El zoo de Copenhague decidió matar a una jirafa de dos años alegando que tenía que evitar futuros problemas de consanguinidad. La ejecución se ha llevado a cabo pese a una intensa campaña pública en internet para salvar su vida y a las propuestas de otros zoológicos como un de Suecia y de un particular que ofreció medio millón de dólares. La negativa fue justificada alegando que el zoo de Copenhague desde sus inicios tiene la política de no permitir la compra y venta de especies.

El animal murió por un disparo de una pistola de perno en el cráneo produciéndole una conmoción. El zoo descartó el empleo de una inyección letal -que hubiese contaminado su carne-, ya que está previsto que sus restos se empleen no solo para investigación sino también para alimentar a carnívoros del zoo.

Los responsables del centro han mostrado en público el descuartizamiento del animal, al que asistieron familias con niñas y niños pequeños.

Hay que aceptar que hay un excedente de animales que no se pueden incluir en la cadena genética, para no causar problemas de endogamia“, aseguró Bengt Holst, director científico del zoológico, al momento de explicar el porqué de su decisión, que incluso fue más allá, y decidió que el acto fuera realizado a la vista de los visitantes al lugar.

Estoy orgulloso porque creo que le dimos a los niños una enorme enseñanza de la anatomía de una jirafa, que no habrían visto en una foto“, dijo Stenbaek Bro, portavoz del zoo, en entrevista telefónica con The Associated Press.

Fotografía: AFP