No es no

No es no

2846

El sábado 24 de septiembre, unas personas que intentaban impedir el linchamiento de animales fueron apaleadas, bajo la atenta mirada de la policía local. En Algemesí.
La sangre de las personas animalistas, a quienes la tauromaquia acusa de violentas, se mezcló con la de los erales y novillos torturados hasta la muerte en esa carnicería que se llama Setmana de bous d’Algemesí.

Este año hay una novedad: a pocos metros del lugar en el que se arrastran los cadáveres de las crías de toro (los cadáveres o los animales agonizando), allí donde las personas animalistas fueron golpeadas, hay un estand y un photocall donde se pide unas fiestas de igualdad y respeto. El lema de una de estas campañas es el título de este artículo, “no es no”, en referencia a la violencia sexual.

Cada vez que la tauromaquia quiere renovar su imagen y disfrazarla de modernidad suele utilizar la presencia de mujeres, como toreras, rejoneadoras o como público. Esto es un clásico. Por eso la insistencia de Mar Pintor, concejala de igualdad de Esquerra Unida del País Valencià y taurina declarada, en vincular la campaña feminista con la semana de toros.

Que Esquerra Unida del País Valencià sea un partido estatutariamente antitaurino no es un obstáculo para que una concejala haga de la tortura taurina su bandera. Pero el feminismo lucha precisamente contra aquello que la Sra. Pintor quiere fomentar. El feminismo identifica las lógicas de dominación que quieren someter otros cuerpos y se enfrenta a ellas. La interseccionalidad es eso: nació como un grito desde los márgenes, desde el feminismo no blanco, no heterosexual y puso sobre la mesa que no hay opresiones de segunda, hay opresiones que no sufrimos. Desde la defensa animal, tomamos ese grito y lo hacemos nuestro.

Así que la instrumentalización que hace el ayuntamiento de Algemesí de la lucha feminista es un purplewashing de manual: intenta utilizar la lucha feminista para legitimar una injusticia. Porque ¿se puede pedir igualdad y respeto, mientras se aplaude como unos cuerpos son castigados por considerarse “inferiores”? Castigados hasta la muerte porque se tiene la fuerza para hacerlo, porque hay personas que lo encuentran divertido. No hace falta ser psicóloga para entender que en el momento en que se banaliza la violencia contra unos cuerpos, es muy fácil hacer un click mental y extender la violencia hacia otros y, sobre todo, hacia otras.

El heteropatriarcado está dentro de la plaza de toros de Algemesí y cuenta con el apoyo de una concejala de igualdad, que tiene la silla en una candidatura de un partido político estatutariamente antitaurino. Eso es una traición. He sido militante de EUPV y he formado parte del área de feminismos: lo que hace la Sra. Pintor es una traición y está arropada por todo su grupo municipal.

En ese estand se quiere denunciar la violencia machista y eso, por supuesto, es algo muy necesario y, como feminista comprometida, lo apoyo. Pero por la calle Muntanya de Algemesí corre la sangre y esa sangre no debería ser invisible. Como tampoco deberíamos ser invisibles nosotras, las mujeres animalistas, las que sufrimos la violencia cuando los machirulos taurinos nos piden que “les enseñemos las tetas”, cuando nos mandan a fregar o se tocan los genitales. He dejado de contar las amenazas de violación y siempre me voy de Algemesí mirando atrás.
La espina dorsal del animalismo es el feminismo. Son las gafas violetas las que hacen que identifiquemos las injusticias. Por eso este movimiento está formado mayoritariamente por mujeres y por eso es castigado y es insultado. No se puede entender la violencia que sufrimos en Algemesí sin la clave de la violencia machista.

No es no, claro que sí. Pero si vais a la zona donde está ese estand de Algemesí y miráis al suelo, veréis la sangre de unos cuerpos sometidos de la forma más brutal. Las gafas violetas deberían identificar esa sangre y no sonreír, o mirar hacia otro lado, cuando la tauromafia se la quita, molesta, de los zapatos. Al fin y al cabo, el feminismo es incómodo, cuestiona lo que nos dicen que es tradicional, normal y natural. Por eso, la violencia contra los animales es un asunto feminista. Y el feminismo siempre toma partido.

—————-

 

Diplomada en Relaciones Laborales. Licenciada en Historia. Militante de izquierdas. Feminista, heterodisidente y vegana.