Tordesillas, capital mundial del maltrato animal

Tordesillas, capital mundial del maltrato animal

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Con motivo del cruel festejo denominado como Toro de la vega nos dirigimos de madrugada al tristemente famoso pueblo de Tordesillas, es de sobra conocida su fiesta que consiste en acorralar a un toro entre todo un pueblo para que luego medio centenar de personas a pie y a caballo armados con mortíferas lanzas lo torturen hasta la muerte.

Desde el punto de vista del maltrato y asesinato, no dista mucho de las corridas de toros, si bien aquí el linchamiento es, si cabe mas desigual, un herbívoro pacífico, solo indefenso contra todo un pueblo enaltecido por el alcohol y envalentonado por el anonimato que te dan las masas, usando armas afiladas y caballos, espectáculo cruel y cobarde.

Sin embargo esta lucha en contra del Toro de la Vega creo que tiene un carácter muy especial, ha conseguido poner a una inmensa mayoría en contra del maltrato animal, en contra de la barbarie, del goce causado por el dolor ajeno, de la crueldad.

Elegido, tristemente será una víctima más, igual de inocente que los miles de pollos, vacas, cerdos, corderos, cabras, etc que mueren cada día en los mataderos sin necesidad ninguna, pero lo cruel de su martirio y el regocijo de todo un pueblo que disfruta con su dolor, han conseguido aunar a los defensores de los animales, han conseguido que mucha gente empatice con una víctima individual, con rostro, con nombre. Esto se puede convertir en algo muy poderoso para seguir ganando batallas en defensa de los que no tiene voz, por eso creo que es tan importante hacer una fuerza extraordinaria por parar esta barbarie, al margen claro de que cualquier lucha que tenga como fin salvar la vida de un inocente esta mas que justificada y deberíamos hacer todo lo posible por ganarla.

Nada mas entrar en el pueblo un escalofrío recorre nuestro cuerpo, nos intentamos confundir entre la multitud, pero es imposible, da igual que lleves una camiseta con la bandera de España o una cerveza en la mano para intentar mimetizarte con los habitantes del pueblo, nuestras caras de tristeza nos delatan, en contraste con sus caras de alegría y su grado de intoxicación etílica, no tardamos en recibir todo tipo de insultos; “oléis mal”, “guarras iros a fregar”, “drogadictos”, “porretas”… esta claro el nivel de machismo y clasismo de esta gente, está a la altura de su especismo. No nos queda otra que intentar abstraernos, meternos en una burbuja e intentar mirar al infinito, sino la rabia tan inmensa que sentimos podía desembocar en una situación peligrosa.

Tras cruzar todo el pueblo nos dirigimos al punto de encuentro y vemos a más activistas, ha venido gente de toda la geografía española, fletando autobuses y en vehículos propios. Incluso franceses e italianos, pero debido a la clandestinidad en la organización y al miedo a infiltrados hay mucha desinformación y casi nadie sabe con certeza lo que debemos hacer. Tengo claro que es mejor que la situación del año pasado, donde estábamos todos juntos, fuimos fácilmente identificables y
controlados por la policía en todo momento, de esta manera nos fue imposible intentar detener la masacre.

Voy con mi madre, mi prima y mis amigos al encuentro con Juanjo y Pedro Jesús que saben lo que tiene que hacer en su grupo, el grupo mayoritario intentara detener el torneo al la entrada de la Vega, en la glorieta, nosotros más arriba, el reglamento dice que no se puede soltar a Elegido si hay peligro para los participantes, por eso nuestra estrategia será intentar cortar la carretera con una cadena humana, para de esta manera retrasar el torneo hasta las 12 horas a la cual ya no podrá ser efectuado.

Nuestro grupo es poco numeroso y estamos asustados, mucha gente ha bajado a la Vega al sentir que no éramos suficientes, aun así decidimos intentarlo, a las once menos cinco nos sentaremos en el suelo, los minutos pasan y a menos de 30 segundos de emprender nuestra acción, vemos como una chica tocando un silbato se tira al suelo, en cuestión de segundos la siguen más activistas nosotros incluidos, no nos conocíamos entre nosotros pero hemos actuado a la vez.

Una vez en el suelo empezamos a ser insultados, escupidos… pero al menos la guardia civil evita que nos agredan, nos unimos y coreamos consignas a favor de los animales, el tiempo pasa y no nos desalojan, la policía esta ocupada encargándose del grupo de la rotonda, el tiempo pasa y nuestra confianza sube, quizás lo consigamos, pero la policía llega y somos llevados por la fuerza.

A las 11:30 sueltan al toro, Elegido pasa junto a nosotros, bello, fuerte hermoso, asustado, sin saber porque lo persiguen, un compañero grita “A por ellos Elegido!! estamos contigo!!” ahora todo es tristeza muchos empezamos a llorar, la gente del pueblo, continua insultándonos, escupiéndonos, burlándose del dolor de Elegido y del nuestro, “ya lo han matado joderos!!” Gente mayor, niñas… con un odio y una agresividad dentro que jamas pensé que existiese, creo que esta gente no tiene solución, nunca sentí tanta maldad en estado puro, ademas nos da la impresión que somos la máxima atracción la gente se centra más en insultarnos y lanzar piedras que en el toro en si.

Una compañera es agredida por una piedra lanzada cobardemente desde la multitud, ademas de múltiples agresiones más, nosotros seguimos aguantando insultos y amenazas de gente sacada de una película de terror. La policía nos junta con el resto de compañeros, en estos momentos en la Vega Elegido esta siendo masacrado y nuestros compañeros están siendo apedreados. Elegido muere, su agonía termina. Sacan al asesino a hombros. Sentimos ira, odio, rabia impotencia.

Nos vamos con mucha impotencia, impotencia por saber que de haber sido unos pocos cientos mas (fuimos alrededor de 500) y mejor organizados esta barbarie se habría parado, rabia por sentir que si solo un 10% de los asistentes a la manifestación de Madrid hubieran acudido aquí, esto se habría detenido. La única parte positiva ver que queda gente buena, todos los activistas que arriesgaron su integridad por defender a Elegido, en su mayoría mujeres valientes, con una determinación inquebrantable, la valentía de unos pocos contra un pueblo de cobardes asesinos.

Me gustaría pedir mas implicación, lamentarlo desde casa no sirve de nada, en cambio la presencia en Tordesillas es valiosísima. Aquí pudimos apreciar el valor de la acción directa, como no podemos permanecer impasibles ante las injusticias, mas cuando la vida de un inocente esta en juego.

No creo que este pueblo sea capaz de aguantar la presión social a la que se ve sometido, no creo que puedan seguir viviendo anclados en la edad media, podemos pararlo pero para eso hace falta que nos involucremos, no vale con 500 personas, debemos ser al menos 5000, entonces nadie podrá detenernos, y puede que sea una gran victoria a la que seguirán muchas mas en favor de los derechos de los animales.

 

Alberto Peláez es corredor de montaña, especializado en ultrafondo, con un gran número de victorias a sus espaldas, vegano y activista por los derechos de los animales, trata de transmitir un mensaje de compatibilidad entre una vida de respeto a todos los seres vivos y el deporte de alto rendimiento.
Técnico superior en Actividades Físicas , entrenador personal y bombero de profesión , reparte su tiempo entre el deporte y la ayuda los animales colaborando con varias sociedades protectoras, y dando charlas, transmitiendo sus experiencias llevando una vida vegana y activa