El 15 de junio un grupo de aficionados taurinos apalearon brutalmente a un hombre al oirle decir que los “bous al carrer” le parecían una fiesta violenta. La víctima sufre graves lesiones en la cabeza y en la mandíbula que tendrá que ser intervenida para que le recoloquen el paladar y el maxilar.

El hombre, de 47 años y vecino de Alboraia, caminaba por la calle hablando con un amigo que estaba de visita en el País Valenciano. Cuando pasaron por delante de las vallas que delimitaban la zona de linchamiento de los toros por la calle Sant Pancraci de Alboraia, la víctima le explicó a su amigo de qué se trataba y afirmó que le parecía “una fiesta violenta”. En este momento un grupo de jóvenes lo oyeron y comenzó la brutal agresión, que fue acompañada de insultos xenófobos.

La Guardia Civil ya ha detenido a dos jóvenes acusados de participar presuntamente en la agresión y ha identificado a varias personas más, entre ellas un menor. Las investigaciones continúan para esclarecer el ocurrido y no se descartan más detenciones.

Para la Plataforma Iniciativa Animalista (PIA) la imposición a toda la ciudadanía de los “bous al carrer” se traduce en la ocupación del espacio público, que queda bloqueado con las vallas, retiene las personas que viven en el perímetro y expulsa a las que rechazan el linchamiento de animales convertido en fiesta. Según la entidad a esto se tiene que incluir la amenaza permanente por parte de los aficionados a los toros, las agresiones a personas antitaurinas que entran o están cerca de estos espacios públicos y, el ataque a quién es cerca y manifiesta libre pero privadamente su opinión.

A pesar de las normas de seguridad y medidas para hacerlas efectivas que, según la Consejería de Gobernación de la Generalitat Valenciana, se aplican de forma estricta; la PIA afirma que:” Esta es una nueva evidencia, como otras muchas, que el Reglamento es papel mojado y que las medidas de “seguridad” están centradas en asegurar que las vulneraciones no se hacen públicas hasta que la gravedad de los hechos lo impide, como es que el toro mate a una persona, que el toro se muera debido a lo que está sufriendo o que se apalee a una persona”. Así mismo insisten que “esto no es ‘cultura valenciana’ y, si algo tienen que aprender los niños y niñas es que nuestra cultura es todo el contrario a esto”.

Imagen: Diario Información