En la noche del lunes 22 de diciembre llegaba el aviso a Santuario Gaia sobre una cabra que estaba siendo asfixiada con un alambre por unos niños al tiempo que la pateaban y pegaban con palos.

Al intervenir unas personas de la localidad para detenerlos, los niños abandonaron a la cabra delante de un comercio, que se puso en contacto con el santuario.

Rápidamente activistas de Gaia se desplazaron al lugar de los hechos para trasladar a la cabra al Santuario. En un principio se pensaba que era una hembra embarazada al tener el abdomen muy hinchado, pero resultó ser un macho con una importante dilatación abdominal.

Una vez en el Santuario Gaia se le práctico un reconocimiento veterinario para comprobar su estado de salud general pautandole un tratamiento para la distensión abdominal. Asimismo, su cuerpo presenta múltiples heridas, un cuerno roto y grandes cicatrices, lo que hace pensar que ha recibido malos tratos continuados. Su estado emocional es muy frágil en estos momentos debido al miedo que siente hacia los seres humanos.

Ahora estará unas semanas en cuarentena apartado del resto de habitantes del refugio, pero pronto podrá disfrutar de una vida en libertad y respeto. Es increíble que en pleno siglo XXI pasen estos acontecimientos y que queden impunes. Nos queda mucho trabajo por realizar, así que no pararemos nunca hasta cambiar las conciencias. Le hemos bautizado como Juan Carlos.” Explica Ismael López, co-fundador de Santuario Gaia.