempre tendrá esa hermosa puerta de madera abierta para volver a casa.

——-

[1] La mayor parte de la información se ha obtenido del documental Palomas ornamentales y de raza (2004). Es una película promocional de los piensos para palomas de Versele-Laga, empresa con sede en Deize (Flandes Oriental, Bélgica). Está disponible en Youtube, dividida en 9 partes:

—————————————

 

La parte de mi biografía de la que estoy más orgulloso es que soy vegano, que hace de la justicia un ejercicio cotidiano. También me gusta mucho haber aprendido Historia en la Universidad de Valencia. Soy militante antiespecista, feminista, LGTBI , ecologista, socialista e independentista. En definitiva, no quiero privilegios y, aún menos, los que se supone que me han de privilegiar mí.
Soy militante de Iniciativa Animalista