El sensocentrismo es la razón que nos lleva a practicar el veganismo

El sensocentrismo es la razón que nos lleva a practicar el veganismo

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Quiero mostrar mi absoluta condena y repulsa por el reciente asesinato de una persona en la localidad vallisoletana de Tordesillas, en España; su nombre era Elegido, quien fue mortalmente agredido con lanzas por una horda de salvajes en un ritual pagano, por no decir satánico, en nombre de una «virgen» católica. El salvaje ritual tenía la aprobación del alcalde y éste a su vez de su partido: el PSOE. Este asesinato legal también fue respaldado por la antiética de quienes gobiernan este bochornoso país: el PP. Envío mi máximo agradecimiento y admiración a los valientes activistas que viajaron a Tordesillas con la intención de impedir este cobarde crimen, muchos de los cuales fueron agredidos con golpes y pedradas. Cada año somos más las personas que nos manifestamos para exigir la prohibición del Torneo del Toro de la Vega; la razón, la sensibilidad y el mundo entero están de nuestro lado.

En esta ocasión voy a hablar de un concepto muy importante sobre el que no todos los veganos están familiarizados: el sensocentrismo, ¿qué es? ¿qué tiene que ver con el veganismo?

Para poder pensar racionalmente debemos tener presente la diferencia entre teoría y práctica, es decir, diferenciar las razones de lo que hacemos, de aquello que hacemos. Como cada vez más gente informada sabe, el veganismo es la práctica consistente en rechazar el consumo de todos los productos y servicios de origen animal. Quien es vegano sigue una alimentación vegetariana pura (sin productos de origen animal), rechaza los espectáculos con animales (tauromaquia, circos, zoológicos, hípica, etc.), rechaza los materiales de origen animal, rechaza la experimentación con animales, etc. La razón para que alguien rechaze todas estas prácticas en tantos ámbitos distintos no puede ser otra que evitar perjudicar «a los animales»; y cuando digo «animales» me refiero a todos los animales, incluidos los humanos, es decir, el veganismo siempre se practica por una razón ética. Pero, ¿la razón para practicar el veganismo es el respeto a todos los animales? Aunque parezca sorprendente, la respuesta es no.

En mi anterior artículo, titulado «Sobre la libertad», expliqué que la Ética pone límites a nuestra libertad cuando nos da las razones por las que debemos actuar de una manera y no de otra, de ahí su gran importancia como directora de todas las actividades humanas, incluida la política. En su esencia, la Ética nos exige que no se trate a todas las cosas de la misma manera: unas cosas deben ser respetadas, a las cuales se las llama «personas»(*) y otras cosas pueden ser usadas, cortadas, golpeadas, etc. ¿Cómo sabemos qué cosas deben ser respetadas? es decir, ¿cómo sabemos qué cosas son personas? Como ya dije, la verdadera respuesta a esta pregunta no es «los animales», aunque esta respuesta sea más cómoda debido a la facilidad que tiene para llegar a la gente.

En la actualidad vivimos en sociedades en las que se considera que sólo son personas los animales de la especie humana, los Homo Sapiens; a esta cosmovisión o visión del mundo se la llama antropocentrismo y su puesta en práctica nos rodea por todos lados: fiestas crueles hacia los animales no humanos, zoológicos, cazadores, pieles, cuero, carnicerías, granjas, mataderos y un largo etcétera. El antropocentrismo tiene como consecuencia que el respeto a los humanos sea considerado una obligación ética, mientras que el respeto a los animales no humanos sea considerado una opción personal. En este artículo no voy a entrar a rebatir los argumentos antropocentristas, sino a explicar brevemente qué cosas deben ser respetadas.

Alguien podría decir que todas las cosas deben ser respetadas, pero en tal caso no habría diferencia entre pisar una piedra y pisar la cabeza a un humano que está tumbado tomando el sol, pues ambas cosas, piedra y humano, estarían siendo respetadas por igual. Por eso cuando hablamos de «respeto» nos referimos al respeto hacia aquellas cosas que tienen intereses, por ejemplo, un humano que no tiene el interés de que le pisen la cabeza no será respetado si se frustra dicho interés pisándole la cabeza, lo cual muy probablemente le causará sufrimiento. Los intereses pertenecen a una conciencia, a ésta o a aquella conciencia, pero siempre a una conciencia, y ésta es la característica que marca la diferencia entre la cosa y la persona. Si una cosa tiene conciencia entonces sus intereses deben ser tenidos en cuenta en el cálculo ético, si alguien dijera lo contrario entonces se contradeciría a sí mismo (y nos estaría engañando) al negar sus propios intereses. En resumen, llegamos a la conclusión de que las cosas que deben ser respetadas son aquellas cosas que tienen una conciencia, da igual su reino, su especie, su raza, su sexo, etc., es decir, una conciencia es una persona; a esta idea se la llama sensocentrismo y a su puesta en práctica se la llama veganismo.

(*) Algunos, apelando al diccionario, afirman que sólo son personas los humanos, pero si leyeran los diccionarios de hace siglos se llevarían una sorpresa, pues muchos humanos no eran considerados personas y los diccionarios reflejaban esa realidad. Además, tal afirmación no es cierta hoy, pues una persona es todo sujeto de derecho, por eso las empresas, estados, etc. son considerados personas no físicas, las cuales tienen derechos. Los diccionarios siempre se van adaptando a la realidad y la realidad es que no existe ninguna razón para no respetar a quienes pertenecen a especies no humanas, tal y como hacemos con quienes son humanos.

 

David Díaz es Técnico Superior en el desarrollo de productos electrónicos, pero comenzó a estudiar programación informática a los 12 años hasta que en la universidad fue perdiendo la motivación según la iba ganando hacia Filosofía. En el verano de 2007 decidió ser vegano y comenzó a hacer activismo en defensa de los animales. El 10 de agosto de 2008 creó el blog www.RespuestasVeganas.Org en el cual da respuestas a los argumentos que se suelen presentar contra el veganismo. Es socio de varias organizaciones veganas y afiliado al Partido Animalista PACMA.