Fiestas con tortura, ¿fiestas culturales?

Fiestas con tortura, ¿fiestas culturales?

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Como cada verano en Valencia algunos municipios celebran sus fiestas y la variedad de actos que ofrecen los ayuntamientos no pasan más allá de los tiempos anteriores a la ilustración: misa y procesiones, peñas “masculinas” en honor a los santos y clavariesas “femeninas” en honor de vírgenes y santas, actuaciones musicales en los mejores de los casos, y toros, muchos toros en todas sus tremendas variedades: en la calle, en el mar, embolados, ensogados …

Es mucho el dinero que se gastan los municipios y las diputaciones [1] en estos entretenimientos para una minoría de la población y que dan beneficios económicos únicamente a la industria de la tauromaquia y amigos, y beneficios políticos a la derecha o pseudo izquierda más reaccionaría, mientras la mayoría de la población preferiríamos que el dinero se invirtiera en cosas necesarias para el pueblo y para la gente que lo pasa mal.

Es mucha la publicidad que se le da a los acto taurinos para conseguir público e incluso la mayoría de la prensa escrita dedica dossieres especiales a promover algo que está muriendo por su propio peso. Las instituciones como las Diputaciones y los políticos del PP ponen muchos esfuerzos para mantener viva la llama poniéndonos la publicidad taurina incluso en nuestros ámbitos más privados: cuando viajas en metro, cuando caminas por la ciudad, cuando pasa un autobús, en la televisión …

Esfuerzos que les llevan a perder el sentido del ridículo proponiendo que los espectáculos taurinos sean Bien de Interés Cultural, que tengan una cátedra en la Universidad, regalando entradas para llenar las plazas … o atentando contra los y las menores de edad permitiendo hacerles demostraciones infantiles del arte que supone matar a un toro mediante la tortura, socializando la violencia desde edades bien tempranas.

El Consejero de Gobernación y Justicia Luis Santamaria de la Generalitat Valenciana, reunió en julio a las peñas taurinas de todo Castellón, como si de llamar a filas un ejército se tratara, para defender “la fiesta de los toros en la calle” porque está siendo amenazada, refiriéndose a la propuesta de la diputada de EU Esther López Barceló de que su grupo pedirá la prohibición de los toros en la calle [2].

Todas sabemos que la violencia trae más violencia, que si lo que se fomenta es la crueldad obtendremos personas sin escrúpulos y muestra del resultado de esta “promoción” de las instituciones y de algunos medios de comunicación la tenemos en Petrés, donde un grupo de personas del pueblo agredieron físicamente a una fotoperiodista y su acompañante para tomar fotos “de la fiesta” de toros en la calle que se estaba celebrando en esta localidad del Camp de Morvedre [3]. Agresión que ha denunciado su diario que previamente el mes de julio había hecho un dossier especial sobre “la tradición” de las fiestas taurinas de nuestros pueblos.

Esta agresión a una periodista que se encuentra trabajando no es la primera. Recordemos que hace unos años también agredieron a otro que trabajaba en la batalla de las ratas de El Puig [4], agresiones que se dan siempre en contextos donde se suma la violencia hacia los animales no humanos, el abuso de alcohol y otras drogas [5] y la permisividad de la administración que lo promueve, el cóctel perfecto para el fomento de la violencia de todos los tipos.

Todos los años, a pesar de los esfuerzos para que pase lo más desapercibido posible, hay personas heridas o muertas, pero parece que esto no es suficientemente importante para los detentores del poder político. Sin embargo la violencia de estas fiestas no recae únicamente en las personas que participan activamente de manera voluntaria para disfrutarlas, o las que deben acudir de forma profesional. Recae de manera contundente y mayoritariamente sobre los animales que participan sin tener en cuenta sus derechos, tanto antes de la fiesta cuando se encuentra encerrado en un cajón a altas temperaturas del verano, cuando debe participar en carreras huyendo de la gente que le grita y golpea, y cuando lo vuelven a encerrar contra su voluntad y completamente agotado.

Todos los veranos mueren toros en estas circunstancias: en Petrés murió uno el 7 de agosto por agotamiento tras embolarlo; el 24 de julio una vaca murió desnucada en los toros a la mar de Moraira; en Denia un toro murió ahogado en los toros a la mar; también en julio, en Sagunto, murió un toro de un paro cardíaco por agotamiento y por el calor, después de hacerlo participar en los “bous al carrer”. Son simplemente algunos ejemplos de la barbarie porque hay muchos más.

Pero esto no es suficiente y tenemos ejemplos como el municipio de Carlet en la Ribera Alta, que consideran necesaria la implicación de la juventud para la preservación “de la fiesta” y por ello han preparado toros embolados, concurso de recortadores jóvenes, becerrada, gran prix, disco-vaca y de colofón Ratoncito el hijo de Ratón (toro que ya ha muerto, famoso porque en los actos donde le obligaban a ir solía morir alguien o salir muy mal parado). Cuanto más peligro y más sangre más divertido y más “cultural”.

Pero también es bien cierto que cada vez más y más gente está harta de unas fiestas que no nos aportan nada, que suponen una gran transferencia de dinero público a manos privadas y que prefieren invertir en educación, sanidad y servicios sociales.

Cada vez son más las muestras de rechazo contra estas muestras ancestrales y la demanda de fiestas culturales y participativas, sin adoctrinamiento, sin sufrimiento, sin sangre y sin intereses económicos para unos pocos bolsillos.

En Gandia La Safor sábado 9 de agosto se realizó una manifestación que viene celebrándose desde hace cuatro años, cuando el alcalde, Arturo Torro instauró los toros por “decreto ley”, en una ciudad que durante 24 años no hacía espectáculos taurinos nunca, y que no tiene ni plaza de torturas. Los fuertes intereses económicos de la tauromafia esconden detrás de este alcalde del PP. Mientras la gente nos manifestábamos por el paseo marítimo muchas personas turistas que allí se encontraban en el mar o en las terrazas de los bares y hoteles nos aplaudían y nos hacían llegar muestras de apoyo. Gandia tiene suficiente atractivo turístico por sí sola y no necesita a los toreros ni a sus cuadrillas de plaza ni de ayuntamiento.

A los políticos que apoyan estas fiestas del pasado les quedan cuatro días de poder, y nuestro pueblo podrá decidir qué fiestas preferimos y qué trato queremos para los animales que nos acompañan en este viaje que no será ni mucho menos lo que les hemos dispensado hasta ahora.

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(1) http://animalismecat.blogspot.com.es/2014/08/transparencia-i-parasitisme-tauricida.html
(2) http://iniciativaanimalista.cat/index.php/antitauri/item/2328-suport-de-la-pia-a-la-proposta-d-abolicio-dels-bous-al-carrer-i-correbous
(3) http://www.levante-emv.com/morvedre/2014/08/08/multitud-linchar-petres-fotoperiodista-levante/1147608.html
(4) http://iniciativaanimalista.cat/index.php/component/content/article/2-uncategorised/274-tradicio-la-batalla-de-rates-de-la-lleva-del-puig-per-jesus-frare?Itemid=101
(5) http://mdt.cat/index.php/docus/articles/item/974-drogodependencies-ni-traficants-ni-tolerants

 

Encarna Canet es la presidenta de Iniciativa Animalista