Bután y Nepal, los dos últimos tigres que malvivían en un remolque, han podido ser trasladados finalmente por la Fundació FAADA a unas instalaciones más dignas.

Son los últimos del total de seis tigres que vivían en estado de semi-abandono en el remolque de un camión en la localidad de Cunit, en Tarragona, donde han sido inmovilizados durante más de seis años por la administración autonómica.
Aunque hace más de un año FAADA encontró un lugar para ellos en santuarios de los Estados Unidos, India y Reino Unido, especializados en grandes felinos, las administraciones no dieron su autorización para estos trasladados y cuatro de ellos ser enviados a un safari de Madrid en agosto de 2010.
En ese traslado, la fundación solicitó que se asesoraran de cómo había que realizar la socialización de los tigres en el nuevo espacio del safari, pero la propuesta no fue considerada y los animales todavía, ocho meses después, tienen problemas de comportamiento y han de salir al exterior por turnos.
Después de contactar con numerosos centros del estado, en verano de 2010 FAADA encontró una alternativa nacional al Safari Aitana para Bután y Nepal, que son los más ancianos, ya que se calcula que tienen entre 13 y 15 años y que , al no haber recibido nunca atención veterinaria, no se encuentran en buenas condiciones físicas.
Aunque el Safari ya estaba dispuesto a asumir los tigres durante el verano del año pasado, no fue hasta finales del 2010 que la administración autonómica autorizó el traslado.
La única condición que ponía el Safari Aitana para aceptarlos era que necesitaban ayuda para la construcción de unos dormitorios para la instalación. A pesar de no responder a las peticiones de FAADA, el Ministerio de Comercio Exterior, responsable de este tipo de fauna, se ofreció el pasado mes de enero a cubrir estos gastos.
Por otra parte, la Consejería de Medio Ambiente de la Generalitat de Cataluña se ha comprometido a ayudar en los gastos de traslado y otras gestiones necesarias para la reubicación de estos animales pero, hasta día de hoy, todos los gastos han sido cubiertos por la fundación, y el proceso de reubicación ha resultado extremadamente difícil por el poco interés y la pésima coordinación y comunicación entre las diferentes administraciones y entre los diferentes departamentos de las mismas.
Del mismo modo, no resulta nada fácil encontrar lugares para grandes felinos ya que el estado no existen centros de rescate y recuperación para este tipo de fauna salvaje. Al mismo tiempo que faltan centros, se permite su tenencia y cría indiscriminada por parte de circos, zoológicos e incluso particulares, y como los grandes felinos crían con facilidad y tanto zoológicos como circos no suelen controlar su reproducción, los pocos centros que existen están saturados. Asimismo, pocos centros están dispuestos a acoger animales grandes y con problemas físicos, como es el caso de Nepal y Bután.
El caso de estos dos tigres vuelve a poner de manifiesto la falta de salidas viables y de centros de rescate para animales decomisados ​​o abandonados y la incoherencia de permitir su cría lucrativa o por motivos especista sin tener, al mismo tiempo, la posibilidad real de reubicarlos en su hábitat y ni siquiera de ofrecerles unas condiciones de vida digna en santuarios.