Un año más, en Medinaceli, bajo la etiqueta de la tradición se torturará a un toro colocándole bolas de fuego en los cuernos y será asediado y violentado por una turba de jóvenes hasta que se consuman las bolas de fuego que pueden durar hasta una hora.

Bajo el lema Okupa Medinaceli, activistas organizados desde varios puntos del territorio Español, acudirán el 15 de noviembre desde las 22 horas hasta la 1 de la madrugada para protestar pacíficamente contra el “Toro de Jubilo” de Medinaceli, en Soria.

El rito comienza atando al toro por la fuerza a un madero y recubriendo su cuerpo de barro arcilloso para, según dicen, evitar quemaduras. Pero a medida que el animal se sacude y el barro protector se va desprendiendo, la piel del toro comienza a sufrirlas. En su cornamenta se coloca un asta metálica (gamella o astilla), con dos grandes bolas de pez, elaboradas con estopa, aguarrás y azufre, que se prenden con fuego antes de liberar al toro.

Tras la suelta, el animal, enloquecido por el fuego en su cabeza y cegado con las chispas que van cayendo sobre sus ojos, intenta huir del acoso y los golpes a los que le someten los mozos hasta que se consuman las llamas de las bolas de pez. A esto se le añade las cinco hogueras que arden en el interior del cercado táurico de la Plaza Mayor para recordar a cinco santos patronos de la localidad.

“Aunque no se mate al animal, sabemos que NO está bien burlarse o humillar a los demás, y “los demás” incluye a los animales. A pesar de que se lleve haciendo durante muchos años, nada justifica, a día de hoy, la violencia, tortura y humillación hacia los animales por mera diversión”, explican activistas de Okupa Medinaceli.