La consciencia en los animales

La consciencia en los animales

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Para quienes respetamos a los animales como seres moralmente relevantes, el sólo hecho de que sean capaces de sentir define el ámbito de relevancia moral, y nos obliga a repensar nuestra relación con ellos. Sin embargo, es importante también reconocer la existencia de otras características que nos unen a los animales, especialmente para todas aquellas personas escépticas o reacias a pensar que estamos más cercanos a los animales de lo que ellos suponen, o que les resulta deseable. Una de esas características es la consciencia.

En el año 2012 un grupo de importantes científicos de diferentes ramas de las neurociencias se dieron cita en la Universidad de Cambridge para celebrar la Francis Crick Memorial Conference, que trató sobre la consciencia en los animales humanos y no humanos. Al finalizar las conferencias, los ponentes participantes firmaron la “Declaración de Cambridge sobre la Consciencia”, que resumió los hallazgos más importantes de la investigación allí expuesta y discutida (entre los firmantes está el célebre físico y cosmólogo Stephen Hawking).

La declaración fue presentada de esta manera: “decidimos llegar a un consenso y hacer una declaración para el público que no es científico. Es obvio para todos en este salón que los animales tienen consciencia, pero no es obvio para el resto del mundo. No es algo obvio para la sociedad.”

Resumidamente, la Declaración establece que: “La ausencia de un neocórtex no parece excluir a un organismo de experimentar estados afectivos. La evidencia indica que los animales no humanos tienen la neuroanatomía, neuroquímica y sustratos neurofisiológicos de los estados de conciencia, junto con la capacidad de exhibir comportamientos intencionales. En consecuencia, el peso de la evidencia indica que los humanos no son los únicos que poseen los sustratos neurológicos que generan la consciencia. Los animales no humanos, incluyendo todos los mamíferos y aves, y muchas otras criaturas, como los pulpos, también poseen estos sustratos neurológicos.”

Esta declaración es de una importancia fundamental para quienes respetamos a los animales y trabajamos por la igualdad. Ya no es discutible si los animales tienen o no consciencia: sus estructuras cerebrales indican que si la poseen, y tal como los seres humanos, son capaces de vivir una vida consciente y de experimentar estados emocionales conscientes. Uno de los firmantes, el neurocientífico Phillip Low reflexiona: “Sabemos que todos los mamíferos, todos los pájaros y muchas otras criaturas, como el pulpo, tienen estructuras nerviosas que producen consciencia. Eso quiere decir que estos animales sufren. Esta es una verdad inconveniente: siempre fue fácil afirmar que los animales no tienen consciencia. Ahora, un grupo de neurocientíficos respetados que estudian el fenómeno de la consciencia, el comportamiento de los animales, las redes neuronales, la anatomía y la genética del cerebro lo confirman. Ya no será posible decir que no lo sabíamos.”

Esta reflexión es importante de cara a todas las esferas en que se explota y maltrata a los animales, pero hace especial sentido en lo tocante a la investigación con animales (habida cuenta de que los resultados de esta declaración se apoyan en estudios que los han utilizado). El hecho de que los animales tengan consciencia nos interpela moralmente, cuestiona las prácticas que han sido habituales o tradicionales hasta ahora, y dota de un nuevo marco de interpretación a toda nuestra relación con los animales no humanos. Si la investigación con animales no es llevada a un debate transparente e informado entre ciencia y sociedad, nos seguiremos tragando eslogans como si fueran verdades absolutas, como que gracias a la investigación con animales hoy vivimos más tiempo o gozamos de mejor salud (la investigación con animales también ha supuesto enfermedades y muertes por problemas metodológicos o de extrapolación de resultados), o que toda la investigación que se realiza con animales busca mejorar los grandes males de nuestro tiempo (existe mucha investigación que no se concretará en ningún medicamento, producto o servicio de utilidad altruista o humanitaria, al contrario, el complejo industrial militar o la industria farmacéutica facturan miles de millones investigando para beneficiar a una minoría acaudalada).

Esta declaración es un paso adelante para establecer las bases para exigir igualdad moral y el respeto a los animales no humanos. Y debemos usarla y tenerla en cuenta para marcar nuevos derroteros en la discusión científica, ética, legislativa, política y social referente a los animales y nuestras relaciones con ellos.

Sóc vegana i des de la meva infantesa m’ha preocupat la relació especista antropocèntrica que la humanitat manté amb la resta dels animals. Encara busco respostes a moltes preguntes d’aleshores. Sóc Treballadora social, màster en Filosofia Política i màster en Bioètica i Dret. Actualment estic escrivint la meva tesi doctoral en Filosofia, tractant sobre els límits de la filosofia moral, la bioètica i els drets dels animals. He estat activa en el món del animalisme des de fa més d’una dècada, sempre amb un peu en la teoria i un altre a la pràctica. Comparteixo la meva vida amb el meu marit, tres gates i un nombre sempre canviant de gats rescatats del carrer als quals donem en adopció.