Circos con animales: prohibición o regulación?

Circos con animales: prohibición o regulación?

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Durante las comparecencias celebradas en la Comisión de Agricultura del Parlamento de Cataluña sobre la proposición de ley que se está tramitando para prohibir los circos con animales, el debate se centró en si Cataluña ha de prohibir los circos con animales o regulará la actividad.

En los últimos años, la preocupación social por el uso de animales en circos es primordial y se ha avanzado en prohibiciones totales o parciales de animales en circo.

En el ámbito legislativo, podríamos afirmar que los circos con animales ya fueron prohibidos por la legislación catalana mediante la ley de protección de los animales de 1988, ya que este cuerpo legislativo prohibe expresamente en el artículo 6 “el uso de animales en espectáculos si les pueden ocasionar sufrimiento o si pueden ser objeto de tratos antinaturales “, como de facto sucede en los circos. Pero los actuales conocimientos científicos sobre la existencia de sufrimiento y el comportamiento desnaturalizado de las actuaciones de los animales en los circos, el rechazo social resultado del aumento de una mayor conciencia y sensibilidad en esta materia, y la tendencia y trayectoria legal que ha vivido Cataluña durante todos estos años, motivan la inclusión expresa de la prohibición.

Sería un gran error técnico legislativo regular las condiciones de bienestar de los animales en el circo.

Una regulación podría contradecir la propia Ley de protección de los animales, según sus previsiones respecto al trato que debe darse a todos los animales en Cataluña, dado que en los circos no se atienden sus necesidades etológicas y biológicas, no se respetan sus necesidades sociales y de comportamiento y no tienen libertad para expresar su naturaleza propia.

Hay ejemplos de prohibiciones de otros países que pasaron por una regulación previa, como Bélgica, que finalmente lo prohibió en 2013 y de otros países que están considerando, debatiendo o tramitando iniciativas legales encaminadas a una prohibición y que ya contaban con una regulación, como Inglaterra o Alemania. Por tanto, la tendencia no es regular, sino prohibir.

El debate en el territorio catalán no se ha centrado en regular, sino en prohibir. Una gran parte de la población catalana, y en concreto un 65%, ya vive en una localidad donde ya no están permitidas estas actividades, y ahora regular sería traicionar la voluntad de esta amplia mayoría.

Debemos hacer una mención expresa a la Ley estatal 32/2007, de 7 de noviembre, para el cuidado de los animales en su explotación, transporte, experimentación y sacrificio, aplicable a Cataluña, que considera los circos, según la definición que hace el artículo 3, como “explotaciones”, junto con los mataderos, los establecimientos destinados a la utilización de animales para experimentación y las instalaciones en las que se crían animales de producción para cualquier fin comercial o lucrativo. Siguiendo la indicación de la ley (art.4), a todas las explotaciones, las Administraciones deben adoptar las medidas para asegurar que los animales “no sufran dolores, sufrimientos o daños inútiles”, siendo éste uno de los principios que rigen las normativas de bienestar animal. Así, en todas estas actividades, su protección se encamina a evitar sufrimientos innecesarios porque causar un cierto grado de sufrimiento a un animal es necesario desde el punto de vista legal, -absolutamente reprochable éticamente-, si existe una razón de peso mayor que la de evitar todo tipo de sufrimiento a aquel animal que lo justifique (y por eso se hacen regulaciones), como por ejemplo la producción de alimentos o un fármaco, y que en nuestro caso se traduciría en cubrir un aspecto lúdico, estético o de diversión.

El termómetro para medir si es necesaria una regulación o una prohibición son los conocimientos científicos, la experiencia adquirida y la normativa de aplicación. La conclusión a la que debemos llegar es que la presencia de animales en circos debe desaparecer, una vez se conocen las necesidades de los animales que están en el circo, que en ningún caso conlleva vivir en permanente cautividad, que se disponen de amplios conocimientos de carácter científico sobre el grado de sufrimiento de estos animales que no pueden expresar su comportamiento natural, aplicando el derecho comunitario (que reconoce su naturaleza de seres que sienten) y el derecho catalán (que prohibe los espectáculos donde los animales reciben tratos antinaturales y otras acciones que supongan sufrimiento o maltrato a los animales), y que hoy en día, existe un amplio consenso social para avalar una no regulación de las condiciones de bienestar animal y optar por una prohibición en atención a que infligir sufrimiento para fines lúdicos ya no es aceptable para la sociedad.
Otros países como Francia, Italia o Inglaterra cuentan con una regulación, las cuales contienen los requisitos de alojamiento, que básicamente consisten en el espacio que hay que habilitar como mínimo por cada animal medido en metros cuadrados, aunque se ha comprobado que no es posible hacer compatible cualquier medida de bienestar animal en estos términos si lo comparamos con el espacio que tendrían en libertad. Estas regulaciones también contemplan aspectos tan extravagantes como el diseño de las cadenas de los elefantes, que deben ser acolchadas, o la utilización de los ganchos metálicos y punzantes para grandes mamíferos en función de las diferentes regiones el cuerpo. Todo esto nos lleva a concluir que es imposible cualquier esfuerzo para mantener a los animales en circos de forma compatible con sus necesidades y la misma incoherencia nos lleva al fracaso de los intentos de regulación de las condiciones de bienestar de los animales en un contexto de imposible bienestar.

 

Abogada. Asesora legal de la Fundación Franz Weber, entidad suiza con una amplia trayectoria de más de 35 años en la de defensa del medio ambiente y los animales, colaboradora de la UNESCO y consultora de la ONU.
Miembro de la Junta Directiva de la Comisión de Protección de los Derechos de los Animales del Colegio de abogados de Barcelona, responsable de normativa e integrante de la Comisión Mixta entre la Comisión y la Fiscalía de Cataluña.
Miembro del Consejo Municipal para la convivencia, protección y defensa de los animales del Ayuntamiento de Barcelona.
Colaboradora de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en temas legales relacionados con el derecho animal y ayudante de edición de www.derechoanimal.info, miembro de Research Group Animals, Law and Society de la UAB y profesora del Máster en “Derecho animal y Sociedad” (UAB).
Asesora legal de la Asociación Parlamentaria en Defensa de los animales (APDDA) en el Congreso de los Diputados de España.
Asesora jurídica de entidades privadas y públicas, administrativas y políticas, de diversos países, de la Unión Europea e internacionales. Participa en numerosos actos institucionales, congresos de índole nacional e internacional, Conferencias de las Partes en Convenios internacionales, revistas universitarias y tutoría de alumnos.