Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora...

Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES)

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Por primera vez asistí y participé en la Conferencia de las Partes (CoP) de la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES), que tuvo lugar en Bangkok el 3-14 de marzo de 2013. En la CoP, que es el órgano supremo de adopción de decisiones de la Convención y está integrada por todos sus Estados miembros (180 países), se votan, como si fuera un “Parlamento mundial”, las distintas propuestas realizadas por dichos Estados para incluir, retirar o cambiar especies de flora y fauna de los 3 apéndices que prohíben o permitir su comercio internacional, entre otras diversas cuestiones.

La experiencia fue muy excitante y enriquecedora, aunque un tanto decepcionante al no obtener soluciones eficaces e inmediatas, como requiere la actual situación, para detener la caza furtiva de los elefantes africanos, cuyas poblaciones se encuentran en descenso para saciar la demanda de marfil en Asia (principalmente en China). En este sentido, CITES no admitió, como así sostienen una gran mayoría de asociaciones entre las que se encuentra la Fundación Franz Weber pionera en esta lucha, que las decisiones tomadas con anterioridad para permitir la venta legal de marfil a China y a Japón han estimulado -y no reducido- la demanda de marfil en Asia.

Mi participación en la CoP me hizo tomar conciencia de la verdadera finalidad de la Convención, que es garantizar el comercio de especímenes de animales (en la CoP no se habla de “animales”, si no de especímenes, especies y poblaciones, y tampoco está presente el término “protección”, si no “conservación”), aunque dicho comercio tenga que llevarse a cabo sin amenazar su supervivencia en su medio natural. Es impactante que en el marco de CITES, como presencié en uno de los debates, se regule todavía el comercio de trofeos de caza de grandes mamíferos, como elefantes, rinocerontes u osos polares (siendo una cuestión controvertida incluso en el seno de la CITES), evidenciando el trasfondo moral fuertemente antropocéntrico de esta Convención.

Así, según CITES, todo comercio de las especies debe ser no perjudicial, pero se silencia el perjuicio que causa el comercio en los animales que conforman dichas especies. Hoy en día, se tendrían que dedicar más esfuerzos a impedir ese comercio basado en un contexto de protección de los individuos, y no solo de las poblaciones. Fruto de mi observación en la CoP, me atrevería a decir que los dos obstáculos principales -habría otros menores- para encaminarse hacia este objetivo son los intereses económicos de países poderosos y el amparo que reciben las personas que obtienen sus medios de subsistencia mediante la utilización directa de esas especies.

Me parece muy positivo que CITES permita la presencia de la sociedad civil a través de la ONGs internacionales y nacionales, aunque derivado de la imagen mayoritariamente proteccionista de los animales que se tiene de esta Convención internacional, me produjo cierto asombro y desconcierto encontrar entre la lista de participantes a entidades con diferentes y opuestos enfoques e intereses, como explotadores de animales para el entretenimiento o cazadores de animales salvajes. De hecho, por un tema de orden alfabético, me senté durante los 15 días que duró la CoP, al lado del representante de la “Federation of Associations for Hunting and Conservation of the EU” (Federación de Asociaciones para la Caza y la conservacnión de la Unión Europea).

En general, el desarrollo y funcionamiento de la CoP fue metódico y ordenado, teniendo en cuenta que durante esas dos semanas, siguiendo un escrupuloso orden del día, se abordaron numerosas propuestas, se llevaron a cabo innumerables debates y deliberaciones y se tomaron decisiones substanciales en aras a la conservación de distintas especies. En muchas ocasiones estas discusiones eran tremendamente apasionantes y fue muy alentador y emocionante ser testigo de los resultados de las votaciones a favor de las propuestas que implicaban la inclusión de algunas especies marinas (sobre todo tiburones), en los apéndices que restringen su comercio internacional, y que incluso arrancaron abundantes aplausos en la sala. También fue sumamente interesante presenciar diferencias entre países que eran arbitradas por la Mesa ante una solicitud de reapertura del debate sobre algunas especies, que afortunadamente, también se resolvió a favor de las propuestas que incrementaban su protección.

La sensación entonces es que hay países que sí tienen interés en la conservación de las especies y la importancia de seguir el criterio científico a la hora de emitir sus votos y hay otros que no están dispuestos a renunciar por la codicia, la ignorancia, los intereses económicos o religiosos.

En este sentido, si bien se asegura que bajo la protección de CITES han aumentado muchas poblaciones de especies, hemos de lamentar, como ya avanzaba en un principio, la poca valentía de CITES para lograr avances en la protección de los elefantes africanos, a pesar de disponer de los instrumentos para poder hacerlo. La próxima CoP se celebrará en Sudáfrica en el 2016, y para ello, ya estamos trabajando para conseguir salvar a los elefantes para las generaciones futuras a través de una prohibición inminente, global e indefinida del comercio de marfil internacional y nacional.

 

Abogada. Asesora legal de la Fundación Franz Weber, entidad suiza con una amplia trayectoria de más de 35 años en la de defensa del medio ambiente y los animales, colaboradora de la UNESCO y consultora de la ONU.
Miembro de la Junta Directiva de la Comisión de Protección de los Derechos de los Animales del Colegio de abogados de Barcelona, responsable de normativa e integrante de la Comisión Mixta entre la Comisión y la Fiscalía de Cataluña.
Miembro del Consejo Municipal para la convivencia, protección y defensa de los animales del Ayuntamiento de Barcelona.
Colaboradora de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en temas legales relacionados con el derecho animal y ayudante de edición de www.derechoanimal.info, miembro de Research Group Animals, Law and Society de la UAB y profesora del Máster en “Derecho animal y Sociedad” (UAB).
Asesora legal de la Asociación Parlamentaria en Defensa de los animales (APDDA) en el Congreso de los Diputados de España.
Asesora jurídica de entidades privadas y públicas, administrativas y políticas, de diversos países, de la Unión Europea e internacionales. Participa en numerosos actos institucionales, congresos de índole nacional e internacional, Conferencias de las Partes en Convenios internacionales, revistas universitarias y tutoría de alumnos.