La caja de Pandora de las comunistas: el delirio de la razón...

La caja de Pandora de las comunistas: el delirio de la razón antropocéntrica produce monstruos (I)

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Del aguafuerte de Goya me permito cambiar el título porque poco se puede soñar cuando tu vida está guiada según unas pautas políticas, filosóficas y morales que ya están escritas y se interpretan estáticas; no se puede soñar o crear con límites a menos que te guste la reclusión. Las pinturas, como otras piezas de arte, no comienzan ni terminan dentro del marco que las contiene. Me recuerda a aquella colección de libros infantiles “Elige tu aventura”, con la diferencia de que todavía ningún aventurero ha logrado sobrevivir y llegar al final de la odisea. Y el delirio persiste. Quiero aclarar antes de continuar que cuando hablo de comunistas, lo hago incluyendo en este saco a socialistas científicas y libertarias por igual.

La vida es la realidad suprema (Nietzche), por lo tanto, la vida es la madre de los materialismos, la filosofía, la práctica política, la ética y la moral. Pero a la vez, muchas no saben que el fin de la vida comenzó con la primera segregación, el primer rapto, el primer cautiverio, con las primeras hibridaciones, con la domesticación (eufemismo de subyugación), con la esclavitud, con la explotación y la discriminación de los primeros animales no humanos; comenzó con la modificación del medio natural por el antojo de la opulencia y la sensación de poder más que por nuestra exclusiva necesidad. El origen y la raíz de las discriminaciones y explotaciones entre humanas comenzó con el dominacionismo de la naturaleza.

El sexismo, el racismo, el expansionismo, la ocupación, la colonización, las religiones, el patriarcado, el dominio y el abuso de poder son el resultado del especismo original, con la caza ya innecesaria después de la glaciación de Würm como uno de los principales detonantes. No sólo empezamos una guerra contra los animales no humanos y el medio, sino que, de paso, nos especializamos en las discriminaciones y las técnicas de autodestrucción de nosotras mismas como futura civilización.

Como sostengo que el especismo está en la raíz y es el origen de toda desigualdad, señalo que debe ser la primera discriminación y explotación a ser analizada, aceptada y combatida desde todas las parcelas que trabajan por liberaciones desde la izquierda. Así pues, considero que el especismo es la caja de pandora de las que luchan por la libertad y la igualdad universal, la caja de los truenos que pocas comunistas osan abrir. Sirva como advenimiento que creo profundamente que acabando con esta discriminación y explotación de base, se acabaría con los «ismos» que afectan directamente a las humanas, y eso no quiere decir dejar de combatirlos, sino todo lo contrario, estoy bastante convencido de que el afianzamiento de estos derechos los conseguiremos con seguridad una vez lleguemos a un proceso socialista bastante largo y del brazo de un ecologismo revolucionario que contribuya a derribar el especismo y el capital.

Hablo del delirio de la defensa a ultranza del antropocentrismo revestido de humanismo pseudofilántropo dentro la izquierda revolucionaria, con lo que si es necesario, sus militantes y simpatizantes perderán las formas, se equivocarán de enemigo y proferiran ataques contra las animalistas para no tener que abandonarlo.

Marx y Engels o Bakunin, por poner unas pocas figuras de ejemplo, abandonaron una vida burguesa o acomodada para poner todo su conocimiento y potencialidad al servicio de la oprimida y explotada clase obrera, una lección impecable de empatía y solidaridad. Por esta causa, Ernesto Guevara y revolucionarias de todo tipo se dejaron la vida, y esto sin olvidar las muertas temporales que son las presas políticas que hoy habitan las celdas del imperialismo global.

Las revolucionarias que se lo hacen llamar y que pretenden serlo no quieren escuchar según qué sentencias rotundamente objetivas, imposibles de impugnar dialécticamente si no se formalizan disparates o afirmaciones absurdas, infantiles y maniqueas como contraataque, porque así es como se lo toman, como un ataque, y bien visible si observamos y lo comparamos con la cara de imbéciles que se les quedaba a los machos de no hace mucho cuando sus camaradas femeninas vindicavan sus derechos, esta misma cara larga y desvergonzada de ir contra la razón, tal vez precisamente porque la verdad siempre ha sido revolucionaria, y la hipocresía organizada, la verdadera bandera con la que ocultar unas defectuosidades demasiado parecidas a las de los capitalistas que procuran combatir. Es jodido confirmar que buena parte de las mentes más evolucionadas en ciertos aspectos políticos y filosóficos, son a la vez las más ridículas, cerradas y guiadas por una baja intensidad ética y moral, claramente incompatible con la filantropía, la sensibilidad, la biotropia, con la fragilidad, con la vida.

Aquí radican algunas de las motivaciones por las que rehuyen el diálogo sincero y las lecturas donde su estructura cognitiva deba transformarse nuevamente, no quieren hacer más investigaciones o conexiones con el mundo que las rodea porque no quieren atravesar la tapia mental de algunos cientifismos y admitir que su cabeza chorrea ortodoxia, que se piensa con incongruencia, se recita incoherencia, se cae en la demagogia, y que buena parte de sus acciones y planteamientos son o se convertirán en una simple pose, una fachada competitiva que se irá construyendo de ambiciones egocéntricas y otras miserias dentro del lapidario gueto antroporevolucionario que acabarán, como la mayoría de ellas, incapaces de hacer ninguna aportación a la causa subversiva.

Así nos encontramos con “monaguillos» vestidos con la marca de las multinacionales cosidas por las explotadas que quieren liberar, que se reúnen para rendir culto a dioses y profetas finiseculares, que pasan el cepillo en el bar, pero no en la hucha para las represaliadas. Y es que ellas esperan que llegue el día en que las calles quemarán, que entrarán en los cuarteles militares, nos proveerán de armas y, bajo su guía mesiánica, nos librarán de la burguesía… Que nadie lo crea, su aportación habrá sido debatir sobre libros incuestionables y una serie de belicosas intenciones que acabarán huyendo, por piernas, del motín popular tan esperado y por la frontera estatal más cercana a su domicilio.

Como no hay valor para acelerar una revuelta, y como no se tiene noción de haber identificado el momento estratégico para organizarla, las que se esperan al día en que porlagraciadediosnuestroseñor tomaremos el poder, pasan algunos ratos dando toda la culpa a las masas, y no les falta razón, como la razón de ir contra la razón y el ejemplo de buena parte de las revolucionarias que nos han precedido. Si nuestra acción es siempre superficial y no vamos a desarrollarla en las alcantarillas y centro de mando desde donde el imperialismo planifica y ejecuta la destrucción de nuestro mundo, con esta postura de ir esperando, cuando no quede mundo habitable ya podremos instaurar un nuevo orden socialista si nos llega el aliento para fabricar una punta de lanza.

Consignas gritadas que no se acaban cumpliendo, prédicas por los demás desde el nihilismo revolucionario, libros sagrados que entumecen la acción y que impiden la visión amplia de las explotaciones, activistas con anteojeras que no pueden ver los 300º restantes de la circunferencia que se debe liberar, un ángulo de visión recuperable cuando quieran librarse de más de dos y de tres de sus derechos que les ofrece el sistema que dicen detestar y de las prioridades con las que esconden y perpetúan lo que de hecho son sus sanguinarios privilegios sobre los seres vivos más débiles, indefensos e inocentes.

Manifiesta incapacidad para imaginarse qué política medioambiental debería acompañar un proceso de transición socialista. Haced la prueba, porque se ve que el comunismo que persiguen algunas podría llegar a albergar el doble de habitantes en este planeta… claro que también el doble de granjas industriales, el doble de contaminación, el doble agotamiento de recursos y materia prima… Y mientras cae el exabrupto no puedo dejar de pensar en bigotes de acero, grúas, tuberías, cemento, forjas, fuego, polvo, carburantes quemados y algún que otro centro de reeducación para disidentes del antropocentrismo o campos de trabajo forzados para animalistas que irán a descansar en el establo junto a los cerdos y las vacas «ecológicamente felices» del próximo Estado inmerso en alguna fase socialista.

Intentad preguntar a una militante sobre el siguiente supuesto y que responda: imagínate que estamos inmersos en un proceso socialista y que estás al frente del ministerio de medio ambiente, tienes plenos poderes decisorios y ejecutivos. En esta situación, qué políticas ecologistas aplicarías? En este proceso tendría cabida la explotación animal? Si se da en un ambiente político, ninguna de ellas sabrá imaginarlo ni responder a la primera sin antes haber hecho pausas interminables que acabarían rompiendo el silencio tirando balones fuera. En un ambiente más distendido, el tema de los animales y el desequilibrio natural simplemente no existirían o formarian parte de algun con la intencion de ridiculizar al interlocutor.

El medio ambiente, la vida y la preservación de la integridad física y psicológica de cada individualidad debe ser más importante que la economía, siempre, también y sobretodo en un proceso socialista. Sin un retorno al natural equilibrio medioambiental estamos muertas; no habrá tal paraíso para las futuras generaciones, y no nos engañemos, en occidente también sufriremos antes de los últimos suspiros. Deconstruyendo las infraestructuras capitalistas, decreciendo del delirio consumista, elevaremos todo nuestro potencial de amor y armonía interior, pues por el contrario ya conocemos nuestra capacidad de destrucción, y sabemos que no tiene límites, como la estupidez humana infinita en palabras de Einstein.

Nunca más un capitalismo de estado al estilo soviético también en términos medioambientales. Aprendamos de ello, pues no deberíamos hacer subir a las trabajadoras en el autobús de las liberaciones si no dejamos claro que de aquello sólo se tiene que aprender en un sentido histórico para no repetir lo que le llevó a su declive, y que ese proceso, sin renegar de él y estando agradecidas a sus sacrificios y aciertos, de ninguna manera fue una vía válida hacia el comunismo.

Especista-leninista o la anarcoespecista, es aquella que no quiere aceptar ni en abstracto la necesidad de unos derechos básicos para los animales no humanos. Creen que por haber semi-asumido o tolerado la lucha antipatriarcal ya lo han hecho todo, muchas también piensan que por haber dejado de reírse en la cara del «marica con pluma» deben sentirse satisfechas y vanagloriadas, cuando en realidad sólo se han librado de unos privilegios de bastante fácil asunción. Feministas y LGTBI miradas con respeto pero siempre con cierta condescendencia mientras no interfieran con el único objetivo de derribar el capitalismo. De otro modo las animalistas de clase, o sea, las ecologistas revolucionarias, todavía no somos ni un mal menor y la antipatía no se convertirá en oposición violenta, pues la fase de ridiculización está aún vigente.

Es la liberación animal y de la Tierra lo que nos conducirá a «la emancipación universal» y no sólo la liberación del proletariado tal como afirmaba K. Marx. Y para ello, hay que pasar de la propuesta del «hombre nuevo» del Che o el «superhombre» de Nietzche hacia la creación de la «humanidad por la vida” o “la nueva humanidad biocentrista».


Toni Teixidó. Cosecha tarraconense del 80 y maestro vocacional. Comunista, porque sólo podrá ser la clase explotada la que termine liberando a sus esclavos no humanos. Persisto con la idea de combatir todas las opresiones en paralelo y hacerlas converger en el marco de la reunificación y la independencia de los Paises Catalanes; es por ello que actualmente y, a fin de poder compaginar estas luchas, milito en d’ARREL, en el MCAN-EI, colaboro con Libera! y soy coportavoz de la Coordinadora para la Abolición de los Correbous de Cataluña.