La asociación VGT Verein gegen Tierfabriken ha presentado 3000 horas de vídeo tomadas en mataderos austriacos. Las imágenes fueron obtenidas en los 20 mataderos más importantes del país por denunciantes anónimos entre enero y octubre del 2015. Las denuncias ya están en marcha.

Un matadero es una cadena de montaje y como tal está diseñada. La única diferencia es que la pieza a procesar está viva, y quiere seguir estándolo. La mayoría de los animales vienen de granjas industriales, en las que apenas se pueden mover, y han sido transportados en plena noche, lo que les pone ya en un estado de alerta y estrés.

Al llegar al matadero son obligados a pasar rápidamente por pasillos y estrechas esclusas. Lo normal es que entren en pánico y traten de huir, o bien se queden paralizados por el miedo. Gritos, fuertes golpes y descargas eléctricas en zonas prohibidas como la cabeza, los genitales o el ano son los métodos que utilizan los operarios para conseguir doblegar la voluntad de los animales. Los chillidos de dolor y terror son perfectamente audibles en los vídeos.

A continuación llega el momento del aturdimiento, una práctica que debería evitar el sufrimiento animal, ya que la idea es que pierda rápidamente la consciencia. Esa es la teoría. Los vídeos muestran con terrorífica claridad cómo los métodos utilizados no garantizan en ningún caso una muerte sin dolor. La cámara de gas y el electroschock son los procedimientos más habituales.

En el primer caso, se introduce a los animales en una góndola, en la que se aumenta el dioxido de carbono de forma que obtienen cada vez menos óxigeno. Antes de caer inconscientes en esa estrecha cámara a veces a oscuras, a veces con una luz cegadora, sienten que no pueden respirar, que se ahogan. Muchos sufren ataques de pánico y se autolesionan tratando de escapar. Las imágenes de las góndolas llenas de sangre son testigos de la última lucha desesperada de estos animales.

El segundo método, el electroschok, no es mucho mejor. Es importante aplicarlo en el punto exacto para garantizar que el animal queda inconsciente el tiempo necesario para degollarlo. Animales en grupo, tratando de protegerse unos a otros, o bien solos en un tubo en el que apenas caben, aterrorizados. Bajo las condiciones en que todo este proceso ocurre, es bastante evidente que la precisión no es una prioridad de los operarios. Así que, en muchos casos, los animales quedan paralizados, pero siguen plenamente conscientes cuando se les cuelga de una pata y se les abre en canal.

Una agonía que queda patente en todos los vídeos y que no podemos seguir ignorando. El matadero “humano” no existe, y ninguna de estas prácticas es una excepción, sino la regla.
Las empresas ya han sido denunciadas por 19 violaciones de la ley de protección animal y del reglamento específico para mataderos. También se les denunciará por la violación del código penal en materia de tortura animal.

Aquí tenéis un resumen de los vídeos:

Se pueden ver matadero por matadero en estos enlaces.
Y aquí tenéis una petición por si queréis firmar (en alemán).

Informa: Lucia Arana