Por tercer año consecutivo un grupo de activistas en defensa de los animales intentaron evitar el linchamiento de Elegido, el toro destinado a ser asesinado por lanceros en el torneo del Toro de la Vega en Tordesillas.

Los diferentes vehículos provinientes de diversos puntos del estado español fueron llegando al pueblo de Tordesillas durante la madrugada y las primeras horas del día 16 de septiembre con la intención de impedir la celebración del torneo.

Según testiomonios directos, a primeras horas de la mañana la guardia civil empezó a hacer identificaciones y registros a personas que paseaban tranquilamente por la zona.

Alrededor de las 10 de la mañana un grupo formado por más de un centenar de personas decidió entrar en el recorrido que, una hora más tarde obligarían a hacer a Elegido, ocupando la rotonda al grito de “Abolición del Toro de la Vega” y “No es cultura, es tortura”.

Efectivos de la guardia civil rodearon a las y los activistas haciendo una barrera entre ellas y las y los participantes del torneo. En ese momento el grupo decide hacer una sentada y resistir el máximo de tiempo posible hasta que fueran desalojados por la guardia civil. Al mismo tiempo, un grupo de unas diez personas se esposaba en la barandilla del puente a escasos 100 metros de la rotonda que había sido ocupa y otro pequeño grupo se apostaba en el suelo en la misma zona.

Las tres acciones tenían la finalidad de retrasar hasta las doce horas el inicio del torneo para conseguir su anulación según ordena el propio reglamento.

Algunos grupos menores de activistas no se pudieron unir a estas acciones debido al cierre del acceso al recorrido. Otro grupo se concentró frente al ayuntamiento de Tordesillas reclamando el fin del Toro de La Vega.

La acción de desajolo de la rotonda y del puente fue algo laboriosa por la resistencia pasiva ejercida por las y los activistas que obligaban a la guarida civil a retirarlas de una en una.

Tras el desalojo las y los activistas en un intento por continuar retrasando el inicio del torneo corrieron en dirección a la Vega. Un grupo de ellos intentó acceder al recorrido a través de les barreras de madera que lo delimitan cuando los tordesillanos empezaron a lanzar piedras contra las activistas. Una de estas piedras impactó directamente en la cara de una activista dejándola inconsciente y tuvo que ser trasladada en ambulancia al hospital.

Los efectivos de la guardia civil tardaron más de quince minutos en llegar a la esplanada donde se estaba lanzando piedras para poner a salvo a los y las activistas.

El resultado fueron 4 activistas heridas por golpes y pedradas y algunas persona atendida por los servicios sanitarios con ataques de ansiedad.

En todo momento los insultos y gestos con connotaciones sexuales y de carácter machista dirigidos a las activistas, que en su mayoría eran mujeres, no dejaron de sonar. Además de los clásicos “puta” “guarra” “en la cocina tendrías que estar” se pudieron oir cosas como “ay, pobrecita, que le haces daño. Córtale el brazo y ya está” haciendo referencia a una activista que se había esposado al puente.

Una vez desalojada toda la gente se dio el tiro de salida al linchamiento de Elegido. Salió asustado del camión en el que estuvo retenido, y desesperado en un vano intento por huir de la muchedumbre enfebrecida y sedienta de sangre fue alanceado decenas de veces y cosido a puyazos por sus verdugos hasta que acabaron con su vida.