Este domingo, los salmones se enfrentarán una temporada más en Asturias a la muerte en aras de alimentar el entretenimiento de los cazadores que se autodenominan deportistas.

El salmón es probablemente la única especie oficialmente considerada en España como “en peligro de extinción” de la que se permite que se siga matando a sus individuos con total impunidad.

A pesar de estar gravemente amenazados como especie, en esta ocasión los cazadores serán más y tendrán más posibilidades de matarlos, ya que la nueva normativa ha doblado el número de días de pesca de 55 a 118, todo a golpe de boletín y sin tener en cuenta las recomendaciones proteccionistas de los científicos, ni mucho menos los requerimientos de los defensores de los animales.

Por si fuera poco, cada pescador podrá llevarse a casa hasta dos salmones a la semana a lo largo de 19 semanas, frente al límite de tres salmones que como máximo se autorizó el año pasado.

La nueva normativa supone un absurdo también en ese sentido ya que el número de peces asesinados no podrá ser tal debido a que la especie está en profundo declive no sólo por su sobrepesca en el mar y en los ríos, sino también por la degradación del hábitat fluvial por obras, contaminación y por el aumento de los obstáculos a la subida de los peces a las zonas de desove.

A pesar de que cada vez hay menos salmones en España, hay cada vez más pescadores tratando de matarlos, ávidos de pescar el primero, denominado el Campanu, y venderlo por 10.000 euros a los amigos de las exclusividades gastronómicas. Con lo que el trasfondo económico sigue siendo el motor de la muerte de los individuos. Y por ello, a más peligro de extinción corran, más valor económico se dará a su muerte.

Fuente: La Crónica Verde -20 minutos.es
Fotografia: el-caminoreal.com