“Interpretaciones” y afirmaciones desconectadas. La jugada en Tavernes de la Valldigna.

“Interpretaciones” y afirmaciones desconectadas. La jugada en Tavernes de la Valldigna.

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El lunes, 9 de noviembre, el Pleno del Ayuntamiento votó y aprobó la moción que declaraba Tavernes de la Valldigna municipio contrario al maltrato animal. Junto a la concejalía de Esquerra Unida – Acord Ciutadà, que presentó y defendió la moción, votaron las 11 de Compromís, sin que ninguna persona del grupo municipal explicara el sentido de este voto. Además de la declaración, la moción establecía los siguientes acuerdos:

Que no se de apoyo por parte del Ayuntamiento a fiestas o actividades que impliquen el uso de animales sobre los que se produzcan formas de vejación, sufrimiento o muerte.

Que sean controladas y sancionadas por la Policía Local todas las situaciones de maltrato, abandono y tenencia de animales domésticos en condiciones indignas.

Que no se formalice ninguna contratación con empresas que utilizan animales con fines lúdicos como, por ejemplo, circos con exposición de animales salvajes.

Que se dediquen actividades, campañas y espacios municipales de difusión en el ámbito de la defensa, el cuidado y la protección de los animales y de su medio.

Que se formalice un protocolo para el adecuado tratamiento y recogida de los animales abandonados en el municipio, mediante la creación de una entidad protectora, que no ejecute en ningún caso la muerte del animal si no es por motivos humanitarios y que contemple el cuidado y la recuperación.

Que se apoye y se fomente especialmente toda iniciativa asociada alrededor del cuidado, la protección y el control de los animales en Tavernes.

No hubo ningún voto en contra: el PP se negó a votar como protesta por una situación previa y el PSPV se abstuvo. Según palabras de su portavoz:

La moción presentada por Esquerra Unida plantea 7 puntos, de los que compartimos la mayoría ya que estamos en contra de cualquier tipo de maltrato animal. Sin embargo, no estamos al 100% de acuerdo con el punto que no se pueda realizar ningún tipo de espectáculo con animales, si cumplen los derechos de los animales y la normativa vigente.

Inmediatamente después del Pleno, portavoces de Compromís declararon que los “bous al carrer” no estaban en cuestión a partir de esta moción que, en todo caso, pecaba por “falta de concreción”. Afirmaron que se trata de una práctica legal, que se vela por el bienestar del animal y que todo depende del prometido y nunca celebrado referéndum sobre los “bous al carrer”. Según el grupo al gobierno municipal, si el resultado de esta consulta fuera favorable a los linchamientos de toros, “no iban a hacer lo contrario de lo que pide la ciutadania”.

Por lo tanto, y debido a estas extrañas maniobras, lo que debería haber sido una moción histórica ha sido reducida a un episodio más del proceso iniciado hace 4 años, cuando el gobierno municipal de entonces decidió, por la vía de urgencia, sufragar y organizar directamente los “bous al carrer”, después de que la empresa privada que montaba una plaza portátil y organizaba linchamientos de toros durante las fiestas anunciara que no lo iba a hacer más, debido a las pérdidas que le generaba.

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Está por saber el coste real de esta decisión, que sirvió para que el alcalde Jordi Juan se ganara la adhesión del mundo taurino local cercano a su cuerda. El acceso al detalle de gastos totales, directos e indirectos, fue una tarea imposible para la concejala independiente Karina Vercher durante la anterior legislatura, y lo sigue siendo ahora por los miembros de Esquerra Unida. Incluso nosotras, personas representantes de la Plataforma Carlos Pinazo, hemos sido testigos de alguna cara de mal jugador de póquer entre las del gobierno municipal, cuando para nuestros argumentos hemos utilizado los datos que se han barajado públicamente (10.000 € anuales).

El prometido referéndum, por lo tanto, se plantea desde la desinformación en el tema más relevante, después de la explotación y el maltrato de animales. Al parecer, si se acaba haciendo la consulta, la gente de Tavernes no podrá decidir sabiendo lo que ha costado al municipio el circo del césar en un período de recortes, de muchas necesidades sociales sin atención pública y de absoluta falta de autonomía de los ayuntamientos, con presupuestos completamente controlados por las medidas centralizadoras del gobierno estatal de Mariano Rajoy.

La nueva salida hacia adelante es el refugio en la legalidad, presente en la argumentación del PSPV y, lo que es más importante, de Compromís. Y eso, en el estado donde se hacen leyes de protección animal donde la tortura taurina queda explícitamente excluida desde el primer momento, es un argumento muy ridículo. Recordemos que en Cataluña se tuvo que promover una ILP para que, fundamentalmente, se eliminara esta cínica exclusión, sin que se pudiera evitar la formulación de otra nueva e igualmente cínica para los “correbous”.

En España, el statu quo es que existe un maltrato animal penalizado y otro legalmente protegido en el que destaca la tortura taurina, maltrato animal inqüestinable por evidente y por documentado científicamente, alimentado por millones de euros anuales salidos de los recursos públicos. En el País Valenciano, Generalitat, diputaciones y ayuntamientos como el de Tavernes han gastado el dinero que recortaban de otras partidas (teleasistencia para personas mayores, transporte público, becas comedor, ayudas para libros de texto…) en los linchamientos legales toros en la calle.

Los circos que torturan animales son legales y hay municipios libres de circos con animales, como los hay libres de tortura y linchamientos taurinos. El ayuntamiento de Tavernes no tiene ninguna obligación de gastarse en tortura taurina esa cantidad de dinero anual de la que no informa a la ciudadanía. No tiene ninguna obligación de ser principal responsable y único sostenedor económico de los linchamientos, lo que le implica a un nivel que se da en muy pocos otros municipios donde se mantienen estas prácticas.

La moción no es, ni mucho menos, inconcreta. Es un compromiso, con valentía, para que el ayuntamiento no apoye fiestas o actividades que implican el uso de animales sobre los que se produzcan formas de vejación, sufrimiento o muerte. También es un compromiso para no formalizar ninguna contratación con empresas que utilizan animales con fines lúdicos.

Tom Regan explica que uno de los principales argumentos de la industria de explotación animal es este “respeto al bienestar animal de acuerdo con las leyes”, que legalizan mil y una formas de maltrato. La llama afirmación desconectada, y es el supuesto bienestar que “disfrutan” los animales en los mataderos o en los laboratorios de experimentación, las víctimas de la peletería, los esclavos y esclavas del circo o los toros torturados en plazas y calles.

Compromís de Tavernes de la Valldigna nos presenta una de estas afirmaciones desconectadas para defender que vulnerará una moción, minutos después de haberla votado con su mayoría absoluta. A estas alturas, ya es dramáticamente necesario que la ciudadanía no sea insultada con este tipo de maniobras.

 

La parte de mi biografía de la que estoy más orgulloso es que soy vegano, que hace de la justicia un ejercicio cotidiano. También me gusta mucho haber aprendido Historia en la Universidad de Valencia. Soy militante antiespecista, feminista, LGTBI , ecologista, socialista e independentista. En definitiva, no quiero privilegios y, aún menos, los que se supone que me han de privilegiar míSoy militante de Iniciativa Animalista