El caso de Goliath, brutalmente torturado por su dueño en marzo del 2012, fue noticia en los medios y en las redes sociales. Gracias a la intervención de un testigo presencial, de la policía, de la protectora de animales Puppy Bilbao, de los veterinarios que lo trataron y de la persona que lo adoptó, Goliath no sólo salvó su vida, sino que pudo recuperarse de sus profundas heridas, tanto físicas como psicológicas.

 

 

Ahora Goliath, que vivió atado a una pesada cadena durante 12 años hasta que su dueño decidió matarlo a golpes, disfruta de un dulce retiro con su familia humana y perruna.

Hace algunas semanas se conoció la sentencia para el maltratador de Goliath, la máxima posible según el actual Código Penal: Ocho meses de cárcel y dieciocho meses de inhabilitación para todo tipo de comercio con animales.

Gracias a la profesionalidad, la generosidad y la colaboración de muchas personas, la historia de Goliath tiene un final feliz.

Este reportaje está dedicado a los Goliaths de todas las especies que sufren y para los que la ayuda llegará demasiado tarde. Afortunadamente, cada vez son más las personas que no están dispuestas a mirar hacia otro lado.