ATEA (Asociación para un Trato Ético con los Animales) ha solicitado al Servicio de Ganadería de la Diputación Foral de Bizkaia que permita que un potro requisado días pasados a su responsable tras quedar huérfano vaya a un santuario de animales que le ofrece total garantía para que el animal viva feliz el resto de sus días, como ya sucedió recientemente con una familia de burros decomisados por la Diputación alavesa en el sur de la provincia.

El potro, que ha quedado huérfano, es el único superviviente de los tres équidos que vivían en el municipio vizcaíno de Trapagaran. La primera yegua falleció en noviembre por desatención, hecho que originó una denuncia del partido ecologista EQUO y dos expedientes sancionadores de la propia DFB, por lo que ahora mismo es un caso sub júdice. Colectivos animalistas han seguido desde entonces de cerca la situación, comprobando que el estado de abandono del resto del grupo, así como de algunas vacas, continuaba. Y pudieron ver como la segunda yegua, y madre del potro, murió hace una semana.

Tras una insistente presión, el Servicio de Ganadería decidió requisar el animal, y ahora solo falta que lo entregue a la entidad denunciante, que ya ha llevado a cabo las gestiones precisas para que viaje de inmediato al santuario.