El pasado martes se comenzó a desmantelar el CD Aviación de Madrid. La juventud y ciudadanía del barrio de Cuatro Vientos había protestado en contra de la decisión del Ayuntamiento de Madrid, que desea convertir el centro deportivo en un bloque de apartamentos. Lejos de las muchas pérdidas materiales, la zona derruida alberga a más de 20 gatos, algunos de ellos se creen sepultados entre los escombros.

Los gatos estaban en la zona de la cafetería con areneros, camas y comida” comenta Rocío Fernández. Como ella, muchas personas voluntarias se congregaron en la calle Muntadas para salvar el mayor número de gatos posibles. “Pusimos los avisos en Facebook y empezó a acudir gente, particulares que no iban en nombre de las protectoras. Cuando llegaron no había absolutamente nada organizado. Hasta que no llegó Arantxa –abogada de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas (SPAP)- fue un poco descontrol: todo el mundo queriendo ayudar sin saber cómo” afirma Teresa Nin, presidenta de Madrid Felina. En pocas horas todo se organizó correctamente y, aunque en un primer momento no se permitía entrar a ninguna persona animalista, luego los agentes de seguridad establecieron horas para dejar y coger jaulas trampa.

Aunque tiene más de 500 gatos a su cuidado, Madrid Felina estuvo presente en el salvamento. La Asociación ALBA también, acompañadas de la SPAP. Pese a la saturación de vidas gatunas que acoger, “cuando hay avisos de este tipo te intentas movilizar al máximo en la medida de tus posibilidades” comenta Teresa. Fran Díaz, otro voluntario, recalca el temor de que hayan heridos a los que no puedan socorrer: “creemos que bajo esos escombros hay animales con vida, pero no lo sabemos con certeza porque no nos dejan levantar lo derruido. Hemos visto algunos cojos, algunos con golpes y el último bebé que han cogido lo han llevado al veterinario con una contusión en el morro”. Desde Madrid Felina se teme que las víctimas mortales sean en su mayoría cachorros, ya que han logrado coger menos de 5 frente a los más de 20 adultos.

Tres perros que permanecían en el recinto también se han visto afectados. Ellos, familiares del propietario del club, fueron capturados y trasladados a la perrera La Fortuna, donde activistas intentan evitar los asesinatos y conseguir su liberación. El Sevemur, enviado por Pryconsa, no ha recogido más animales no humanos ya que el personal de seguridad ha entendido que las únicas personas capaces de acogerles son las protectoras allí presentes. “Les dejaron entrar una vez y no más. Los obreros son muy amables y el personal de seguridad está ahora colaborando. De hecho, un trabajador de seguridad cogió un gato con la mano y éste le arañó, pero nos están ayudando bastante” dice Fran. Rocio añade que “el gato que cogió el vigilante, que se queda Madrid Felina, nos lo dio el señor, un chico se ofreció a transportarlo, otra chica se ofreció a acogerlo en su casa y yo he ido a la mañana siguiente a recogerlo. Con 4 o 5 personas se ha ido gestionando así cada caso. Para lo que podía haber sido todo esto, el resultado no ha estado mal”.

A unos kilómetros de Cuatro Vientos, las redes sociales llamaban la atención a otro foco de actuación: Pozuelo de Alarcón. Allí estaban Marisa Cabrelles y su hija, dos personas que con la ayuda de la SPAP y la Asociación de Protección Felina han logrado mantener 4 colonias de gatos en total libertad. Sana y libre, una de esas colonias ha tenido que se trasladada a otra zona: “de la noche a la mañana nos hemos enterado de que el Ayuntamiento de Pozuelo ha dispuesto la demolición de las casas antiguas en las que se refugian los gatos. Lo hemos descubierto anoche y desde entonces estamos intentando entrar a las casas, limpiar las estancias y cerrar las puertas de manera que ningún gato quede atrapado”. Marisa y el voluntariado tuvo la total colaboración de la policía, además de un tiempo extra debido al retraso de la demolición por un día a causa de la lluvia: “aquí no se ha cometido masacre alguna, no tenemos que denunciar la mala gestión de nadie, simplemente esto es el resultado de gente que abandona gatos en la calle y mira para otro lado cuando ve un gato herido, gente que piensa que los gatos son una plaga. Esto es un tema cultural: cómo las personas ven a los animales, y no me estoy refiriendo solo a los gatos”.

TVAnimalista Madrid

 

 
 

 

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