Ayer, el pueblo de Cazalilla, Jaén volvió a festejar la “fiesta de la pava”. Un festejo que se realizó tras la procesión de San Blas, irónicamente uno de los 14 santos auxiliadores. Esta fiesta cruel ha sido sancionada económicamente desde hace 11 años, sin embargo ello no frustra a los 850 habitantes andaluces que reúnen anualmente los 2.001 euros de sanción para seguir festejando el sufrimiento animal.

La pava fue lanzada a las 6 y 10 de la tarde desde la iglesia de Santa María Magdalena. Cayó a plomo al suelo, sin prácticamente poder planear. Abajo fue recogida por una animalista que allí se había trasladado para salvar su vida. Sin embargo, hubo un forcejeo con los y las vecinas de Cazalilla, que finalmente se llevaron a la pava corriendo. No se conoce el estado de salud de la pava, a la que se la agarró por las patas y arrancaron multitud de plumas.
 

 

Año tras año los y las cazalilleras afirman que no se mata a la pava y sí se la guarda en un lugar seguro. No existen imágenes que corroboren esto. Desde la página web del Ayuntamiento se afirma que “quien consigue hacerse con ella la enarbolará en alto como un signo de triunfo y de suerte. La tradición requiere también que las mozas solteras que consiguen arrancarle una pluma serán pretendidas ese año por un mozo casadero”.

El origen de este festejo, actualmente denunciado por asociaciones animalistas como la Asociación Contra la Tortura y el Maltrato Animal (Actyma) y la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (Anpba), data de finales del siglo XIX cuando dos familias del pueblo estaban enfrentadas y el casamiento de sus familiares supuso la paz en la villa. La pava, entonces símbolo de riqueza y prosperidad, fue lanzada desde el campanario para festejar la armonía adquirida.

Tras el frustrado intento de liberación, las personas activistas fueron agredidas por el pueblo cazalillero. Además, diferentes periodistas fueron amenazados, entre ellos TVAnimalista, a quien se le arrebató y estalló la cámara contra el suelo.

Foto: Tras los Muros