Miles de personas, de 31 ciudades españolas, salieron el pasado domingo 25 de marzo a la calle para solicitar el endurecimiento de las penas por maltrato animal contempladas en el Código Penal, en la “Segunda Iniciativa Popular No Al Maltrato Animal”.

La primera protesta nació organizada a través de las redes sociales después de conocer la tortura y muerte de “Schnauzi”, un cachorro de dos meses que fue torturado durante 11 horas por su maltratador. La repercusión social en las redes hizo que las personas se organizasen para denunciar que no existe una ley de protección en el estado español a nivel global y que, dependiendo de la comunidad de donde fuese el asesino de este perro, su acto tendría diferentes penas o ridículas sanciones económicas.

 

 

Las concentraciones se han llevado a cabo en multitud de ciudades del estado, salvo en Andalucía y Asturias, donde no ha podido celebrarse este evento debido a la jornada electoral.

La iniciativa ha sido apoyada por asociaciones de Derechos Animales de ámbito estatal o autonómico y ha contado con la participación de miles de personas que piden que España se adhiera al Convenio Europeo de Protección de Animales Domésticos, y que tienen previsto presentar en el Congreso de los Diputados cerca de 400.000 firmas solicitando que se cumplan estas reivindicaciones.

En Madrid se realizó la manifestación más multitudinaria, reuniendo a cerca de 2.500 personas, que denunciaron el atraso de España en los temas referentes a la protección de los animales, exigiendo que el Código Penal sea reforzado y que el maltrato no tenga excepciones de especie, ya que a muchos animales se les puede maltratar en nombre de la cultura o la tradición sólo por pertenecer a una especie diferente a la nuestra.

En León, más de doscientas personas exigieron que se persigan las celebraciones o competiciones ilegales en las que se torturen o utilicen animales, el control estricto de las condiciones en las tiendas de animales domesticados, la realización de campañas de concienciación y la construcción de zonas específicas para perros en los barrios. León Vegano aprovechó la concentración para protestar por la discriminación que sufren otros individuos animales que son maltratados por los humanos pero que no pertenecen a especies domesticadas como “Schnauzi”.

Barcelona reunió a unas 400 personas, se leyó un manifiesto donde se puso de relieve la desprotección de todos los animales y también organizaciones de Derechos Animales aprovecharon para hacer llegar la voz de millones de individuos de otras especies que son maltratados, usados y asesinados en nombre de tradiciones gastronómicas o culturales que discriminan a los individuos dependiendo de la especie a la que pertenezcan.

Santander reunió a un centenar de personas que pudieron escuchar dos manifiestos y reivindicar la abolición de los distintos tipos de explotación animal como los circos, zoos, perreras, tauromaquia, experimentación, industria cárnica, peleteras, caza… reflejando los diferentes ámbitos de explotación donde los animales sufren maltrato y muerte.

En Alicante, unas 200 personas se concentraron en el puerto donde se leyó el manifiesto de la Plataforma Estatal Contra el Maltrato y el texto que Julio Ortega escribió para el acto, allí se corearon consignas contra el especismo y la explotación, ya que las entidades convocantes no hacen diferencias entre el sufrimiento de los perros y los gatos y el del resto de animales.

En Zamora cerca de 150 personas se reunieron con la misma finalidad en la Plaza de la Constitución. Allí se leyeron dos manifiestos y se corearon consignas contra el maltrato de los animales no humanos.

Salamanca reunió a unas 200 personas y en Santiago de Compostela cerca de un centenar, que escucharon la lectura del comunicado y se pintaron las manos de rojo como muestra de protesta por no poder finalizar la concentración en el Obradoiro, hasta donde se desplazó medio centenar de personas.

En Astorga alrededor de 150 personas apoyaron la causa de la Plataforma dando su voz a los animales que no la pueden alzar por ellos mismos.

En Vigo, más de 200 personas escucharon el manifiesto de Julio Ortega y en otras ciudades como A Coruña, Ávila, Bilbao, Burgos, Figueres, Girona, Guadalajara, Las Palmas, Murcia o Palencia se realizaron concentraciones similares, con varios centenares de asistentes.

En muchas de estas concentraciones se portaron pancartas, se corearon lemas y se leyeron textos antiespecistas, considerando que todos los animales sintientes, y no sólo los perros y gatos domesticados, son seres que tienen intereses que deben ser respetados y que no deben ser usados con finalidades humanas para ser convertidos en comida, vestimenta, para experimentar con ellos, usados en espectáculos o como compañía o cualquier otra opción que no sea la de respetar su individualidad e intereses como seres sintientes, sea cual sea su especie.

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