La ganadería “ecológica”

La ganadería “ecológica”

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(traducción del original en catalán)

La ganadería intensiva no es una alternativa alimentaria viable.  Está muy lejos, además, de ser sostenible.  La relación entre lo que se gasta y lo que se obtiene de la esclavitud y muerte en los mataderos de cientos de millones de animales muestra la enorme ineficiencia de la industria de la carne.  Es un desperdicio constante de la tierra y los recursos naturales.

Esta maquinaria consume anualmente más del 40% de la producción de cereales y la casi totalidad de la de soja, forrajes aparte; más del 25% de los peces que se pescan, convertidos en harina(1), y más del 50% del agua que se consume en todo el mundo(2). Engulle enormes extensiones de selvas vírgenes y de ecosistemas salvajes, mata y contamina con toneladas de herbicidas, fungicidas, insecticidas, medicamentos y otros tratamientos químicos y quema una cantidad ingente de combustibles fósiles.

Genera residuos que obligan a tratamientos muy costosos y a cargo de los presupuestos públicos. Un ejemplo es el de los purines, la mezcla de defecaciones y orina de los cerdos esclavos con residuos químicos que, hasta hace poco, se escondían bajo la alfombra de la tierra en forma de abono, y que han contaminado los acuíferos.  Representan un grave problema: como las normativas de Alemania u Holanda son muy estrictas, incluso se creó una “industria de engorde” que consiste en recibir lechones de aquellos estados y enviar cerdos cebados, que se matan allí. Los purines se quedan aquí(3).

Y presentan la ganadería ecológica como “solución”, como alternativa para la supervivencia del mundo rural con una producción integrada con la agricultura, explotación extensiva, rechazo de los transgénicos y la química, sostenibilidad, bienestar animal…  Y con toda la aprobación de determinados sectores y grupos ecologistas(4).  Se llega a presentar como instrumento para la “supervivencia de especies en peligro de extinción” y con este argumento se han cebado, incluso, con el emblemático burro catalán(5).  Supervivencia hasta el matadero de especies que se crearon para su uso y explotación.

La Ganadería del Mas Freixes es una pequeña explotación de vacas lemosinas que vende carne de ternera sin intermediación, a través de su web(6).  Explican cómo funciona la “protección” ganadera para unos individuos que viven “libres las 24 horas del día”: los encargos [de carne] deben hacerse con antelación, porque nosotros no trabajamos con stocks para garantizar que la carne sea fresca.  Es decir, una vez tenemos los encargos suficientes, sacrificamos el animal.  Es la relación más directa que se puede ver de la consecuencia de consumir explotación: la compra de carne mueve el cuchillo del matarife.

El esfuerzo de promoción de estas “producciones” dan voz a personas que se explican sin rodeos.  El programa De Vacances de TV3 emitió, el 20 de julio de 2007, un reportaje titulado La oveja ripollesa.  El ganadero Manel Mercè explicaba que la explotación de esta raza está destinada a la producción de “recuit”, un queso fresco típico del Empordà.  Este negocio está vinculado a la comercialización de carne de corderos, que han de nacer para que la oveja “dé” la leche con la que hacen el queso.  La promoción de la gastronomía turística permite vender estos corderos con 2 o 3 semanas de vida y un peso de 5 kg en canal.  Según Pep Nogué, del restaurante Siurana de l’Empordà, es una cocina muy parecida a la del lechazo castellano.

Este mismo grado de protección afecta a muchos otros individuos como, por ejemplo, los de vaca bruna del Pirineo(7) o los de pollo “pota blava” del Prat(8).  La “preocupación” por estos animales también se manifiesta desde organizaciones de consumo como Slowfood, una asociación ecogastronómica sin ánimo de lucro con más de 100.000 personas miembras (con dinero) en todo el mundo, y que quiere llamar la atención sobre el peligro de desaparición de la vaca menorquina, la oveja roja mallorquina y valenciana, la gallina valenciana de Chulilla(9) …

La carne ecológica no es, ni mucho menos, sostenible.  Si se compara su precio con el de la producción intensiva, es muy cara.  Es un lujo porque requiere mucho espacio, tiempo y dinero.  La carne que no es “ecológica” también es un lujo inaccesible para la mayor parte de seres humanos del planeta.  Sencillamente, no se pueden producir alimentos animales para todos.  No hay suficiente selva para producir los piensos que harían falta, ni suficiente agua para regar los cultivos.  Por ello, una y otra opción sólo están al alcance de quien puede pagar un elevado precio.

La producción intensiva va asociada a lo que se ha denominado la “democratización de la carne”.  Qué habilidad: asociar el infierno con la palabra “democracia”.  Es un hecho histórico inverso al actual.  La producción extensiva hacía que el precio de la carne fuera prohibitivo en la Europa de la primera mitad del siglo XX.  Pero con esta forma de producir más por menos en poco tiempo, los precios se abarataron y la “clase obrera” empezó a comer bistec.  En nuestro país, la democracia de los campos de exterminio en forma de granjas y mataderos llegó a las décadas de los 1950 y 1960.

Ya hace mucho tiempo e, incluso, los que vivieron aquel fenómeno han perdido la memoria de cómo comían antes.  Pero sólo tienen que hacer un pequeño esfuerzo para recordarlo, y podemos ayudarles.  La mayoría de la gente, que no tenía un buen poder adquisitivo (bastante bueno) nos contará que su ingesta de carne se reducía a bacalao salado, sardinas y tocino de cerdo.  El mayor número de personas que dirán esto serán hombres, que eran los que “trabajaban”. También probaban alguna morcilla los días de fiesta y, en casa de la gente más afortunada, había paella el domingo (o cocido, o lo propio de cada lugar).  Todo ello, alguna cosa que encontrarse entre el arroz, los garbanzos, las patatas, etc.

Incluso podemos concluir que estábamos al borde del auténtico progreso, de optar por una alimentación vegana, diversa, completa y saludable, renunciando a esa poca carne que se comía.  Pero el mercado es el mercado y, para mayor gloria de la industria cárnica, empezamos a comer todo lo que nos echaban hasta que el ácido úrico y el colesterol nos salió a chorro para las orejas, para mayor gloria de la industria farmacéutica.

La “democracia” no está en la bandeja de porexpan que encontramos en los supermercados, con un trozo de cadáver envuelto en plástico.  Torturar animales no puede ser democrático, porque no es ético ni es justo.  Volver a las viejas formas de criar y matar animales, ahora que hay bolsillo para pagarlas, lo es aún menos.  El aura de ecología y sostenibilidad no puede ocultar que la ganadería sostenible es tan insostenible como cualquier otra y que, además, es una opción que se fundamenta en los prejuicios especistas para frustrar alternativas reales para la supervivencia del mundo rural.

(1) El porcentaje se calcula por peso, no por número de individuos.

(2) Para consumo directo de los individuos esclavos y el riego de las plantaciones destinadas a la obtención de piensos.

(3) Grupo de defensa del Ter (GDT). Purines: http://gdter.pangea.org/Purins.htmhttp://gdter.pangea.org/Estudi.htm

Diario Osona.com, 28/08/2007: El GDT denuncia en europa un excedente de purines en osona «que llenaría la plaza mayor de Vic» http://www.naciodigital.cat/osona/noticia/4055/vota/1

Ecologistas en acción, junio-2005: granjas de cerdos y purines. http://www.ecologistasenaccion.org/article17382.html

(4) Como ejemplo, Ecologistas en acción, octubre de 2010: En marcha un curso de ganadería ecológica en Minglanilla. http://www.ecologistasenaccion.org/article18847.html. Junio ​​de 2010: Curso semipresencial itinerante de agricultura y ganadería ecológicas. http://www.ecologistasenaccion.org/article17161.html

(5) Esta vez, Ecologistas en acción en contra. Febrero de 2007, Cataluña se come su símbolo, el burro catalán. https://www.ecologistasenaccion.org/article771.html

(6) http://www.ramaderiajorditorres.net/producte.htm

(7) Un ejemplo es el de la empresa Carnes de Confianza SL, que comercializa la marca Pirineo con el sistema de venta directa a través de la web. http://www.pirinat.cat/inici/inici.php

Diario El Ripollés.info, 29/04/2008: Entrevista a Enrique Camprubí: “Yo quiero ser campesino, no jardinero”. Impulsor del proyecto Pirinat. http://www.naciodigital.cat/elripolles/noticia/6204/entrevista/enric/camprubi/vull/ser/pages/jardiner

Diario El Ripollés.info, 29/04/2008: La feria de San Isidro de este año tendrá un concurso morfológico de vaca parda. http://www.naciodigital.cat/elripolles/index.php?seccio=noticies&accio=veure&id=6188

(8) http://www.pollastredelprat.org/

(9) Slowfood – Productos y productoras – Baluartes y Arca del Gusto. http://slowfood.es/

 

La parte de mi biografía de la que estoy más orgulloso es que soy vegano, que hace de la justicia un ejercicio cotidiano. También me gusta mucho haber aprendido Historia en la Universidad de Valencia. Soy militante antiespecista, feminista, LGTBI , ecologista, socialista e independentista. En definitiva, no quiero privilegios y, aún menos, los que se supone que me han de privilegiar mí.
Soy militante de Iniciativa Animalista